1.       El desorden vial que causan los motociclistas

Si usted conduce en la ciudad de San Salvador, esté alerta a la “invasión” y el “robo” de sus espacios vitales de maniobra  por parte de los motociclistas.

Parece que no existe un ordenamiento legal, ni reglamentación alguna que ponga un alto a la conducción tan descabelladamente temeraria de los motociclistas.

Si usted deja el espacio que se requiere entre su vehículo y el que va al frente, olvídese de conservarlo, pues inmediatamente es “usurpado” por algún motociclista que en su desesperada necesidad de rebasar a toda costa, sin miramiento alguno a los más elementales principios de conducción vehicular, se posesiona en su espacio y evidentemente no solo le roba el espacio sino que le restringe su radio de maniobra y tiene que lidiar con la terquedad o necedad del motociclista a dejarle libre el espacio para que usted pueda continuar libremente su ruta.

Y es que una vez que se ponen en su espacio y le rebasan, debe usted saber que están a merced de la voluntad del usurpador para no poder rebasarle. Ellos, los motociclistas, tienen un código de conducción secreto que les requiere manejar con al menos 40 metros de maniobra atrás del vehículo que va al frente de ellos y tienen como dogma el “no dejarle sobrepasarle a usted por ningún motivo”

Otro aspecto bastante incomodo, es que utilizan cualquiera de los dos carriles y tienen por norma el “ir a la misma velocidad del vehículo de a la par de ellos” … por supuesto que es imposible rebasarles, y si lo intenta, ellos tratan por todos los medios posibles de que usted no lo logre. Si trata de pasarles  aceleran. Si usted espera detrás de ellos, le cierran el paso.

Se suben a las aceras, manejan sobre la línea de separación de los carriles contiguos. Se posicionan irremediablemente a cualquiera de sus costados (si no lo hacen al frente) y obviamente, le restringen todo radio de maniobra y queda usted a merced de poder lastimarles o atropellarles por su connotada imprudencia.

Si le rebasan en la marcha en medio de las líneas de separación de carriles, corre usted el riesgo de atropellarles e ir preso.

NOTA ESPECIAL PARA LOS CICLISTAS: ELLOS MANEJAN SIN SIQUIERA TENER PLACAS NI PERMISO DE CIRCULACION. NO PONEN LUCES NOCTURNAS NI ELEMENTOS FOSFORESCENTES QUE LE INDIQUEN A LOS CONDUCTORES SU PRESENCIA Y MANEJAN MUCHAS VECES EN CONTRA SENTIDO.

2.       Las mini extorsiones callejeras

Este es un fenómeno bastante sui generis en El Salvador en general.

Sea que usted tenga la osadía de salir de su viviendo (en vehículo o en transporte público) y tenga que enfrentar los eventos que consuetudinariamente se viven en las calles y tuviera que dar fe de ello por la vía escrita,  podría seguramente aspirar a ganar el premio Pulitzer (si es que de verdad lo escribe)

Digamos que viaje en autobús:

Se sube usted y si paga con un billete o una moneda de a dólar, debe estar pendiente y convencido de que el mensaje que emana de las fauces del conductor o del cobrador que reza: “espérese tantito que ahorita no le tengo vuelto” significa que están apuntándole a la opción de que usted padezca de alguna forma u otra cualquier distracción u olvido (aunado a su Alzheimer) y que deba bajar de la unidad de transporte sin haber reclamado o tenido la opción de exigir su cambio.

Durante el recorrido pasan cosas bastante notables, como por ejemplo:

1.                   Se pone alguien al frente para predicarle y pedirle ayuda económica  Sea que se trate de (dícese de ellos o lo dicen ellos mismos) pastores, predicadores, colaboradores, socorristas, enfermos, personas que han sido “asaltadas”, personas que presentan dolencias físicas que le dejaran perplejo, padreas y madres  con niños en brazos, personas que presentan recetas medicas que no pueden pagar, lo que mejor le piden descaradamente para no asaltarle.

2.                   Luego vienen las artes escénicas;  músicos (música andina, a capella, guitarra, raspadito de combo con un pedazo de termo con un peine, etc.), malabaristas, magos, payasos, comediantes, etc. quienes a cambio de su pequeña performance pasan pidiéndole su colaboración voluntaria

3.                   Siguen los vendedores de cualquier cosa: dulces, chicles, “maymelos”, bolígrafos, cadenitas, bisutería, flores, pinturas, periódicos, revistas, medicinas, libros de cocina, formulas mágicas, amuletos, etc.

4.                   También los hay que le pasan un papelito con una muy dramática redacción que le sacara las lagrimas y luego usted, con el corazón ablandado, opta casi siempre por dar un poco de ayuda.

5.                   Están los que le pasan dejando en sus manos objetos de múltiples caracterizas: periódicos  estampitas  juegos, lápices, medicinas, juguetitos, ungüentos y otras tantas cosas que usted no desea comprar pero que su instinto “generoso” le obliga a darles algo a cambio … en su mente usted elucubra la frase … “peobrecito” ..!  … y al que le dio la moneda piensa exactamente lo mismo de usted

6.                   Obviamente que hay quienes se suben para solicitar de una forma bastante rudimentaria su colaboración involuntaria, salvo caso de que usted quiera ascender a lo más alto en ese mismo instante o despojarse voluntariamente de sus preciadas pertenencias, teléfonos celulares, joyería  dinero o cualquier objeto de valor que le permita conservar su ser en este mundo

Adicionalmente, como las unidades van repletas, quedan generalmente las mujeres a merced de los depredadores sexuales que tratan de satisfacer sus mas internos malsanos deseos por medio del “acercamiento” excesivo con el afán de frotar sus partes genitales contra los de cualquier mujer que este delante de ellos y les llame la atención y quien quieran “topar” en ese momento de pletórica y eufórica emoción, anónima por cierto.

Ya en la calle, debe usted pasar frente a un número inimaginable de personas que mendigan y que pululan consuetudinariamente por los mismos espacios que usted recorre, por lo que de alguna forma u otra ya sabe usted como identificarlos …. Luego de haber caído al menos un par de veces en su estoica función social de regalarles un par de monedas.

Los hay “viejitos y viejitas”, niños, mal encarados, ebrios “bolitos”, señoras de avanzada edad, gente tirada en el pavimento de las aceras enfrente de portales de hospitales, iglesias, parques, etc. Los hay de toda clase, tipo, colores, edades, apariencia física y diversos grados de accesibilidad, mercadeo y cortesía. Lo importante es sustraerle a usted de una forma u otra algún par de monedas (y si se descuida, le sacaran mucho mas … créalo)

Si viaja en vehículo, opta por las siguientes opciones:

1.       En cada semáforo encontrara una flota de “limpiavidrios” que sin ningún tipo de aviso le derramaran una correntada de detergente liquido diluido jabonosa y procederán a pedirle dinero luego de haberle limpiado el vidrio de su carro y que usted no pidió que se lo limpiasen.Bueno, tal vez una vez estaría bien (aunque para eso sirven los limpia vidrios automáticos de su carro, si?) pero le hacen la misma operación en todos los semáforos, sea que usted lo solicite o no, sea que su vidrio este limpio o no. Si no paga la cuota, hay algunos que le quiebran el vidrio o le rayan el carro o le desinflan las llantas o le “tienen controlado” y en ocasiones futuras le pueden agredir verbal y/o físicamente. Aparte de la gran posibilidad de que sea objeto de un atraco por parte de del los. Por supuesto que “les motiva” el hecho de que ellos son pobres y necesitan trabajar y ganar dinero y que usted es el ente que se los debe proporcionar sea como sea. Aunque usted no tenga suficiente dinero para estar pagando esta cadenita de extorsiones a diario …. LAS MINI-EXTORSIONES …

2.       PARQUEO … wow! Esto es todo un apartado … si señor. Sepa usted de antemano, que en San Salvador (al menos .. y supongo que también en el resto del país) los espacios públicos como aceras tiene dueños privados que le van a cobrar porque usted pueda parquearse en esos puestos. Y quienes son los dueños: pues vaya usted a saber: a cualquier persona (natural o jurídica  que considere que para ganarse la vida deba ir a cualquier espacio público y tomárselo de facto y cobrarle a usted “por cuidarle el carro” y” por darle espacio” de parqueo. Los “necesitados”, entre ellos los más elegantes que visten un chaleco tipo los de la policía de tránsito (con franjitas de colores fosforescentes) se adueñan de los puestos por medio de la argucia de colocar “obstáculos” en dichos espacios, ya sean como barrilitos  de plástico, por ejemplo.

Muchas instituciones públicas y privadas (bancos, procuraduría, asamblea legislativa, comercio en general, asociaciones, embajadas, cines, ONGs, iglesias, líderes religiosos y políticos  pastores, potentados económicos  etc.) dan instrucciones a sus “seguridades” de colocar objetos como sillas, taburetes, estructuras metálicas  artefactos eléctricos  y mercadería de otra índole y cualquier otro tipo de obstáculo imaginable para “usurpar” dichos espacios y otorgarlo a quienes ellos han dado directrices que “son dignos  de ser merecedores a gozar de dichos espacios: empleados, amigos, clientes VIP, dueños, amigos, familiares  invitados, etc.

Por ejemplo, cerca del hospital de maternidad y del ISSS 1 de Mayo, usted, como ser común  vil mortal de este planeta, aunque vaya enfermo o trabaje por la zona, debe pagar a los del chalequito para poder tener derecho a un espacio de parqueo (obviamente que dicho pago consuetudinario se constituye en un egreso sustancial de sus ingresos mensuales).  Sin embargo, hay un restaurante llamado “Restaurante OK” tiene “reservados” como 50 metros de espacio frente a su negocio “para sus clientes”.

Hay un tipo armado por ahí que no le deja parquear si no es que va a “gastar” en dicho negocio. Por supuesto que cuenta con el “permiso de la alcaldía” … cosas veredes Sancho amigo !  Mucho menos se diga si va de visita o de emergencia  a dichos centros asistenciales … debe pagar su cuota, su pequeña extorsión para tener derecho a un espacio de calle pública …. !

…. LAS MINI-EXTORSIONES …

Bueno, y hay otras categorías de “espacios reservados”, por ejemplo en los grandes malles (Metrocentro, Galerías  Gran Vía  Multiplaza, etc.) en el que los espacios de parqueo del mall ” están obstruidos” por banquitos metálicos que son custodiados por elementos de seguridad del mall para que su uso sea reservado y exclusivo a ciertas personas VIP … según ellos.

Lo indignante de este approach es que usted como cliente que va a gastar en dichos locales no tiene derecho a parquear porque los espacios están reservados para los dueños y empleados de la banca y comercio. Indignante e ilógico … el que les da de comer y les pone el dinero en los bolsillos y en las arcas de las empresas es tratado como basura, literalmente.

Y es tan aberrante la situación  que hasta los puestos de discapacitados y de emergencia son “concedidos” por excepción a quienes ellos consideren pertinente beneficiar  aunque no califiquen dentro de las categorías para las que se presupone fueron concebidos.

3.       La ineptitud del VMT para corregir los “pueriles” congestionamientos de transito

Caótico y absurdo como puede parecer, San Salvador (y en general toda la red vial del país)  está construida con algunas premisas fundamentales:

1.                   Acelerar y hacer expedito el paso hacia localidades en que impera el gran comercio y hay grandes centros comerciales

2.                   Que usted consuma la mayor cantidad posible de combustible por la vía de generar de forma meticulosamente estructurada (porque no quiero pensar que se trata de una ineptitud manifiestamente atroz y obscena)

3.                   Que la mayoría de los salvadoreños que conducimos vehículos somos animales de poca monta, de poco raciocinio, con poca inteligencia, abusivos y que debemos ser tratados y manipulados en la vía pública como verdaderas bestias de carga: hay que decirnos por la vía del látigo hacia adonde ir, adonde dar la vuelta, adonde se puede acelerar, en que ruta debemos proseguir queramos o no, de someternos a un derrotero que signifique nada más ni nada menos que el caos vehicular absoluto pues no hay otra vía ni otra opción para poder circulara esto se le agregan sapitos, tumulitos, tumulos, tumulotes, separadores metálicos  separadores de cemento  obstáculos en el camino, aminoradores de velocidad …y muy especialmente “semáforos indigna y estercoleramente mal sincronizados”

4.                   Que (no entiendo la razón pero sé que se trata de un “estudio” que realizo en el país una consultora israelita llamada Tahal) como axioma general de circulación vial en El Salvador … “es prohibido por regla general doblar a la izquierda en intersecciones “Dicho enunciado, aparte de ser aberrantemente y estúpidamente ilógico, genera un caos vial sin precedentes

5.                   Que los semáforos deben ponerse en rojo inmediatamente usted se acerca a la siguiente intersección  luego de que la anterior le acaba de dar luz verde … y detenerle obligatoriamente  y generar crisis y congestionamiento vehicular inclusive en horas nocturnas y de poco tráfico. Creo que si cambiasen el tan malevolamente eficiente algoritmo a su version a la menos uno (o sea  al inversa) se eliminaria al menos en un 70% el congestionamiento de San Salvador y aledañas.

6.                   Mantener las arterias de la gente común en estado deplorable y las de la gente y espacios opulentos en perfecto estado aunque todos paguemos el impuesto FOVIAL. Las calles de las colonias de gente humilde, común y corriente, simples mortales, gente no-élite, ciudades dormitorio como Mejicanos, Soyapango, Ayutuxtepeque, Colonia IVU, Zacamil, Ciudad Delgado, Ilopango, San Martín, etc. permanecen sin mantenimiento alguno, llenas de baches y de hoyos (muchos de ellos generados por la ANDA que rompe calles para efectuar reparaciones al tendido hidráulico y no cierran sus agujeros)

7.                   Que por axioma (generado en la mente de alguien que jamás estudio métodos de una forma científica), el caos vehicular se vea incrementado por la falta de organización científica de la arterias de la ciudad. San Salvador es el paraíso de lo recóndito y de lo aislado. Doquiera que vaya, las arterias y calles principales de entronque se encuentran tan distantes y separadas las unas de las otras que le obligan irremediablemente a tener que transitar por las arterias “embudo” de la capital. Hay literalmente, kilómetros de separación entre calles que interconectan la ciudad de extremo a extremo.