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¡No necesariamente!

Muchas veces la voluntad popular se subyuga a la carencia de candidatos idóneos para ocupar los cargos de elección popular, lo cual es una verdadera desgracia pues en semejante entorno el electorado solo lleva las de perder, pues ganes quien gane, se abstenga o participe de votar, siempre se pierde.

Hay otras elecciones que son bastante amañadas, de forma tal que gane quien gane da prácticamente lo mismo, porque las esferas ocultas del poder ya tienen controlada la situación y han negociado con los candidatos para que una vez en la silla del poder sean ellos quienes detenten el mismo, volviéndose los gobernantes en simples marionetas de un grupo de privilegiados que tienen al capacidad de comprar voluntades a su antojo.

Por otra parte están los organismos electorales corruptos en los cuales la voluntad popular se ve ultrajada con padrones que no son reales y cuya conformación es determinante para favorecer a alguno de los candidatos en detrimento de todos los demás.

Otra gran imperfección de los sistemas electorales es que se prestan al fraude y a la corrupción de parte de muchos institutos políticos. Hay alcaldes, gobernadores, registradores y otros más que se dan a la tarea de otorgar documentos de identidad y ciudadanía a personas que no son del país, que no están aptas para votar, que suplantan identidades y que multiplican a grupos de individuos con multiplicidad de documentos para que puedan votar tantas veces como les sea posible.

Lo de las tintas indelebles y otros controles son también un mito. Los institutos políticos contratan a ingenieros químicos que saben como catalizar y diluir las tintas como si nunca hubieran sido aplicadas a un votante.

Otra aberración bastante manifiesta es la “proporcionalidad” y “representatividad” de los funcionarios electos. Generalmente se utilizan criterios bastante absurdos para determinar los porcentajes de representatividad que debe tener cada circuito electoral. Generalmente se hace en función de censos y otras tantas en base al registro del padrón (que estando alterado de la forma en que se mencionó anteriormente) y cuyos índices en nada reflejan la verdadera cantidad de individuos que puedan residir en una localidad debido mayormente a los fenómenos de migración interna y externa.

De esta forma, la cantidad de diputados o senadores que puedan elegirse para un determinado municipio/provincia/departamento está en función del número de habitantes avalados por el padrón para esa localidad. Sucede que siempre son más de dos aún para lugares bastante despoblados y ahí se da la combinación matemática que “perfectamente altera la proporcionalidad de la representatividad” pues habrán dos escaños cuyo valor será obtenido por “votación completa” (o sea sin residuo) y los restantes se darán por la mayor cantidad de votos obtenidos por los otros institutos en contienda que no hayan alcanzado a lograr un escaño por la vía completa.

De esta forma se tienen escaños que se ganan por votaciones paupérrimanete mínimas, lo que en esencia desdice del principio de la democracia puesto que cada uno de los elegidos para representar al pueblo en la Asamblea o Congreso tendrá igual capacidad de decisión (un voto) independientemente del “peso electoral” que exista para ese voto.

Es irrisorio que un diputado elegido por 5,000 personas tenga la misma capacidad de decisión que un diputado que haya sido elegido por 50,000 votos.

Luego se cierne toda una gama de estratagemas electorales orientadas a favorecer a institutos políticos preponderantes.

Muchas juntas receptoras de votos están compuestas por elementos “infiltrados” a institutos políticos pequeños de parte de los grandes, de tal forma que la cantidad de votos válidos anulados e impugnados están en función del grado de prevalencia que tengan las composiciones aritméticas que hayan logrado infiltrar los partidos dominantes.

Y los que no van a votar, creyendo que de esa forma se abstienen del juego electoral, también son víctimas de la matemática electoral y su no asistencia (o la anulación del voto mismo) se cuenta en función y a favor del instituto político que haya resultado ganador.

¡QUE LA DEMOCRACIA SE BASA EN EL VOTO … !

 ¡¡¡  … ES UNA FALACIA DE PRIMER ORDEN  !!!

 

¡ Es una de las mentiras más grandes jamás contadas !


 

¡ Noticia de última hora ! http://www.elfaro.net/es/201003/noticias/1286/

Diputados se doblegan ante Claro

A oscuras, en privado los diputados acordaron que los usuarios de telefonía fija paguen mensualmente una cuota similar a la que estaba pidiendo la compañía Claro, superior a la que proponían las operadoras de telefonía móvil.

(sigue … hacer click en el link para leer toda la noticia)

Sergio Arauz y Jimena Aguilar Publicado el 3 de Marzo de 2010 (El Faro.Net)