Haré una breve reseña de la falta de cumplimiento a las promesas consignadas por el Presidente Mauricio Funes a la nación salvadoreña.

No voy a depotricar con pseudo calificativos, frases derogatorias, clichés absurdos, berborrea dialéctica o adjetivos calificativos inapropiados sino que utilizaré como instrumento de evaluación las palabras mismas, emanadas del propio presidente el día que asumió la conducción de las riendas de la nación. Ni siquiera voy a utilizar las trilladas frases “Ciudad Mujer”, “Reconstrucción del Hospital de Maternidad”, “Se le acabó la fiesta a los corruptos, etc.”

¿QUE NO HA CUMPLIDO FUNES HASTA AHORA? … Juzgue por usted mismo

Acepto la responsabilidad de ser Presidente y lo haré con humildad, con conciencia de las responsabilidades que entraña y de los compromisos que se deben cumplir. Seré fiel al juramento que he hecho, guiándome por los intereses nacionales y por el afán de servir, sobre todo, a la población más desfavorecida.

El pueblo salvadoreño pidió un cambio. Y el cambio comienza ahora. El cambio no comienza por la voluntad individual de un presidente. Comienza por las manos de una nación que sabe que este es un gran momento en la construcción de su futuro. Y que tiene conciencia que ello sólo será posible con la unión de todos.

Un proyecto de desarrollo nacional que tiene como base la inclusión social, la ampliación de las oportunidades, la valorización de la producción y el trabajo, la modernización de las instituciones y la garantía plena de las libertades democráticas.

Proclamo en voz alta para mí mismo, para mis compañeros, y para toda la nación: nosotros no tenemos el derecho de equivocarnos. Repito: nosotros, definitivamente, no tenemos el derecho de equivocarnos.

Notenemos, por tanto, el derecho de traicionar nuestros sueños y ni de errar el camino.

Para evitar el error se comienza por no hacer lo que algunos ya hicieron mal en este país: gobernar para pocos, ser complaciente con la corrupción, temer y ser cómplice del crimen organizado, pactar con el atraso en todas sus formas de expresión.

Queremos la reconstrucción social, queremos la reconstrucción económica y queremos la reconstrucción institucional de nuestra patria.

Queremos crear un modelo de desarrollo nacional que rescate lo mejor que tenemos, disminuya las desigualdades internas y promueva una reinserción más dinámica e inteligente en los escenarios regional e internacional.

Reinventar nuestro país será crear un nuevo proyecto de nación que, al mismo tiempo, rescate la gran deuda social y acelere nuestro progreso humano y tecnológico y las principales metas que tenemos que alcanzar son vencer la pobreza, el atraso político y tecnológico, la marginación de amplios sectores sociales y, principalmente, la desesperanza y la falta de perspectiva para nuestra juventud.

Precisamos transformar un país pequeño que se convirtió en un gigante de la desigualdad.

Precisamos, por sobre todo, recuperar el tiempo perdido. Por eso nuestro mayor desafío es hacer que los próximos cinco años valgan, por lo menos, por una década. Y hacer eso es posible.

El estado de la administración pública que se hereda no es, de ningún modo, satisfactorio.

El escenario es tal que debemos hablar sin rodeos de un deterioro inaceptable de las finanzas públicas en un cuadro de economía dolarizada.

La responsabilidad por esta situación no es del pueblo salvadoreño si no de la elite dirigente que estuvo hasta hoy en el poder.

En este entendimiento es que estamos lanzando El Plan Global Anticrisis, un primer conjunto de medidas de este nuevo Gobierno para garantizar la estabilidad de la economía y aminorar los problemas sociales.

Cuatro grandes objetivos guían nuestro plan: resguardar los empleos existentes y generar nuevas fuentes de trabajo; proteger a los sectores poblacionales más vulnerables de los efectos negativos de la crisis; aprovechar esta crisis para impulsar políticas de estado en materia social y económica e iniciar la construcción de un sistema de protección universal para todas las mujeres y los hombres de nuestro país.

En el área de empleo y apoyo a la producción, el plan contempla la generación de 100 mil empleos directos en los próximos 18 meses, cuyo costo total asciende a cerca de 474 millones de dólares.

Entre las medidas más importantes se encuentran la ejecución de un programa de empleo temporal, la realización de un programa de ampliación y mejoramiento de servicios públicos e infraestructura básica y la construcción y mejoramiento de 25 mil viviendas urbanas y 20 mil soluciones de techo y piso en comunidades rurales, en municipios en condiciones de pobreza severa.

En el área crediticia, el plan contempla la creación inmediata de la banca estatal para el fomento productivo, que se encargará de otorgar financiamiento oportuno a los diferentes sectores económicos, principalmente a los micro, pequeños y medianos empresarios y empresarias.

La nueva banca estatal creará un sistema de garantías, que le permitirá a los empresarios acceder al crédito de la banca privada.

Estas acciones traerán una gran cantidad de beneficios porque, además de generar empleo, permitirán abrir nuevas rutas, en especial rurales, llevar vivienda, agua, electricidad, escuelas, unidades de salud y obras de mitigación para los salvadoreños y salvadoreñas más pobres.

Vamos a crear el programa de comunidades urbanas solidarias, cuyo objetivo central es mejorar la vida en los asentamientos urbanos precarios.

El programa contempla el mejoramiento de infraestructura y servicios públicos básicos, la reparación y construcción de 11,000 viviendas, el otorgamiento de un bono de educación para niños y jóvenes de 6 a 18 años y acciones para mejorar la seguridad ciudadana.

Comunidades Solidarias Rurales ampliará la cobertura de los servicios de agua, electricidad, saneamiento básico, mejoramiento de servicios de salud y de educación a 32 municipios en condiciones de pobreza severa y a otros en situación de alta pobreza.

Se otorgará una pensión básica a toda la población adulta mayor que reside en los 100 municipios cubiertos por la red y que hasta ahora no han recibido ningún beneficio directo del antiguo programa Red Solidaria.

El programa de atención integral de salud y nutrición beneficiará 100 municipios con altos grados de desnutrición, que beneficiarán a 85,000 niños y niñas entre 0 y 3 años.

Ampliaremos además el programa de alimentación escolar a centros educativos urbanos, beneficiando a 500,000 niños y niñas más que ahora no cuentan con ese beneficio.

Tres medidas adicionales aliviarán la situación económica de los desempleados y de las familias pobres:

(1)   Dotación gratuita de uniformes y útiles escolares a los estudiantes de escuelas públicas para el próximo año lectivo … ???

(2)   Garantía y extensión temporal de los beneficios de acceso a los servicios de salud del ISSS para personas que cotizan y que hayan perdido su empleo. …  ???

(3)   La tercera medida es la eliminación de cuotas en el acceso a servicios de salud pública y la dotación inmediata de medicamentos esenciales a todos los establecimientos del sistema público de salud.

El programa global anticrisis incluye una estrategia encaminada a fortalecer las finanzas públicas. En primer lugar, incluye un programa de austeridad con una fuerte restricción del gasto superfluo.

Otra medida importante que nos ahorrará muchos recursos es la racionalización y focalización de los subsidios, que hasta ahora se han otorgado de manera indiscriminada.

Iniciaremos inmediatamente un programa de combate a la elusión, la evasión, el contrabando y la corrupción.

Crearemos en el corto plazo, El Consejo Económico Social, que funcionará como una instancia institucional permanente en la que los principales sectores económicos y sociales del país dialogarán y buscarán acuerdos sobre los principales temas socioeconómicos.

Antes dije que queremos la reconstrucción social, económica e institucional de nuestro país y también una reconstrucción moral y de valores.

Precisamos hacer una revolución ética. El bien público no puede ser confundido con el bien personal y la ética de los favores tiene que ser sustituida por la ética de la competencia sana y democrática.

Una revolución de transparencia, combate a la corrupción y a todas las formas de despilfarro y desvío del dinero público serán cosas sagradas en nuestro gobierno.

Mejoría de la calidad de las políticas públicas y de la calidad y del grado de independencia de las instituciones, así como la mejoría de las políticas y de las prácticas del sector privado.

Haremos una revolución pacífica y democrática significa disminuir las desigualdades, mejorar la calidad de vida de la población y recuperar la eficiencia de la gestión pública.

Precisamos reformar nuestras escuelas, reconstruir nuestros hospitales, modernizar nuestras rutas, ampliar y renovar nuestras fuentes de energía, defender nuestro medio ambiente.

Precisamos, ante todo, reconstruir la vida de las personas, en especial de los que más necesitan.

Y precisamos, sobre todo, promover la urgente calificación de nuestra principal riqueza que es nuestro capital humano.

El problema no está en nuestro pueblo del que millones han migrado, sino en la mentalidad de los gobiernos y dirigentes que han conducido el país.

La riqueza humana del país está dispuesta, sólo falta un gobierno sensible y patriota que la haga crecer.

Eso se logra a través de la mejoría de la educación y la ampliación de oportunidades.

Eso se logra cuando los ciudadanos, en especial los jóvenes, perciben que existe un gobierno que no permite privilegios y coloca el talento, la dedicación y el esfuerzo como las únicas causas de promoción y de crecimiento.

Por eso, garantizo a los señores, que este será el gobierno de la meritocracia, no el gobierno de privilegios de familias, de abuso de clientelas y de los vicios de padrinazgos sombrios.

Derechos, sí, para todos. Privilegios, no, para nadie.  

Las personas serán reconocidas por su talento y su honestidad y no por sus conectes o su apellido.

En nuestro gobierno quien tenga méritos será recompensado y quien tenga culpa será ejemplarmente castigado. Se terminó el tiempo del padrinazgo y de la impunidad.

Vamos a luchar día tras días, para imponer la ley y el orden en este submundo de las maras y crimen organizado inhumano.

Seremos otra forma de administrar y conducir la nación.

Hemos elegido vivir mejor con todos y no sólo con unos pocos. Hemos elegido crecer con todos y no sólo con unos pocos. Esa es una decisión ética, filosófica, moral y religiosa: cada compatriota es nuestro hermano, y todos los salvadoreños son nuestra gran familia.

Por eso gobernar bien es la máxima expresión del compromiso con nuestro pueblo y con la memoria de monseñor Oscar Arnulfo Romero, mi maestro y guía espiritual de la nación.

Ha llegado la hora de mostrar a todos que no hemos esperado tantos años para gobernar mal y terminar frustrando las ilusiones de nuestra gente.

Seremos decididos impulsores de la unidad regional y latinoamericana.

Vamos a construir juntos un país de sofisticación humana y sofisticación tecnológica.

 
JUZGUE USTED SI HA CUMPLIDO

Talvez porque siempre lo vimos así y ojala así lo hubieramos dejado: