Este día quise parquear el carro enfrente al Restaurante Ok cerca del Hospital Primero de Mayo del ISSS y al querer hacerlo se me abalanzó de forma nada amigable un guardia de seguridad privado, quien me increpó a destajo si era mi intención ingestar algún tipo de manjar gastronómico en tan refinado antro culinario, a lo que respondí simplemente que ¡No!.
 
Acto seguido, al mejor estilo de Clint Eastwood en Harry el Sucio, se lleva la mano cerca del cinturón en el que dejaba lucir una deslumbrante arma de fuego y me indica que no es posible que yo pueda parquear ahí, en la calle, enfrente del restaurante, porque sus jefes le habían dado estrictas órdenes de permitir parqueo en dicho lugar únicamente a sus clientes.
 
 Le pregunto que cual sería su actitud si a mi se me antojase quedarme parquedo ahí en contra del nada iluminado criterio que el tiene sobre la pertenencia de la calle pública, a lo que acto seguido me desliza una sonrisa sarcástica y me deja ver de una forma nada velada que dicha decisión correría a riesgo y cuenta del ilustre autor de esta poco sentimental columna.
 
 Me retiro a otro sitio y me doy cuenta que tampoco es viable parquear ahí porque en todos lugares hay “dispositivos” que inhabilitan la función de parqueo ya que cada propietario de los diferentes negocios informales y formales que hay en la zona se abrogan el privilegio de conceder o no, a mejor criterio de ellos, la autorización o no de parquear enfrente de sus negocios … ¡ pero en la calle pública ¡
 
 Oiga usted, me pongo a pensar reflexivamente en jerga nativa Colombiana, dada mi promiscuidad a caer en la tentación de ver telenovelas de dicho país, que usted está bien jodido mi hermano, ¿y porque no se va usted a poder parquear en la calle? ¿será que el gobierno o la municipalidad les ha concedido a los susodichos interfectos el derecho de propiedad sobre las aceras y la vía pública?
 
 Y es que viéndolo bien, no hay lugar en San Salvador en el que no se de dicho fenómeno, especialmente en el centro de la capital, ahí por los alrededores de Antel y Almacenes Simán. Y también por la Iglesia La Basílica, por el Mercado Central y conexos, etc. etc. etc. etc. etc.
 
¡Puchica … ! pienso yo (sorry for el exabrupto)  … si hasta en los restaurantes, cines y otro montón de lugares te estafan “voluntariamente” o al “puro tubo” o a’ “capricho de los iluminati”  (me desligo de cualquier comentario sobre dicha agrupación filosofal y me centro en las raíces guanacas de la fonética más pura en que trato de describir las nada privilegiadas cualidades psico motoras asociadas a su nada privilegiado intelecto al fomentar este tipo de conductas aberradas, narcicistas y abusivas en contra de los demás) que ostentan el mote de “propietarios de negocio” o pagan a los guardias para obtener por sus famosas “reservaciones“
 
Y no crea usted que solo en los lugares de poca estirpe o monta se dan estos atropellos: también se dan en los mejores centros comerciales: Metrocentro, Multiplaza, Las Cascadas, etc. No hay lugar para parquear, siendo clientes, porque todos los lugares disponibles cuentan con algún tipo de artefacto que eleva los lugares en cuestión automáticamente a la calidad de “Reservado”
 
Hasta para hacer cola para sacar el pasaporte o la licencia o el DUI ha que pagar renta o caerle bien al … (piiip ) que está haciendo negocio con los puestos para poder chance de lograr un espacio.
 
La verdad  es que somos extorsionados por cualquier energúmeno que se enoja (encachimba) si no le damos la “cora” por limpiarnos el vidrio aunque no queramos (a saber para que creen ellos que los carros tienen cricos) , por no darles limosna por hacer piruetas o por echar fuego por la boca, por los malabares circenses y monociclos, por “cuidarnos el carro” en cualquier lugar o en eventos de gran asistencia mutitudinaria de pública como conciertos o partidos de fútbol.

¡Protesto!
 
Es que quieren “Quieren que al puro tubo les demos pisto” y la verdad es que en casos como el mío, que estoy disfrutando los placeres que conlleva la cesantía laboral a manos de un funcionario inescrupuloso del nuevo gobieno del FMLN por el cambio, desde hace varios meses y que estoy al borde del enjaranamiento total por falta de capacidad de pago de mis obligaciones financieras, … ESTOY SIN PISTO Y A PUNTO QUE ME EMBARGUEN … ¿y de donde …. (piiip) creen que uno va a sacar pisto para andarlo regalando por las calles?

Aterrizando en una muy válida conclusión:

¡ Esto es un atropello flagrante contra todos los afectados por estas prácticas abusivas!,  ¿Quién va ha hacer algo al respecto?
 
Y es que, matemáticamente hablando, para saciar esta demanda de “le limpio el vidrio” o “me regala una cora“, “le cuido el carro“, “regáleme para el bus“, “tengo un niño internado en el Bloom” o el más exótico de todos “regáleme para comprar sado” habría que ganar alrededor de un salario mínimo adicional a tu sueldo, sin descuentos, para poder darle entre 0.10 y 0.25 a cada persona que se le ocurra pedirte dinero en la calle en el curso de un día, durante un mes (solo días hábiles) , sea por el rubro que sea …
 
La verdad es que dicha práctica se ha transformado en un “nuevo estilo de obtener dinero (chirilicas, rupias, drgamas, billetes, etc.) fácil“,  … si no me creen … vayánse ahí por el ex McDonalds del Boulevard de los Héroes y me cuentan …. donde paran los carros para tomar la Gabriela Mistral, se dejan venir en desbandada no menos de 25 personas ahí congregadas a los automovilistas queriéndo limpiarles el vidrio o de venderles algún tipo, cualquiera, de bisuteria o producto chatarra.
 
Como decía mi abuelita Lionza: ¡ ES UN GRAN GÜEVEYO !
 
Nota: El origen de la frase en cuestión es propiedad intelectual de mi abuelita Q.D.D.G., quien con sus cortos estudios hasta 3er grado no podía más que expresarse de tan humorística y descriptiva forma de hablar para expresar su discomfort o descontento. No se pretende bajo ningún concepto el exteriorizar frases acuñadas como vulgares por su contenido sintáctico (per se) sino dentro de la naturaleza del contexto en el que se utilizan.
 
No menos infames son los conductores que dejan parqueados sus carros en arterías importantes como por ejemplo la Avenida Bernal, Boulevard Constitución, Calle Circunvalación por la Universidad Naciona donde están las “hueseras” de carros viejos y repuestos de dudosa procedencia; en la Calle La Mascota, etc. Cualquier hjo de vecina se le ocurre que puede parquear su carro donde le da la regalada gana.

Mas oprobiosos aún son aquellos conductores que dejan parqueados sus carros en las aceras en sus grandes “trocas”, “pikas”, “micros”, “4 x 4″ o “Tacomas” y no solo eso, sino que como son tan largos que también terminan tomándose una parte de los carriles de una de esas importantes arterias porque dejan las “nalgas de los carros de fuera” y hacen que los conductores de otros vehículos escapen a matarse para poder esquivarlos, especialmente en las noches o en horas “pico”. Dese una vueltecita ahí por el sopon que hay sobre la Bernal antes de llegar al Colegio Médico y la Juan Pablo II … es un caos total. 

Especial mención merecen los dedicados al hurto de las tapaderas de los tragantes y alcantarillas , quienes “por ganarse unos billetiyos bien chiche”  dejan bien jodida a un montón de gente que daña sus carros (tijeras, llantas, dirección, etc.) y muchas veces la vida cuando trata de esquivarse los agujeros al vacío o que caen abruptamente en ellos y les hacen perder la dirección de sus vehículo.