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Fotografía y Entrevista de El Faro.Net 

  1. Entrevista de El Faro.Net (Se transcribe literalmente con propósitos históricos)

ENTREVISTA PARTE 1

“Tenemos la función de recordarles lo que dicen las normas constitucionales”

“Los hechos nos indican que es muy generalizada la corrupción en el Órgano Judicial”, dice Florentín Meléndez. 700 denuncias contra jueces engavetadas por años… en la mora hallaron también muchos casos que involucraban al poder político, y los magistrados están convencidos de que con frecuencia, sus antecesores sirvieron más a los políticos que a la justicia.

Estos cuatro magistrados se han ganado que algunos les llamen “Los 4 fantásticos” y otros “Los 4 jinetes del Apocalipsis”. No solo por sus sentencias, sino también por el talante con que llegaron a la Corte Suprema de Justicia en julio de 2009, pontificando sobre probidad y denunciando abusos en el Órgano Judicial y en la misma Corte.

Cuando concedieron esta entrevista, el 21 de septiembre, ya habían emitido la sentencia que anuló el sistema del que se valen los partidos para preelegir diputados y la que declaró inconstitucional la alimentación millonaria a la partida secreta de la Presidencia de la República. Tres días después declararon inconstitucional el fuero del que gozaban los editores o jefes o directores de medios de comunicación por la publicación de expresiones que constituyeran delitos contra el honor o contra la imagen.

Ese aire de renovación que le dieron a la Sala de lo Constitucional los puso en choque no solo con extraños, sino también con algunos de sus colegas. En la misma Sala es usual la convergencia de estos cuatro magistrados y la disidencia del quinto, Néstor Castaneda, quien no estuvo en la entrevista. “Es que nosotros somos los indiciados”, explica el presidente de la Corte, Belarmino Jaime. Saben que están conmocionando al poder político y saben que han golpeado al poder mediático con sus fallos. Y saben que se pueden estar jugando el puesto con su rol. “En este momento creo que estamos siendo un tribunal incómodo porque las interpretaciones constitucionales que estamos haciendo no han sido las tradicionales, acomodaticias y en alguna medida estamos recordándole a los otros Órganos sus límites”, dice Rodolfo González.

Podría pensarse que si acciones como su nombramiento y remoción dependen de los partidos políticos, estos magistrados tienen vocación suicida. Pero al explorar sus porqués, coinciden en que están enderezando desde sus bases un sistema de justicia que privilegiaba a las instituciones y no al ciudadano, que excluía, que estaba plegado al poder político y al poder económico, y que era extremadamente conservador en la interpretación constitucional. Sus sentencias tienen no solo el respaldo del análisis lógico e intelectual, dicen, sino también la interpretación de cosecha propia que esta Sala piensa que deben llevar para potenciar los valores democráticos y constitucionales que a El Salvador le hacen falta.

Belarmino Jaime: Antes de que empezara esta entrevista me preguntaban si ya nos conocíamos antes de llegar a la Sala y les decía que a Rodolfo yo no lo conocía. Acá nos hemos conocido y pienso que a estas alturas ya hay una verdadera amistad a pesar del poco tiempo. Con Sidney, pues éramos conocidos de lejos, pero de igual forma hoy tenemos una gran amistad y estamos igualmente comprometidos. Les entendí que preguntaban que si las cosas en que hemos coincidido eran producto de una cosa planeada, y yo les decía que no, que en realidad ha habido una coincidencia en la forma de ver cómo se desarrolla la justicia en el país, y en ese sentido no tenemos absolutamente ninguna diferencia. Les explicaba también que algunas veces en sesiones de Sala puede haber diferencias de criterio jurídico, pero eso no es ninguna tragedia. Es bien corriente que ante el mismo fenómeno haya diferentes puntos de vista. Lo que ha pasado no ha sido una cosa planeada ni mucho menos, esto ha sido quizás una casualidad, un accidente -no sé ni cómo llamarlo-, pero ha habido coincidencia en cuanto a la concepción sobre justicia, sobre cómo vemos el país, que en este momento está pasando una etapa muy difícil. Esto que les estoy diciendo que sea, pues, como una especie de preámbulo a la entrevista que nos van a hacer. No se sientan nerviosos, ustedes tienen que estar tranquilos y nosotros vamos a responder a las preguntas, así que empiecen a disparar, je, je…
Florentín Meléndez: Nos conocíamos muy poco, no habíamos tenido un acercamiento humano como lo tenemos ahora y hemos hecho una buena amistad, un buen compañerismo en la Sala entre los cuatro. Fundamentalmente por una razón: es que en materia de justicia tenemos ideales comunes. Queremos una justicia más sana para este país, una justicia que llegue a sectores a los que no ha llegado, queremos mejorar la justicia constitucional para que esta sea el principal baluarte de la seguridad jurídica y de los derechos de la ciudadanía salvadoreña.

 

Acaba de decir usted “nosotros tenemos ideales comunes”. ¿Quiénes son “nosotros”, porque aquí hay cuatro magistrados, no cinco? ¿Por qué no está Néstor Castaneda?
Belarmino Jaime: Bueno, yo les decía al principio que yo entendí que ustedes querían tener una entrevista -como lo expresé a modo de broma- con “los indiciados”, pues.¿Con “los indiciados”? Ja, ja, ja…
Belarmino Jaime:
Sí, con los cuestionados, pues, que somos nosotros. Por eso es que no se le dijo nada a él, pero si quieren lo podemos llamar, aunque no sé si estará ahí…. pero no creo que haya ningún problema…
Ja, ja, ja, ja… A raíz de estas sentencias que han estado emitiendo hay quienes les han llamado “Los 4 Fantásticos” y otros que les llaman “Los 4 Jinetes del Apocalipsis”. ¿Y ustedes qué se creen que son?
Belarmino Jaime:
Bueno, simplemente somos magistrados, estamos aquí para servir al país, para realizar lo mejor dentro de las posibilidades que cada uno de nosotros tiene y no nos creemos nada especial. Somos magistrados comunes y corrientes y tal vez con un poco de diferencia en cómo se manejaban antes las cosas: queremos manejarlo todo correctamente. Eso es lo que en términos generales pensamos de nosotros mismos.
¿Cómo se manejaban antes las cosas?
Belarmino Jaime:
De manera diferente. No quiero hacer juicios de valor sobre si eran buenas o eran malas. El juicio de valor se lo dejaría a ustedes y a la población.
Pero acaba de decir dos cosas: que se hacían de manera diferente y que ustedes las quieren hacer correctamente. ¿O sea que antes se hacían…?
Belarmino Jaime:
… Se hacían de manera diferente.

Ja, ja…
Belarmino Jaime:
Con “correctamente” lo que estamos diciendo es que dentro de los cánones que la ley nos establece. Ya la interpretación que usted le da de que si antes no se hacían así, ya es su interpretación.
Sidney Blanco: Yo quiero agregar algo sobre eso de qué nos creemos. Nos creemos jueces. Y además nos creemos jueces con la obligación de respetar los principios éticos. Esto, traducido al terreno práctico significa ser independientes, ser imparciales, creemos que no tenemos prejuicios ni favoritismos ni preferencias hacia ningún sector. También creemos que a los poderes o los ciudadanos que intervienen en los procesos constitucionales debemos verlos en igualdad de condiciones. Entonces nos creemos jueces independientes y hemos demostrado que somos independientes. La palabra independencia judicial podría estar muy gastada ya y nosotros queremos darle vida a esa palabra independencia. También otro principio ético que nosotros nos creemos y que estamos dispuestos a cumplir es la transparencia. Esto significa que poco a poco iremos poniendo más a disposición de la sociedad las actividades que desarrollamos en la Sala de lo Constitucional y en la Corte Suprema en general. Queremos ser honestos, ¡somos honestos! En el sentido de que no estamos para favorecer a nadie, ni tampoco estamos en condiciones de recibir en ningún momento dádivas, dinero, favores, absolutamente de nadie, y yo creo que eso también tiene que ver con la diferente Sala de lo Constitucional actual.
Lo que nos quieren decir es que esa diferencia se expresa en que antes sí había dádivas, sí había favores, sí había dependencia…
Sidney Blanco:
Ehhh… bueno, si usted entiende que tácitamente está dicho eso, es la valoración que hace usted. Porque cuando uno afirma que antes había corrupción, claro, eso hay que dejárselo a las instituciones que les corresponde indagar.
Llama la atención que los máximos jueces del país vengan y se definan como independientes, transparentes y honestos, si se supone que esas son características inherentes a un juez. ¿Por qué hace falta que ustedes hablen de estas características?
Belarmino Jaime:
Le voy a decir por qué. Es bien evidente -y ustedes lo ven en una cantidad de encuestas- que la gente no ha confiado en el Órgano Judicial. La concepción que la gente ha tenido sobre el Órgano Judicial es otra respecto de la que estamos expresando en este momento. Si ustedes ven, creo que solo la Asamblea Legislativa le ganaba al Órgano Judicial en cuanto a desprestigio. Por eso necesitamos hacer esas aclaraciones, para que la ciudadanía en general llegue a tener confianza en el Órgano Judicial.
Eso es pensar que el desprestigio de la Corte Suprema se ha debido a problemas de comunicación.
Belarmino Jaime:
No sé si esa es la verdadera razón para que se haya entendido así, pero la verdad es que las encuestas indican el nivel de confianza que el pueblo ha sentido en el Órgano Judicial. Y nosotros no es que queramos ser independientes, ¡somos independientes! Y eso lo remarco, pues, y ustedes han visto lo que ha pasado con las sentencias que hemos pronunciado.
¿Qué ha pasado?
Belarmino Jaime:
Bueno, ustedes ven la presión de los medios. Ustedes ven que nosotros pronunciamos una sentencia e incluso antes de que la firmáramos la Asamblea se había adelantado a hacer una reforma constitucional. Pero esas cosas no nos asustan.
¿Y cómo debemos leer esa presión de los medios o que la Asamblea se adelantara a la sentencia?
Belarmino Jaime:
Bueno, la forma como va a leer es particular de cada uno. Pero simple y sencillamente les digo: esto que ha pasado lo único que está confirmando es la independencia con que nosotros resolvemos. No nos han importado reacciones de otro tipo, sino que simplemente hemos hecho lo correcto. Así lo veo.
Y usted, ¿qué se cree, magistrado González?
Rodolfo González:
Somos -no porque seamos los más guapos o los más inteligentes, sino por el cargo- los jueces con más poder jurisdiccional del país. Y eso deriva no de condiciones personales, sino de la función: nos toca interpretar y aplicar la Constitución, que son las reglas del juego de la democracia, del estado de derecho, donde -como se ha visto en otros países- los temas son usualmente controvertidos. En este país todos nos conocemos y todos valoramos el mal uso de la justicia constitucional que se ha hecho en los tribunales anteriores, en el sentido de verdaderas manipulaciones de la interpretación constitucional para hacer llegar a normas constitucionales cosas que realmente no dice la Constitución, y a justificar bajo una mal entendida gobernabilidad lo que venían haciendo los otros Órganos del Estado. Los otros Órganos tienen tareas muy importantes. Nosotros no podemos decidir qué se va a hacer en políticas de seguridad, ambiental o económica, pero sí hay una función importante en cuanto a recordarles -que buena falta hace en este país- lo que dicen las normas constitucionales. En cada sentencia determinamos si los Órganos se basaron o no en las reglas del juego, si cumplieron o no las reglas del juego constitucional y eso es lo que hace aquí y en todas partes a un tribunal constitucional un poco incómodo. En este momento creo que estamos siendo un tribunal incómodo porque las interpretaciones constitucionales que estamos haciendo no han sido las tradicionales, acomodaticias y en alguna medida estamos recordándole a los otros Órganos sus límites, que no los determinamos nosotros, sino la Constitución. A mí me da mucho gusto cuando ha habido gente que dice que ha leído nuestras sentencias palabra a palabra. Qué bien. Y que se analice la coherencia y la consistencia de las argumentaciones, los adecuados usos de las técnicas interpretativas para decir lo que tenemos que decir, y un poco con una cierta conciencia de impulsar al país hacia potenciar mejor la democracia, los frenos y contrapesos, los controles recíprocos, sobreponer los derechos sobre las instituciones -algo de eso hicimos en la sentencia sobre las candidaturas independientes-, cambiar un poco la interpretación de que primero la institución y luego el ciudadano para decirlo como según la Constitución debe de ser, que es primero el ciudadano en sus derechos y luego las instituciones a través de las cuales el ciudadano ejerce sus derechos.
Acaba de mencionar el mal uso de la justicia constitucional y las resoluciones acomodaticias en los tribunales anteriores. ¿Y eso pudo ocurrir sin intención?
Rodolfo González:
Sí, puede ocurrir. O puede ocurrir también dependiendo de cuánto el tribunal cree que puede hacer con su sentencia. Hay dos etapas cuando usted interpreta la Constitución: toda la parte puramente lógica, intelectual, y luego, de las varias posibilidades interpretativas, cuál usted impulsa en función de los valores constitucionales. Yo creo que en la interpretación constitucional quizás no hay interpretaciones neutras y entonces usted ve cuál potencia más la democracia, el estado de derecho, los frenos y contrapesos, la vigencia de los derechos fundamentales. En Estados Unidos, por ejemplo, hay un debate sobre cuánto pone de su propia cosecha la Suprema Corte al interpretar la Constitución y cuánto ha jugado políticamente, pero políticamente no en el sentido de favorecer intereses partidarios, sino en el alto sentido de potenciar, mejorar la apertura para grupos que han estado excluidos, abrir las puertas al debido proceso, etcétera… Yo me puedo tomar cada una de las sentencias que se han pronunciado -las nuestras también- y decir cuánto de eso ha sido que se quedó el tribunal en la pura interpretación intelectual y cuánto más podía haber hecho. Entonces ahí ya se puede determinar si ha sido impericia o error o el tribunal no ha tenido la clara conciencia de su independencia de tal manera que simplemente se ha acomodado a lo que se esperaría de manera conservadora de él.
Florentín Meléndez: ¿Qué somos? Mira, no nos creemos ni los 4 fantásticos ni los 4 magníficos y mucho menos los 4 jinetes del Apocalipsis. Somos cuatro abogados y ante todo cuatro salvadoreños que hemos tenido la bendición de Dios de estar en este momento histórico en un tribunal que tiene una importancia vital para el estado de derecho en el país, tomando en cuenta el avance democrático que ha tenido El Salvador, particularmente después de la firma de los Acuerdos de Paz. Eso tiene profundas implicaciones para la vida institucional, para el desarrollo democrático y para la vida digna en el país, hablando en términos de la vida cotidiana de los salvadoreños y salvadoreñas. La Sala es garante de la supremacía constitucional. Somos garantes de la división de poderes. Ahora, en estas sentencias está en juego y a prueba la división de poderes. Somos garantes de la independencia judicial. Somos garantes de la responsabilidad del Estado por sus actos y, sobre todo, somos garantes de los derechos constitucionales. Nosotros nos movemos en la Corte Suprema de Justicia en dos escenarios: en el escenario de la Sala y en el de la Corte plena, donde contamos con colegas que, al igual que nosotros, están comprometidos con una nueva visión de la justicia en este país, una justicia con visión humana, que sea incluyente y no excluyente, como la hemos tenido hasta ahora.
Algún grupo político o de presión que le apostó a ustedes puede estar muy desilusionado.
Rodolfo González:
Creo que es problema de visión de los políticos. Todavía no termino de entender, 14 meses después, cómo veían ellos una correlación. Me decían algunos amigos: la izquierda está contenta porque dice que la Sala ha quedado tres a dos. No sé quiénes serán los tres de izquierda. Luego me decían: la derecha está contenta porque dice que han quedado tres a dos. Y luego dicen que estamos cuatro a uno, y yo no sé si eso es cierto. Hay un vínculo que lo decía Florentín al inicio y es de compromiso con la institucionalidad. Yo no firmaría una sentencia donde ponga en riesgo a la institucionalidad. Yo no quiero un estado que siquiera se acerque a la débil institucionalidad de Guatemala, ya no digamos de México. Por supuesto que no quiero eso. Sé que estas sentencias han movido la rama, sí. Y si con los siguientes casos -que no los planteamos nosotros, los traen los demandantes- yo ya percibo con estas sentencias un aumento de la litigiosidad… Vaya, nos han venido a demandar a las pandillas en un amparo, por violación al derecho de la seguridad y a la integridad…
Florentín Meléndez: … A raíz del paro.
Rodolfo González: … A raíz del paro, y que le ordenemos a la Asamblea régimen de excepción. Bueno, eso lo tendremos que resolver con criterio jurídico. Cuando un tribunal constitucional empieza a dar nuestras de independencia empieza a aumentar –eso es ineludible- la litigiosidad. Es decir…
… La cantidad de demandas.
Rodolfo González:
Sí. No todas muy bien fundamentadas, pero yo prefiero que la gente confíe en exceso en la Sala y nos traiga pleitos de vecino porque alguien lo vio mal, a que la gente por verdaderos casos de violaciones de sus derechos ni siquiera se tome el trabajo de escribir una demanda porque piense que venir aquí es una pérdida de su tiempo. No estamos afectando contra la institucionalidad. Si han perdido los partidos que apostaban a cuotas partidarias, nosotros no podemos ser reflejo de cuotas partidarias ni de visiones partidarias. A mí me da vergüenza cuando oigo en otros países, en encuentros de justicia constitucional regional, que algunos magistrados se autocalifican que son del partido tal. La Constitución, para representación de ideologías y de sectores partidarios, establece a la Asamblea. En la Corte hay representación de corrientes de pensamiento jurídico. Y por eso no me asusta tampoco que tengamos diferentes visiones sobre un mismo artículo a interpretar con Florentín o con el presidente o con Sidney.
¿Y a qué corriente de pensamiento representa Néstor Castaneda?
Rodolfo González:
Ya me gustaría a mí saberlo.
Florentín Meléndez: A nosotros también, je, je, je.

ENTREVISTA PARTE 2

“Cuando la justicia y la política se unen, la justicia se prostituye”

“Los hechos nos indican que es muy generalizada la corrupción en el Órgano Judicial”, dice Florentín Meléndez. 700 denuncias contra jueces engavetadas por años… en la mora hallaron también muchos casos que involucraban al poder político, y los magistrados están convencidos de que con frecuencia, sus antecesores sirvieron más a los políticos que a la justicia.

Han mencionado independencia, transparencia y honestidad, y que encontraron resoluciones tradicionales o acomodadas. Esa definición por comparación resulta negativa para las salas anteriores. ¿Lo que han encontrado les lleva a definir que la Sala de lo Constitucional no era independiente ni transparente ni honesta?
Sidney Blanco:
Yo quizás en ese punto voy a decir algo que lo he dicho oficialmente en un voto razonado  en 2004, siendo yo magistrado suplente de la Sala de lo Constitucional, conocimos lo que está de moda en la Ley de Presupuesto. Ahí mi primer acercamiento a la Sala de lo Constitucional como magistrado en octubre de 2004 fue uno de los momentos más frustrantes en mi carrera judicial al observar la forma en que se deliberaban los asuntos, la poca seriedad con que los magistrados de esa época entendían las cosas y, como lo dije en esa sentencia y en ese voto razonado que emití, en ese caso concreto, los magistrados que suscribieron esa sentencia no fueron independientes, no fueron imparciales, permitieron intromisiones indebidas. Evidentemente eso me permitió hacer una valoración de la entonces Sala de lo Constitucional y de sus integrantes, de cómo se movían en el ámbito de la toma de decisiones sobre asuntos que tenían trascendencia importante en los otros órganos de gobierno. Probablemente las anteriores salas han sido imparciales, independientes en la mayoría de los casos, pero en ese caso concreto yo me permito asegurar que no fueron ni imparciales ni independientes. Mi valoración era que en los casos en donde existían grupos de presión, intereses de los poderes políticos o económicos, la Sala no era independiente ni imparcial.Queremos hacer un escaneo. ¿Ustedes piensan que las salas anteriores tenían un déficit significativo en materia de independencia, transparencia y honestidad?
Sidney Blanco:
Claro, es lo que estoy diciendo, que a partir de ese caso concreto, en donde dije expresamente que no eran imparciales ni independientes, me permitía identificar que esa Sala sufría de esas deficiencias.
Belarmino Jaime: Bueno, yo nunca tuve la experiencia que tuvo Sidney, nunca estuve integrando Corte, de modo que no puedo hacer un juicio de valor como el que ha hecho Sidney.
Pero conoce hechos, actuaciones…
Belarmino Jaime:
Bueno, lo que conozco yo, aun en el ejercicio profesional, nunca tuve una situación que me permitiría afirmar una cosa u otra. Las cosas que se decían de la Sala anterior por supuesto ustedes las conocen mejor que yo, pero yo no las conozco y por eso me abstengo de hacer juicios sobre eso.
Florentín Meléndez: Yo no he estado inserto en el Órgano Judicial como para tener un conocimiento directo de las fuentes de información, pero en la comunidad jurídica y en la comunidad judicial es muy generalizada la opinión de irregularidades, de actos de corrupción en la Corte Suprema y en el Órgano Judicial, y la población salvadoreña lo sabe. Tenemos muchas denuncias de corrupción que se están procesando y han estado engavetadas en la Sección de Investigación Judicial de la Corte Suprema, sin moverse. También nos hemos encontrado al venir a la Corte con irregularidades en el ámbito administrativo, que ya han sido de alguna forma subsanadas o, por lo menos, hemos comenzado con la conducción del presidente Belarmino Jaime a subsanar estas irregularidades administrativas que decían mucho de actos de nepotismo, de corrupción al interior de la Corte Suprema de Justicia. También a través de las sentencias se puede colegir qué nivel de independencia o dependencia tiene un tribunal. Por ejemplo, se revisan algunas sentencias en donde están involucrados poderes como el poder político partidario del país y leemos esta sentencia y leemos la Constitución y colegimos que se estaba plegado al poder político-partidario. También las omisiones que hemos encontrado o la falta de acción en la Sala de lo Constitucional dice mucho de si una sala está comprometida o no con la justicia, o si determinados magistrados estaban comprometidos con la justicia de este país. Nos hemos encontrado con una mora judicial en la Sala de lo Constitucional al igual que en la Corte plena, procesos engavetados que no se movían y no se movían porque había sectores de poder de por medio, sectores del poder económico del país, partidos políticos cuyos intereses estaban en juego en estos procesos.
¿Y eso cómo lo sabe, cómo sabe que porque había de por medio intereses económicos y políticos no se movían?
Florentín Meléndez:
Utilicé un término: se colige. Es decir, yo deduzco que si hay tres, cuatro o un número determinado de expedientes que pasaron engavetados por años y veo que había un partido político de por medio o un dirigente político de partido y ese expediente pasó engavetado tres o cuatro años en el despacho del presidente de la Corte o de un magistrado de la Sala, colijo, deduzco que había incidencia y dependencia del poder político. También encontramos expedientes en los que había intereses económicos muy fuertes y ya los hemos resuelto sin temor alguno. Sin temor a las consecuencias, que ya las estamos sufriendo. Únicamente estamos sometidos con obediencia a la Constitución y no obedecemos a ningún poder en este país. Esta serie de hechos nos permiten deducir definitivamente que las cosas no marchaban bien en la Corte Suprema ni en la Sala de lo Constitucional. Por supuesto que ha habido magistradas y magistrados honorables que han pasado y que están en la Corte  Suprema también, pero sí los hechos nos indican -y no solo los rumores- que es muy generalizada la corrupción en el Órgano Judicial.
Rodolfo González: Yo vengo estudiando la justicia constitucional los últimos 17 años. Creo que después de un uso descaradamente partidario de la justicia constitucional que se hizo bajo la presidencia de Gutiérrez Castro, la Sala de lo Constitucional del 94 al 2000 intentó acompañar jurídicamente la nueva realidad política del país tras los Acuerdos de Paz y creo que lo hizo en buena medida de manera aceptable y plausible. Los últimos nueve años, creo yo que se entendió que había que contribuir -en los debates que se hacían- a una malentendida gobernabilidad que implicaba no molestar, entre comillas, a los otros Órganos. Y dije hace un momento que a veces le toca a un tribunal constitucional recordarle a los otros Órganos cuáles son sus límites. En el informe de nuestro primer año que rendimos en julio presentamos un reporte también de los casos más relevantes que habíamos resuelto en ese año y la mayoría son temas electorales. No olviden que nosotros somos un tribunal y nosotros no recibimos qué cosas resolver. Pero sí nosotros decidimos sacar la mora y los casos más antiguos que había de amparo, que Florentín les acaba de llamar “engavetados”, son casos que simplemente estaban ahí por meses o por años. Muchos de esos casos que se reactivaron eran temas electorales. Nosotros amparamos al Partido Nacional Liberal, al Partido Social Demócrata, admitimos una demanda de alguien excluido por el Partido Demócrata Cristiano, se admitió una demanda contra el decreto que le dio la nueva oportunidad a los partidos que habían sido cancelados en 2004, había tres o cuatro demandas de militantes excluidos del FMLN, se resolvió el amparo de las personas de la terna que había sido desechada por la Asamblea cuando eligió al señor Moreno Niños (como magistrado del TSE). Temas electorales que tenían un denominador común: eran los casos más viejos.
Florentín Meléndez: Sumando a esto. Cuando llegamos a la Sala nos encontramos casos de los años 90s que estaban inactivos y ya los hemos resuelto. Hemos superado la mora hasta el año 2006 en el primer año de trabajo. También a nivel de la Corte plena, por ejemplo, nos hemos encontrado con una mora muy alta en distintos expedientes, especialmente en expedientes vinculados con la aplicación del régimen disciplinario para jueces y juezas, y para abogados y notarios. Tenemos denuncias de mediados de los 90s que no se han resuelto. Eso no es posible, ya no estábamos en guerra en este país. Y dentro de esos casos engavetados hay unos 700 expedientes o denuncias contra jueces y dentro de esos 700 hay 75 denuncias por corrupción contra jueces que están inamovibles desde hace muchos años. Ya no digamos contra abogados o notarios. ¿Entonces cómo queda la víctima o el ciudadano, que vienen con la Constitución en la mano a activar el régimen disciplinario por actos de corrupción? Habla por sí misma la cantidad de expedientes, no estamos basándonos en rumores
Ahora vemos que en la Asamblea Legislativa siguen discutiendo si acatar o no acatar la sentencia sobre candidaturas. ¿Es cierto que una sentencia de la Sala de lo Constitucional debe acatarse?
Belarmino Jaime:
¡Por supuesto!
¡Y eso está en discusión en la Asamblea y en la comisión que crearon! “¿Y debemos acatarla?”
Belarmino Jaime:
¡No! Esas son las opiniones de dos ex presidentes de la Corte que les digo, sinceramente, siento vergüenza ajena de que siendo estas personas antiguos presidentes de esta Sala salgan diciendo una cosa como esa.
Dicen que no hay manera de acatar lo que no se debe acatar.
Belarmino Jaime:
Eso sí tienen que acatarlo. La Constitución misma… miren, al único organismo estatal que le da competencia para juzgar en materia constitucional es a la Sala de lo Constitucional. Y hay sentencias no nuestras, sino anteriores, que la misma Sala, por cierto ahí está uno de los ex presidentes que firmaron, en donde dicen que el intérprete máximo de la Constitución es la Sala de lo Constitucional. ¡Y cómo es eso pues, que por un lado dicen que la Sala de lo Constitucional es el intérprete máximo, y hoy dicen que no hay que acatar eso porque se equivocaron, y se equivocaron porque yo no estoy de acuerdo! Eso me parece a mí  no solo desleal sino hasta malintencionado.
Sidney Blanco: De acuerdo: se ha creado una comisión en la Asamblea, oficial, con publicidad, etcétera. Pero lo que se anunció era para analizar la sentencia y encontrar las vías de cumplimiento. Y a medida que han desfilado algunas personas que han invitado, va hacia otra orientación. Hablar de destitución, incumplimiento, de no atender el fallo, de recurrir la sentencia ante tribunales internacionales como la Corte Centroamericana de Justicia. No sabemos cuál es el propósito sincero de la comisión. Lo que sí me causa a mi tristeza y revelación es escuchar a unos ex presidente de la Corte decir que no deben acatar los fallos de la Sala. Creo que los estudiantes de derecho se sentirán avergonzados y desilusionados de que un ex presidente haga semejantes propuestas. Y por otro lado, escuchando al anterior presidente, Agustín García Calderón, que la Corte en pleno debería revisar la sentencia de la Sala, en realidad es un contrasentido, una aberración. Mi conclusión personal es que toda esta gente que ha opinado en esos términos siguen siendo esclavos de los grupos de presión y no tienen libertad para expresarse y no les importa decir barbaridades como esas a costa de complacer a esos grupos de presión. Es lamentable que después de haber ocupado estas sillas en la Sala, todavía sigan causándole confusión, perjuicio y daño al sistema judicial y al estado de derecho. Porque eso es el trasfondo, opiniones que la gente común y corriente puede entender como autorizadas, son en realidad aberraciones jurídicas y una revelación nítida de cuál era la visión que se tenía antes. Y estas personas que han opinado, todas, tienen algo distinto a nosotros y es la vinculación política y el origen de cada una de ellas. Porque si analizamos a cada uno de ellos, han estado o están vinculados con partidos políticos. Bueno, el presidente Gutiérrez Castro lo dijo de una manera gráfica, que para nosotros significó el entendimiento a plenitud: que a él no le gustan los magistrados insípidos, incoloros, inodoros, que no hayan tenido trabajo político. Esa es una visión personal, y es una visión institucional que en un momento tuvieron la Corte Suprema y sus magistrados. Nosotros creemos que los magistrados no deben tener absolutamente ninguna vinculación partidaria, no deben tener favoritismos en los casos que resuelven sobre partidos políticos. La conclusión mía es que estos ex funcionarios siguen siendo esclavos de los grupos de presión. Y dicen cosas tan aberrantes como esa con el fin de complacer, todavía, a esos grupos de presión. Lo cual además me extraña: yo jamás recuerdo haber visto al doctor Tenorio, Clará, Acosta y al doctor García Calderón, saliendo públicamente a sostener jurídicamente una sentencia. Me ha causado extrañeza que ahora han aparecido hasta con campos pagados. Eso unido a la vinculación política, me hace suponer los intereses y la desacreditación total que tienen sus palabras y sus opiniones, porque han perdido la orientación jurídica.
Florentín Meléndez: Aquí hay dos cuestiones sumamente graves: una de ellas es estructural. Llamar a no cumplir una sentencia de la Sala de lo Constitucional, llamar a desobedecer un mandato judicial firme, que es inapelable, por mandato de la misma Constitución, eso no solo viola la Constitución, sino que resquebraja el estado de derecho en este país. Eso es gravísimo. Más aún viniendo de ex presidentes de la Sala, y de abogados salvadoreños, graduados. El licenciado García Calderón es graduado de la Universidad de El Salvador, el licenciado Gutiérrez Castro se graduó en México. ¡Son abogados, por el amor de Dios! Y lo otro lamentable, la otra aberración de la que hablaba Sidney –y yo presumo mala fe- es la confusión y el engaño que quieren hacerle a la población salvadoreña, generando expectativas que no existen y que no tienen base en el sistema jurídico. Una de ellas, y no sé de dónde, el licenciado García Calderón dice que los fallos de la Sala pueden ser revisados por la Corte plena. Eso ni siquiera un estudiante de primer año de derecho lo sostiene. Porque no tiene base jurídica en el sistema salvadoreño. O sostener, como varios ex magistrados de la Sala han sostenido, de que este fallo puede ser revisado por la Corte Centroamericana de Justicia es otra aberración. Yo les pediría que vayan a leer lo básico del estatuto que rige a la Corte Centroamericana. Están engañando a la población con esto. Lo que se está difundiendo a nivel público daña definitivamente la justicia en el país, más de lo que quedó dañada cuando algunos de ellos pasaron por la Corte Suprema y por la Sala.
Belarmino Jaime: Que somos, dijo: inodoros, incoloros e insípidos. Fíjese que recuerdo que cuando estudiaba plan básico, esas eran las características del agua. Quizá porque nos ven cristalinos dicen eso. Y la otra cuestión que dicen que hay que tener alguna vinculación política. Solo les quiero decir que pienso que cuando la justicia y la política se unen, la justicia se prostituye. Por eso nosotros no tenemos vinculación política.
O sea que en las Sala anteriores, estuvo prostituida la justicia.
Belarmino Jaime:
Ese es su comentario y me parece bonito.
Todos los magistrados: ¡Ja, ja, ja…!
Le parece bonito.
Sidney Blanco:
Le parece bonito.
¿Y su conclusión cuál es?
Belarmino Jaime:
Ya se la dije: que cuando la política y la justicia se unen, la justicia se prostituye.
Sidney Blanco: Yo le voy a dar elementos para que refuerce su conclusión
Todos los magistrados: ¡Ja, ja, ja…!
Sidney Blanco: Clará fue empleado de confianza de Casa Presidencial en algún momento. Acosta Baires síndico municipal de un gobierno municipal de un partido político; Tenorio, eterno funcionario de confianza, político, ministro de Hacienda, ministro de exteriores, de la Presidencia… o sea, cargos políticos, de confianza. El licenciado Agustín García Calderón era el gran amigo, complaciente, que tenían los políticos aquí en la Corte. No sé si eso ayuda a su conclusión.
Se dice que el ex presidente de la Corte procuraba una Corte plena armoniosa y ahora eso no se percibe. Se dice que usted, Florentín, hizo llorar a una magistrada, que otro mandó callar a un colega… en fin, ¿por qué esa armonía no se percibe?
Belarmino Jaime:
Bueno, vea: aquí se viene diciendo desde hace algún tiempo, de un G11, G13, G4, G5, como agrupamiento de magistrados en contra de los demás. Se habló en algún momento del G11. Les hago esa aclaración porque ese tal G11 que dicen no existe, eso no existe. A mí me parece lo más normal del mundo que en un cuerpo colegiado haya diferentes puntos de vista sobre el mismo fenómeno. Eso creo que es bien normal en cualquier cuerpo colegiado. Lo extraño es que los 15 votos siempre sean uniformes, eso lo que me estaría indicando es que están sometidos a una dirección.
Pero es evidente que ha habido un conflicto en asuntos no de jurisdicción, sino administrativos. Cuando ustedes llegaron encontraron una serie de abusos y prerrogativas que trataron de ir eliminando, pero varios de los magistrados anteriores pensaban que eran como derechos adquiridos que tenían derecho a disfrutar y gozar. ¿Se acabaron esas discusiones?
Belarmino Jaime:
Cierto, cierto… Pero es que no me gusta la palabra choque.
Use “colisión”, pues.
Todos los magistrados:
Ja, ja, ja
Belarmino Jaime: Tampoco, tampoco… muy radical eso… digamos que ha habido diferencias.
Ja, ja, ja.
Belarmino Jaime:
Diferencias. Es un poco más digerible. Efectivamente… bueno, aquí cambiamos todos los mandos medios, los mandos medios que hay ahora en la Corte, Órgano Judicial, no son los mismos que estaban antes, nosotros creemos que para un mejor funcionamiento debe haber personas ahí a las que uno les tenga confianza, y que por lo menos se hagan las cosas con mayor transparencia. Algunas medidas que no les gustaron, por supuesto que también ha existido eso. Es público, ya hasta puedo aburrir al repetir esto. El caso de la gasolina, cada magistrado tenía asignados 600 dólares de gasolina, que a mí eso me parece un exceso. Se les redujo a la mitad y aun así me parece que es bastante. En esas cosas ha habido diferencias, claro que ha habido diferencias, pero eso depende de la percepción que cada uno tenga de cómo deben manejarse los recursos del Estado. Nosotros creemos que estamos aquí administrando fondos que no son nuestros, son de la nación, es por eso que tenemos que ser más cuidadosos y no tenemos derecho a andar despilfarrando los fondos que no son propios. Los que les voy a decir lo he repetido una cantidad enorme de veces: si yo me gasto mis recursos y me quedo en la indigencia, al fin y al cabo no estoy dañando a nadie, es por mi propia irresponsabilidad que me llevó a estar en esa situación de indigencia, pero cuando se trata de cuestión de fondos estatales, la visión debe ser diferente. Uno tiene que ser responsable para que eso sea mejor distribuido. Hay unas cosas que a mí me chocan…
Recuerde que a usted no le gusta ese verbo, ja, ja, ja…
Belarmino Jaime:
Es que no estoy hablando de choque de poderes. Lo que me disgusta a mí -para que estén más tranquilos-, no me siento tranquilo con que la cúpula del Órgano Judicial gaste, despilfarre, mientras que hay hospitales donde la gente se muere porque la gente no tiene medicina. Ese tipo de gente me incomoda.
Si un magistrado viniera a solicitarles el visto bueno para ir en misión oficial pagada por la Corte a un festival llamado “The Pupusa Power”, ¿ustedes lo considerarían despilfarro?
Belarmino Jaime:
Yo sí lo consideraría despilfarro, ¡un verdadero despilfarro! Yo no estoy en contra de que la Corte tenga relaciones internacionales. Hay reuniones a nivel latinoamericano de presidentes de Cortes, reuniones iberoamericanas de ese tipo, donde la Corte algo puede lograr. Pero cuando se trata de que yo me voy a ir a Los Ángeles, el caso que pone, a dar una conferencia en un festival que se llama Pupusa Power, entonces no veo qué es lo bueno que puede sacar la Corte. Si es algo donde la Corte no tiene absolutamente ningún tipo de vinculación. Eso sí es un despilfarro, un exceso.
Su antecesor justificó ese tipo de viajes aduciendo que eran útiles para establecer relaciones internacionales y esas cosas.
Belarmino Jaime: Yo leí la entrevista que ustedes le hicieron y yo no veo cuál es el beneficio que la Corte ha sacado de que un fulano (Ulices del Dios Guzmán) vaya a dar una conferencia a la Pupusa Power. Si ustedes lo saben, díganmelo, porque yo no lo sé.
Florentín Meléndez:
Miren, miren: con el presidente Belarmino… ni una copa vino…
Todos los magistrados: Ja, ja, ja…
Florentín Meléndez: Me explico: con la política de austeridad que ha impulsado el presidente incluso para actividades oficiales de la Sala de lo Constitucional, que son académicas, hemos traído conferencistas de primera línea, y es parte de las actividades que estamos haciendo, aparte de los fallos, nos toca a nosotros colaborar de nuestro bolsillo para en la recepción poder tomar vino e invitar a vino a los invitados. No es una única vez, no nos estamos vanagloriando de nada, sencillamente es parte de la política, no se aprueban gastos que sean de esta índole, innecesarios.
Entendemos que antes había hasta una partida para alcoholes…
Florentín Meléndez:
Para el año pasado, para atrás. Pero esto se terminó. Incluso cuando nos quedamos almorzando en la Sala, en esta mesa, ya no lo hacemos más con fondos de la Corte. ¡Antes venía acá el restaurante El Bodegón para  atender los almuerzos de trabajo o no trabajo de la Corte Suprema, de la Sala!
¿Y no hubo resistencias?
Florentín Meléndez:
pues entre nosotros cuatro no tiene por qué haber resistencias. Ahora, sí ha habido resistencias, estoy poniendo los ejemplos puntuales, este tipo de medidas han generado fricciones con otros colegas, no con todos.
Choques…
Florentín Meléndez:
Algunas fricciones sí. Pero esto se da desde nuestra llegada, esto no tiene que ver con medidas de austeridad, desde que llegamos acá comenzamos a sentir una incomodidad, algunos colegas que con derecho o sin él querían estar de presidentes, todos querían estar en la Sala de lo Constitucional, esto definitivamente creó una fricción ordinaria, gratuita, no la provocamos nosotros. Igual en Corte plena, lo que tú preguntabas, se han dado debates fuertes, como cuando se saca el régimen disciplinario para sancionar a algunos jueces… hay algunos que protegen a algunos jueces, y otros queremos el régimen disciplinario. Ya no se diga cuando se dieron los casos contra la Corte Suprema de Justicia que son demandas de algunos trabajadores y agentes externos. Hubo diferencias de criterios y ahí están congelados los casos de momento, entonces se dieron fricciones muy fuertes. Por supuesto hay ahí chambres, rumores, desprestigios personales, que son inaceptables: por ejemplo, el que tú mencionabas. Salió a la luz pública. Los grandes periódicos de este país sacan noticias falsas que nunca sucedieron en Corte plena, como el hecho de haber hecho llorar a la magistrada Rosa María Fortín, no es cierto… y el cinismo es tal -mis colegas no me dejan mentir ni las grabaciones de Corte plena tampoco-, ¡el magistrado que públicamente me acusó a mí de haber hecho llorar a la magistrada Rosa María Fortín (Ulices del Dios Guzmán) en una Corte plena él en efecto sí la hizo llorar porque la trató muy fuerte! Y el presidente tuvo que suspender la sesión porque la magistrada estaba llorando. Cuando eso se da y se lleva a esas latitudes, de promover con el apoyo y la complicidad de algunos medios de comunicación una difamación, eso sencillamente denota qué es lo que está pasando. O el simple hecho de que el magistrado, el otro colega, el Castaneda, responda con una difamación a mi persona de que me medico y me duermo en Corte plena, para responder a un señalamiento grave que yo le hice. Lo mío no era una acusación directa, era una duda razonable, de que él había podido ser el que filtró información a la Asamblea Legislativa, nada menos y más que para reformar la Constitución a medianoche, como una respuesta a la sentencia que ya habíamos acordado a las 8 de la noche de ese día. Entonces, ese tipo de conflictos, por supuesto, suceden en Corte plena. Pero los que estamos siendo entrevistados en este momento estamos muy comprometidos con el trabajo de Corte plena integrando las comisiones de jueces, la de abogados y notarios, la de modernización, en la mesa laboral, en la preparación del presupuesto, estamos viendo el tema de las publicaciones que hace el Órgano Judicial, también estamos acompañando al presidente en la conducción de Corte plena, no solo estamos en las inconstitucionalidades. ¡Díganme ustedes¡ Entre tanta carga de trabajo que está distribuida de forma inequitativa entre los 15 colegas -porque hay algunos que no participan en ninguna comisión, quizá la tercera parte de la Corte plena no participa absolutamente en nada, más que participar en las reuniones de Corte plena-, ¿a quién no le va a dar sueño en Corte plena si un magistrado, el magistrado Ulices del Dios Guzmán, en cada sesión de Corte plena habla 20 o 25 veces y durante 10 o 20 minutos en cada intervención? ¡Sin andar medicado cualquiera se dormiría!
Ja, ja, ja.
Los otros magistrados:
ja, ja, ja…
Cuando ustedes llegaron acá despidieron a la gerente de recursos humanos por corrupción. Pusieron detectives a investigar…
Belarmino Jaime:
Esa la voy a contestar yo. Vea: desde antes de venir aquí a la Corte, ya a mí me había llegado ese rumor de que aquí se vendían plazas. Cuando llegué, las pruebas de eso yo no las tenía. Pero a medida que el tiempo fue pasando, vino gente que trabaja en la Corte a decirnos: mire, yo pagué tanto por entrar aquí, yo serví de fiador a esta señora y me ha dejado enganchado, y hoy yo tengo que pagar un dinero que es mío, y yo no presté… entonces recolecto la información, cuando se tuvo la información se le pidió que renunciara. Estaba medio así que no quería renunciar, bueno entonces la vamos a despedir, al final renunció, de eso se envió las correspondientes denuncias a la Fiscalía. Ya si ellos no hacen nada es problema de ellos, pero sí se envió eso a la Fiscalía para que ellos procedieran.
Hace pocos días, su antecesor Agustín García Calderón usó dos verbos, “gozar” y “disfrutar”, para referirse a un beneficio de retiro que él aduce que es legal, que permite “renunciar voluntariamente” cinco minutos antes de que venza el mandato de nueve años para llevarse un bono de decenas de miles de dólares. García Calderón dijo en nuestra entrevista que así como él disfrutó ese bono, igual lo disfrutaron sus predecesores e igual lo disfrutarán ustedes. ¿Van a disfrutar ustedes ese bono?
Belarmino Jaime:
Mire, yo no discuto eso, sé que es legal. En lo personal creo que ni siquiera tengo derecho a eso, y si lo tuviera no lo haría.
Esa es una posición personal, no institucional. ¿A nivel institucional piensan hacer algo, para que tomar ese bono no dependa de cada persona?
Belarmino Jaime:
Así es. Pero institucionalmente es una atribución de la Asamblea, porque si está en la ley, nosotros no podemos reformar la ley porque nos dé la gana. Tal vez a un diputado se le ocurre que eso no es correcto y pide las reformas correspondientes para evitar que siga ocurriendo.
Rodolfo González: Tengo la impresión de que aquí algunas personas  piensan que la Corte es un sitio para un retiro dorado. Yo no voy a salir en edad de jubilarme, así que no tengo más alternativa que trabajar, pero nadie, por lo menos nosotros, ha venido con la  mentalidad de… ya hubiéramos dado muestras en estos 14 meses de que venimos aquí a aprovecharnos, a gozar, a disfrutar de los beneficios. Lo mínimo que implica es la seguridad de tener un asistente que me ayude a hacer una investigación de legislación, jurisprudencia comparada, de cómo estaba esta situación antes de que estuviera reformada, eso es lo más que uno puede esperar, y su remuneración y sus derechos. Está en la ley, para los funcionarios judiciales, pero la vuelta esa poco ética de renunciar un día antes, o unos días antes sin una causa justificada, esa no tiene un fundamento ético. Será legal, pero no tiene un fundamento ético, yo no estoy en esa disposición. Me molesta, lo he dicho en Corte plena, quienes toman la Corte como un lugar para matar el tiempo, como un sitio de retiro dorado, con todas las necesidades que tiene el país. Cuando acepté ocupar el cargo pensé yo que había venido estudiando este tema desde hacía años, que había sido crítico desde hacía muchos años, pero desde el aula, y esa es una posición bastante cómoda. Cualquiera pudo haberme dicho: “Si usted cree que es mejor que los que lo han estado haciendo, ¿por qué no llega usted a hacerlo?” Ese es mi incentivo, puede parecer tonto, pero ese es mi incentivo, y no tiene que ver con prebendas económicas, además, si viene con  eso un prestigio social, pues no me viene mal.
Ja, ja, ja.
Florentín Meléndez:
los últimos serán los primeros.
Los demás magistrados: ja, ja, ja…
Florentín Meléndez: Quiero hablar de cuatro términos en esto que estamos conversando: miren, las cuestiones pueden ser legales, formalmente, pero antes que ser legales tienen que ser éticas, justas, equitativas y razonables, y me parece que la actitud que ha dado lugar a esta conversación sobre estas prebendas, no llenan ninguno de esos cuatro parámetros.
Otro punto en este tema de transparencia. La Corte le quitó dientes a la sección de Probidad, cuando es la Corte la encargada de dar luces sobre enriquecimiento ilícito de funcionarios o no. ¿Fue útil trasladar las funciones esas de la sección de Probidad a los  magistrados?
Belarmino Jaime:
Ya es una cosa pasada. En aquel momento, si no le permitieron al jefe de Probidad pedirle esa información a los bancos, vaya, aún con las diferencias de criterio de interpretación de la ley, digamos que eso era lo correcto, ¿pero qué tuvo que haber hecho la Corte? Los magistrados debieron pedir esa información ellos, pues se estaba mandando un mensaje de que estaban protegiendo a algún corrupto. Esa es la impresión que a mí me dio en algún momento, y más de alguna vez lo dije públicamente -creo que en Fusades-, que el mensaje que se estaba lanzando era bastante malo, son de las cosas que de algún modo han provocado la desconfianza del pueblo en general hacia el Órgano Judicial. Esa es una primera aclaración. ¿Que qué está cambiando en Probidad? Mire, hay un proyecto de Ley de Probidad.
Mire, ¿y algún día pidieron a los bancos los informes?
Belarmino Jaime:
Hasta donde yo sé, nunca se han pedido.
Rodolfo González: Es un fenómeno raro: una Corte que se siente indignada porque el jefe de Probidad les estaba invadiendo sus funciones, se las quitan, pero la Corte no las ejerce. Es una indignación falsa.
Belarmino Jaime: Les estaba diciendo que hay un proyecto de Ley de Probidad, porque hay criterios bastante errados que dan lugar a que las cosas sigan funcionando de la misma manera. Pero de acuerdo a la Ley de Enriquecimiento Ilícito, los funcionarios estatales en general presentan su declaración al inicio de su labor, y la presentan nuevamente cuando dejan de ser funcionarios judiciales… pero hay casos, para hablar del Órgano Judicial, hay jueces que tienen 28, 30 años de ser jueces, así que esta segunda declaración, ¿de qué nos va a servir, si ya no hay un parámetro de comparación para saber si le sirvió para enriquecerse o ejerció su labor de manera honesta? Ojalá la Asamblea haga ese cambio. Para mí debería ser quizá un año o dos años un tiempo prudencial que permita comparar los patrimonios antes y después.
En estos 14 meses que tienen ustedes en el cargo, ¿en algún momento han llegado a sospechar que alguno de sus colegas pueden estar teniendo problemas de independencia, que se dejan influir por partidos políticos a la hora de tomar decisiones?
Sidney Blanco:
Bueno, yo creo que es una opción no descartable por las actuaciones que usted dice que se hayan visto. El problema es que no se sabe identificar a qué responden. Afortunadamente eso es minoría en la Corte.

Sidney Blanco: Quiero aclarar también que no solo Rodolfo es el joven que al terminar los nueve años no estará para jubilación: yo tampoco estaré en edad de jubilarme.

ENTREVISTA PARTE 3

“Hay medios que dan miedo”

“No somos corruptos ni participamos en porquerías”, dice el presidente de la Corte, Belarmino Jaime. Entonces no ve qué podrían alegar quienes quieren destituirlos. “Si detrás de los delirios del diputado Párker está la intención de que no resolvamos conforme a nuestro conocimiento y nuestra conciencia, no lo están consiguiendo”, añade Rodolfo González.

“Sacan groserías y creen que tienen derecho a sacar todo lo que les dé la gana”, dice el presidente de la Sala de lo Constitucional, Belarmino Jaime. Está refiriéndose a los medios de comunicación, a algunos medios de comunicación que según él dan miedo por el abuso del dereco de expresión.

Esta entrevista se realizó tres días antes de que los magistrados de la Sala de lo Constitucional firmaran la sentencia que declaró inconstitucional uno de los incisos del artículo 191 del Código Penal que establece excepciones a la comisión de delitos contra el honor.

¿A ustedes quién les dijo que el país necesitaba una Sala de lo Constitucional que no siguiera con el estilo de trabajo anterior, sino que se peleara con los otros Órganos del Estado?
Florentín Meléndez:
Nosotros no nos estamos peleando con los otros Órganos del Estado.Sí se están peleando.
Florentín Meléndez:
No, sencillamente… y esto lo desmentimos categóricamente. Esto básicamente es parte de las reglas del juego en una democracia, en un estado de derecho.
Rodolfo González: Nunca podría usted decir que la parte se está peleando con el juez. Es un error… voy a decir que por ignorancia se ha manejado mediáticamente “conflicto entre poderes”. ¿Cómo se va a pelear el juez con las partes? Nosotros somos el juez, y la Asamblea es la parte demandada en estos dos casos. Hemos juzgado leyes aprobadas por la Asamblea. En realidad el pleito ha sido entre el ciudadano demandante y la Asamblea.
Pero el efecto que genera…
Rodolfo González:
¡Claro! El jugador que juega mal el partido le sale echando la culpa al árbitro.
Florentín Meléndez: Y eso se ve también en las relaciones bilaterales de la Corte Suprema o de la Sala de lo Constitucional con otros poderes del Estado, a la inversa: la Asamblea emite leyes, y muchas de esas leyes establecen límites y prohibiciones al Órgano Judicial o a los otros órganos del Estado. El hecho de que haya inconformidad en los destinatarios de la ley, con esa ley, no quiere decir que haya un choque de poderes. Sencillamente tienen que activar los mismos mecanismos que provee el sistema político y cuestionar la ley que no le parece por ser inconstitucional, a través de una demanda de inconstitucionalidad. Creo que tenemos que aprender en El Salvador a ver como naturales este tipo de fricciones que se dan como efecto de las actuaciones de los mandatos constitucionales que tiene cada órgano del Estado, y no verlo como un choque de poderes. Esto es altamente nocivo para la estabilidad institucional de este país. Rechazamos definitivamente ese imagen que se está generando con algunas personas que trabajan en algunos medios de comunicación –no digo que son los medios- y con algunos sectores que están haciendo parecer que hay un choque de poderes en este país, lo cual es completamente falso.
Belarmino Jaime: Aunque ya prácticamente lo han dicho ellos casi todo, yo tengo la impresión de que esa especie que circula de choque de poderes realmente es una visión interesada de algunos sectores que están completamente inconformes con las decisiones que se han tomado, pues. Simplemente hacemos lo que nos toca hacer, pues. Habrá en esto algunos intereses políticos de por medio que se sienten ellos dañados. Pero esa es la percepción de ellos, nosotros lo único que hacemos es aplicar la Constitución al caso concreto que se nos está planteando. De modo que al igual que lo han expresado ellos: rechazamos completamente eso de que hay conflicto de poderes.
Pero no están siendo políticamente correctos.
Belarmino Jaime:
¿Perdón?
No están siendo políticamente correctos.
Belarmino Jaime:
¿Quiénes?
Ustedes.
Belarmino Jaime:
¿Por qué?
Es evidente que tocan intereses muy preciados de partidos políticos.
Belarmino Jaime:
Es que eso de decir políticamente correcto depende de la visión que usted tenga de lo que es político y de lo que es correcto.
Hablando de cómo se entendía el término gobernabilidad en esta Sala…
Belarmino Jaime:
… Al contrario. Estamos contribuyendo a la gobernabilidad en este país. Porque cuando hablamos de gobernabilidad estamos hablando de que todos tienen que respetar las reglas del juego. Si entiendo que la gobernabilidad es hacer lo que a mí me da la gana sin respetar los derechos de los demás, es un problema de concepción que podemos tener. Pero nosotros políticamente estamos presentando o elaborando o firmando sentencias que están dentro del texto de la Constitución. Por supuesto que nuestras decisiones sí tienen incidencia política. Sería inocente si estuviera negando eso. ¿Y por qué lo digo? Dentro de las facultades de la Sala está lo que se llama suspensión del acto reclamado. Es decir, esta Sala tiene el poder de suspender cualquier acto de gobierno si esto viene a ser demandado en justicia constitucional. Por supuesto que tiene un efecto político, es innegable. Y no lo estamos negando. Lo que sí estamos negando es que estemos en choque con ningún Órgano del Estado.
Sidney Blanco: Yo también quiero agregar a eso. Yo, que tengo 14 años de estar en la judicatura, jamás me he imaginado que el juez que resuelve en contra del acusado o ante el juicio de la víctima, eso en sí mismo genera un conflicto entre el juez con las partes. El juez está en una posición distinta de los sujetos procesales. Todo parte porque estamos resolviendo una demanda en donde hay un demandante y un demandado. Y aquí el ciudadano común presenta una demanda, y la autoridad demandada es la Asamblea. Es decir que en el proceso constitucional la Asamblea no se presenta en igualdad de condiciones que el tribunal, pues la Constitución nos concede a nosotros la atribución exclusiva de juzgar y la Asamblea viene como autoridad demandada, como sujeto de análisis de su conducta o de su acto legislativo. Las partes procesales ocupan una postura diferente a la del juez. Por eso es que tampoco estoy de acuerdo con esto del choque de poderes.
Poco después de la sentencia sobre las candidaturas a diputados vinieron a esta Sala los dirigentes de todos los partidos políticos y algunos firmantes de la paz, y se reunieron con ustedes cuatro. Sabemos que les dijeron que ellos han llevado el rumbo político del país hasta ahora y que ustedes se están saliendo del camino trazado…
Belarmino Jaime:
A eso que expresa hay que hacerle una corrección: ellos no nos vinieron a decir “ustedes se salieron de la cuestión política” o a hacer una especie de reclamo. Por el contrario, lo que vinieron a decir es que iban a respetar la institucionalidad del país. Cosa en la que estamos completamente de acuerdo. Fue una reunión muy cordial. No hubo exaltación de ningún tipo ni nada que se parezca. Y eso fue en síntesis lo que nos vinieron a plantear. Nosotros les expresamos que todas las sentencias eran con base en la Constitución, y estamos conscientes de que las decisiones que aquí tomamos por supuesto que tienen repercusión política.
Sidney Blanco: Alrededor de esa reunión, los dirigentes políticos nos manifestaron que no tenían ningún interés de destituir a los magistrados de la Sala ni de cambiarlos de sala, que respetaban las decisiones que esta Sala pronuncia. Les dijimos que nos gustaba la visión que tenían de eso, y les reiteramos que somos independientes y que no estábamos favoreciendo o perjudicando a ningún color político. Esa reunión nos tranquilizó porque los partidos políticos han respetado la independencia. Ninguno de nosotros ha recibido órdenes, instrucciones, sugerencias, influencias indebidas, promesas, ofertas para que resolvamos en determinado sentido.
Florentín Meléndez: Nos reunimos precisamente en esta mesa. Nos pidieron una cita en la mañana, y en la tarde ya estábamos reunidos. Vino el presidente de la Asamblea, no en su calidad de presidente, sino que todos vinieron en su calidad de políticos representantes de todos los partidos. Los más altos dirigentes. El ex presidente Cristiani mencionó que hubiera esperado de nosotros que en estos temas de alta trascendencia nacional hubiera un diálogo con las instituciones del poder, las instituciones políticas. Por supuesto, respetando la naturaleza del tribunal. Pero su preocupación fue despejada cuando le manifestamos que aun cuando los partidos políticos en estricto sentido jurídico no son parte procesal en estos procesos de inconstitucionalidad, sí dialogamos con los partidos políticos antes de emitir la sentencia de las denominadas candidaturas independientes o no partidarias. Varios diputados, varios políticos,  vinieron acá a hablar con nosotros, a manifestar sus preocupaciones sobre las eventuales resultados de la sentencia. Por supuesto, las relaciones y las reuniones fueron respetuosas. Ninguno nos insinuó el fallo. Reconocemos que ese tipo de diálogo es útil para un juez que tiene que informarse del impacto de una posible sentencia. Le respondimos de esa manera al ex presidente Cristiani: sí habíamos conversado, sí habíamos escuchado las preocupaciones, y nos fueron útiles, definitivamente para construir la sentencia. Este comentario también ha sido público con respecto a la sentencia que emitimos respecto al presupuesto general de la nación. Mucho se ha dicho que no citamos al presidente de la República no obstante estaba involucrado. Formalmente está ausente porque la Presidencia en estricto sentido no es parte procesal de ese proceso. Y el mismo presidente lo dijo, y sin ninguna duda tiene razón. Pero los procedimientos preestablecidos en la ley no permiten que el Órgano Ejecutivo participe como parte procesal. No obstante eso, dialogamos con el presidente a la república en términos informales, porque no es parte procesal. Le escuchamos al presidente, escuchamos al ministro de Hacienda en más de una ocasión. Escuchamos todas las preocupaciones que nos planteó el ministro, que son muy válidas sobre los efectos de la sentencia. Escuchamos incluso aquí en esta misma mesa al asesor jurídico de Casa Presidencial, en términos informales, como una especie de amigos de la Corte. Entonces, esto nos permite aclarar, que aún cuando la ley no considera que estos actores son parte procesal hemos sido flexibles porque consideramos que podía ser útil al tribunal. En el futuro, lo ideal para ellos sería que esto se formalizara… pues que hagan las reformas legales que crean pertinentes para que en estos casos se les escuche como partes procesales. Pero mientras esté planteado de otra manera en la ley, lo haremos de manera flexible en reuniones informales porque sabemos que hay un interés público de por medio y no podemos darle la espalda a eso.
¿No temen que los destituyan? El diputado Párker sigue preguntando si es factible una destitución.
Belarmino Jaime:
Voy a contestar yo por ellos. Vea: yo siempre he dicho que la silla de magistrado, de presidente, no tiene dueño. Es del que está sentado y sólo en el momento en el que está sentado. ¿Que si tenemos miedo? Ya lo hemos platicado: ninguno de nosotros está preocupado por eso. Las cosas que van a suceder, que sucedan. Pero una destitución debe hacerse cuando hay una causa específica para poder destituir. En este momento nosotros no vemos cuál puede ser la causa. No somos corruptos, no somos gangueros, no andamos participando de las porquerías que se supone que otras gentes participan… de modo que en ese sentido nos sentimos completamente tranquilos. Sin ninguna aprehensión. Si nos toca irnos, pues, fíjese que hasta orgullosos nos sentiríamos, porque no nos quitan por corruptos sino por tratar de hacer las cosas correctamente. Y vaya, en mi caso particular, que soy el más cercano que una cosa de esas suceda por el antejuicio que ha iniciado este señor De Sola: yo me siento absolutamente tranquilo. Ni siquiera personalmente he visto, ni una tan sola vez en mi vida, al juez que decidió ordenar al detención de este señor. Ahí, por supuesto, dentro de las cosas que no puedo asegurar, pero es lo que se circula, hay políticos interesados detrás de eso. Y, pues, no me extrañaría que fuera así. ¿Pero que si sentimos miedo? Definitivamente no. No  nos sentimos propietarios de un puesto dentro de la administración pública.
¿Cuán importante creen ustedes que es la labor tan diferenciada que están planteando, respecto a la de las salas anteriores?
Rodolfo González:
Mire, esta es una Constitución que va a cumplir 27 años y hay artículos de la Constitución que se mantienen vírgenes desde 1983.
¿En qué sentido?
Rodolfo González:
Que no han sido desarrollados por ley secundaria, que no se invocan ante la Sala ni la Sala ha dicho nada. Por ejemplo: la Constitución establece un derecho de indemnización por renuncia. Se da la injusticia de que alguien tienen tres años trabajando en un lugar, es despedido y tiene derecho a una indemnización, pero alguien tiene 20 años trabajando en un lugar, renuncia, y no tiene derecho a indemnización. La Constitución dice que esto tendrá exigencia hasta que la ley lo desarrolle. Hay quienes dicen que la Asamblea está en una situación de inconstitucionalidad por omisión. Por no haber desarrollado ese derecho a 27 años de vigencia de la Constitución. Hay por ahí un derecho, también en materia laboral, de los trabajadores a que las empresas tengan salas-cuna, lugares de custodia para sus hijos, posterior a la licencia de maternidad de la mujer trabajadora. Hay artículos que están en la Constitución -y no diría desde 1983, pues en realidad algunos vienen desde 1950- que el tribunal encargado de hacerlos valer… ya desde una perspectiva técnica: he dicho que la Sala se ha comportado muchas veces de una manera daltónica. Yo no creo que en estos 27 años nunca se la haya invocado ese derecho a la Sala. Lo que pasa es que con la técnica esta del rechazo a eliminar, de la improcedencia, tengo la impresión de que la Sala no ha querido ver esos derechos y no los han metido. Aquí ha habido derechos más invocados en resoluciones jurídicas, en audiencias, que como son repetitivos, la Sala se siente más cómoda trabajando con esos derechos, pero salud, ambiente, educación, hemos abierto las puertas. Lo que pasa es que no ha tenido tanta bulla, pues, pero por ejemplo: aquí han venido personas portadoras del VIH que nos dicen que el Seguro Social se niega a darles el tratamiento médico. Se admite, y como medida cautelar inicial, prácticamente se ordena que se aplique el tratamiento médico, en seguimiento al caso de Odir Miranda, que es de 2001. Pero en ese caso se le ordenó al Seguro social darle el tratamiento médico hasta que se dictó la sentencia, dos años después. Nosotros desde que vemos la demanda, como medida cautelar, ya estamos ordenando dictar el tratamiento médico. Le hemos prestado especial atención a los casos que nos viene alegando sobre derecho al ambiente; resolvimos el caso de Los Cóbanos que también estaba ahí engavetado…
Belarmino Jaime: El Espino.
Rodolfo González: Tenemos entre manos el caso de El Espino, del decreto que autoriza a urbanizar una parte de El Espino, etcétera. Y lo estamos resolviendo como un caso más, no nos ponemos a pensar si se enojará  el señor tal o va a salir tal de la Asamblea, o un empresario. Es que si nos ponemos a pensar en eso dejamos de ser independientes. Otra cosa es, y me alegra que lo haya señalado Florentín, que hemos actuado con responsabilidad. No estamos administrando justicia “justice by the books”. Está en un error quien piense que somos unos teóricos que estamos en el aire, que no tenemos conciencia de la realidad. Para nosotros es un orgullo que un ex presidente nos haya calificado de incoloros políticamente. Es un orgullo que un político que hizo de juez constitucional (Mauricio Gutiérrez Castro, en entrevista en La Prensa Gráfica) nos haya calificado de incoloros políticamente. Efectivamente, somos incoloros políticamente. Pero eso no significa que porque no hayamos tenido rodaje político estamos desconectados de la realidad. Estamos intentando mantenernos constantes, observando y haciendo nuestro análisis de lo que la justicia constitucional le puede aportar al país. Sí creemos que le hacía falta ese tipo de justicia constitucional al país. Y eso es lo que intentamos darle.
En la Asamblea, antes de la sentencia sobre las candidaturas, ya había una reforma a la Constitución. Salió la reforma y la Asamblea creó una comisión. La Asamblea les responde.
Belarmino Jaime:
No siento que nos estén respondiendo, porque lo que sucedió fue antes de que firmáramos la sentencia. Entonces no pueden estar respondiendo ellos a algo que todavía no existe. Ahora, eso, desde luego, no me hace ignorar que hemos afectado intereses políticos. Pero ese es diferente de que estemos hablando de choques entre Órganos del Estado. Que allá hay un partido político que se siente afectado, por supuesto que habrá una reacción de ese partido, pero ese no es el órgano del Estado el que está reaccionando, sino un partido.
Vaya, veámoslo con otro ejemplo.  ¿Cómo interpretan que una comisión de la Asamblea, un órgano del Estado, investigue si la sentencia emitida por ustedes cumple la Constitución o no?
Belarmino Jaime:
Tal vez ahí habría que aclarar un poco, porque hasta donde yo sé esa comisión no es para destituirnos. Esa comisión, al menos eso fue lo que se dijo, era para ver cómo se implementaban reformas para cumplir con la sentencia.
No se ha discutido nada de eso en la comisión y el nombre de la comisión no sugiere que sea para eso. Es para analizar las implicaciones de la sentencia.
Belarmino Jaime:
Pues sí, ¿pero eso qué tiene de malo? ¿Qué de malo tiene que estén analizando la sentencia? No veo maldad en eso. Y, por supuesto, esas sentencias serán analizadas no solo por la comisión de la Asamblea, en las universidades también se están analizando, y puede ser objeto de discusión. Puede haber gente que no esté de acuerdo, y eso es normal. Y sobre todo en sentencias de este orden, las parte procesales nunca van a estar completamente de acuerdo con la sentencia. Porque habrá una que pierde y otra que gana.
Ustedes todavían deben resolver sobre el artículo 191, ese que se refiere en parte a la libertad de expresión. ¿Cuál es su visión sobre el derecho de los periodistas y medios de comunicación a difundir…?
Sidney Blanco:
Nos imaginamos que nos iban a preguntar sobre eso.
Belarmino Jaime: Sí.
Sidney Blanco: Acordamos decir nada sobre ese tema.
Ja, ja, ja.
Belarmino Jaime:
¿Por qué no podemos? No podemos estar adelantando criterio sobre algo que todavía está pendiente por resolver. A menos que nos pongamos a decir las obviedades que se han estado diciendo y que se aprenden en el bachillerato.
Entonces cambiemos de tema. ¿Cuán profesional les parece en términos generales el rol de los medios de comunicación en El Salvador?
Belarmino Jaime:
Yo creo que ahí hay que distinguir: hay algunos medios como el caso de ustedes que -por lo menos desde mi punto de vista- yo los valoro mucho, pero hay otros medios que realmente dan miedo.
Eso no puede ser. Mejor no hablo más.

Rodolfo González: Ahora, no ha cambiado nuestra visión de lo que tenemos que hacer por esas amenazas. Es decir, si detrás de esos delirios del diputado Párker o de a algunos sectores, algún grupo quiere dar un golpe en el palacio de la Corte, o está la intención de que nos sentemos en el sentido de no resolver conforme a nuestro conocimiento constitucional y nuestra conciencia, pues no lo están consiguiendo.

¿Miedo?
Belarmino Jaime: ¡Sí, sí, sí! Sacan groserías y creen que tienen derecho a hacer todo lo que les dé la gana.