¿A quien se le ha ocurrido que los buses debemos soportar semejante estridencia en los altoparlantes?

Y no solo eso, a los muy energúmenos no solo les rebalsa el gusto poniendo cualquier tipo de música del “pior” de los gustos y hasta radios chavacanas que inentendiblemente son autorizadas por la Dirección General de Espectáculos y Comunicaciones del Ministerio de gobernación.

Por otra parte, tampoco faltan las “prédicas” del Hermano Toby y conexos a todo volumen. No es que yo tenga aversión o simpatía por el referido personaje, pero creo que cada quien tiene derecho de escuchar el tipo de prédica que más le agrade en la iglesia de su preferencia … pero en el templo o en la iglesia o en la sinagoga o en la mezquita o donde sea, menos en las unidades de transporte público.

Lo más patético son los supermercados, farmacias, establecimientos comerciales, etc. En donde nadie sabe a través de que información se les ha ocurrido que poner música estridente a la entrada de sus negocios les ayudará a mejorar las ventas.

¡Eso si que no lo entiendo!