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¡¡¡ ESTO ES VERDADERAMENTE UNA JOYA …. Juzguen ustedes mismos !!!

(Primera entrega de trece capitulos)

El siguiente texto, es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por José Pablo Feinmann en su programa de T.V “Filosofía aquí y ahora”.

¿Por qué hay algo y no más bien, nada?
¿Por qué un curso de Filosofía?
¿Por qué Filosofía aquí y ahora?
¿Cuáles son las preguntas de la Filosofía?
¿Qué hacemos con lo que hicieron de nosotros?

Crease o no éste es un programa de Filosofía por televisión. Éste programa tiene un nombre: Filosofía aquí y ahora. ¿Por qué aquí y ahora? Bueno, en principio digamos, es aquí, es decir, es en la televisión argentina. Esto implica un grado de novedad muy grande. La novedad es lo que surge, lo inesperado, la novedad es lo que nadie espera y quizá lo que nadie esperaba es es que se hiciera filosofía por televisión.

Estamos aquí para responder preguntas fundamentales. Las preguntas de la Filosofía tienen ese carácter, es decir, son fundamentales porque remiten a las cuestiones esenciales de la condición humana.

La primera pregunta que nosotros vamos a formularnos, es una pregunta que se formula un filosofo alemán de nombre Martín Heidegger, en un libro de 1935, y la pregunta que hace, (que es como para quitarle el sueño a cualquiera, espero que no se los quite a ustedes, pero si se los quita mejor, porque van a sentir en carne viva qué es la Filosofía, digamos, la Filosofía es una disciplina que incomoda, que acorrala, que sofoca, que da enormes satisfacciónes pero que requiere también un trabajo intenso).

La pregunta que hace Hidegger es: ¿Por qué hay ALGO y no más bien NADA?. Es una pregunta central, absoluta, definitiva, es la pregunta de las preguntas. Porque en realidad todos nosotros estamos acá, todos nosotros andamos en éste mundo. Yo estoy aquí, usted está ahí, pero por qué nos preguntamos ésto, por qué hay algo y no mas bien nada, porque bien puedo haber ocurrido que no hubiera nada, cosa que nosotros no podemos ni siquiera imaginar porque no podemos concebir la nada absoluta.

Lo que sabemos es que hay algo. Está todo ésto, está la tierra, está el cielo, miramos, están las estrellas… y de ahí surgen las preguntas definitivas. ¿Saben por qué las preguntas son definitivas? Porque el ser humano, el ser humano es el único que se hace éstas preguntas. El ser humano, que es un ser imperfecto, en medio de un mundo y un universo perfectos, que es un ser finito, en medio de la temporalidad infinita del universo, que es un ser carenciado, en medio de la abundancia que lo rodea… Se siente a veces, muy pequeño ante tanta grandeza.

Y al sentirse así, quizás afrontar ese sentimiento es la muestra más grande de su grandeza. Porque es cierto, Hegel lo decía: “La Tierra es un cascote que meramente gira alrededor del sol” y eso le quita o le entrega la pequeñez que es ante la inmensidad del universo, pero, dice Hegel, en éste cascote, que es la Tierra, en éste cascote que gira meramente alrededor del sol, hay un ser metafísico que se pregunta por el sentido del universo. Es decir, ese ser metafísico es el hombre. El hombre está en un cascote. El hombre es un ser pequeño, finito, mortal, lleno de angustia, lleno de miedo, destructivo, autodestructivo, pero tiene la grandeza de saber que muere y a pesar de eso quiere seguir viviendo. Y tiene la grandeza, además, de preguntarse por todo esto, por “la Totalidad”, y la Totalidad es todo lo que hay. Y la pregunta por todo lo que hay la formula aquí, el hombre, el ser humano. Se pregunta por qué hay algo y no más bien nada. Esa pregunta hace a su grandeza y esa pregunta también lo llena de angustia, porque esa pregunta, en efecto, quizá no tenga respuesta.

Este ser metafísico que se pregunta por el sentido del universo, quizá no llegue nunca a obtener esa respuesta.

No sé si ustedes recuerdan esa película de Woody Allen, donde Woody Allen chiquitito, no quería seguir llendo al colegio, porque él más o menos decía que nunca le iban a poder enseñarle todo lo que él necesitaba saber, porque el universo estaba en expansión. Y claro, si el universo está en constante expansión nunca vamos a poder saber todo lo que tenemos que saber porque nunca vamos a poder alcanzar la expansión del universo. Woody Allen, en éste sentido, es un filósofo, hace filosofía a su modo, hace filosofía desde las películas, desde el espectáculo. Hay una frase que dice Einstein, muy famosa que dice así: Dios no juega a los dados con el universo. Y Woody Allen dice: Sí, Dios no juega a los dados, juega a las escondidas. Es decir, la frase tiene una dramaticidad muy grande, que el cinematógrafo sueco, que acaba de morir, Ingmar Bergman, interpretó como “el silencio de dios”.

Cuando Woody Allen dice: Dios no juega a los dados con el universo, juega a las escondidas, lo que está diciendo es que dios está pavorosamente ausente de los terribles dolores que aquejan a los hombres.

¿Por qué hay Filosofía? ¿Por qué hay todo lo que hay? ¿Por qué hay Filosofía, por qué hay Arte, por qué hay Música, por qué hay Pintura, por qué hay todas las expresiónes a través de las cuales el hombre intenta inmortalizarse, trascenderse a sí mismo?
Todos esos intentos existen porque el hombre es un ser finito, porque el hombre muere. (Cuando digo “el hombre”, digo “la mujer” también, ¿eh?, lo que pasa es que no hemos encontrado otra manera. Tendríamos que hacer una revolución y en lugar de “hombre” decir “mujer”, pero estaríamos más o menos en lo mismo).

El hombre es un ser finito. Sus días están contados y él tiene sin embargo hambre de inmortalidad. Nadie quiere morir… digamos, Shakespeare hubiera entregado Hamlet, Macbeth, Otelo, si le hubieran garantizado dos años más de vida. El hombre tiene pavor a la muerte y sin embargo, sabiendo que es un ser finito, se pregunta por la finitud, la afronta, no la niega…(muchos la niegan, ¿eh?, la droga, el sexismo, son montones de ceremonias para ocultar el hecho de saber que morimos, en cambio la Filosofía pone éste hecho por delante).

El hombre es un ser finito, y porque es un ser finito es un ser que se angustia. Como el hombre se angustia, se angustia porque muere. Cuando la angustia le revela al hombre que su destino es la Nada, le aparece la idea de la Nada, y la idea de la Nada lo lleva a la idea de que él va a ser Nada durante mucho mucho tiempo. Cuando yo digo que la grandeza del hombre reside en que sabe que muere y sin embargo sigue viviendo…ésto está en la Filosofía pero también está en otras expresiones. No solamente la Filosofía plantea éstas cosas. La plantean las novelas, la plantean la pintura, la plantea la música… toda, toda partitura termina y cuando termina sentimos la angustia de aquello que se termina.

Y hay libros, hay libros, por supuesto montones de libros escritos sobre ésto. Los libros de Filosofía se escriben para responder a cuestiones a veces muy estrictamente filosóficas, pero en el fondo de todos ellos está el intento del hombre por pensar su situación en éste mundo…Por eso ésto (el programa) se llama “Filosofía aquí y ahora”,

Aquí es donde hacemos Filosofía… no estamos en la Sorbona, no estamos en Friburgo, no estamos en la academia norteamericana. Estamos en la Argentina. Hacemos Filosofía aquí. Vamos a hacer filosofía como argentinos, inevitablemente, porque estamos situados. Nuestro pensamiento es un pensamiento situado. …Y “Ahora”, es porque, o la hacemos ahora o no sabemos si la vamos a hacer más adelante. Porque el hombre es un ser abierto a miles de posibilidades.

Pero en todas esas posibilidades está la posibilidad de que muera, en consecuencia, sin urgencia, sin desesperación, pero tenemos que considerar que cada minuto es absolutamente precioso… que el “ahora” tiene una densidad ontológica, es decir, una densidad de “ser” en la cual tenemos que participar, en la cual tenemos que comprometernos… y que filosofar “aquí”, en la Argentina, y “ahora”, es necesario, porque éste país necesita pensar, éste país necesita salir de todo aquello que distrae a sus ciudadanos en medio de la pavada y de la estupidez. A ver si soy claro, y ésto quisiera decirlo claramente:

En la televisión se trabaja para estupidizar a las personas. En general en los medios de comunicación. Y ésto no pasa solo en la Argentina, pasa en todo el mundo. El poder a través de los medios de comunicación intenta colonizar la subjetividad de los sujetos. O sea, sujetar a los sujetos.

Entonces ese señor que llega cansado a su casa, que trabajó todo el día, y llega y enciende la televisión… la televisión lo atrapa, lo atrapa con, digamos, el espectáculo infinito de la pavada, y la pavada le impide pensar su situación, le impide pensar que quizás el trabajo que está haciendo no le gusta, que quizá debería cambiar de trabajo, que quizá debería irse de su casa, o debería estar más en su casa, o debería amar más a su mujer, o debería amarla menos, o a sus hijos…o debería irse… yo que sé… al Congo Belga… a dónde sea, y escapar de todo, pero… O debería quizá darse cuenta que ese aparato que está ahí idiotizándolo está para eso, para idiotizarlo, entonces, el día que tome consciencia crítica de ésto, hace algo muy sencillo… lo apaga. Cuando un tipo apaga el televisor porque sabe que desde ahí le están quitando la libertad subjetiva que él merece tener… Ahí comienza su libertad.

Tenemos que preguntarnos por las preguntas de la Filosofía.

La Filosofía hace preguntas que no todos quieren preguntarse. Porque hace preguntas que en realidad, toda la existencia humana, el entero planeta en el que habitamos, está organizado para que el hombre no se haga esas preguntas. Por ejemplo, hay preguntas como: ¿Por qué es tan injusto el universo en que vivimos?, ¿Por qué hay hambre? ¿Por qué hay gente que tiene tanto y gente que tiene tan poco?… esas son determinadas preguntas, pero son preguntas filosóficas, y son preguntas que han nacido, digamos, de una determinada filosofía, por ejemplo la filosofía del querido cabezón barbado Karl Marx, que tenía una cabeza enorme y se le ocurrió preguntar un día ¿Por qué algunos tienen tanto y otros tan poco?… y escribió un enorme libro “El Capital” que bueno… ya entraremos en eso.

Ahora, las preguntas de la Filosofía, las fundamentales, son del siguiente tipo…porque, digamos, la hicieron los griegos. Los griegos se asombraron de estar en medio de tanta maravilla y dijeron: todo esto que hay y que yo veo, es Algo, pero es un Algo enorme.

Y si en lugar de todo ésto no hubiera nada, si en lugar de esto no hubiera nada?… entonces esa pregunta surge del asombro.

Pero hay otra pregunta fundamental que inaugura la modernidad del capitalismo, y es la que hace René Descartes en 1637, en uno de los textos más bellos de la Historia de la Filosofía, “El discurso de método”, que cualquiera lo puede comprar y lo puede leer en una hora o dos horas… Y la pregunta de Descartes no surge del asombro, surge de la duda, y vamos a ver cuánto tiene que ver con nosotros. Un día éste señor, Descartes, simplemente dijo: “Voy a dudar”… Miren, eso fué revolucionario.

No hay nada más revolucionario que plantarse un día ante toda la realidad y decir: bueno, yo voy a dudar de todo ¿eh?, no me vendan más buzones, no quiero que me convenzan más. Yo voy a dudar de todo. ¿De qué dudó Descartes? Descartes dudó de toda la Teología Medioeval, dudó del Aristotélico Tomismo, dudó de las verdades Evangélicas, dudó de la Inquisición, dudó, en última instancia, de Dios. ¿Por qué dudó de Dios? Porque

Descartes dijo: “voy a dudar de todo”. Y cuando alguien dice voy a dudar de todo, tiene que dudar de Dios. Y Descartes estaba en 1637, lo habían quemado a Giordano Bruno, la inquisición ya había quemado a Giordano Bruno… Descartes estaba preocupado, por eso se fue a Holanda, que era un país en el que todavía se podía pensar con mayor libertad, de dónde vemos que el pensamiento requiere de la libertad para ejercerse.

En Holanda, Descartes dice: voy a dudar de todo y después dice: pero de lo que no puedo dudar es de mi duda… y después dice: bueno, pero si yo dudo es porque pienso, porque mi duda surge de una actitud del pensamiento. Entonces dice: ¿de qué puedo no dudar? De mí pensamiento. Y saca la célebre formula “Pienso luego existo”. Pero me interesa más que nos mantengamos en la cuestión de la duda. Cuando él dice “voy a dudar de todo”, nosotros hoy deberíamos decir también “dudemos de todo”. ¿Qué hizo Descartes? Descartes apagó el televisor de la teología medieval (ese era un televisor tremendo, además, si uno no veía esos programas, la inquisición lo quemaba, si uno no creía en lo que decía ese televisor la inquisición lo quemaba, le golpeaba la puerta a uno y … a la hoguera.) Entonces Descartes tuvo el enorme coraje de afirmar su propia subjetividad. Esto es revolucionario en la Filosofía.

Esto es lo que tiene de revolucionario la Filosofía, de contestatario, de nuevo… Ésto es lo que le puede cambiar la vida a usted. Descartes dijo: “Yo voy a dudar de todo y no les voy a creer más a todos aquellos que me dicen que tengo que creer en la verdad revelada de dios, que la iglesia es la encargada de bajarla a la tierra y de aplicarla a través de sus grandes inquisidores”… No, dijo Descartes: voy a dudar. Y al hacerlo apagó, entonces, ese televisor de la teología medioeval.

Qué tal si nosotros, qué tal si nosotros un día de éstos, digamos, estamos en casa, y estamos en casa como estamos habitualmente ¿NO? sentados ahí.. chuk, chuk, chuk, chuk… dale, dale, dale con el zapping de una cosa a la otra y no nos importa nada. ¿Qué vemos? vemos una catástrofe, vemos el hambre, vemos la tortura, vemos la guerra, vemos a las modelos, vemos todos los traseritos, por decirlo así, (en un programa de Filosofía uno dice trasero en lugar de culo), pero los vemos, así, abusivamente, nos tiran con todo eso, pasan de una cosa a la otra y quedamos… así, idiotizados, hasta que nos dormimos.

Entonces lo que hace Descartes,… bueno, basta con ésto. Tiro el control remoto al diablo y tac, apago el televisor… y empiezo a pensar. Estoy dudando de eso, yo estoy dudando de eso. Porque en relidad, todo ese vértigo creo que me lo están tratando de meter en mí, en mí consciencia. Y yo no quiero que mi consciencia sea el vértigo que me están vendiendo. Quiero que mi consciencia sea libre y piense mis problemas. Entonces comienzo a dudar. Yo voy a dudar de eso. Y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre, libre. Porque solo una consciencia crítica es libre. No hay libertad si no está alimentada por la crítica. Y la crítica solo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto crítico.

La grandeza de la libertad del hombre reside en muchas cosas. Reside en que, como dije, y tenemos que repasar: es finito en un mundo infinito, es imperfecto en un mundo perfecto, lo angustia su pequeñez, lo angustia la idea de la nada, lo angustia la idea del dolor, de la injusticia, y también, la grandeza del hombre todavía, todavía, todavía porque puede ser que ésto no sea para siempre, todavía puede radicar en que se revele contra lo que intentan hacer de él.

Y quiero decir, y con ésto rendir homenaje a un gran filósofo Jean Paul Sartre, (que tenía un ojo que se le iba para un lado pero la inteligencia la tenía clara), Sartre tiene una frase que dice: “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”. Para mí, ésta es una de las frases más fundamentales de toda la historia de la humanidad porque evidentemente desde que nacemos hacen de nosotros algo. Nosotros nacemos, y nos hablan. Nos meten una lengua. Nos hablan , nos hablan, nosotros recibimos como una esponja palabras, palabras, palabras. Cuándo empezamos a hablar ¿Qué decimos? Decimos las palabras que nos dijeron, es decir, no tenemos un lenguaje propio, creemos que dominamos una lengua y esa lengua nos domina a nosotros.

Pero alguna vez vamos a tener que decir una palabra nueva. Alguna vez vamos a tener que decir una palabra que sea nuestra. Y esa va a ser nuestra Libertad.

Entonces, es cierto, está el lenguaje que nos condiciona, el entorno socio-político que nos condiciona, está el inconscinte que nos condiciona… es verdad, todo eso, todo lo que quieran… pero en algún momento, a partir de algún momento tenemos que ser responsables de nosotros mismos porque somos lo que elegimos ser. Entonces, binvenida la frase del maestro Jean Paul Sartre que dice: “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”.

Bien. Esta es la grandeza de la Filosofía. La grandeza de la Filosofía es entender éstas cosas, entender éstas porblemáticas, entender que ésto… en realidad ésto requiere coraje, porque la vida que alguien lleva es una vida que puede parecerle injusta, pero es mansa, es mansa porque se deja llevar: usted va al trabajo y se afeita, desayuna, usted va al trabajo, el jefe lo trata mal, pero no lo escupe por lo menos, sigue, almuerza al mediodía en algún lugar, corta y choca, porque son esos lugares donde usted corta y choca con los codos, come mala comida, pero despúes se toma un digestivo, bueno, después sale… hay problemas con el tránsito… y bueno, llega a su casa agotado pero bueno… nada grave lo acosó durante todo el día…saluda a su mujer… y se va a dormir tranquilo, y pasó otro día de mi vida. Sí pero pasó, pero No pasó. No pasó nada en su vida. Ese día no pasó nada en su vida.

O sea, usted la pasó bien. Usted no se amargó. Usted no se asustó. Usted no se angustió. Se deslizó a lo largo de ese día como… y bueno, como una especie de hoja en la tormenta del capitalismo del siglo veintiuno, que es el único sistema que está vigente.

Pero, cuánto más interesante hubiera sido si en ese día, de pronto, usted se para y dice: “Pero caramba!, qué vida de porquería estoy llevando. No puedo seguir viviendo así. Este empleo que tengo es terrible. Mi jefe me trata mal. A mi mujer no me la banco más. A mis hijos los quiero, pero me voy a separar y me los voy a llevar o sino se los dejo, pero… yo que sé, la verdad que no los quiero tanto o me resultan imbancanbles.¡Qué porquería es la televisión que veo! Es pura chatarra, es pura basura…además esas cosas redondas que muestran las mujeres todo el tiempo… ya estoy harto! ¿no tienen cara las mujeres?¿qué paso? ¿se les fue la cara a las mujeres? Antes las mujeres tenían labios, tenían ojos, ojos hermosísimos tenían… yo que sé, por ejemplo Greta Garbo, Michael Pfaiffer..que tienen unos ojos… No. Olvídese. No hay más. Las mujeres ahora tienen una sola cosa: culo. Y usted tiene que ver eso porque eso le están dando.

Entonces hay un momento en el que usted dice: “Bueno esto no va más”. Pero a partir de ese momento ¡Ojo! Usted está solo. Usted está solo. Y eso se lo tiene que bancar. Se lo tiene que bancar y eso es una actitud filosófica.

Pero es muy difícil, porque usted a partir de ahí, dejó de pertenecer a la manada y comienza a pertenecer a usted mismo. Y cuando usted comienza a pertenecer a usted mismo ya no tiene justificaciones, ya no puede distraerse. Tiene que elegir. Y usted va a ser el responsable de cada una de sus elecciónes.

Aunque muchas de las cosas que dije están extraídas del pensamiento de grandes filósofos, de todos modos, en nuetras próximas entregas o en nuestros próximos encuentros… si es que usted sintoniza el próximo programa… porque por ahí, usted se asustó tanto que dice:no, éste tipo me quiere despertar, me quiere cambiar la vida, yo estoy cómodo así, yo veo lo que hay que ver, hago lo que hay que hacer, como lo que hay que comer, me visto como hay que vestirse… yo estoy fenómeno así. Bueno no. No.

Está bien… Pero “acá” eso no va. Acá eso… digamos, nosotros le vamos a plantear cuestiones peligrosas todo el tiempo. La filosofía es así.

Vamos a empezar a ver a determinados autores para a aprender a ver la Filosofía de estos autores. Vamos a partir de Descartes, de “el discurso del método”, de 1637, después vamos tomar a Kant, después vamos a tomar a Hegel, después vamos a tomar a Marx, y vamos a tratarlos lo más seriamente que podamos.

Eee, y ahora… ahora vamos a irnos, porque como todo lo que llega… se va. Es una ley de la vida y es una ley del desarrollo histórico y de la vida de cada uno de nosotros: Llegar y partir.