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El siguiente texto, es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por José Pablo Feinmann en su programa de T.V “Filosofía aquí y ahora”.

Sacar la filosofía a la calle. ¿Sujetos sujetados?  ¿Si la historia está en manos de Dios qué hacen los hombres? ¿En qué consiste la ruptura teologal con el pensamiento de Descartes?

Descartes ¿Un héroe del pensamiento?

Habíamos dicho en el programa anterior que la Filosofía tiene como surgimiento la condición finita del hombre. Que en realidad, si el hombre no fuera un ser finito…, es decir, “un ser finito” es una frase un poco, demasiado exquisita para decir que estira la pata, digámoslo más concreto: Se muere. El hombre se muere. Y es porque se muere que reflexiona, filosofa, hace todas las cosas que hace sobre este mundo.

Si en lugar de hombres fuéramos dioses no nos preocuparía las cosas que preocupan a la filosofía, porque los dioses no hacen filosofía, los dioses son dioses.. y bueno… o retozan en el Olimpo o les dictan las tablas de la ley a Moisés, bueno… o hacen cosas que ninguna de las cuales implica morirse…Pero el hombre sí. El hombre es un ser finito, y lo interesante de esto, para avanzar porque esto ya lo dijimos, es: ¿Qué pasaría si fuéramos inmortales?¿Qué pasaría si no nos muriéramos?

Hay un cuento, excelente de Borges (porque no todos los cuentos de Borges son buenos, pero este es bueno, bueno en serio) que se llama “El inmortal”. “El inmortal” trata justamente de la historia de alguien que no va a morir jamás y se encuentra con Homero una vez, Homero que es inmortal. Entonces narra y dice: “Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós”… Bueno… porque dos inmortales no se pueden decir adiós.

Dos inmortales, inevitablemente, en el largo de su inacabable vida, se van a volver a encontrar en algún momento. Nosotros decimos adiós, hasta luego, hasta pronto, que te vaya bien en ese viaje, ojalá vuelvas pronto… porque sabemos que cada partida puede tener un no retorno, puede no tener un retorno. Dos inmortales que se separan saben que en algún momento de sus vidas se van a volver a encontrar.

O sea, ¿Qué sacamos de ésto? Que el hombre es un ser patético, patético porque vive una situación patética: la de saber su finitud. Pero a la vez, es un ser precioso porque cada uno de los instantes de su vida vale infinitamente. El instante de la vida de un inmortal no vale nada porque ese instante va a ser repetido hasta la náusea, va a ser repetido hasta el infinito, en cambio, cada uno de los instantes de nuestra vida es único, es único porque es un camino hacia la muerte, es verdad, pero es también nuestra vida actual presente en la que estamos viviendo ahora, entonces, eso es lo que nos hace preciosos, preciosos, cada momento de nuestra vida es precioso.

Eso es, digamos, lo que Borges básicamente plantea en ese cuento “El inmortal”, y lo plantea muy bien y por supuesto con muy buena prosa porque Borges escribía muy bien.

Ahora, el pensamiento filosófico… es deseable que sea autónomo, autónomo. Y no solo el pensamiento filosófico… el suyo también, el mío también. En general, es conveniente, es recomendable que nuestro pensamiento sea autónomo, es decir, que sea nuestro, que no seamos pensados por el sistema (por darle éste nombre, así, en general a la cosa)

Digamos, hay un enorme sistema que nos piensa, que piensa todo por nosotros entonces nos ahorra la terrible tarea de pensar. A ésto, Heidegger lo llama “vivir en estado de interpretado”. Casi toda la gente de este mundo vive en “estado de interpretado”. Les voy a dar un ejemplo de “estado de interpretado”: La “ideología Taxi” (yo tomo muchos taxis, espero que no se enojen conmigo)… Generalmente uno sube al taxi y el taxista argentino tiene una característica muy peculiar, que es que uno sube y él le empieza a hablar (ésto es muy muy argentino) pero le empieza a hablar de lo que escucha por la radio, entonces a penas dice dos palabras uno ya sabe que radio escucha.

Entonces uno puede decirle: “Mire, no siga hablando porque yo se que usted me va a decir esto, esto,esto y esto. ¡Ah!, dice el taxista, ¿cómo lo sabía?… Y, lo sé porque eso es lo que dicen en la radio que usted escucha, entonces usted no está diciendo sus ideas, está diciendo las ideas de la radio que escucha. Usted no está hablando, está siendo hablado. Usted no está pensando, está siendo pensado. Usted vive en “estado de interpretado”. Sus ideas no son suyas. Lo que usted dice no le pertenece.

Entonces, ésta cuestión de vivir en “estado de interpretado”, Heidegger la va a llamar: “La existencia inauténtica”. La existencia inauténtica es ante todo aquella que es incapaz de dar cara a la finitud del hombre. La existencia inauténtica es aquella que vive en exterioridad. Vamos a dar dos, tres elementos de la existencia inauténtica: la avidez de novedades, por ejemplo, la gente vive devorada por la avidez de novedades, es decir, salta de una cosa a la otra… Qué hay de nuevo en literatura, qué hay de nuevo en ropa… por eso, digamos, la moda es un ejemplo total de la avidez de novedades, cambia constantemente, justamente para posibilitar y promover el consumo. La avidez de novedades. Después está también lo que hay que leer, lo que hay que ver, etc, etc. Todo esto tiene que ver con la existencia inauténtica. Es decir, son sujetos sujetados por el poder.

La Filosofía tiene como condición de posibilidad de dejar de lado a Dios, porque la Filosofía es un sistema de formular preguntas y de posibilitar algunas respuestas. Pero fundamentalmente, yo diría que la Filosofía es el arte de preguntar. En cambio Dios es el Ser que da todas las respuestas.

Durante el Medioevo los hombres no hicieron Filosofía porque la verdad les era revelada por Dios. Al serles revelada por Dios, no buscaban la verdad, bastaba creer en Dios. Bastaba creer en lo que Dios revelaba a través de los textos evangélicos para tener todas las respuestas. En realidad una situación bastante cómoda. Es decir, la vida era un páramo de lágrimas pero alguien había venido a sufrir y había redimido todos nuestros pecados y hay una promesa, que es la promesa divina, que vamos a llegar al reino de los cielos y ahí seremos todos eternos y felices.

Este relato… este relato, por supuesto, paraliza a los seres humanos porque todo está resuelto. Todo está resuelto. No hay preguntas que hacer porque Dios las responde a todas. No hay orden histórico que transformar, porque este decurso histórico no es el importante, sino el que va a venir después, el del reino de los cielos.

Entonces, durante diez o trece siglos la Historia permaneció detenida. Permaneció detenida porque no son los hombres los que hacen la historia. Cuando los hombres se someten a la veracidad divina, al juicio divino, a la promesa divina, no toman la Historia entre sus manos.

El que está haciendo la Historia es Dios. Es tan fuerte la figura de Dios y de sus representantes terrenos, es decir, la iglesia… que quedan históricamente paralizados. Si a eso le añadimos el poder terrenal, despiadado, de la inquisición, entonces, efectivamente los hombres trabajan, son labriegos y toda verdad es una verdad revelada por Dios. Y la duda que pueda tener cualquier hombre, la tiene que ir a decir en el confesionario. Entonces en el confesionario surge lo que Michele Foucault llama “El poder pastoral”.

El poder pastoral es uno de los poderes más despóticos que se han instalado en la tierra. El poder pastoral es el poder de los representantes de la iglesia en el confesionario. Es decir, ¿Qué hace alguien cuando va al confesionario? Le va a decir al cura, del cual, se somete en el confesionario… le va a decir lo que le pasa: “Padre, he pecado… o padre he hecho ésto o aquello… bla bla bla” Y el cura lo escucha y domina su subjetividad, la recibe. El otro le entrega su subjetividad al cura. El cura la recibe. Y le da dos o tres cosas, padrenuestros, etc. Y lo manda afuera.

Entonces, hay un poder pastoral, como dice Foucault, que se realiza a través de la confesión. Luego, va a decir Foucault, va a venir el poder pastoral del Estado. Va a ser el Estado Moderno el que a través de las ciencias, las prisiones, los manicomios, el psicoanálisis… va a representar ese poder pastoral.

Ustedes observen lo interesante que dice Foucault, es que esa confesión que el hombre del medioevo le hacía al cura, es muy similar a la confesión que el paciente le hace al psicoanalista hoy en día. De modo que, el poder pastoral en el Estado moderno lo tienen las Instituciónes medicinales, psicoanalíticas, las cárceles, los manicomios… dónde se agrupa a la gente.

Por otro lado, descubrir América implica, escenifica, la decisión del hombre prometéico de ir a la conquista de los territorios nuevos. Es una empresa capitalista. Porque Colón va a América para expropiar América.

Entonces, cuando decimos que la conquista Española de América implicó la muerte de cincuenta millones de indígenas, tratemos de sacar esta cifra de la estadística y de pensarla como lo que realmente es: cada uno de esos cincuenta millones fue uno.

Hay una frase que sobre el holocausto judío dice: “No mataron seis millones de judíos. Mataron un judío y después lo mataron seis millones de veces más”. Entonces, esta conquista y este genocidio Americano del hombre capitalista. Y como los Españoles eran algo lentos en esto, fueron aventajados por los piratas que robaban los galeones españoles que llevaban el oro y lo derivaban a Inglaterra que se hizo la Gran Nación de la burguesía industrial.

Ahora, bien. En 1637, Descartes pone al hombre en la centralidad. Desplaza a Dios. Dios ya no es el que está en la centralidad. Dios ya no es el centro, el que revela la verdad a los demás hombres. Ahora lo que es puesto en la centralidad de la explicación de la Historia humana es “El hombre”.

El hombre, atención, en tanto Sujeto. El hombre en tanto pensamiento. El hombre en tanto subjetividad.

Lo que hace Descartes es decir con esa famosa frasecita “Pienso luego existo”, “Cogito ergo sum”… Lo que está diciendo Descartes es que el sujeto capitalista, al cual él representa, se define por la subjetividad. Y que ahora es la subjetividad aquello que da fundamento a todo lo existente. La subjetividad es ahora el subiectum. El subiectum es aquello que subyace a todo lo que existe. Así como los griegos lo llamaban hipokeimenon, es decir, aquello que es como el basamento de todo lo existente…

Descartes al poner el pensamiento como base de todo decurso filosófico, histórico, etc, etc… Ahora es la subjetividad del hombre el punto de partida de todo razonamiento. Y con esto, entonces, nostotros tenemos nada menos que esta subjetividad, que no es cualquier subjetividad…, esto que yo estoy explicando, habitualmente no se explica de este modo.

Habitualmente se dice que Descartes dijo: “Pienso luego existo”, pero después vino Kant y dijo: “Las condiciones de posibilidad del sujeto son las misma que las del objeto..; que después vino Hegel y dijo: “La sustancia consiste en concebir a la sustancia como sujeto”… Es decir, ¿Qué hace esa gente? No hace Historia razonada de la Filosofía. Hace historias de los héroes del pensamiento, digamos: …Descartes, pasamos a Kant, pasamos a Hegel, pasamos a Nietzsche…

Entonces todo esto es un gran movimiento. Es decir: Colón descubre América, Copérnico, Giordano Bruno, Galileo y Descartes. Y Descartes viene a decir: “Ya que hemos desafiado tanto en el campo astronómico”…, …Ah, el poder de la iglesia… digamos la verdad: El hombre se está adueñando de la Historia. Cuando Descartes y el Renacimiento surgen, es que el hombre se está adueñando de la Historia.

Les voy a dar un ejemplo muy contundente:

Durante trece siglos en la Edad Media no pasó nada, o pasó poco. “El discurso del método” es de 1637. Y en 1789 ocurre la gran Revolución burguesa, que es la Revolución Francesa. De 1637 a 1789 hay muy poco tiempo. Cuando Descartes escribe “El discurso del método”, le está cortando la cabeza a Luis XVI.

Porque ahí, es el hombre de la burguesía el que se pone en la centralidad y es el hombre de la burguesía capitalista el que comienza a hacer la Historia. Entonces cuando el hombre comienza a hacer la Historia, la Historia se dinamiza. Porque el hombre ya no está esperando que Dios haga la historia. La Historia la hace él. Entonces la Historia cobra un ritmo que antes no tenía. Porque antes era la etapa de la espera. Se esperaba el reino de los cielos. Ahora los hombres ya no esperan nada. Lo hacen todo ellos.

Decía que Descartes era un héroe del pensamiento. Y efectivamente lo es. Es un héroe del pensamiento del capitalismo burgués. Con Descartes surge la subjetividad capitalista. A algunos quizás les llame la atención que yo una a Descartes con el surgimiento de la subjetividad capitalista, pero es que la Filosofía es así.

La Filosofía ocurre en medio de la Historia, en medio de las relaciónes de producción y en medio de las relaciónes sociales de producción. Descartes es un señor burgués que decide que la subjetividad de su clase social, la burguesía, es el elemento fundante de toda la realidad. Entonces Hegel, que también era un filósofo de la burguesía, lo llama “héroe del pensamiento” porque se ha atrevido a duduar de todo y sobre todo se ha atrevido a dejar a Dios como principio supremo.

Entonces, la cabeza de Luis XVI cuando cae, no es que sea Descartes quien le tiró la guillotina y la cabeza rodó… pero sí es el pensamiento de Descartes el que dió origen a ese proceso histórico que llevó a las turbulentas jornadas de la Reolución Francesa, la toma de la bastilla y el decapitamiento de Luis XVI. Es muy interesante ver que el pensamiento de Descartes es subversivo.

En la Argentina esta palabra tiene un triste recuerdo, y en realidad cada vez que la decimos nos ponemos mal porque recordamos etapas muy muy negras de la Argentina, en las cuales ni por asomo este programa habría podido ser realizado. Es decir, todos los que hacemos este programa, en otra etapa de la Argentina, salíamos a la calle y no existíamos más después, o ya nos estaban esperando…

El pensamiento de Descartes fue subversivo porque cuestiona el orden instaurado de la teología medioeval, cuestiona el orden de la iglesia y cuestiona el orden de la inquisición. Por eso, Descartes, que quizás no era demasiado valiente, escribió “El discurso del método” en Holanda que era un país liberal, donde todavía se podía escribir y pensar… porque en realidad, un filósofo para pensar tiene que tener una cierta tranquilidad de espíritu.

No se puede pensar y estar esperando que a uno lo vengan a buscar para decapitarlo o tirarlo por ahí… ese tipo de cosas. El pensamiento exige la libertad del contorno individual. Los regímenes autoritarios lo primero que hacen es establecer un dogma y prohibir el pensamiento libre. Eso ocurre tanto en la iglesia medioeval como ocurrió en el régimen soviético durante el Stalinismo. Se establece un dogma del partido y el que piensa fuera del dogma del partido es liquidado… Siberia.

Entonces, el pensamiento de Descartes es subversivo porque lo subversivo es lo que subvierte, es decir, lo que subvierte es que cambia, lleva a que una cosa se transforme en otra. Y el pensamiento de la burguesía capitalista que expresa Descartes, se expresa en la realidad a partir de la práxis de los revolucionarios franceses.

Hay cosas notables que influyen en la Historia. Una de las cosas que más decidió el ímpetu salvaje de la Revolución Francesa fue el pensamiento, por supuesto, de los ilustrados, el pensamiento de la ilustración, los que escribieron la Enciclopedia: Diderot, D’Alambert, Rousseau, Voltaire…

Pero hubo una frase, hubo una frase de María Antonieta que llenó de indignación y de fuerza revolucionaria a toda la población, al menos a las clases que pasaban hambre. Le preguntaron a esta reina, le dijeron, le informaron que el pueblo tenía hambre. Y célebremente, célebremente María Antonieta dijo: ¿Por qué tiene hambre el pueblo? Le dijeron: “Porque no tienen pan”. Y ella respondió: “Bueno, que coman pasteles”. Y este fue uno de los motivos que dinamitó la Revolución Francesa. Esa frase resultó intolerable para la plebe. Y la plebe a partir de esa injuria decide revelarse y la revolución se desata.

Como vemos, a veces basta un elemento de irritación para que una situación encuentre el desenlace histórico detrás del cual estaba. O sea, trece siglos de la Edad Media no resuelven nada. Y la subjetividad del hombre capitalista de la modernidad se arroja en una historicidad desbocada que en poco más de un siglo produce un hecho trascendental como la Revolución Francesa.

La Revolución Francesa pone al hombre capitalista en la centralidad. Es la burguesía capitalista la que se adueña del poder. La monarquía pertenece al pasado. Una revolución consiste en poner en el centro de la Historia a la clase históricamente más moderna, más revolucionaria. Entonces la actitud que va a tener el hombre capitalista es la actitud de hacer la Historia…

Como vamos a ver, y esto va a volver muy apasionante nuestro curso, el capitalismo va a generar su antagonista, que va a ser el proletariado. Y eso nos lo va a explicar el cabezón barbado Marx.

Ahora yo que sé. Me voy… Porque la Filosofía tiene que salir a la calle y ensuciarse un poco.