El siguiente texto, es una trascripción literal de lo expuesto oralmente por José Pablo Feinmann en su programa de T.V “Filosofía aquí y ahora”.

 Immanuel Kant

 

Introducción

En una mala escritura no puede haber una clara exposición. Una clara exposición de las ideas requiere una clara escritura también. Es decir, cuando uno entiende y quiere hacerse entender, tiene que saber cómo hacerse entender.

En este sentido el estudio de la Filosofía cuando se aplica a la docencia tiene dos partes fundamentales: una es que uno entienda y la otra es que uno sepa cómo transmitir ese conocimiento.

Pero esto a Kant no le importó mucho, ergo, la filosofía kantiana no tiene la transparencia de la filosofía cartesiana. En general la filosofía cartesiana se caracterizaba por ser “clara y distinta”, como Descartes lo decía.

Kant es un filósofo oscuro.

Yo no voy a tratar la improbable misión de simplificarlo porque…justamente les voy a contar una anécdota para aclarar esto:

Parece que cierto día Einstein, el físico, iba caminando por ahí y se le acerca un tipo. Hola Einstein, le dice, ya que lo encuentro quería preguntarle si me puede explicar la teoría de la Relatividad. Einstein, que ese día estaba de evidente buen humor y buena disposición le dice:

Sí, como no. Le voy a explicar la teoría de la relatividad.

 

 Pero el tipo dice: -Pero caramba, tampoco la entendí ahora ¿Me la podría explicar de nuevo? Bueno, se la explica por cuarta vez.

 Tampoco la entiende. La quinta vez tampoco la entiende.

 Y así se la sigue explicando. Y el tipo dice: -No la entiendo, no la entiendo…

 Hasta que al final llega un momento en que el tipo le dice: Ah! Sí!, ahora la entendí.

 Y Einstein lo mira y le dice: -Si, pero esto ya no es la teoría de la Relatividad.

Entonces, yo puedo explicar o simplificar Kant hasta cierto punto, y no lo voy a simplificar. Lo que voy a tratar de hacer es explicarlo claramente, con la mayor claridad que me sea posible… Pero es un pensamiento difícil.
Sin embargo lo vamos a unir a lo que vimos en Descartes. Dijimos que Descartes inaugura lo que llamábamos Filosofías Idealistas. Y dijimos que las Filosofías Idealistas son las que parten del sujeto en su tarea de conocimiento de la realidad. (Ustedes síganme bien porque no quiero interrumpir éste pensamiento en este momento)

Las ideas en el Idealismo, el sujeto, es aquél que constituye al objeto.

¿Qué es el iluminismo?

Qué pasa con Kant. Kant es un filósofo que viene después de Descartes, por supuesto, pero ¿después en qué sentido? En un sentido Histórico fundamental.

Nosotros dijimos que Descartes cuando dice “Pienso luego existo” le corta la cabeza a Luís XVI.

Habíamos dicho que trece siglos de Edad Media no habían acelerado la historia en absoluto, porque el hombre esperaba que todo lo hiciera Dios, y no hacía nada, salvo esperar el cumplimiento de la promesa divina y el Reino de los Cielos.

Pero con Descartes… Al poner Descartes la centralidad en la praxis del hombre, la historia se acelera, la burguesía toma la historia entre sus manos, y la burguesía llega en un muy corto período de tiempo. Si tenemos en cuenta de que en 1637 es “El Discurso del Método”, y en 1789 la Revolución Francesa, a pasado muy poco tiempo, comparándolo con el tiempo del medioevo, para que se produzca el hecho fundamental del asalto de la burguesía al poder.

En 1789, en efecto, con la toma de la Bastilla y el decapitamiento de Luís XVI, la clase capitalista burguesa se adueña del poder.

Esto va paralelo al avance del conocimiento en Filosofía. Si la burguesía se adueñó del poder…, Kant tiene otra relación con la realidad externa. La realidad externa, no es como para Descartes algo que pertenecía todavía a la monarquía.

La realidad externa en Kant, que es un filósofo del Iluminismo, (después vamos a explicar qué es el Iluminismo) La realidad externa en Kant es ya algo que está por ser atrapado, dominado, tomado por la clase social hegemónica única del capitalismo que es la burguesía, ergo, el objeto Kantiano no va a ser ajeno al sujeto.

Kant no va a recurrir a ninguna idea divina. El sujeto Kantiano constituye al objeto, lo hace suyo, lo crea. Bueno, eso hay que decirlo porque justamente, el Iluminismo es una Filosofía que parte de la razón como la luz, por eso es el Iluminismo. Las luces de la razón. Para un iluminista la razón es aquel poder que es capaz de organizar toda la realidad.

Si nosotros nos remitimos aquí a nuestro país. Mariano Moreno y Juan José Castelli eran iluministas. Y al ser iluministas ellos pensaban, que desde su racionalidad, podían darle a la realidad un orden que no tenía.

En este sentido la razón iluminista es totalmente revolucionaria. E incluso vamos a hablar en algún momento de las vanguardias iluministas revolucionarias del siglo XX.

Pero, estamos en este momento. Pensemos en Moreno y pensemos en Castelli.

¿Moreno y Castelli qué dicen? Bueno, que éste Virreinato no es lo que nosotros queremos. Es decir, esta realidad exterior organizada como un Virreinato que depende de la metrópoli, no es lo que nuestra racionalidad quiere.

Las luces de nuestra razón que guían nuestro accionar nos dicen que la realidad debe moldearse de otra manera. Debe moldearse de acuerdo a lo que nuestra razón determina. Esto, Moreno, que había traducido “El contrato social” de Rousseau , lo toma de los Iluministas franceses. Los iluministas franceses son justamente, D’Alambert, Diderot, Rousseau y Voltaire… y escriben “La Enciclopedia”, y es ahí donde vemos que la razón iluminista comienza a hacerse una con las masas y con la burguesía revolucionaria. Y larazón iluminista ¿Qué es lo que dice? La sociedad, tal como está organizada, hegemonizada por un Rey que dice gobernar por derecho divino y que acumula a toda la monarquía en Versalles… y esa es la realidad que pretenden imponernos…

Nuestra razón nos dice que a esa realidad hay que ordenarla de nuevo. O sea, aquí, (y esto tiene que ser claro, entendámoslo bien) Aquí larazón ordena la realidad. La realidad esa que yo veo, con un Rey que dice gobernar por derecho divino, y todos sabemos que nadie gobierna por derecho divino porque el hombre se adueñó de la historia.

Y como el hombre se adueñó de la Historia…, nadie que me venga a decir que gobierna por derecho divino!… Señores!… Porque aquí los lazos con Dios los cortamos. Cortó Descartes ya en 1837. Así que los revolucionarios franceses hacían la Revolución Francesa en nombre de los derechos del hombre.

Y los derechos del hombre no admitían ningún, ningún liderazgo de reyes que dijeran gobernar por derecho divino. Entonces, esa realidad –dicen los iluministas, los racionalistas franceses- esa realidad, la que tenemos ahí, hay que cambiarla porque nuestra razón nos lo está diciendo. Esa realidad no se compadece, esa realidad no está de acuerdo con lo que nosotros pensamos.

O sea, ¿Qué es un Iluminista? Un iluminista es alguien que está tan seguro de lo que su razón le dice, que necesita, se siente validado para imponer su razón a los hechos y modelar la realidad de acuerdo a lo que su razón le dice.

Entonces, eso es el Iluminismo. “La diosa razón”, como dicen los revolucionarios franceses, la diosa razón es la que crea la realidad porque se subleva contra la realidad.

O sea, la razón es revolucionaria. La razón no cree en la realidad. Cuando la realidad no está de acuerdo con la razón, la razón revoluciona la realidad hasta que esa realidad se relacione con ella como un espejo, le devuelva lo que ella cree que la realidad debe ser.

Esto tiene mucho que ver con la filosofía Kantiana. Y si ustedes entendieron esto, no les va a ser tan difícil entender a Kant. Ya lo vamos a ver.

¿Cuál es el rol del intelectual revolucionario?

El rol del intelectual revolucionario lo estamos viendo. Los pensadores que impulsaron la Revolución Francesa, los llamados Enciclopedistas, eran intelectuales, filósofos revolucionarios que vieron que el sentido de su época era que una nueva clase social, o almenos una clase social distinta a la que tenía el poder político, porque el poder económico ya estaba en manos de la burguesía…; veían estos intelectuales que la clase burguesa capitalista debía tomar el poder político que todavía estaba en manos de la nobleza.

Entonces estos intelectuales escriben un texto que es “La Enciclopedia” donde las brillantes plumas de D’Alambet, Didetot, Voltaire, Rosseau, se unen para explicar lo que está pasando y, en tanto lo explican lo aclaran; es decir, inciden en los revolucionarios, porque los revolucionarios… siempre que la realidad es puesta en ideas ya no solo luchan sino que saben por qué luchan.

Aquí, en 1845, cuando los Unitarios de Montevideo que lucharon contra Rosas leen el “Facundo” de Sarmiento dicen una frase notable: “Ahora sabemos por qué luchamos”, dicen. Mientras que la frase que dice Rosas es justamente la contraria: “Así es como se me ataca, ya verán que nadie me defiende de este modo”.

Entonces el rol del intelectual es saber que participa de la Historia, saber que la Historia cambia, percibir esos cambios y hundirse en ellos como un elemento más, pero como el elemento de la comprensión, como el momento de la intelección del cambio; porque todo proceso debe pensarse a sí mismo.

Y se piensa a sí mismo en todos aquellos que participan de él, pero el intelecutal revolucionario es el que tiene un protagonismo fundamental en esto porque está capacitado para pensarlo con más rigor. Pero justamente su rigor es tal porque forma parte de la Historia de ese movimiento revolucionario.

Por ejemplo: Voltaire escribe un libro muy encantador que es “Cándido o el Optimismo”; aquí lo que hace Voltaire es poner a un personaje, al que llama Doctor Panglos, y este doctor Panglos en él encarna una concepción del filósofo Leibniz acerca de el mejor de los mundos posibles. Leibniz había razonado muy, muy simplemente del siguiente modo: Dios se había puesto a elegir mundos.

De todos los mundos posibles Dios eligió el mejor para nosotros, o sea que éste con todas las imperfecciónes que tiene es de todos modos el mejor de los mundos posibles que Dios quiso para nosotros. Esta es la filosofía pangloseana del doctor Panglos que tiende, por supuesto, a la justificación total de todo lo existente.

De aquí que se diga de aquellos que tienden a justificar las situaciónes de hecho, aún cuando sean atroces, que son pangloseanos. Ahora, con ésto Voltaire intentaba decir que se vivía, se vivía en el peor de los mundos posibles y ésto lo dice el personaje Cándido; Cándido le dice a Panglos: “…

Pero sin embargo el mal se ha enseñoreado de la tierra… ¿Cómo es esto que dice usted que vivimos en el mejor de los mundos posibles?”. Y Panglos siempre le da un ejemplo de que sobre tal cosa, que era horrible, había resultado otra que no era tan mala y de esta había resultado otra horrible pero había resultado otra más…

O sea daba toda una justificación de lo existente ante la cual Cándido quedaba desarmado. Pero el lector de Voltaire se daba cuenta de que Panglos era un personaje muy miserable destinado a justificar lo injustificable.

Y hay cosas que no tienen justificación posible.

¿Este es el mejor de los mundos posibles?

Marx dice: “La Filosofía tiene que estar al servicio de tornar explícita la ignominia”; entonces va a decir una frase realmente notable: “Hay que hacer la ignominia más ignominiosa pensándola, haciéndola conocer”; una vez que toman consciencia de su ignominia, su ignominia se les vuelve más ignominiosa, porque la consciencia de la ignominia hace intolerable la ignominia. Es decir, yo puedo pasarme mi vida entera hundido en una situación de indignidad.

Si en algún momento no tomo consciencia de ella, puedo seguir así eternamente. Ahora, en ese momento, en el momento exacto en que tomo consciencia de mi indignidad ahí, ahí hay un quiebre, hay una ruptura, ahí yo paso a ser otro, ahí me miro desde otro lugar y me digo a mí mismo: “Esto no puede ser”; cuando digo “Esto no puede ser” estoy revolucionando mi situación particular.

Entonces, esto es lo que Marx está diciendo con “Hay que hacer la ignominia más ignominiosa”.

A la vez lo que logra Voltaire con su “Cándido” (es una novela, una breve novelita que la lee mucha gente) es lograr la irritabilidad de las masas. Convengamos que si hay masas irritables, son las masas dela Revolución Francesa.

La Revolución Francesa no es solamente la toma de la Bastilla, también es el terror, es Robespierre, Saint-Just, la guillotina; tiene un proceso terriblemente complejo pero, el principio revolucionario de los ideólogos era irritar a las masas llevándolas al conocimiento de la situación de indignidad en que vivían. En la medida en que tomaban consciencia de esa situación de indignidad, la irritabilidad crecía y la rebelión estaba más cercana. La rebelión es imposible cuando no existe la conciencia de la indignidad.

Lo que hace imposible la consciencia de la indignidad es creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Como no vivimos en el mejor de los mundos posibles, algunos viven en el mejor de los mundos posibles, digamos que hay una relación aquí de cierta incomodidad, que para que algunos vivan en el mejor de los mundos posibles otros tienen que vivir en el peor de los mundos posibles.

Esta tremenda injusticia que subyace al sistema social, casi único en estos momentos… Esta situación tiene que llevarse a la consciencia de aquel que padece de indignidad. Es decir, yo diría que gran parte de la tarea de Filosofía es revelarle o conseguir que aquel que está sumergido en el oprobio durante su existencia, tome en algún mundo consciencia de este oprobio. En la medida en que toma consciencia de este oprobio la decisión de cambiarlo empieza ahí.

En la medida en que no la toma va aseguir siendo siempre una mera cosa de un aparato que lo explota. Pero también, todo eso tiende a que el individuo no se encuentre con susubjetividad, que no llegue a ese momento en el que diga: ¿Pero esta es la vida que yo quiero vivir?, ¿Este soy yo?, ¿Esto es lo que soñé para mí?, ¿Esto es lo que yo soñé de joven?, ¿Hasta que punto estoy traicionando abolutamente mi juventud? Esteee, porque yo pensé algo para mí cuando era joven. Después lo fui pensando cada vez menos. Después entregué esto, después entregué aquello.

Ya lo entregué, y ahorra estoy aquí entregado. Entregado, idiotizado, viendo estupideces todo el día. Obedeciendo ordenes todo el día, comiendo mal, viendo estupideces y durmiendo… mal, también. Esto tiene que cambiar. Ese momento exacto es el de la consciencia crítica. La consciencia crítica es ese momento en el cual el individuo descubre su yo, su yo verdadero, íntimo. El yo desde el cual él se permite cuestionar su propia vida y el mundo que lo rodea.

Y esto es muy alentador.

La Filosofía debe ayudar en estas cosas a que ocurran.

Son muy valiosas.