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Inexorablemente debemos responder a algunas interrogantes que se plantean a raíz de la reforma fiscal propuesta por el Presidente Mauricio Funes Cartagena:

¿Quien, donde, cuando, como, cuanto, porqué, su impacto, análisis, negociaciones, intrigas, escaramuzas, devaneos, compadrazgos, chambres, réditos, comisiones, pactos y otras tantas variables más que se consumarán para la aprobación de los nuevos instrumentos de cobranza impositiva propuesta por el Gobierno?

¿Se trata solo de levantar la mano por levantarla tal cual zombis o dejar que los padres de la patria la levanten en función de la defensa de los más y mejores entendidos intereses de las/los sectores y/o empresas que representan  y/o les han convencido y/o sugerido y/o rogado y/o pagado para que la levanten o para que dejen de levantarla?

¿Porqué algo que supuestamente debería ser muy simple y matemáticamente trivial, se torna como el punto central más complejo (o desternillante si lo analizamos con la seriedad del caso para parafrasear un poco al distinguido Dagoberto Gutiérrez) de la discusión sobre la forma en que el gobierno debe y/o puede y/o debe hacer para catapultar una corriente de mejores y nuevos ingresos a las arcas del erario público en función de la proporcionalidad de los ingresos y ganancias de cada uno de los directamente afectados por la reforma y que de una forma u otra debería verse redituado en mejores programas de inversión social hacia las clases que hasta ahora están más desamparadas o menos protegidas o abandonadas?

¡Oiga! Que no es nada nuevo escuchar de ciertos sectores los estridentes trinos de su discomfort cuando de trata de que de alguna forma se le ponga paro a sus ganancias estratosféricas y que de una forma u otra aumenten su paupérrima aportación a la dinámica de sostenimiento de los individuos más pobres de este país, que por cierto somos, de acuerdo a mi nada docto criterio en materia de economía fiscal, un porcentaje que oscila entre el 80 y 85 por ciento  del total de habitantes del país. A propósito dejamos fuera de este poco docto análisis a los hermanos lejanos pues ellos muy probablemente obedezcan a un patrón de medida bastante más complejo y bonancible que lo que se presupondría de los mismos individuos viviendo acá en El Salvador.

¡Las cámaras y grupos de empresarios más oligarcas también gritan y se ponen recalcitrantes cuando se trata de que se les pongan mejores controles y mecanismos de equidad en la tributación! Esto no es nada nuevo y para muestra un botón:

Se vendió la banca nacional, entre los que destacan el Banco Cuscatlán y el Banco Agrícola Comercial. ¡Que lindo! La venta se tasó en el orden de los $4,000,000,0000 o sea CUATRO MIL MILLONES DE DOLARES  y aunque usted no lo crea, le garantizo que de verdad no lo va a creer y les reitero que a pesar de lo olímpicamente macabro que pueda oírse … ¡¡¡¡ NO PAGARON NI UN SOLO CINCO DE IMPUESTO POR LA TRANSACCION !!!!

Si hasta los que vivimos de comer pura tortilla con limón y sal pagamos IVA por cada dólar que gastamos para la adquisición de tan delicados manjares gastronómicos, mismos que suelen adorar las espléndidas mesas y taburetes propios de nuestros mesones, pupilajes, champas y otras nada privilegiadas residencias que pululan los vados a lo largo las colosales y putrefactas quebradas del Río Acelhuate y afluentes en los que se forman algunas muy espectaculares cárcavas que ponen al descubierto la fragilidad y miseria en que viven sus habitantes.

Lo más probable es que no logremos entender lo anterior (el porqué algunos oligarcas corruptos se las ingenian para no pagar nada de impuestos y los más acabados no podamos hacer nada para no pagarlos, digo sin evadir pero en función de la proporcionalidad de la distribución de la riqueza del país en manos de unos pocos) debido a nuestra limitada capacidad cognoscitiva y nuestros limitados y paupérrimos conocimientos en materia de macro economía para poder captar y asimilar el siguiente axioma empresarial:

“Cualquier alza de precios de cualquier índole, cualquier alza en los costos, cualquier alza en cualquier rubro que afecte la ecuación matemática que sirve para determinar los márgenes de ganancia de la clase empresarial DEBEN SER TRASLADADOS AL CONSUMIDOR”

Y que me dice usted de la tasa de retorno del 6% que se les pagaba a los “exportadores”, entre comillas, que no solo no exportan nada y que igual que su símil gremio de transporte se dedican a “chupar la teta” de los subsidios gubernamentales por servicios y unidades inexistentes y que a la sombra de una magra y putrefacta descomposición que impera y existe al interior de las instituciones que se supone están diseñadas para evitar lo que ellas coadyuvan como lo es la corrupción, tal como hasta ahora ha caracterizado a los minusválidos pseudo gobiernos de derecha, que de una forma u otra han venido mancillando la dignidad y honor de un pueblo a cambio de recibir como Judas Iscariote las nada despreciables dádivas o prebendas que logran oscuramente como producto del ejercicio corrupto en sus funciones como servidores del Estado.

Un ex director de migración (apodado El Chino) me contaba que a el se había decidido que a su papá le atendieran su enfermedad cancerigena en las instancias del ISSS porque ellos, a pesar de ser bastante acaudalados y de codearse con las cúpulas y argollas de poder, no querían erosionar su presupuesto familiar ni mucho menos sacrificar su suntuoso estilo de vida a cambio de lograr una adecuada atención médica al progenitor en cuestión.

Claro está que el patrón de los ricos es utilizar instancias como el ISSS para no pagar de su bolsa los tratamientos crónicos como cáncer, sida, prótesis, deficiencia renal, etc. A ellos los atienden muy bien y sin cita. Les proporcionan los medicamentos a domicilio y hasta las ambulancias están a su distinguido servicio en residenciales bastante exclusivas y que por supuesto es bastante improbable que se les vea por zonas como Soyapango, Mejicanos, Apopa, etc. y otro montón de asentamientos que ni siquiera son dignos de ser incluidos en los planes de cobertura y desarrollo del FOVIAL. Parece que sirve de atracción turística el deambular por los cráteres de dichos lugares sin necesidad de ir a la luna.

Está claro que la matemática del consumo versus la matemática del ingreso está bastante distorsionada en las mentes de empresarios salvadoreños y otros extranjeros radicados acá. Sino, veamos el caso de los pagos de salarios en restaurantes que forman parte de franquicias como McDonalds, Wendys, Burguer King, Pizza Hut y otros alienígenas más:

Si usted pone en la ecuación de los valores asociados a los costos de producción, mercadeo, administrativos, publicitarios, de distribución y contribuciones fiscales, comparado con el valor de venta del producto podemos llegar a establecer los axiomas fundamentales de la Teoría Económica McDonalds versión Carlos Porras (las excusas al distinguido creador de este término por no haberle pedido su autorización para publicar su nombre sin pago de regalías), que dice:

Si usted vende un producto del rubro franquicias en el mercado nacional, como por ejemplo un Big Mac, y lo vende al mismo precio que en los EEUU y tiene los mismos costos y componentes que los que existen en los EEUU (asumiendo que los de aquí siquiera fueran de igual calidad que allá): ¿por qué acá pagamos diez veces menos a los empleados en concepto de salarios?

La respuesta es obviamente burda y palurda para cualquier mortal que se jacte de tener medio dedo de frente: PORQUE LOS COMERCIANTES LOCALES SON DEMASIADO VORACES Y EXPLOTADORES Y LAS LEYES ESTAN HECHAS AD-HOC PARA PROTEGER SUS INTERESES EN DETRIMENTO DE LOS TRABAJADORES.

Esperemos que esta reforma sea el inicio de una emancipación popular en materia económica doméstica y que coadyuve a que los que tienen más paguen más.

Es injusto ver que a las empleadas de las maquilas no les den permiso ni de ir ha hacer pipi y que sean constantemente acosadas para el logro de satisfacciones carnales por parte de sus jefes y empleadores a cambio de mantener vivos sus paupérrimos salarios y pder mantener dignamente sus hogares. Muchas de estas mujeres hasta han perdido sus bebes debido a que ni siquiera les dan permiso para ir a parir adecuadamente a un hospital público.

¡Ojo! No se vaya a concluir que tengo algo en contra de la empresa privada digna, equitativa y ecuánime como las hay muchas en el país, pero si tengo algo en contra de los emporios financieros que han construido y cimentado las bases de un estado servil a sus mezquinos intereses en detrimento de las grandes mayorías.

Esto no es populismo al estilo Chávez ni requiere pegarse a los dogmas anacrónicos de una izquierda retorcida, cavernícola y retrograda. Se trata de “Justicia Social”, algo que Monseñor Oscar Arnulfo Romero pregonaba a los cuatro vientos y que no pasa de ser más que una realidad en países desarrollados del primer mundo, del grupo de los G8, que saben y entienden que la base de sus macroeconomías se construye proporcionalmente al engrandecimiento de las microeconomías familiares.