Etiquetas

, , , , , , , , , ,


Hay quienes piensan que la beatificación de Monseñor Romero debería estar ligado al castigo de los que perpetraron y cegaron su vida, pero no! Nada tiene que ver con eso.

 El castigo, si es que alguna vez lo hay, corresponde la justicia mundana, únicamente.

 Lo que verdaderamente se quiere resaltar es algo muy distinto: la dignificación de su vida y la de todo un pueblo que perdió a un carismático líder espiritual

 Y cuando un ser humano debe hacer frente a sequías, inundaciones, calentamiento global, injusticia social, encarecimiento de la vida, drogas, robos, contrabando, cánticos de sirenas de los políticos, consumismo, prostitución, violaciones, corrupción y fatiga social, no queda más remedio que acudir a las fuentes del saber y de la comprensión, de la sabiduría y de la fortaleza.

 Es por eso que necesitamos a un hombre Santo en los altares: para paliar nuestras vidas con su mensaje, para llenarnos de fortaleza espiritual y salir adelante con nuestras propias vidas y las de los que están con nosotros.

Escribo esto no porque el ya Santo Mártir romero lo merezca o lo necesite.  No!. El no necesita que nuestros altares estén inundados de sus imágenes ni que nuestras galerías estén adornadas con sus pinturas ni que nuestros equipos de sonido dejen escapar de vez en cuando sus muy preciadas homilías.

 La canonización per se no es algo que ataña no necesite Monseñor Romero ….  Pero NOSOTROS SI!!!!

 Si que necesitamos  un Santo que reivindique las verdaderas causas populares.

 Es una cuestión de honor, de estima, de historia, de mansedad, de corazón, de angustia, de esperanza, de sufrimiento, de gallardía y en especial … de enmendar un error  … el que cometieron los que le mataron.

 El Vaticano argumenta que la muerte del prelado obedeció a situaciones “políticas” y que por ende el hecho no califica para ser considerado “Santo”

 Como que si la violencia tiene vertientes que se autoexcluyan del ultraje y de la impunidad.

 Es igualmente oprobioso cualquier crimen de cualquier naturaleza y si le han matado por criticar a un sistema corrupto en términos políticos … bueno … eso no le hace menos Santo.

 Y es que para algunos la medida en que se beatifica a un personaje depende del color del cristal con que se mire a la persona asesinada.

 Les aseguro que hay quienes quisieran poner en sus altares a quien hubiese logrado cegar la vida de Fidel Castro o de Hugo Chávez. Hay quienes quisieran declarar santo al dictador Pinochet o a la pareja de Georges Bushes.

 Allá ellos, Castro, Chávez, Bush, Osama, Pinochet, Hitler, Mussolini, Stalin, Franco, Mao, Idi Amin, el Khmer Roughe …. y otros tantos asesinos con las cuentas que deberán rendir al Creador.

 Bueno, siguiendo con lo del Vaticano, es verdaderamente reprochable que aún exista duda sobre la beatificación de Monseñor Romero cuando ellos ya han declarado Santo a alguien más que murió decididamente por causas políticas y que por supuesto se lo ganó con su vida y su martirio e indiscutiblemente merece un sitial de honor en la historia de la humanidad y de la Iglesia.



Jerzy Popieluszko : Beato Sacerdote y Mártir

En los alrededores de Wloclawek (Polonia), Beato Jerzy Popieluszko, sacerdote diocesano asesinado por odio a la fe. († 1984)

Fecha de beatificación: 6 de junio de 2010 durante el pontificaco de Benedicto XVI.
 
Jerzy Popiełuszko nació el 14 de septiembre de 1947 en Okopy cerca de Suchowola (Polonia), fue un sacerdote católico, asociado con el sindicato Solidaridad. Fue asesinado por la agencia de inteligencia interna comunista operada por los soviéticos, la Służba Bezpieczeństwa.

Jerzy Popiełuszko era un sacerdote carismático que fue primero enviado a los huelguistas en la fábrica de acero de Varsovia. Luego, se asoció con trabajadores y sindicalistas del movimiento Solidaridad, quienes se oponían al régimen comunista polaco. Era un acérrimo anticomunista y, en sus sermones, intercalaba exhortaciones espirituales con mensajes políticos que criticaban el sistema comunista y motivaban a las personas a protestar. Durante el periodo de vigencia de la ley marcial, la Iglesia Católica fue la única fuerza que pudo tener una voz de protesta comparativamente abierta, con la celebración regular de misas que presentaban oportunidades para las reuniones públicas en las iglesias.

Los sermones de Popiełuszko eran normalmente transmitidos por Radio Free Europe, con lo cual se volvió famoso a lo largo de toda Polonia por su postura intransigente contra el regimen. La Służba Bezpieczeństwa trató de silenciarlo o intimidarlo. Cuando estas técnicas no funcionaron, fabricaron evidencia contra él. Así, fue arrestado en 1983, pero fue pronto liberado por la intervención del clero y perdonado por una amnistía.

Se escenificó un accidente automovilístico para asesinar a Jerzy Popiełuszko el 13 de octubre de 1984, pero logró escapar con vida. El plan alternativo era secuestrarlo y fue llevado a cabo el 19 de octubre de 1984. El sacerdote fue golpeado y asesinado por tres oficiales de la policia de seguridad. Luego, su cuerpo fue lanzado al interior del Reservorio del rió Vístula, cerca de Włocławek, desde donde fue recuperado el 30 de octubre de 1984.

Las noticias del asesinato político causaron una conmoción en toda Polonia y los asesinos y uno de sus superiores fueron condenados por el crimen. Más de 250.000 personas asistieron al funeral del sacerdote, incluyendo a Lech Wałęsa, el 3 de noviembre de 1984. A pesar del asesinato y de sus repercusiones, el regimen comunista permaneció en el poder hasta 1989. En 1997, la Iglesia Católica comenzó el proceso para su beatificación; para el año 2008 ya se encontraba con el estatus de Siervo de Dios.

El conocido compositor polaco Andrzej Panufnik escribió su Bassoon Concerto (1985) en memoria de Popiełuszko. El documental de Ronald Harwood La muerte deliberada de un sacerdote polaco fue estrenado en el teatro Almeida en Londres en octubre de 1985, como un escenificación del juicio a los asesinos de Popieluszko.