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El volcán islandés Eyjafjallajokull hizo erupción el miércoles pasado por segunda vez en un mes y ha entrado en una nueva fase al expulsar más lava y menos cenizas, cuyas nubes han causado en los últimos días la suspensión de miles de vuelos europeos. La erupción ha alterado el tráfico aéreo de gran parte del norte de Europa y ha obligado a cancelar entre 5.000 y 6.000 vuelos en todo el continente. Reino Unido, Noruega, Dinamarca y Bélgica han cerrado su espacio aéreo, una medida que seguirán en las próximas horas otros países como Holanda o Suecia.

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Los vuelos también se encuentran afectados en Irlanda, Finlandia y Polonia a causa de la nube de cenizas, que continuá extendiéndose y obligó al cierre de otros aeropuertos de de Europa occidental y central como los del norte de Francia. Los dos aeropuertos principales de París, Charles de Gaulle y Orly, anunciaron su cierre desde esa noche a partir de las 23.00. Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) recomendaba a todos los pasajeros que vayan a volar a los países afectados que consulten con su compañía aérea; ya que se habían cancelado 497 vuelos.

La nube de ceniza proyectada desde el pasado martes por el volcán situado bajo el glaciar Eyjafjallajokull, al sur de Islandia, avanza sobre un área que se extiende sobre el Mar del Norte hasta las costas de Irlanda, Reino Unido, Noruega, Dinamarca y Suecia.

El Eyjafjallajokull es el sexto glaciar más grande de Islandia, y está situado 160 kilómetros al este de la capital, Reykjavik. La erupción ha causado también el deshielo de varias capas de hielo sobre las que se asienta el glaciar, por lo que las autoridades islandesas alertan del peligro de inundaciones y del riesgo de elevación de la temperatura del agua en la costa.

Grandes columnas de vapor de agua se elevan al evaporarse la nieve y el hielo del glaciar. Esta segunda erupción arrojó ceniza volcánica a la atmósfera, llegando a una altura de varios kilómetros y extendiéndose por un área de miles de kilómetros cuadrados, causando la interrupción del trafico aéreo en el noroeste de Europa el 15 de abril de 2010, el cierre de aeropuertos y el espacio aéreo sobre la mayor parte del norte de Europa, así como, la cancelación de miles de vuelos.

Esta circunstancia afectó a los vuelos procedentes de muchas partes del mundo, al cerrar los aeropuertos de Fráncfort y Ámsterdam, estimándose la cancelación de hasta 17.000 vuelos. No se daba esta circunstancia desde los Atentados del 11 de septiembre de 2001. Por todo esto, los servicios de ferrocarriles del norte de Europa se vieron desbordados por la creciente demanda. Mientras tanto, científicos islandeses anunciaban previsiones de intensificación de la erupción y la NASA advirtió que esta erupción podría ser el preludio de una mucho mayor. La ceniza supone un riesgo para los vuelos porque contiene partículas de roca, cristal y arena que pueden afectar a las turbinas y llegar a parar los motores de las aeronaves. La nube se extenderá sin embargo en las próximas horas, según predicciones del Servicio Meteorológico británico y del Centro de Aviso de Cenizas Volcánicas de Londres, y afectará a extensas áreas de Francia, Alemania, Polonia o los países bálticos.

Las perturbaciones en el cielo europeo “podrían durar dos días”, aunque “dependerá de cómo evolucione la nube”, según ha indicado la autoridad europea de seguridad aérea, Eurocontrol, en declaraciones recogidas por France Presse. El organismo, que agrupa a 38 países europeos, ha revisado al alza sus previsiones iniciales y calcula que en todo el continente se habían cancelado entre 5.000 y 6.000 vuelos, los que representa aproximadamente un 25% de los vuelos programados (alrededor de 21.000). Las alteraciones seguirán mañana, cuando ya se sabe que la mitad de los vuelos entre Europa y Norteamérica no llegarán a su destino.

El Instituto Meteorológico en Reikiavik, capital de Islandia, informó que el volcán debajo del glaciar Eyjafjallajokull, está expulsando más lava y menos ceniza, creando una nube de ceniza más pequeña.

Según un portavoz del instituto, la nube de ceniza alcanza ahora una altitud de entre 500 metros y dos kilómetros, mientras que en los primeros días del recrudecimiento de su actividad, a mediados de la semana pasada, había llegado a alcanzar hasta 11 kilómetros de altitud. Eurocontrol ha indicado que la nube de cenizas mide más de 16 kilómetros y se espera que, a medida que se desplace hacia el sur, pierda intensidad. “Conforme se mueve hacia los Países Bajos y Bélgica, se disipará y perderá intensidad, como cualquier otro fenómeno meteorológico. Pero no sabemos cuánto”, ha señalado a la BBC el técnico Brian Flynn, subjefe de operaciones en la unidad central de gestión de las corrientes de Eurocontrol. La Oficina de Meteorología británica prevé que la ceniza puede tardar días en disiparse.

El desplazamiento de la nube volcánica se puede observar en un vídeo difundido por Eumetsat, la organización europea para la explotación de los satélites meteorológicos. El meteorólogo destacó que la nube de cenizas ya no tiene la altura suficiente como para que las corrientes de aire la arrastren al continente europeo. “Si todo sigue así, llegará mucha menos ceniza volcánica a Europa”. Precisó que el viento sopla en dirección sureste, hacia Reino Unido y el sur de la península escandinava.

Una nueva erupción volcánica se ha producido este miércoles en Islandia. Diez días después de que un volcán situado bajo el glaciar Eyjafjallajokull comenzara su actividad, éste ha vuelto a entrar en erupción creando un cráter de 300 metros de longitud en el sur de la isla, según ha informado la radio pública del país.

Esta actividad volcánica, que ya ha provocado la evacuación de miles de personas que viven en la zona y ha obligado a las autoridades a desviar numerosos vuelos, podría ahora significar, según los geólogos, que se está trasladando hacia el norte, a la reserva natural de Thorsmork, de gran atractivo turístico.
Vidir Gardarsson, agente del Cuerpo de Defensa Civil de la capital islandesa, sostiene además que el cráter está aumentando su tamaño. “Queremos evacuar a la población del área afectada hasta que sepamos qué es lo que está ocurriendo. Como medida de seguridad”, ha afirmado Gardarsson al periódico local Morgonbladid.

La Policía estima que en torno a 25.000 personas han visitado estos dáis las zonas próximas al volcán en actividad, cuya erupción ha arrojado a la atmósfera toneladas de vapor y cenizas. Desde 1963 ha habido 21 erupciones en la sísmica Islandia. La última tuvo lugar en 2004. La última erupción del volcán situado bajo el glaciar Eyjafjallajokull, en cambio, se registró en 1821. La directora del Instituto Vulcanológico de Reikiavik, Rikke Perdersen, calificó la situación actual de ideal para que se resuelvan de manera gradual los problemas causados en los últimos días al tráfico aéreo en el continente europeo.

De acuerdo con la policía islandesa, el volcán estuvo relativamente en calma la noche del lunes, incluso dos carros policiales monitorearon esta mañana el área cercana al Eyjafjallajokull y había una visibilidad de unos 500 metros, reportó el diario Iceleland Review en su sitio web. La policía indicó en un comunicado que tres cráteres del volcán expulsaban este martes cenizas pero en menor cantidad que en días anteriores. Los especialistas advierten que es imposible realizar predicciones a largo plazo sobre la intensidad y la duración de la erupción y tampoco excluyen que puedan surgir nuevos cráteres bajo el glaciar. Recordaron que la anterior erupción del volcán, registrada en 1821, se alargó con varias pausas durante dos años.

La coordinadora del Servicio de Protección Civil, Ólof Snaehólm Baldursdóttir, declaró por su parte que grandes cantidades de cenizas cayeron este martes sobre las poblaciones situadas junto al glaciar. “Algunos de los habitantes no pueden ver a dos metros de distancia debido a las cenizas”, dijo. Debido a la nube de ceniza provocada por el volcán islandés, gran parte del espacio aéreo europeo fue cerrado la semana pasada, aunque algunas aerolíneas ya empezaron este martes a reanudar de forma gradual sus vuelos respetando al máximo las condiciones de seguridad.

Ante el caos aéreo, que también afectó a 54 vuelos entre Japón y Europa, el fabricante automotriz Nissan anunció este martes que suspenderá de manera parcial su producción de carros por no poder importar algunos componentes desde países europeos. (Con información de Notimex/MVC)

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