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Esta pintura sin terminar de Jesús y María podría ser una obra maestra pérdida de Miguel Ángel, lo que puede catalogarse hasta ahora como el descubrimiento de arte del siglo.


Es curioso que para la familia en cuya pared de la sala de estar permaneció colgada la obra durante años le llamaran “El Miguel”.

 


Cuando los niños golpearon la pintura con una pelota de tenis  y la hicieron caer de su percha, esto fue a mediados de la década de 1970, la familia de Kober lo envolvió y lo guardó detrás del sofá para protegerla de malos tratos.

Allí permaneció durante 27 años, hasta que el teniente coronel Martin Kober la de la Fuerza Aérea se retiró en 2003 y tenía algo de tiempo disponible fue que su padre le encomendó la tarea de investigación si tal como se mencionaba en la tradición familiar, la pintura era en realidad un Miguel Ángel.

 “Ahora, que dispones de tiempo libre haz algo con esto!”  Recuerda Kober de su padre diciéndole.

Kober, ahora de 53 años, excavó en la historia de la pintura, se puso en contacto con casas de subastas, con eruditos del renacimiento del arte, buscó en los archivos europeos e incluso se reunió con algunos directores de museos en Italia. Tuvo la fortuna de encontrar a Antonio Forcellino, un restaurador de arte e historiador italiano y le dijo de la pelota de tenis y algo aún más horrible:

“No era la historia de la pelota la que me había asustado sino que había estado expuesta a la calefacción se encuentran comúnmente dentro de una casa de clase media”, explica Forcellino quien sobre esta historia ha basado su nuevo nuevo libro: “La Piedad Perduta”, o “La Piedad Perdida” publicado en Italia y que se estrenará en los Estados Unidos el próximo año.

Y es que él no creía en la existencia de otra versión de las pinturas de Miguel Ángel, que cuelgan en los museos italianos: “Yo había asumido que iba a ser una copia”, dijo Forcellino. quien a pesar de su escepticismo decidió visitar la casa de los Kober en las afueras de Buffalo para ver la pintura y el viaje le dejó sin aliento.

(Esta otra también me dejo sin aliento 
por supuesto es la “escultura” La Piedad
y no la obra maestra en pintura
de la cual estamos hablando en este reportaje)

”En realidad, esta pintura es aún más hermosa que las versiones colgadas en Roma y Florencia. La verdad es que esta pintura es mucho mejor que las que ellos tenían. Tuve tantas veces las ganas de decirles que había un loco en los Estados Unidos diciendo a todos que Miguel Ángel tenía una en casa “, dijo Forcellino.

¡Un análisis científico de la pintura demuestra que la afirmación sobre la autenticidad del Miguel Ángel no estaba tan loco después de todo!

Forcellino dijo que el análisis infrarrojo y los exámenes de rayos X de la pintura – en un panel de madera de 25 por 19 pulgadas muestran muchas alteraciones hechas por el artista a medida que cambió de idea sobre la forma final de la obra y mucho más deslumbrante fue encontrar una parte sin terminar cerca de la rodilla derecha de la Virgen.

“La evidencia de las porciones sin terminar demuestran que esta pintura nunca, nunca, nunca podría ser una copia de otro cuadro,” dijo Forcellino.  “Ningún coleccionista en su sano juicio va apagar  por una copia del Renacimiento sin terminar”

Además, la procedencia o la historia de la propiedad, apunta que el trabajo realizado por Miguel Ángel alrededor de 1545 por su amigo Vittoria Colonna fue casi 45 años después Miguel Ángel hizo su famosa “Piedad”, o la piedad, la escultura de María con Jesús, que se encuentra en la Basílica de San Pedro.

La pintura de Piedad pasó de manos entre a dos cardenales católicos y a la larga terminaría en manos de una baronesa alemana de apellido Villani.

El trabajo terminó en manos de la familia de Kober luego que Villani lo regaló a su dama de honor GertrudeYoung  quien fue la cuñada del tatara abuelo de los Kober y ella lusgo lo envió a los Estados Unidos en 1883, según un relato de Kober.

Forcellino, dijo que Herman Grimm, un destacado biógrafo de Miguel Ángel, vio la “Piedad” en 1868 y la atribuyó al maestro.  La evidencia adicional incluye una carta en la biblioteca del Vaticano en que también se detalla una pintura de la Piedad para Colonna, dijo.

“Estoy absolutamente convencido de que es una pintura de Miguel Ángel,” dijo Forcellino.

William Wallace, un profesor de arquitectura e historia del arte en la Universidad Washington en San Luis, experto en Miguel Ángel, dijo que vio a la pintura antes de que Kober la hubiera mandado a restaurar de forma privada para eliminar los 500 años de desgaste.

Dado que no hay forma científica definitiva para atribuir una pintura, Wallace dijo que sería el peso de la opinión y análisis de los expertos es lo que el tiempo que determinarán si se trata de un Miguel Ángel o no.

Una cosa es cierta, sin embargo: la pintura tiene sin lugar a dudas un elevadísimo valor comercial y artístico, razón por la que actualmente se encuentra en una bóveda de banco.

Los raros dibujos de Miguel Ángel que han salido a la venta en los últimos años se han vendido hasta en $ 20 millones y un posible Miguel Ángel para el Museo Metropolitano de Arte tendría un valor de hasta US $ 300 millones.
 “Millones y millones”, dijo Wallace, sobre el valor de la Piedad perdida

Reporte adicional de Isabel Vicente y Clemente Lisi

Original de MELISSA KLEIN Por MELISSA KLEIN (The New York Post)