Orgullosamente, la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires emitió el siguiente decreto sobre el cónclave papal eligió como nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica al cardenal Jorge Mario Bergoglio.

Papa_francisco_misa26fad228-fc91-4f67-9ec2-c98d67df7032

Es un verdadero orgullo y satisfacción que el nuevo papa Francisco, además de ser argentino, sea el primer pontífice originario del continente americano.

Asimismo, también es el primer Papa perteneciente a la corriente “Compañía de Jesús”, también conocida como la de los Jesuitas. El nuevo Sumo Pontífice Francisco (Jorge Mario Bergoglio), nació el 17 de diciembre de 1936 en la ciudad de Buenos Aires. Fue elegido Papa por los miembros del Colegio Cardenalicio, el pasado 13 de marzo de 2013.

Es el Papa número 266 de la Iglesia Católica y Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Su larga trayectoria como sacerdote y profesor de teología demuestran, sin la más mínima hesitación, que se trata de un hombre de fe, caridad, humildad y compromiso con los pobres. Fueron claras y expresas sus plegarias contra la desigualdad en su Argentina natal.

Criticó la situación por la que atravesaba su país, haciendo hincapié en la falta de acción para frenar la pobreza, escenario que sería “inmoral, injusta e ilegítima”, que sucediera en una nación que posee las condiciones económicas necesarias para evitar esos daños.

En ese contexto, reclamó una respuesta “ética, cultural y solidaria” para saldar la deuda social con millones de argentinos, en su mayoría niños y jóvenes, y aseguró que es imperativo luchar para cambiar las causas estructurales y las actitudes personales o corporativas que generan esta situación.

A su vez, Bergoglio opinó sobre las diferencias entre los “pobres perseguidos por pedir trabajo, y los ricos que son aplaudidos por huir de la justicia.” Ha sido crítico con lo que llamó un “acostumbramiento” a la pobreza.

Antes de su designación como Papa, fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969. Luego, con fecha el 20 de mayo de 1992, se lo designó obispo titular de diócesis de Oca. Posteriormente, fue nombrado obispo coadjutor, el 3 de junio de 1997.

Tomó el cargo de arzobispo de Buenos Aires el 28 de febrero de 1998, que lleva añadido el de primado de Argentina. El 6 de noviembre de 1998 fue designado también obispo de Argentina para Fieles de Ritos Orientales.

Durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, el papa Juan Pablo II lo designó cardenal con el titulus de San Roberto Belarmino.

Como cardenal formó parte de la Comisión para América Latina, la Congregación para el Clero, el Pontificio Consejo para la Familia, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Consejo Ordinario de la Secretaría General para el Sínodo de los Obispos y la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Su sabiduría y la predisposición al dialogo, seguramente fueron los pilares para que sea elegido por sus pares. Hoy más que nunca, resulta necesario recordar las palabras expresadas por el actual Sumo Pontífice cuando le escribió a sus compatriotas que “sucumbimos víctimas de actitudes que no nos permiten dialogar: la prepotencia, no saber escuchar, la crispación del lenguaje comunicativo, la descalificación previa y tantas otras.

El dialogo nace de una actitud de respeto hacia otra persona, de un convencimiento de que el otro tiene algo bueno que decir, supone hacer lugar en nuestro corazón a su punto de vista, a su opinión y a su propuesta. Dialogar entraña una acogida cordial y no una condena previa. Para dialogar hay que saber bajar las defensas, abrir las puertas de casa y ofrecer calidez humana.

Son muchas las barreras que en lo cotidiano impide el dialogo: la desinformación, el chisme, el prejuicio, la difamación, la calumnia.

Todas estas realidades conforman cierto amarillismo cultural que ahoga cierta apertura hacia los demás. Y así traban el dialogo y el encuentro” (Cfr. Mario Bergoglio y Abraham Skorka. «El frontispicio como espejo».

Sobre el Cielo y la Tierra. Buenos Aires, Editorial Sudamericana). El papa Francisco, al volcar al mundo entero sus primeras palabras, sostuvo: “Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo…, pero aquí estamos.

Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja.

Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias.

Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro.

Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de la Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar

la Bendición, pero os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para que el Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí.

Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis” Consideramos que la elección hecha por el cónclave resulta un hito histórico trascendental para la Argentina.

Un pastor jesuita del barrio porteño de Flores llega a ser la máxima autoridad de una de las instituciones más grandes de la historia humana. Varios siglos transcurrieron para que sea electo un Papa no europeo y, quien va a gobernar las riendas de una Iglesia católica que cuenta con 1200 millones de fieles en todo el mundo, será un argentino.

El primer Papa americano. La alegría del mundo entero se traduce en el pundonor del pueblo argentino ante tal suceso histórico.

La emoción invade las almas de los argentinos. En virtud de estar convencidos de que lo expresado en este breve proyecto refleja la gran alegría y beneplácito de todo el pueblo argentino, solicito a nuestros pares que acompañen a esta resolución, buscando en su propia fe y en sus corazones, las razones de su voto favorable.

*****************************************
Breve biografía del Sumo Pontífice

*****************************************

S.S. Francisco Obispo de Roma; Vicario de Jesucristo; Sucesor del Príncipe de los Apóstoles; Sumo Pontífice de la Iglesia Universal; Primado de Italia; Arzobispo metropolita de Roma; Soberano del Estado de la ciudad del Vaticano; Siervo de los Siervos de Dios

Su Santidad Francisco Jorge Mario Bergoglio, nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina. Realizó los estudios de química y después entró en el Seminario Villa de Voto el 11 de marzo de 1958 e ingresó en el noviciado de la compañía de Jesús. Completó los estudios en humanidades en Chile en 1963. De vuelta a Buenos Aires obtuvo la Licenciatura en el Colegio Mayor San José. Entre 1964 y 1965 fue profesor de literatura y filosofía en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe y

Biografía y oraciones por el Nuevo Papa en 1966 enseñó las mismas materias en el Colegio del Salvador de Buenos Aires. De 1967 a 1970 estudió teología en el mismo Colegio Mayor donde también se licenció. El 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote.

Entre 1970 y 1971 realizó la Tercera Probación en Alcalá de Henares y el 22 de abril de 1973 hizo su profesión perpetua.

Fue maestro de novicios en Villa Barilari, San Miguel, entre 1972 y 1973. También fue profesor en la Facultad de Teología, Consultor de la Provincia y rector del colegio mayor. El 31 de julio de 1973 fue nombrado Provincial de Argentina, encargo que ejerció durante 6 años. Entre 1980 y 1986 fue rector del Colegio Máximo y de la Facultad de Filosofía y Teología de la misma Casa de San Miguel, y párroco de la Parroquia del patriarca san José en la diócesis del mismo nombre.

En marzo de 1986 estuvo en Alemania donde concluyó su Tesis Doctoral; entonces sus superiores lo destinaron al Colegio del Salvador, desde donde pasó a la Iglesia de la Compañía en la Ciudad de Córdoba como director espiritual y confesor.

El 20 de mayo de 1992, el beato Juan Pablo II le nombró Obispo Titular de Auca y Auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio del mismo año, recibió en la Catedral de Buenos Aires la ordenación espiscopal. Su lema episcopal es

“MISERANDO ATQUE ELIGENDO”: Jesús vio a un hombre, llamado Mateo, sentado ante la mesa de cobro de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio al publicano, y lo vio con misericordia y eligiéndolo, (miserando atque eligendo), y le dijo Sígueme, “Sígueme”, que quiere decir: “Imítame”.

Le dijo “Sígueme”, más que con sus pasos, con su modo de obrar. Porque, quien dice que está siempre en Cristo debe andar de continuo como él anduvo. (San Beda el Venerable, presbítero, Homilía 21) El 3 de junio de 1997, fue nombrado Arzobispo coadjutor de Buenos Aires y el 28 de febrero de 1998 Arzobispo titular de la diócesis.

Es autor de varios libros entre ellos Meditaciones para religiosos, 1982, Reflexiones sobre la Vida Apostólica, 1986 y Reflexiones de Esperanza, 1992. Ha sido el Ordinario para los fieles de rito oriental residentes en Argentina. Gran Canciller de la Universidad Católica de Argentina. De noviembre de 2005 a noviembre de 2011 fue Presidente de la Conferencia Episcopal de Argentina. El beato Juan Pablo II le creó Cardenal en el Consistorio del 21 de febrero de 2001.

Biografía y oraciones por el Nuevo Papa

ORACIONES POR EL PAPA FRANCISCO “Rezad por mí y nos vemos pronto. Mañana iré a rezar a la Virgen para que custodie a toda Roma.” S.S. Francisco

I Oh Dios, que en tu providencia quisiste edificar tu Iglesia sobre la roca de Pedro, príncipe de tus apóstoles, mira con amor a nuestro papa Francisco, y tú que lo has constituido sucesor de san Pedro, concédele la gracia de ser principio y fundamento visible de la unidad de fe y de comunión de tu pueblo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

II Oh Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira con bondad a tu siervo Francisco, a quien has elegido pastor de tu Iglesia; concédele que su palabra y su ejemplo sean provechosos al pueblo que él preside, para que llegue a la vida eterna junto con el rebaño que le ha sido confiado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

III Oh Dios, que para suceder al apóstol san Pedro elegiste a tu siervo Francisco, como pastor de tu grey, escucha la plegaria de tu pueblo y haz que nuestro papa, vicario de Cristo en la tierra, confirme en la fe a todos los hermanos, y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él por el vínculo de la unidad, del amor y de la paz, para que todos encuentren en ti, Pastor de los hombres, la verdad y la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

IV Padre Nuestro que estás en los cielos, que todo lo gobiernas a través de tu Hijo Jesucristo ten piedad y misericordia de tu amadísimo hijo el Papa Francisco y concédele por tu infinita misericordia, larga vida y salud en abundancia, para encaminar al mundo por senderos de paz y justicia, de amor y prosperidad y de verdadera santidad. Dale a tu vicario en la tierra fuerza, protección y los dones del Espíritu para cumplir con la misión que le has encomendado. Gracias Señor por darnos al Papa, Danos la gracia de estar siempre con él, unidos a tu rebaño, la Iglesia Católica. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V Oración a la Virgen por el Papa Inmaculado Corazón de María, que amas con amor solícito a todos tus hijos, cuida con particular amor de Madre al Vicario de Cristo en la tierra, a nuestro Santo Padre el Papa Francisco, para que, en sus desvelos por la Iglesia y el hombre, sienta siempre el apoyo y la oración de los hijos de la Iglesia. Regálale con la alegría cotidiana que brota del amor, protégelo contra las insidias de quienes no aman a Dios, contra las incomprensiones de quienes no le aman lo suficiente. Ofrécele tu ternura de Madre para que no se sienta solo en la tarea de regir la Iglesia. Muéstrate como Madre amorosísima para él que es el “Dulce Cristo en la tierra” y ofrécele siempre tu consuelo. Así sea.

VI ¡Oh santísima Virgen María, Reina de la Iglesia!, que exhortaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra. Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos. Así sea.