Etiquetas

, , , , ,


Apocalípticamente mezquino y falto de verdad resultó el nada edificante, poco estructurado, vilipendioso, hasta soez, descarado, nepotico, corrugado, insípido, incoherente, falaz, soberbio y recalcitrante pseudo-discurso con que el Presidente Mauricio Funes osó retar, en su rendición de cuentas a la nación por tres años de su magro mandato, a un pueblo que a todas luces esperaba algo radicalmente distinto a lo expuesto por el disque mandatario.

Resulta pues que la letra del discurso, o como se le pueda o quiera llamar a esa aberración literaria que leyó, no solo profanó y laceró los oídos de este sufrido pueblo Salvadoreño sino que resultó tan atrozmente inverosímil, pueril, vaga, nefasta, dictatorial y en especial, cargada de un componente de falsedad alarmantemente notoria, del tipo que linda con los llamados fascistas y neonazistoides a tratar de vender mentiras absolutas como verdades construidas sutilmente en el subconsciente de sus aborregados escuchas, expuestos a miles de repeticiones profanas de una mentira gigantescamente abominable y que ilícitamente se vende como verdad, o más bien se trata de disimular como tal.

Y es que haber puesto como albur de campaña la sacra y viva palabra de Dios, propugnada y entendida en su oferta electoral como algo que se adaptaría a la realidad Salvadoreña por medio de la visión de un santo mártir como Monseñor Oscar Arnulfo Romero, fue algo que vendió la imagen de un cambio real, con prioridad a los más necesitados, con visos de equidad, de dignidad … pues obviamente que le valió muchos votos en los comicios del 2009, pero … siempre hay un pero … a Mauricio Funes y al FMLN se les olvidó que el pueblo Guanaco, a pesar de ser tan escalofriantemente tan despistados e impuntuales e inoportunos como su recién electo mandatario, se les olvidó que en cosas de Dios, con esa única y excepcional excepción (pleonasmo y redundancia empleadas explícitamente a propósito), repito, EN COSAS DE DIOS EL PUEBLO NO OLVIDA .

Y en esta vorágine de clandestinos propósitos del FMLN en afianzarse al poder y olvidar todo lo prometido en campaña en pro de sus malsanos propósitos económicos, redituables a su cúpula (lección aprendida muy bien de Don Ciro Cruz Zepeda) y del Mauricio Funes por devolver y compensar las erogaciones efectuadas por sus padrinos durante la campaña electoral, comenzó la danza de favores y prebendas, comenzó la etapa de la partidocracia sobre la meritocracia, de las compensaciones con favores a sus benefactores, de encubrir huecos tan grandes como el Cañón de Colorado a un recién saliente y hartamente señalado ex-primer mandatario Elías Antonio Saca, que en menos de un día le “desvanecieron” un hallazgo de la Corte de Cuentas por un monto de DOSCIENTOS DIECISEIS MILLONES DE DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA (US $216,000,000).

El segundo acto del show es algo verdaderamente tragicómico (y nuevamente sale a relucir como artífice de dicha enseñanza Don Ciro Cruz Zepeda) ya que Mauricio Funes, en un acto sin precedentes en la historia de la política nacional, logra la escisión de un grupo de “vendepatrias” ARENEROS y deja a dicho partido con catorce diputados menos, plegados en forma “independiente” (financiados por Elías Antonio Saca) al presidente y al FMLN bajo una nueva denominación política “GANA”.

En lo particular, leer tanta sandez adornada con tanta sarna y descaro, ya ni siquiera me causa estupor  oir sino que me causa un efecto laxante: me evacúo de la hilaridad con contracciones violentas del diafragma, acompañadas de retorcijones intestinales con profusa emanación de gases malolientes que tratan a toda costa de provocarme un muy inducido efecto de regurgitación, mismo que quisiese se propagara a mis neuronas a fin de olvidar de forma contundente, retroactiva, todo el daño que pudiesen haber perpetrado tales soeces y viles contenidos fonéticos en mi ser.

Ojala y existiesen los párpados en los oídos para poder cerrar mis ductos auditivos a tan aberrantes conceptos y falsedades.

RETOMANDO EL PRINCIPIO QUE EL PUEBLO SALVADOREÑO NO OLVIDA LAS COSAS PROMETIDAS EN NOMBRE DE DIOS Y DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO, exponemos como prueba irrefutable de que lo dicho y expresado acá no es de índole tendencioso y/o revanchista, en forma íntegra el discurso del mandatario el día de su tercer aniversario y el del día de su asunción al poder:

(Pido disculpas a los lectores por refrescar tan atroz vejación a su dignidad y su inteligencia)

Mensaje del 1 de junio de 2012

Querida familia salvadoreña:

Muy buenas noches.

He querido llegar a ustedes por este medio para compartirles algunas ideas y conceptos en virtud de que hoy se cumplen tres años de gobierno.

Esta mañana dirigí un exhaustivo mensaje ante la Asamblea Legislativa para dar cuentas de lo que el gobierno ha hecho para enfrentar la crisis y ayudar a las familias más necesitadas.

Y, esencialmente, para explicar lo que haremos en los dos años que me restan de mandato para echar a andar el aparato productivo, la generación de empleo y oportunidades, sobre todo para nuestros jóvenes.

Ahora quiero rendirles cuentas a ustedes, de modo directo, aunque sea sintéticamente, porque precisamente mi mayor compromiso es con el pueblo y por lo tanto a ustedes me debo, antes que a nadie.

Ya me han oído decirlo muchas veces, pero lo repito ahora aquí: no me debo ni respondo a ningún partido político, a ningún sector empresarial ni a ningún grupo de presión o de poder. Solo respondo al mandato del pueblo, y para el pueblo trabajo y trabaja este gobierno.

Podría resumir este mensaje en una frase:

En tres años atravesamos un sin fin de dificultades y en medio de una de las mayores crisis económicas y sociales del país –y también del mundo entero, aún de los países más ricos- hicimos la más grande inversión social de la historia de El Salvador.

Y ahora nos preparamos para marchar hacia el despegue productivo; para la generación de empleo y oportunidades; para disminuir la pobreza, la injusticia y la exclusión y para vivir en paz y seguros, sin crimen ni violencia.

La dura situación económica que aflige a todo el pueblo es consecuencia de una gran crisis mundial, por un lado, y de un modelo económico que gobernó a El Salvador durante décadas y que no hizo otra cosa que empobrecer a la mayoría del país.

Destruyó el aparato productivo nacional tanto del campo como de la industria y llevó a El Salvador a ser uno de los países más injustos del continente.

Esa realidad económica no se cambia de la noche a la mañana. Tomará tiempo reparar el tejido productivo nacional y echarlo a andar con fuerza renovada.

Por esa razón, lo primero que tenía que hacer un gobierno popular, cuya opción preferencial son los pobres, era crear un sistema de protección de las familias más vulnerables, para ayudarlas a enfrentar las dificultades.

Y así nacieron los programas sociales que ustedes ya conocen porque seguramente son beneficiarios de alguno de ellos.

Así nació la entrega de uniformes, calzado y útiles escolares a 1.3 millones de escolares.

De la misma manera nació la Pensión Básica Universal para adultos mayores de 70 años.

Así nació también el Programa de Ayuda Temporal al Ingreso –el PATI- que ya ha graduado a 33 mil madres solteras y jóvenes.

Con ese espíritu de ayuda a los más necesitados, se amplió el número de municipios y familias que reciben los bonos mensuales de salud y educación del programa Comunidades Solidarias Rurales.

Y otra realidad de estos cambios profundos en la política social es Ciudad Mujer. La primera sede, ubicada en el municipio de Colón, ha atendido en apenas un año unas 40 mil mujeres.

Y ahora nos hemos lanzado a la construcción de otras seis sedes más, para poder dar atención integral a todas las mujeres del país. La primera de esas nuevas sedes estará en Usulután y se inaugurará en el mes de septiembre. Las otras seis estarán terminadas en los próximos 24 meses.

Además de esos programas, se han hecho innumerables obras de infraestructura social –agua potable, electricidad, unidades de salud, escuelas y otras obras menores- que desarrolla el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local –FISDL- y que han significado un aumento sustancial de recursos puestos para ayudar a las familias de menores ingresos.

Por eso digo que en tres años hemos hecho la más grande inversión social de la historia del país.

Vean ustedes estas cifras que hablan por sí solas: en 2008 la inversión en programas sociales dirigidos a poblaciones vulnerables era de 35.4 millones de dólares; en 2010 elevamos la cifra a 158.9 millones y en 2011 a 170.3 millones. Este aumento de los recursos invertidos en la población vulnerable ha ido acompañado de un aumento de los programas sociales.

En 2008 solo existían dos programas; actualmente tenemos siete programas que benefician a más de cuatro millones de personas de las zonas rurales y urbanas.

Este año nuestra meta es alcanzar una inversión en programas sociales de 201.7 millones de dólares.

Con ese presupuesto se atienden siete programas sociales.

Aparte, está el presupuesto destinado a la gran Reforma de Salud que llevamos adelante. En los 450 Equipos Comunitarios de Salud- conocidos como ECOS- distribuidos en 153 municipios ya se da atención a un millón 650 mil personas.

Esto que les informo muestra un cambio muy profundo en la manera de gobernar. Es uno de esos cambios que muchos de ustedes perciben de manera directa como beneficiarios de los programas.

Antes los frutos de los esfuerzos del gobierno no iban dirigidos a quienes más los necesitaban, porque se concentraban en pequeños sectores privilegiados y para ellos se gobernaba. Ahora ya no se pone más el gobierno al servicio de esos privilegios.

Otro cambio profundo es la relación que hemos establecido con los productores rurales del país.

Se había olvidado al campo y debido a ello se cayó la producción. Decenas de miles de familias pobres recibían alguna ayuda en paquetes agrícolas, pero nada más.

Ahora los paquetes de semilla mejorada de maíz, frijol y fertilizantes llegan a quienes verdaderamente los necesitan –que son 315 mil productores de maíz y otros 152 mil productores de semilla mejorada de frijol.

Se les da asistencia técnica y ayuda con el acceso al crédito, al que por primera vez nuestros agricultores y ganaderos pueden acceder en condiciones muy favorables.

Y los resultados de este cambio de política están a la vista:

Pasamos de una producción de 16 millones de quintales de granos básicos a una cosecha de 22 millones de quintales. Más de un tercio aumentó la producción.

Ya producimos maíz para el consumo propio y no tenemos que importar más este grano.

Y en dos años más habremos aumentado en 2 millones de quintales la producción de frijol y alcanzaremos así el autoabastecimiento. Tampoco tendremos que salir a comprar frijol fuera del país.

De esa manera tendremos asegurados precios estables y bajos para nuestras familias.

Por eso, aunque muchos precios aumentan, la canasta básica rural ha disminuido en el último año 6.70 dólares y la canasta urbana disminuyó otros 6.25.

Y ahora, les informo que desde hoy y durante todo el mes de junio, el precio del tambo de gas propano tendrá una importante rebaja en el precio.

El tambo de 35 libras costará este mes 16.96 dólares, o sea 2.54 dólares menos.

Y el de 25 libras, que es el de uso mayoritariamente familiar, costará 12.11 dólares, es decir, 1.81 dólares más barato.

Es una sensible rebaja y una ayuda para la familia porque el subsidio que el gobierno entrega se mantiene igual. La rebaja queda, entonces, para el usuario del gas propano.

Y aprovecho que estoy llegando a sus hogares para transmitirles una tranquilidad.

Estamos negociando con las empresas del transporte público de pasajeros la disminución del subsidio que les da el gobierno, porque no podemos seguir pagándolo.

Pero quiero decirles que cualquiera sea el resultado de esa negociación no voy a permitir de ninguna manera el aumento en el precio del pasaje.

Quien aumente el pasaje, sufrirá las consecuencias y les aplicaremos las sanciones que la ley nos faculta.

Querida familia:

En mi informe de esta mañana puse mucho énfasis en el tema de la Seguridad y en la gran labor que está haciendo la Policía Nacional Civil, con el apoyo de la Fuerza Armada, para controlar el crimen y el delito.

En los meses recientes se han hecho miles de detenciones de presuntos delincuentes, se han desarticulado numerosas bandas y recientemente se detuvo a uno de los más peligrosos y buscados narcotraficantes.

Por eso, esperamos que tanto los fiscales como los jueces, que deben juzgar a los detenidos, hagan bien su tarea para que los delincuentes no entren por una puerta y salgan por la otra.

Recientemente, con la mediación de la Iglesia Católica, las dos mayores pandillas del país han hecho un pacto de no agresión entre ellas y ello ha contribuido también a disminuir fuertemente el número de homicidios.

Hasta marzo de este año teníamos un promedio de 14 muertes diarias. Hoy ese promedio es de 5 asesinatos.  Y también disminuyen fuertemente las extorsiones, los robos, hurtos y secuestros.

Como ven, los resultados han comenzado a darse, pero debemos afianzar estos cambios.

La gran tarea que nos queda por delante es poner en marcha un proceso de desarrollo productivo, para generar empleo y oportunidades para los jóvenes, de manera que no deban tener como única opción emigrar o ingresar a las pandillas, para sobrevivir y ayudar a sus familias.

Para ello he convocado a todos los sectores –partidos políticos, empresarios, academia, Iglesias, medios de comunicación, organizaciones sociales y representantes de la comunidad internacional- para trabajar unidos y lograr dos objetivos inmediatos:

Primero, un pacto nacional por el Empleo y la Inversión Productiva, que cree oportunidades para la juventud en general y para la juventud en riesgo en particular.

Y segundo, un anteproyecto de ley nacional de prevención de la violencia, que reúna todas las iniciativas del Estado en esta materia y fije los lineamientos de esta política de trascendental importancia para el futuro del país.

Ya no somos uno de los países más violentos del continente y por lo tanto, uno de los obstáculos que se presentaban a la inversión productiva nacional y extranjera lo estamos superando.

Y tenemos por delante dos años de plenas realizaciones que ayudarán a crear mejores condiciones para nuestro pueblo.

Se pondrá en marcha el Asocio para el Crecimiento con los estados unidos para atraer grandes inversiones.

Se echará a andar el Fomilenio II, a partir de marzo del año próximo, para el desarrollo de la zona marino-costera, que tiene un altísimo potencial productivo, en servicios y turismo.

Se ha creado el Sistema de Desarrollo Productivo, que tiene en el Banco Nacional de Desarrollo su palanca de financiamiento.

Este banco del Estado ya ha comenzado a dar préstamos y tiene 35 líneas de crédito, barato y accesible, sobre todo para los micro, pequeños y medianos emprendedores.

Como ven, estamos a las puertas de una gran oportunidad para superar la crisis y comenzar a producir y crecer y para ir superando la pobreza y el desempleo.

Por esa razón, hoy, al cumplir tres años de gobierno, convoco a todos los sectores a trabajar de la mano para sacar adelante al país.

Pido dejar de lado los intereses personales, de grupo o partidarios y poner por encima de todo los intereses del país y del pueblo.

No podemos actuar mezquinamente en esta coyuntura histórica.

Debemos actuar con grandeza. Pero también con honestidad. Con un alto sentido ético de la política y con una gran responsabilidad por nuestras acciones y palabras.

Las críticas que se formulan al gobierno, por fuertes que sean, si se basan en la verdad, son justas, son necesarias y son, inclusive, imprescindibles para una democracia.

Pero cuando se fundan en la mentira y en el descrédito son dañinas, no para este servidor de ustedes, no para este gobierno, sino para el país.

Por ello es que, si se me permite una metáfora deportiva, pido a todas las fuerzas políticas, gremiales y sociales del país juego limpio.

Que juguemos limpio para marchar unidos.

Para enfrentar como Nación los desafíos que tenemos por delante.

Para aprovechar las prometedoras oportunidades que se nos presentan.

A ustedes, a toda la gran familia salvadoreña, agradezco la comprensión, el apoyo y las muestras de afecto que permanentemente nos manifiestan.

Yo, de mi parte, me comprometo a profundizar el proceso de cambio y a seguir luchando contra la pobreza, el desempleo, el crimen y el delito.

Mi compromiso es con el pueblo.

Mi compromiso es con ustedes.

Muchas gracias

Que Dios los bendiga, que Dios bendiga a El Salvador.

 

Discurso  del 1 de junio de 2012

Señoras, señores:

Llego esta mañana para rendir cuentas de la labor realizada en los últimos doce meses por el Órgano Ejecutivo, tal como lo establece la Constitución de nuestra República.

El gobierno que presido por mandato popular cumple hoy tres años y por tanto considero que es un buen momento para compartir con esta Asamblea Legislativa y con el pueblo salvadoreño algunas reflexiones acerca de la situación que vive el país en momentos en que la humanidad está a la expectativa y temerosa de que la crisis que padece Europa se propague al resto del planeta.

Eso mismo ocurrió hace algunos años, cuando la crisis financiera de Estados Unidos se extendió como una plaga por el continente y el resto del mundo y que acabó impactando sensiblemente a nuestro querido país.

También es un buen momento para dar cuenta de las principales acciones que estamos desarrollando para enfrentar este difícil momento, sobre todo para proteger a los sectores más desfavorecidos, que son quienes más padecen las crisis, por ser los más vulnerables.

Pero, fundamentalmente, quisiera referirme al futuro de nuestro país, a los planes y programas que tenemos previstos, para prepararnos ante una posible crisis internacional y para seguir avanzando en el camino del cambio que iniciamos hace tres años.

Dos años por delante tiene aún esta administración.

En este tiempo estamos decididos a profundizar el proceso de cambio estructural e institucional, que nos permita avanzar de manera gradual, pero sostenida, en la solución de los principales problemas que afectan a la población, en especial, los relacionados con la falta de empleo e ingresos, la pobreza, la desigualdad, la inseguridad y el crimen.

Y también quiero invitarles a mirar juntos y con optimismo el porvenir del país. Quiero yo pedirles que marchemos de la mano hacia los grandes objetivos que no pueden ser sino reflejo de los anhelos y necesidades de nuestro pueblo.

En mi discurso de toma de posesión, el 1 de junio del 2009, dije que no tenemos derecho a equivocarnos y hoy vuelvo a reiterarlo:

No tenemos derecho a equivocarnos.

No podemos jugar la suerte del futuro del país, por privilegiar el interés partidario. Por poner al partido por encima de la Nación.

No podemos jugar la suerte del país por privilegiar el interés de un grupo en particular.

No tenemos derecho a actuar mezquinamente en esta coyuntura histórica. Debemos actuar con grandeza. Pero también con honestidad. Con un alto sentido ético de la política y con una gran responsabilidad por nuestras acciones y palabras.

Las críticas, por fuertes que sean, si se basan en la verdad, son justas, son necesarias y son, inclusive, imprescindibles para una democracia. Pero cuando se fundamentan en la mentira y en el descrédito, son dañinas, no para este servidor de ustedes, no para este gobierno, que termina ya en dos años más, sino para el país entero.

Por ello es que si se me permite una metáfora deportiva, pido a todas las fuerzas políticas, gremiales y sociales del país, un juego limpio. Que juguemos limpio para marchar unidos. Para enfrentar como Nación los desafíos que tenemos por delante. Para aprovechar las pocas, pero prometedoras oportunidades que se nos presentan en estos tiempos de crisis.

Juego limpio por el país. Juego limpio por el pueblo salvadoreño. Eso pido en nombre de nuestro esforzado pueblo.

Señores legisladores, señoras legisladoras:

Estoy absolutamente persuadido de que El Salvador ha iniciado un proceso de cambios profundos que no se detendrá, porque no se limita a actuar en la superficie de la sociedad, sino también y especialmente, en el río profundo que recorre la cultura política y social del país.

El pueblo salvadoreño ha comenzado a tomar conciencia plena de sus derechos. Ha empezado a actuar con libertad y a expresarse como no pudo hacerlo antes.

Las grandes mayorías populares, silenciadas durante décadas, convidadas de piedra a la mesa, donde pequeños grupos se repartían el poder y los privilegios, y se concentraban los frutos del trabajo salvadoreño, ya sienten que el apoyo que les brinda el Estado, no es una graciosa caridad, sino la satisfacción de una necesidad, la garantía de un derecho.

En efecto, donde hay una necesidad, hay un derecho. Y eso ha comenzado a no serle ajeno a nuestro pueblo.

Aquel o aquellos que ignoren esta conquista del pueblo salvadoreño, que se ha dado en estos años, bajo este gobierno, corren el riesgo de ser arrastrados y castigados, por el desprecio popular.

Subrayo esto porque de esta concepción se desprenden un modo diferente de gobernar, una independencia de los órganos de la República, a la que no estábamos acostumbrados, un debate público permanente y una participación activa de la población organizada en la formulación y concreción de las políticas públicas.

En fin: se desprende una profundización de la vida democrática, que es uno de los grandes cambios que ha registrado El Salvador y que está siendo reconocido por el pueblo salvadoreño y por la comunidad internacional.

Como producto de los cambios en el ámbito político, actualmente no existen hegemonismos, que generalmente asfixian a las sociedades.

No hay alineamientos fundados en la ideología o de intereses de grupo, de fracción que aíslan una nación, de la comunidad mundial.

No hay sometimiento de las mayorías, por minorías pudientes autocráticas.

No, por el contrario, El Salvador se afianza como un país democrático, respetuoso de los derechos humanos y sociales, que pretende dejar atrás el atraso y la injusticia que sometieron a vastos sectores y los condenaron a la pobreza, la exclusión y la falta de acceso a los servicios.

En este punto quiero destacar que estas características del proceso que vivimos y el acompañamiento con medidas adoptadas por esta administración, constituyen una continuidad del espíritu de los Acuerdos de Paz, que no habían sido retomados ni profundizados en el pasado reciente.

La protección social de las grandes mayorías y las políticas específicas de seguridad y prevención de la violencia se constituyen en factores determinantes para recuperar aquel espíritu de pacificación de la sociedad, que selló una nueva etapa en la vida del país.
Quiero entonces, en este contexto, destacar el diálogo permanente y el trabajo conjunto que hemos mantenido en los últimos doce meses, entre el Órgano Ejecutivo que presido y este Órgano Legislativo que ustedes integran.

Los resultados de ese trabajo, traducidos en decretos y leyes de interés nacional, fueron generados por el debate permanente y los consensos alcanzados, y ello es una muestra evidente de esta nueva realidad que estamos viviendo.

Y en ese sentido, no tengo más que palabras de agradecimiento a vuestra tarea, como diputados y diputadas.

Señoras, señores:

Dije al iniciar este discurso que estamos amenazados por un nuevo fenómeno crítico de alcance planetario, fruto de la crisis pertinaz del capitalismo mundial.

En el 2008, la crisis financiera que se originó en Estados Unidos, inició un duro período que afectó a la economía mundial fuertemente. La crisis desatada ha sido considerada, la más profunda de los últimos ochenta años –desde el crack de 1929 y sus nefastas consecuencias. Fue en medio de ese momento crítico que asumimos el gobierno.

A ello se ha sumado el aumento en los precios internacionales de los alimentos y del petróleo y de sus derivados, que a economías como la nuestra –altamente dependientes de las importaciones para el funcionamiento de su aparato productivo- afectan muy especialmente.

Países en la zona del euro, como Grecia, Italia, España, sufren duramente esta crisis, que se extiende a otras naciones.

Hoy el mundo está a la expectativa de lo que sucede en esos países, ya que debido a la globalización y el avance de las telecomunicaciones, corremos el riesgo de una transmisión de dicha crisis a nuestro continente y a nuestro querido país, como ya ha ocurrido en el pasado.

En este sentido, quiero señalar que antes de asumir el gobierno, con mi equipo de trabajo hicimos un diagnóstico profundo de la situación mundial y nacional, de las posibilidades y de las dificultades para diseñar un plan de gobierno realista y posible de aplicar.

En virtud de ello, se decidió dejar de lado la aplicación del modelo neoliberal, ya que fue precisamente este modelo, con sus recomendaciones de políticas, junto con el comportamiento especulativo de grandes empresas, el responsable de la crisis mundial.

Quiero recordar que en El Salvador, el paradigma neoliberal fue aplicado al pie de la letra por los gobiernos que me precedieron, lo que se tradujo en un desmantelamiento del Estado y en un aumento de la vulnerabilidad de la economía, ante choques económicos externos.

Esto es así, debido a que dicho modelo privilegió el consumo, en lugar de la producción, alentó las importaciones en lugar de fomentar las exportaciones y le apostó a la competitividad basada en salarios bajos, en lugar de privilegiar la competitividad basada en el aumento de la productividad.

Por ello, desde el mismo inicio de mi mandato tomé una decisión fundamental: impulsar un proceso de cambio estructural e institucional, que permitiera sentar las bases de un nuevo modelo económico y social.

Un nuevo modelo de gestión económica que esté basada en el dinamismo de la inversión productiva y en el aumento de la productividad. Un modelo eficiente, competitivo y sobre todo, incluyente.

Un modelo que en lugar de concentrar la riqueza, la distribuya de manera equitativa.

En fin, un modelo que en lugar de generar pobreza, produzca bienestar para toda la población.

Con ese propósito, desde el 1 de Junio de 2009, comenzamos a desarrollar un proceso de cambios económicos y sociales, que ya han comenzado a dar sus primeros frutos.

El centro de atención y ayuda fueron, son y serán los pobres y excluidos, hasta tanto nuestra economía comience a transitar el círculo virtuoso de la inversión productiva, el empleo, mejores salarios y progreso del conjunto de nuestros pueblos.

Así nació el Plan Anti Crisis con que iniciamos la gestión en 2009 y así se delineó el Plan Quinquenal y sus permanentes ajustes, para adecuarlo a la cambiante realidad nacional e internacional.

Los resultados han sido provechosos en ese contexto.

Cuando asumimos la administración del país, recibimos una economía en plena recesión, con una caída vertical de la producción que hizo, que el año 2009, se tuviera un crecimiento negativo del 3,6% del Producto Interno Bruto, con un déficit fiscal equivalente al 6.3% del PIB y con alrededor de 40 mil empleos que se habían perdido.

Tres años después, hemos revertido esta tendencia a la caída, hemos revertido la crisis económica y la economía está comenzando a crecer, aunque, aun, a niveles insuficientes; el déficit fiscal lo hemos reducido del 6,3, como lo recibió el gobierno, al 4%. Y a estas alturas, hemos superado todos los empleos perdidos y se han generado cerca de 23 mil más.

Las cifras no son, por supuesto, enteramente satisfactorias, pero muestran el acierto del rumbo emprendido y de las políticas aplicadas.

Imaginemos, por un instante, si el gobierno hubiese atendido los consejos de ciertos sectores nacionales, que demandaban el recorte del gasto en forma indiscriminada y una política de austeridad, que sólo podría ser tal, cortando los circuitos de ayuda a los sectores populares.

Imaginémonos cómo estaría nuestro país entonces. Hubiésemos seguido ampliando la brecha de la desigualdad, empobreciendo al pueblo y agravando la situación económica general, que de por sí, recibimos en deplorables condiciones.

De modo que el rumbo que imprimimos al país es claro y estoy convencido de que es el único posible para sacar adelante a El Salvador, como la realidad lo viene demostrando.

Señoras y señores legisladores:

La expresión de esa decisión estratégica y del nuevo rumbo adoptado por el país -que de hecho constituyó un cambio esencial en el enfoque de las políticas públicas- ha sido, la creación del Sistema de Protección Social Universal, que reúne programas de fuerte impacto en la economía de las familias de menores recursos y que son altamente valorados, precisamente, por ese efecto.

Una de las políticas que mejor revelan el espíritu con que el gobierno enfrentó la dura crisis heredada fue la que se puso en marcha desde el inicio de la gestión en materia de Salud.

A la par que se daba respuesta a la coyuntura se establecían las bases para una transformación profunda y de largo alcance a través de una gran reforma plasmada en el Sistema Nacional Integrado de Salud.

Es decir: comenzamos por eliminar las mal llamadas “cuotas voluntarias”, que eran una parte del sistema como se había venido funcionando y era una forma de cobrar por el servicio de salud a los más pobres.

Empezamos a abastecer de medicamentos a los hospitales y centros de salud en todo el país, porque en la gran mayoría de ellos, en la gran mayoría de hospitales y unidades de salud, el abastecimiento era inferior al 50%. Y pusimos en marcha una acción sostenida para recuperar la infraestructura dañada y hasta abandonada que recibimos.

En septiembre de 2010, lanzamos la Reforma de Salud, que será la gran herencia que dejará este gobierno en materia de servicios públicos de calidad para el conjunto de la sociedad.

Destaco en este punto que esta Reforma ha sido apoyada desde su inicio y elogiada por organismos especializados como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

En menos de dos años se pusieron en funcionamiento 450 Equipos Comunitarios de Salud –los llamados ECOS- que hoy atienden a 1 millón 650 mil salvadoreños en 153 municipios, en especial en las zonas más alejadas de nuestra geografía.

En materia de infraestructura, estos son datos que ustedes pueden constar en forma acuciosa, pasamos de 370 unidades de salud existentes a junio de 2009, cuando yo recibo el gobierno, a 624 unidades de salud. Y terminamos los hospitales que habían sido dañados por los terremotos de 2001, en San Vicente, Zacatecoluca, Usulután y San Miguel, que administraciones anteriores dejaron inconclusos.

Se han contratado a 2,576 nuevos profesionales de la salud como resultado del incremento en la demanda, y se invierten 40 millones de dólares cada año en la compra de medicamentos, 40 millones cada año frente a los 27 millones que destinaban en el pasado, gobiernos anteriores.

En este sentido, la aprobación de la Ley de Medicamentos en septiembre pasado, viene a sumarse a este esfuerzo. Asimismo, redujimos un 34 por ciento el desabastecimiento de medicamentos en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social y ahora el déficit es ínfimo.

Para atender esta nueva realidad de la Salud Pública Nacional, el presupuesto del Ministerio de Salud ha pasado de los 399 millones de dólares en el 2008 a 586 millones de dólares en el 2012.
Esta Reforma de Salud y los programas presidenciales que conforman lo que llamamos el Sistema de Protección Social Universal, constituyen la mayor inversión social de la historia del país.

Las cifras hablan por sí solas: en 2008 la inversión en programas sociales dirigidos a poblaciones vulnerables era de 35,4 millones de dólares; en 2010 elevamos esta inversión en programas sociales a 158.9 millones de dólares y en 2011 a 170.3 millones de dólares. Este aumento de los recursos invertidos en la población vulnerable ha ido acompañado de un aumento de los programas sociales.

Y voy de nuevo a la comparación, en 2008, antes de mi gobierno, sólo existían dos programas; actualmente tenemos siete programas que benefician a más de cuatro millones de personas de las zonas rurales y urbanas.

Este año, nuestra meta es alcanzar una inversión en programas sociales de 201.7 millones de dólares.

Señores diputados y diputadas:

Este esfuerzo no puede ser calificado como un retroceso de los indicadores sociales.

Como dije, en el centro de esta inversión social, está el Sistema de Protección Social Universal que incluye los siguientes programas:

Comunidades Solidarias Urbanas y Rurales; Programa de Apoyo Temporal al Ingreso, conocido por sus iniciales como PATI; Pensión Básica Universal para adultos mayores de 70 años; entrega de uniformes, calzado y útiles escolares de forma gratuita; programa de alimentación escolar; Vaso de Leche; Ciudad Mujer y Paquetes Agrícolas.

Los tres programas educativos que he mencionado, los tres programas educativos, la entrega de uniformes, calzado y útiles escolares; el de alimentación escolar y el Vaso de Leche, de la misma manera que la entrega de semilla mejorada a nuestros agricultores de menores recursos, lleva un sello que también es propio de esta administración y que quiero destacar.

Me refiero a que esos productos: zapatos, uniformes Vaso de Leche, raciones alimenticias, que les entregamos a los estudiantes en forma gratuita y que cada vez los vamos ampliando más, esos productos que el Estado compra masivamente, ya no se adquieren más a grandes empresas que los importan, como antes se hacía con el caso de la semilla mejorada, por ejemplo, que se le compraba a una tan sola empresa.

La compra a micro, pequeños y medianos emprendedores, a pequeños productores y a cooperativas, constituye un ejemplo de la búsqueda de democratización de la economía, que es otro sostén del modelo que el gobierno ha adoptado.

Este año y puedo decirlo con mucha satisfacción, el 100 por ciento de la semilla mejorada de frijol que repartiremos ha sido producido por agricultores nacionales, por nuestros agricultores. Y lo mismo ocurre con el 80 por ciento de la semilla de maíz que estamos terminando de distribuir.

En el caso del Vaso de Leche, la compra también se realiza, 100 por ciento, a 2,300 ganaderos salvadoreños. Y ya comenzamos a comprar también a los campesinos locales la base de los alimentos que se distribuyen diariamente a nuestros estudiantes.

Y la confección de uniformes y calzado que se entregan a los estudiantes de las escuelas pobres del país, ha generado 40,000 empleos directos e indirectos en 2010 y 53,000 en 2011.

Y este dato no es una ficción, los uniformes y el calzado que se les entrega a los estudiantes, en su inmensa mayoría los fabrican artesanos que habían sido desplazados en todos estos años por no apostarle a la reconstrucción del tejido productivo.

Se han generado miles de microempresas familiares, pequeñas empresas, cooperativas que se dedican a venderle al Estado estos productos que luego entregamos gratuitamente.

Señoras diputadas y señores diputados:

La apuesta del gobierno a la recuperación de la capacidad productiva del agro salvadoreño se ha visto recompensada con un incremento importante de su producción en granos básicos.

Déjenme darle solo algunos datos:

16 millones de quintales de granos básicos se produjeron en 2009. La actual cosecha dejará 22 millones. Eso es un incremento de 6 millones de quintales, equivalente a algo más de un tercio de la producción nacional.

El Plan de Agricultura Familiar, con la entrega de paquetes de semilla mejorada, la asistencia técnica, la ayuda en materia de comercialización y el acceso al crédito, seguirá impulsando el crecimiento del campo, de modo que al concluir mi mandato hayamos alcanzado el autoabastecimiento de maíz blanco y de frijol. Ya no más comprados estos productos en el exterior.

Un factor que también contribuye al incremento de la producción, y esto es algo que me interesa resaltar, porque no se le da la debida atención, ni se ubica en su justa dimensión, decía, un factor que contribuye al incremento de la producción, es la masiva entrega de escrituras que el gobierno realiza desde el inicio de su gestión.

Con orgullo, pero también con satisfacción puedo decir que hemos entregado en tres años, más de 28 mil títulos de propiedad a familias y personas que esperaron décadas enteras para acceder a ese documento que les garantiza la titularidad de la tierra que habitan y laboran. Más que un papel se trata de la certeza jurídica de que son auténticos propietarios de la tierra en la que han vivido en todos estos años.

Entre junio y julio próximo se concluirán los trámites que están en marcha para completar una entrega de más de 6 mil títulos, es decir, 6 mil títulos adicionales a los que ya entregamos que completarán una cifra récord de 35 mil escrituras y digo una cifra récord de 35 mil escrituras, porque entonces en agosto y por lo tanto en tres años de esta administración y dos meses, habríamos entregado mucho más de lo que se entregó en 20 años, porque apenas se entregó en esos 20 años, 34 mil títulos de propiedad.

De nuevo, apelo a la honestidad en el tratamiento de los datos. Este avance señores diputados y diputadas, no puede ser calificado de retroceso y menos de ineficiencia de parte del gobierno actual.

El acceso al crédito ha contribuido también a este despegue del agro. El Banco de Fomento Agropecuario ha otorgado 26,500 créditos por 30,5 millones de dólares, que representa el doble de colocaciones de crédito anteriores y este año esperamos superar los 30 mil créditos.

En tres años, este banco ha abierto 23 nuevas líneas de crédito para satisfacer la demanda de los productores.

Pero lo más destacado de este aspecto es el inicio de las actividades del Banco Nacional de Desarrollo, que será de ahora en adelante, la palanca financiera del desarrollo del país.

Junto con el BANDESAL se han creado también un Fondo de Garantías y un Fondo de Desarrollo Económico para facilitar aún más el acceso al crédito de los micro, pequeños y medianos emprendedores y fomentar la inversión productiva.

BANDESAL ha comenzado a otorgar los primeros créditos y cuenta con un monto de 35 millones de dólares con los que ha comenzado sus operaciones. Este monto, como autoriza la ley de creación del Banco, puede ampliarse a 65 millones de dólares.

Esas sumas están disponibles para 33 líneas de crédito en 14 rubros, entre ellos: Agropecuario, Industria, Agroindustria, Servicios, Construcción, Energía, Inversión Extranjera, Turismo, Exportación, Educación, Salud, Micro, Pequeña y Mediana Empresa, Multisectores y una línea destinada a Salvadoreños en el Exterior, en particular para el fomento de la inversión directa.

Señoras diputadas, señores diputados:

Quiero hacer una mención especial de la tarea que realiza el Ministerio de Obras Públicas en materia de trabajos de prevención de riesgos que, por sus efectos, complementa la labor de apoyo a los sectores populares, pues son los pobres quienes padecen la alta vulnerabilidad que presenta la geografía salvadoreña.

Del mismo modo, quiero también destacar la labor del Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL), en lo que respecta a su tarea en materia de infraestructura social y de servicios, y de la Administración de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) que favorecen de modo permanente el acceso de una vasta población a los servicios de los que carecieron durante décadas.

El FISDL comenzó en 2009 destinando 25.8 millones de dólares en obras de infraestructura e introducción de servicios básicos, esto en el 2009. Tres años después ha invertido 127 millones de dólares en trabajos de conectividad de agua potable, electricidad, de infraestructura sanitaria, educativa y vial.

También los trabajos hechos por ANDA, han permitido que ahora la cobertura de agua potable en la zona urbana sea ya del 90 por ciento.

El Ministerio de Obras Públicas ha hecho una meritoria labor en materia de mitigación y prevención de riesgos, que es otra política central de este gobierno.

De las más de 400 cárcavas, que se encontraron a la llegada de este gobierno, es decir, que se vinieron formando ante la mirada pasiva de administraciones anteriores, ya se han terminado obras en 270 de ellas y continúan los trabajos en 70 más.

Se construyeron 24 puentes y otros 13 más se encuentran en ejecución, ahí están, recorran el país y los van a ver, se han construido y rehabilitado más de 300 kilómetros de carreteras y caminos rurales.
Aunado a esta labor, en materia de infraestructura, están otras acciones importantes que hemos tomado para reducir la vulnerabilidad de El Salvador, ante los efectos del cambio climático.

Aprovecho para informarles que en la más reciente reunión del Consejo de Ministros que acabamos de celebrar fue aprobada la Política Nacional del Medio Ambiente, que será presentada formalmente el próximo martes en que se celebra el Día Mundial del Medioambiente.

Y esto es importante porque la Ley de Medio Ambiente que aprobaron ustedes, que aprobó este honorable Órgano del Estado, obliga a que el gobierno presente modificaciones a la ley, la actualice y haga una consulta nacional cada tres años y en diez años no se había hecho esta consulta.

Ahora vamos a tener una auténtica política de Estado en materia ambiental, que se elaboró a partir como les decía de una consulta pública. La Política Nacional del Medio Ambiente propone un ambicioso objetivo que es revertir la degradación ambiental y reducir la vulnerabilidad de El Salvador ante el cambio climático.

Estimadas amigas y estimados amigos:

Hemos hablado del pasado, de la labor de estos tres años, del presente que nos permite mirar con más optimismo hacia delante y ahora quisiera referirme al futuro, en particular a los dos años que me restan de mandato y a las apuestas estratégicas que formulamos con miras al desarrollo sostenido de El Salvador.

Me remito brevemente, para comenzar, a un hito de este gobierno, que es la nueva relación de amistad y cooperación que hemos establecido con el Gobierno de los Estados Unidos.

Es el llamado Asocio para el Crecimiento en el que hemos depositado –como gobierno y como sociedad- una gran esperanza por su potencial impulso al desarrollo productivo de nuestro país a partir de grandes, medianas y pequeñas inversiones en áreas estratégicas de nuestra economía, como son los servicios portuarios y aeroportuarios, la energía, la industria, el turismo, las exportaciones, la agroindustria y, en general, todas las actividades productivas.

El primer paso de este Asocio firmado con el gobierno de Estados Unidos fue la realización de un diagnóstico sobre los obstáculos al crecimiento económico del país, como punto de partida de esta iniciativa, que se trabajó en forma conjunta entre un equipo de economistas nuestros nacionales y otro equipo de economistas estadounidenses.

Se identificaron dos grandes obstáculos vinculantes en ese sentido: la violencia e inseguridad, de un lado, y la baja productividad de la economía, por el otro.

Se identificaron también otras restricciones al crecimiento: un bajo nivel educativo de la fuerza laboral, deficiente infraestructura (puertos, electricidad, agua, entre otros), una baja tasa de ahorro nacional, altos niveles de informalidad en la economía, así como riesgos relativos al cambio climático y vulnerabilidad ambiental, y esto es importante, y el limitado acceso al crédito para la micro, pequeña y mediana empresa.

Como ven, en algunos casos en muy poco tiempo hemos dado respuestas que nos permiten ser altamente optimistas respecto del futuro inmediato de este Asocio.

Como acabo de hacer referencia, en materia ambiental, por ejemplo, hemos dado pasos importantes con inversiones que nos permiten un mayor control sobre los fenómenos climáticos y geográficos.

Se ha puesto en funcionamiento el Banco Nacional de Desarrollo, BANDESAL, que contribuirá a resolver el viejo problema del acceso al crédito.

Pero esencialmente quiero referirme a los dos principales obstáculos y comenzar por el primero, el de la violencia y la inseguridad.

En este punto, a nivel nacional e internacional se están reconociendo los esfuerzos realizados y los frutos obtenidos por El Salvador.

En tres años hemos fortalecido el sistema de persecución y represión del delito, con la formación más sólida de nuevos agentes policiales, con procesos de depuración interna de la Policía y los centros penales, esencialmente; con la inclusión de la Fuerza Armada en colaboración con la Policía Nacional Civil en tareas de seguridad pública; con el mejoramiento de los ingresos y condiciones de trabajo de los efectivos que integran nuestra fuerza de seguridad pública; con el equipamiento en materia de comunicaciones y vehículos; con la modernización del sistema 911, que acabamos de inaugurar, y la puesta en funcionamiento de cámaras de vigilancia en el área metropolitana en el Gran San Salvador.

Se ha constituido una unidad antipandillas integrada por más de 300 elementos y se ha integrado la labor de las inteligencias de los diferentes organismos del Estado vinculados al tema de la seguridad.

El mayor control en los centros penales y los fuertes golpes aplicados a las organizaciones criminales, con detenciones de miles de cabecillas e integrantes de las pandillas, más decomisos de drogas, dinero y armas han sido fruto de este fortalecimiento de la labor estatal contra el crimen.

Y ahora, sumado a todo esto, la reciente tregua entre pandillas propiciada por la Iglesia Católica ha agregado un nuevo factor de gran importancia en la fuerte caída de los índices de criminalidad; me refiero a los homicidios, extorsiones, robos, hurtos y secuestros.

Las cifras son tan importantes –se ha pasado de un promedio que teníamos de 14 homicidios diarios a 5- que la experiencia que vivimos ha despertado mucho interés en la comunidad internacional. La OEA, por ejemplo considera, que estamos ante una oportunidad histórica para recuperar una sociedad lesionada por la violencia y el delito.

Otros países de la región, como Honduras y Guatemala, han mostrado su interés en conocer en profundidad el fenómeno.

Aprovecho esta exposición para agradecer el interés y apoyo de países amigos y organismos multilaterales que nos ayudan con financiamiento en tareas de prevención de la violencia, fundamentalmente.

Y aprovecho también esta oportunidad para agradecer la mediación de la iglesia católica y labor realizada por Monseñor Fabio Colindres, obispo castrense, que logró este entendimiento entre las dos pandillas más grandes, pandillas rivales en nuestro país.

Estamos, francamente, ante una gran oportunidad y es por ello que convoqué a un diálogo para generar un amplio consenso, una fuerte unidad nacional para la seguridad y la generación de oportunidades para nuestra juventud, que se viene desarrollando con éxito.

En tal sentido, expreso aquí mi gratitud y reconocimiento por la actitud de colaboración y apoyo expresados por los partidos políticos, por todos los partidos políticos, representados en esta honorable Asamblea Legislativa; por los alcaldes y alcaldesas del área metropolitana de San Salvador y la dirigencia de COMURES; por la academia, las universidades y especialistas en el tema; por empresarios comprometidos con la sociedad; por los directivos de los medios de comunicación social y por las jerarquías y liderazgos de las Iglesias tanto la iglesia Católica, como diversas expresiones de las iglesias Evangélicas Cristianas en nuestro país.

En los próximos días vamos a completar esta ronda con las conversaciones con representantes de organismos internacionales y países cooperantes, con los embajadores y embajadoras acreditados en nuestro país y con los movimientos sociales, con todos.

Con todos estos sectores –reunidos en una mesa técnica- presentaremos dos temas centrales para el acuerdo nacional que proponemos:

Primero, un pacto nacional por el Empleo y la Inversión Productiva que genere oportunidades para la juventud en general y para la juventud en riesgo en particular.

Y segundo, un anteproyecto de ley nacional de prevención de la violencia que reúna todas las iniciativas del Estado en esta materia y que fije los lineamientos de esta política de trascendental importancia para el futuro de nuestro país.

Mientras tanto, iniciaremos proyectos de prevención de la violencia destinados a jóvenes que viven en zonas de alto riesgo, para capacitarlos y formarlos de manera que estén en mejores condiciones de acceder al mercado de trabajo.

Esta labor será, por supuesto, coordinada de manera estrecha con las alcaldías del Gran San Salvador, en un comienzo, para luego expandir esas experiencias a todo el país.

En apoyo a estas acciones se ha sumado la nueva institucionalidad en materia de política juvenil, que ustedes contribuyeron a crear, que es el Instituto Nacional de la Juventud, que a través de becas y otras acciones llega a decenas de miles de jóvenes en todo el país.

De este modo, estamos dando respuesta altamente positiva al primer obstáculo para el crecimiento de El Salvador, establecido en el diagnóstico común de nuestro Asocio para el Crecimiento con el gobierno del Presidente Barack Obama.

La agenda gubernamental para los próximos dos años contempla, pues, el desarrollo de esta apuesta por la seguridad y la paz y avanza sobre otros temas de igual importancia estratégica.

En materia económica, la agenda de cambios para los próximos dos años contempla la promoción decidida del crecimiento económico y del empleo mediante el fomento de la inversión productiva y las exportaciones.

Los instrumentos que se han diseñado para este fin son el acceso pleno al crédito a través del funcionamiento del Banco Nacional de Desarrollo.

Esto será acompañado por la ejecución del Sistema Nacional de Desarrollo Productivo que tiene por objeto apoyar y asesorar a las micro, pequeñas y medianas empresas, así como al sector cooperativo, a los propietarios individuales y a las mujeres productoras en el proceso de formulación de proyectos para acceder al crédito de la banca estatal. Y en la implementación de estos proyectos, por supuesto, una vez que hayan obtenido su crédito.

Ya he mencionado más arriba las 33 líneas de crédito con que comienza esta nueva Banca del Estado en más de una docena de rubros de la actividad económica en nuestro país.

También cumplirá un rol importante el desarrollo de la actividad agropecuaria a través de la ampliación del Plan de Agricultura Familiar, para alcanzar el autoabastecimiento alimentario, tal como nos lo propusimos.

Estas acciones, más la concreción de proyectos emblemáticos como la concesión del Puerto de La Unión; la modernización del Aeropuerto Internacional; la construcción del primer tramo del nuevo Sistema de Transporte Metropolitano y el proyecto Fomilenio II a desarrollarse en la zona costero-marina, contribuirán al mismo objetivo.

Y con el fin de acelerar la ejecución de las políticas sectoriales de fomento y la implementación de un nuevo sistema de incentivos económicos a la inversión privada nacional y extranjera, se presentará a consideración de esta Asamblea Legislativa una nutrida agenda de iniciativas de ley.

Estas iniciativas están siendo promovidas por el Consejo para el Crecimiento que, como ustedes saben, se formó como parte de los acuerdos contenidos en el Asocio para el Crecimiento y está constituido por cinco miembros del Gabinete Económico del gobierno y por cinco empresarios de reconocida trayectoria nacional e internacional.

Entre las principales iniciativas que presentaremos a esta Honorable Asamblea Legislativa se encuentran las reformas a la Ley de Zonas Francas Industriales y de Comercialización, a la Ley de Servicios Internacionales y a la Ley de Inversiones, que esta última queremos modificarla con la venia de ustedes para introducir los contratos de estabilidad jurídica cuyo propósito fundamental es garantizar a los inversores locales y extranjeros que las condiciones iniciales de sus inversiones se mantendrán inalterables mientras dure el ciclo de estas inversiones.

A la vez, se promoverán nuevas normas como la Ley de Firma Electrónica, la Ley de Garantías Mobiliarias y la Ley de Insolvencia.
A este propósito, exhorto a los diputados y diputadas que nos acompañen con su voto para aprobar la Ley de Asocios Público-privados que está en estudio y revisión de esta Honorable Asamblea Legislativa.

En materia social, la agenda de cambios contempla la consolidación e institucionalización del Sistema de Protección Social Universal y de la reforma de Salud.

La exitosa experiencia de la primera sede de Ciudad Mujer en el municipio de Colón, que buena parte de ustedes conocen, ha merecido diversos premios internacionales que expresan el interés y aprobación de organismos multilaterales y de instituciones de diversos países del mundo.

Uno de esos organismos, el Banco Interamericano de Desarrollo, el BID, ha hecho de Ciudad Mujer un elemento de su política de promoción de la mujer en el continente y ha contribuido al financiamiento de otras seis sedes más que se construirán en estos dos próximos años. La primera de ellas está previsto que la inauguremos en Usulután, en el mes de septiembre del corriente curso.

La profundización de la reforma educativa con especial énfasis en la calidad e innovación, ciencia y tecnología es otra de las iniciativas que nos proponemos en los próximos dos años.

La profundización de la Reforma del Estado será otra prioridad de la agenda.

A partir de este mes y de manera gradual comenzará a implementarse el Sistema Nacional de Planificación, que trabajará en cinco áreas, en las que se centrarán los mayores esfuerzos:

La planificación económica y social; la inversión pública; la cooperación internacional; la modernización del Estado y la planificación territorial.

Será importante el dictado de una ley de la Función Pública, para lo cual se ha elaborado ya un borrador de anteproyecto, que será sometido a una consulta para luego ser enviado a consideración de ustedes a esta Honorable Asamblea Legislativa.

Mientras tanto crearemos, como figura transitoria, antes de que esta ley sea discutida y aprobada por ustedes, una comisión presidencial para la gestión del empleo público, que atenderá las iniciativas destinadas a mejorar la prestación y calidad de los servicios públicos.

 

Señoras y señores:

He querido hacer un capítulo aparte de las reformas políticas que consideramos esenciales para fortalecer la participación popular, la gobernabilidad democrática y consolidar el Estado Social de Derecho.

Conocemos la realidad de un país fracturado por la emigración. Alrededor de un tercio de la población se encuentra viviendo en el exterior, principalmente en los Estados Unidos.

Esos tres millones de salvadoreñas y salvadoreños aportan casi una parte del Producto Interno Bruto en remesas, lo que sostiene la economía popular y la macroeconomía en un alto grado.

Sin embargo, paradójicamente esa tercera parte de la sociedad no vota, no ejercer un derecho fundamental, como es el derecho a elegir sus autoridades.

En el interior de nuestro país, solamente ha votado en las recientes elecciones legislativas y municipales un poco más de la mitad del padrón.

Si observamos estas realidades veremos que la participación ciudadana en la elección de sus autoridades es muy baja y resta legitimidad a los procesos electorales.

Es por esta razón, pero es también porque fue mi firme compromiso de campaña con nuestras hermanas y hermanos lejanos, que impulsamos el voto en el exterior.

A ellos no solamente debemos garantizarles el voto, sino que debemos facilitárselo para que su vínculo efectivo con su patria no sea tan solo el envío de una remesa.

Por ello, quiero anunciarles que en los próximos días presentare a esta Honorable Asamblea Legislativa el anteproyecto de Ley especial para el ejercicio del voto desde el exterior en elecciones presidenciales.

Este anteproyecto, señoras y señores, tiene como antecedente un documento de un elevado valor técnico, elaborado con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), basado en más de cuatro mil entrevistas realizadas con salvadoreños en el exterior y el estudio de experiencias internacionales en esta materia.

Quiero señalar que estamos ante una iniciativa que es un acto de justicia, de reconocimiento a nuestros compatriotas en el exterior, a su aporte al país, a la sociedad y a sus familias.

Estoy seguro de que las señoras y señores legisladores nos acompañarán con su actitud positiva y su voto favorable para hacer realidad este anhelo de la comunidad salvadoreña en el exterior y, con seguridad también, un anhelo de todo nuestro pueblo.

Amigos y amigas legisladores y legisladoras:

El Salvador ha entrado en un nuevo curso de su historia y de nosotros depende que sea el que el pueblo espera y merece.

El tiempo al frente de los destinos del país es breve, infinitamente breve en ese largo camino histórico de la patria que sin duda la conducirá al puerto deseado por todos.

Por ello, quiero ratificar este día mi compromiso por dejar al cabo de mi mandato un país mejor, preparado para enfrentar las crisis, las acechanzas, los desafíos, los desastres de la naturaleza que sólo domina Dios.

Mi compromiso por un país productivo, que premie al laborioso, al trabajador, al emprendedor, al amante de la vida y de las reglas justas.

Un país que tal vez haya soñado en silencio Monseñor Romero y que nos lo sugirió en sus permanentes apelaciones a la justicia, a la equidad, a la solidaridad, al amor al que sufre, al que necesita, al que nada tiene.

Reafirmo mi compromiso con los cambios que el país y el pueblo requieren y pido a ustedes, representantes del pueblo, a unirnos y comprometernos a poner el oído en el corazón del pueblo y a seguir sus latidos en el rumbo que deberemos transitar.

Les agradezco la atención que me han dispensado. Les agradezco si consideran mis palabras y peticiones como sinceras, francas y verdaderas.

Que Dios los bendiga

Que Dios bendiga a nuestro amado pueblo salvadoreño.

Muchas gracias.

DISCURSO DE TOMA DE POSESION

Mauricio Funes se dirigió a la nación con estas magras palabras:

Acepto la responsabilidad de ser Presidente y lo haré con humildad, con conciencia de las responsabilidades que entraña y de los compromisos que se deben cumplir. Seré fiel al juramento que he hecho, guiándome por los intereses nacionales y por el afán de servir, sobre todo, a la población más desfavorecida.

El pueblo salvadoreño pidió un cambio. Y el cambio comienza ahora. El cambio no comienza por la voluntad individual de un presidente. Comienza por las manos de una nación que sabe que este es un gran momento en la construcción de su futuro. Y que tiene conciencia que ello sólo será posible con la unión de todos.

Un proyecto de desarrollo nacional que tiene como base la inclusión social, la ampliación de las oportunidadesla valorización de la producción y el trabajo, la modernización de las instituciones y la garantía plena de las libertades democráticas.

Proclamo en voz alta para mí mismo, para mis compañeros, y para toda la nación: nosotros no tenemos el derecho de equivocarnos. Repito: nosotros, definitivamente, no tenemos el derecho de equivocarnos.

No tenemos, por tanto, el derecho de traicionar nuestros sueños y ni de errar el camino.

 

Para evitar el error se comienza por no hacer lo que algunos ya hicieron mal en este país: gobernar para pocos, ser complaciente con la corrupción, temer y ser cómplice del crimen organizado, pactar con el atraso en todas sus formas de expresión.

Queremos la reconstrucción social, queremos la reconstrucción económica y queremos la reconstrucción institucional de nuestra patria.

Queremos crear un modelo de desarrollo nacional que rescate lo mejor que tenemos, disminuya las desigualdades internas y promueva una reinserción más dinámica e inteligente en los escenarios regional e internacional.

Reinventar nuestro país será crear un nuevo proyecto de nación que, al mismo tiempo, rescate la gran deuda social y acelere nuestro progreso humano y tecnológico y las principales metas que tenemos que alcanzar son vencer la pobreza, el atraso político y tecnológico, la marginación de amplios sectores sociales y, principalmente, la desesperanza y la falta de perspectiva para nuestra juventud.

 

Precisamos transformar un país pequeño que se convirtió en un gigante de la desigualdad.

Precisamos, por sobre todo, recuperar el tiempo perdido. Por eso nuestro mayor desafío es hacer que los próximos cinco años valgan, por lo menos, por una década. Y hacer eso es posible.

El estado de la administración pública que se hereda no es, de ningún modo, satisfactorio.

El escenario es tal que debemos hablar sin rodeos de un deterioro inaceptable de las finanzas públicas en un cuadro de economía dolarizada.

La responsabilidad por esta situación no es del pueblo salvadoreño si no de la elite dirigente que estuvo hasta hoy en el poder.

En este entendimiento es que estamos lanzando El Plan Global Anticrisis, un primer conjunto de medidas de este nuevo Gobierno para garantizar la estabilidad de la economía y aminorar los problemas sociales.

Cuatro grandes objetivos guían nuestro plan: resguardar los empleos existentes y generar nuevas fuentes de trabajo; proteger a los sectores poblacionales más vulnerables de los efectos negativos de la crisis; aprovechar esta crisis para impulsar políticas de estado en materia social y económica e iniciar la construcción de un sistema de protección universal para todas las mujeres y los hombres de nuestro país.

En el área de empleo y apoyo a la producción, el plan contempla lageneración de 100 mil empleos directos en los próximos 18 meses, cuyo costo total asciende a cerca de 474 millones de dólares.

Entre las medidas más importantes se encuentran la ejecución de un programa de empleo temporal, la realización de un programa de ampliación y mejoramiento de servicios públicos e infraestructura básica y la construcción y mejoramiento de 25 mil viviendas urbanas y 20 mil soluciones de techo y piso en comunidades rurales, en municipios en condiciones de pobreza severa.

En el área crediticia, el plan contempla la creación inmediata de la banca estatal para el fomento productivo, que se encargará de otorgar financiamiento oportuno a los diferentes sectores económicos, principalmente a los micro, pequeños y medianos empresarios y empresarias.

La nueva banca estatal creará un sistema de garantías, que le permitirá a los empresarios acceder al crédito de la banca privada.

Estas acciones traerán una gran cantidad de beneficios porque, además de generar empleo, permitirán abrir nuevas rutas, en especial rurales, llevar vivienda, agua, electricidad, escuelas, unidades de salud y obras de mitigación para los salvadoreños y salvadoreñas más pobres.

Vamos a crear el programa de comunidades urbanas solidarias, cuyo objetivo central es mejorar la vida en los asentamientos urbanos precarios.

El programa contempla el mejoramiento de infraestructura y servicios públicos básicos, la reparación y construcción de 11,000 viviendas, el otorgamiento de un bono de educación para niños y jóvenes de 6 a 18 años y acciones para mejorar la seguridad ciudadana.

 

Comunidades Solidarias Rurales ampliará la cobertura de los servicios de agua, electricidad, saneamiento básico, mejoramiento de servicios de salud y de educación a 32 municipios en condiciones de pobreza severa y a otros en situación de alta pobreza.

Se otorgará una pensión básica a toda la población adulta mayor que reside en los 100 municipios cubiertos por la red y que hasta ahora no han recibido ningún beneficio directo del antiguo programa Red Solidaria.

El programa de atención integral de salud y nutrición beneficiará 100 municipios con altos grados de desnutrición, que beneficiarán a 85,000 niños y niñas entre 0 y 3 años.

Ampliaremos además el programa de alimentación escolar a centros educativos urbanos, beneficiando a 500,000 niños y niñas más que ahora no cuentan con ese beneficio.

Tres medidas adicionales aliviarán la situación económica de los desempleados y de las familias pobres:

  1. Dotación gratuita de uniformes y útiles escolares a los estudiantes de escuelas públicas para el próximo año lectivo … ???
  1. Garantía y extensión temporal de los beneficios de acceso a los servicios de salud del ISSS para personas que cotizan y que hayan perdido su empleo. …  ???
  1. La tercera medida es la eliminación de cuotas en el acceso a servicios de salud pública y la dotación inmediata de medicamentos esenciales a todos los establecimientos del sistema público de salud.

El programa global anticrisis incluye una estrategia encaminada a fortalecer las finanzas públicas. En primer lugar, incluye un programa de austeridad con una fuerte restricción del gasto superfluo.

Otra medida importante que nos ahorrará muchos recursos es la racionalización y focalización de los subsidios, que hasta ahora se han otorgado de manera indiscriminada.

 

Iniciaremos inmediatamente un programa de combate a la elusión, la evasión, el contrabando y la corrupción.

Crearemos en el corto plazo, El Consejo Económico Social, que funcionará como una instancia institucional permanente en la que los principales sectores económicos y sociales del país dialogarán y buscarán acuerdos sobre los principales temas socioeconómicos.

Antes dije que queremos la reconstrucción social, económica e institucional de nuestro país y también una reconstrucción moral y de valores.

 

Precisamos hacer una revolución ética. El bien público no puede ser confundido con el bien personal y la ética de los favores tiene que ser sustituida por la ética de la competencia sana y democrática.

 

Una revolución de transparencia, combate a la corrupción y a todas las formas de despilfarro y desvío del dinero público serán cosas sagradas en nuestro gobierno.

Mejoría de la calidad de las políticas públicas y de la calidad y del grado de independencia de las instituciones, así como la mejoría de las políticas y de las prácticas del sector privado.

Haremos una revolución pacífica y democrática significa disminuir las desigualdadesmejorar la calidad de vida de la población y recuperar la eficiencia de la gestión pública.

 

Precisamos reformar nuestras escuelas, reconstruir nuestros hospitales, modernizar nuestras rutas, ampliar y renovar nuestras fuentes de energía, defender nuestro medio ambiente.

Precisamos, ante todo, reconstruir la vida de las personas, en especial de los que más necesitan.

Y precisamos, sobre todo, promover la urgente calificación de nuestra principal riqueza que es nuestro capital humano.

El problema no está en nuestro pueblo del que millones han migrado, sino en la mentalidad de los gobiernos y dirigentes que han conducido el país.

La riqueza humana del país está dispuesta, sólo falta un gobierno sensible y patriota que la haga crecer.

Eso se logra a través de la mejoría de la educación y la ampliación de oportunidades.

Eso se logra cuando los ciudadanos, en especial los jóvenes, perciben que existe un gobierno que no permite privilegios y coloca el talento, la dedicación y el esfuerzo como las únicas causas de promoción y de crecimiento.

 

Por eso, garantizo a los señores, que este será el gobierno de la meritocracia, no el gobierno de privilegios de familias, de abuso de clientelas y de los vicios de padrinazgos sombríos.

Derechos, sí, para todos. Privilegios, no, para nadie.

Las personas serán reconocidas por su talento y su honestidad y no por sus conectes o su apellido.

En nuestro gobierno quien tenga méritos será recompensado y quien tenga culpa será ejemplarmente castigado. Se terminó el tiempo del padrinazgo y de la impunidad.

Vamos a luchar día tras días, para imponer la ley y el orden en este submundo de las maras y crimen organizado inhumano.

 

Seremos otra forma de administrar y conducir la nación.

 

Hemos elegido vivir mejor con todos y no sólo con unos pocos. Hemos elegido crecer con todos y no sólo con unos pocos. Esa es una decisión ética, filosófica, moral y religiosa: cada compatriota es nuestro hermano, y todos los salvadoreños son nuestra gran familia.

 

Por eso gobernar bien es la máxima expresión del compromiso con nuestro pueblo y con la memoria de monseñor Oscar Arnulfo Romero, mi maestro y guía espiritual de la nación.

Ha llegado la hora de mostrar a todos que no hemos esperado tantos años para gobernar mal y terminar frustrando las ilusiones de nuestra gente.

Seremos decididos impulsores de la unidad regional y latinoamericana.

 

Vamos a construir juntos un país de sofisticación humana y sofisticación tecnológica.