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Final Copa del Rey 2014

BARÇA, 1 – REAL MADRID, 2

El Real Madrid ganó al Barça 2-1 en la final de la Copa del Rey gracias a un golazo de Gareth Bale. El galés corrió en el 85′ por la banda izquierda desde la línea del centro del campo yéndose en velocidad de Bartra y batió a Pinto por debajo de las piernas. En el 89′, Neymar pudo empatar pero el balón se fue al poste y acabó en las manos de Iker. Di María había adelantado al Madrid en el 11′ y Bartra empató de cabeza en el 69′. Los blancos suman su 19ª Copa a su palmarés.

Todos los millones que costó Bale se quedan en el olvido en días como hoy. Una galopada del galés por la izquierda dio al Real Madrid la Copa del Rey ante un Barcelona que decepcionó durante un buen tramo del partido. Cuando más necesitaban los blancos a sus estrellas, apareció el ex del Tottenham para superar a un lesionado Bartra en la carrera y a Pinto en el mano a mano. En la otra portería, Neymar se topó con el palo cuando había superado a Casillas y el choque ya tocaba su fin. El tanto, añadido al primero de Di Maria contrarrestó el empate previo de Bartra.

LAS CLAVES

  • Bale apareció y Messi se escondió. Con empate a uno en el marcador y en el último suspiro, el galés galopó por el título y el argentino apenas dio unos pasos por su zona.
  • Los culés, sin movilidad. El juego azulgrana no es el de antes. Apenas hay circulación de balón y velocidad en los movimientos.
  • Pinto no es Valdés. El meta culé pudo hacer algo más en los dos goles del Madrid. Primero no metió la mano con fuerza y después apenas cerró los espacios.

Fin de Ciclo del Farza

Ganó el Madrid, ganó el mejor. Ganó porque tuvo firmeza defensiva y porque sacó partido del contraataque ante un Barça insistente pero mal colocado para frenar esas contras. El partido se resolvió con un gol grandioso de Bale, digno broche a un partido que tardó en romper y que se mantuvo vivo hasta el final, cuando Neymar mandó al palo una clara ocasión final. Ahí tuvo el Barça una última oportunidad de llevar el partido a la prórroga, pero no lo merecía. El peligro estuvo en el otro área, aunque el balón fuese casi siempre del Barça, que hizo lo que pudo, pero lo que puede es ya bastante poco.

Victoria justa la del Madrid, y también necesaria. Ha ganado muchos partidos este curso, pero muy pocos grandes. En la Liga no había podido ni con el Atlético ni con el Barça. Ahora ha ganado esta final, ante todo el planeta y ante el Barça. Eso le da fuerza y fe para lo que le resta en la Liga y sobre todo en la Champions. Ahora recuperará además a Cristiano. Y el partido de ayer dio la medida de lo que se puede esperar de Isco cuando haya que tirar de él, y del buen estado de forma con que casi todos llegan al final de la temporada, particularmente los centrales y Di María, que estuvo espléndido.

En cuanto al Barça, hace tiempo que vemos que se va apagando. Se va deteriorando poco a poco y además Messi parece haber dimitido bruscamente de su compromiso no ya con el equipo, sino con el fútbol. Es la tercera derrota consecutiva del Barça y se encamina muy probablemente a un fin de temporada en blanco, con la siniestra perspectiva además de tener prohibidos los fichajes. El sol se pone para el Barça, hace tiempo que se ve. Mientras, el Madrid pasea la Copa por Cibeles y aspira a la Liga y a la Champions. Los grandes exámenes están por venir, pero lo seguro es que el Barça ya quedó atrás.

El Madrid entierra a un triste Barça

Los ocho días comprendidos entre el miércoles 9 y el miércoles 16 de abril pasarán a la historia negra del Barça. En ocho días, el conjunto blaugrana se ha despedido de dos títulos y prácticamente del otro. Ha sido como si el realizador de esta Liga, si es que existe, ordenara fundir a negro a un conjunto que ni estaba ni, desgraciadamente, se le podía esperar. Hubo un atisbo de algo parecido a la esperanza, pero la realidad cayó como una losa. Adiós a la Copa del Rey, ganada en buena lid por el rival de siempre, el Real Madrid.

Con Cristiano Ronaldo en la grada -visto lo visto, tampoco es que hiciera mucha falta-, los de Ancelotti no desaprovecharon la oportunidad de hurgar en una herida abierta, sin cirugía posible, al menos sobre el papel. Ni siquiera la Copa del Rey pudo ser el canto del cisne de un Barça en el que tienen que cambiar muchas cosas. Muchísimas. Mirar hacia otro lado, como ha hecho según quién, sería indigno en estos momentos. Que tomen nota quienes tienen que tomarla, por respeto a quienes acompañaron a este equipo a Valencia y quienes creyeron -si es que ya se puede creer- en ellos.

LA OPINIÓN DE SPORT

Leo Messi, la última bomba de autodestrucción del FC Barcelona

El FC Barcelona ha sido un club que no ha aprendido de las derrotas. Y, por lo que se ve, tampoco de las victorias. Pocos clubes se pueden encontrar con un nivel de autodestrucción como éste. Hay muchos ejemplos de ello, pero quizá el más claro sea la manera cómo salen de este club sus figuras e incluso aquellos jugadores que se han considerado símbolos de la entidad.

La lista de grandes jugadores que han salido por la puerta de atrás es muy larga: Maradona, Ronaldo, Schuster, Stoichkov, Simonsen, Krankl, Ronaldinho, Ibrahimovic, Deco, Laudrup… Y eso no puede ser casualidad. Un club que presume de sus valores y de ser “més que un club” no puede permitirse el lujo de ver como jugadores que llegan a ser un símbolo de la entidad marchan de la peor manera.

Y ahora tenemos a Leo Messi. ¿El mejor jugador de la historia del FC Barcelona? Pocos dudan que si. Hace cuatro días todos nos llenábamos la boca reconociendo que nunca volveríamos a tener un jugador como él. Pero de la noche a la mañana, una mala temporada más del equipo que no de él mismo, le pone en entredicho. Y resulta que el que ha sido el buque insignia del club, ahora es el problema. Si el Barça no funciona es por su culpa. Que no se haya fichado a un central. Que algunos jugadores se arrastren por el campo. Que el entrenador demuestre una pobreza táctica alarmante… Nada. Todo eso son solo detalles. La culpa es de Messi.

Pues muy bien. Sigamos con la autodestrucción de este club. Como no hay suficiente con los problemas que vienen de fuera, ahora también nos los creamos nosotros mismos.

Es difícil negar que la versión de Messi esta temporada, y más concretamente este último mes, no es de las mejores que le hemos visto. Yo, personalmente, sigo pensando que su único problema es que el Mundial está cada día más cerca y los objetivos del club se han ido desvaneciendo. Y que la próxima temporada volveremos a ver al mejor Messi. Incluso si no se avanza en una mejora de su contrato. Pero, en el peor de los casos, si les perdonamos a otros jugadores que han hecho mucho menos que él que ahora no rindan, ¿no le podemos dar un voto de confianza a alguien que nos ha demostrado ser el mejor jugador del mundo?

EL PARTIDO – LA PRIMERA, EN LA FRENTE

De salida, el Barça se encontró con el escenario esperado. Un Real Madrid intenso y con ganas de sorprender. Pareció que los del Tata Martino controlaban una situación que no les era desconocida. Así empezaron los dos Clásicos de la Liga. Pero solo lo pareció.

Después de que Mateu Lahoz tardara solo tres minutos en enseñar una justa amarilla a Isco, después de que Jordi Alba se dejara ver en el área blanca sin fortuna y después de que Bale desafiara, también sin suerte, en dos contraataques, llegó el mazazo. Otra vez a la contra, con Di María flirteando con el fuera de juego cuando recibió el balón de Isco. Desconcierto en la defensa del Barça, disparo del ‘Fideo’ bajo las piernas de Alba, toque insuficiente de Pinto con los dedos y primer gol del partido.

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La Final se complicaba para un Barça que empezaba a tocar como sabe. El Real Madrid, a favor de marcador, cerró líneas. Se trataba de abrir la lata pero las ideas escaseaban. Neymar y Messi no aparecían. Iniesta hacía lo que podía pero en ocasiones daba la impresión de estar solo en la inmensidad del universo blaugrana. Todo cuesta arriba.

SIN IDEAS

A eso se añadían los problemas físicos de Jordi Alba, quien realizó un sobreesfuerzo durante los primeros 45 minutos. Incluso probó un remate de cabeza a centro de Alves que detuvo sin problemas Casillas. Neymar, con una amarilla que vio al alimón con Pepe en un rifirrafe, entraba poco en juego. A veces con cierto miedo, como en una acción a cuatro minutos del descanso en la que no encontró un chut que sí probó Messi, desviado.

Ataques de fogueo sin sentido. Mientras, los de Ancelotti seguían a lo suyo, apelando a la velocidad de Isco, Bale o Benzema. Tampoco abundaron las ocasiones ante Pinto, pero el Madrid se sentía ganador mientras al Barça se le acumulaban las dudas, buscando un tiempo muerto en forma de descanso para refrescar unas ideas que parecían marchitas.

APELANDO A LA ESPERANZA

Ya con Adriano en el lugar de Alba, el Barça tenía que salir a morder, pero el primer mordisco estuvo a punto de darlo Bale en una nueva galopada que acabó con disparo al exterior de la red. Era como si el Real Madrid fuera quien necesitara el gol para empatar. Los del Tata seguían ‘missing’.

Un libre directo lejano que Messi envió a las nubes fue el único chispazo de un Barça en el que aparecían los nervios, en jugadores habitualmente solventes como Sergio Busquets, regalando sendos balones a Bale y Benzema que los madridistas no aprovecharon.

Esta vez Martino no tardó en hacer los cambios. Pedro entró por un Cesc desaparecido en ¿combate? Se trataba de reaccionar y quien dio el primer aviso fue un jugador ninguneado en la primera parte de la temporada y que ahora es el comodín del Tata ante la epidemia defensiva: Marc Bartra. Chut seco del de Sant Jaume dels Domenys que obligó al inmaculado Casillas a desviar a córner.

Pocos podían esperarlo, pero ese chut iba a cambiar el signo del partido. Como también lo hizo la intervención de Pinto en un chut de Benzema. Fue poco antes de que Mateu Lahoz anulara un gol a Bale por falta previa al meta blaugrana a la salida de un córner… y de que el siguiente ataque acabara de una forma inesperada.

APARECE BARTRA… Y TAMBIÉN BALE

Sí. El Barça que nunca marca de córner, que los desaprovecha todos…  pero Xavi y Bartra quemaron la estadística como si de una Falla se tratara. El de Terrassa puso el balón y el central, de un soberbio testarazo, lo alojó en la escuadra de Casillas.

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Por delante quedaban 22 minutos pero el Barça parecía otro. Empezaba a dejarse ver cada vez más en campo blanco, traspasando las dudas a los de Ancelotti. Pero el Real Madrid seguía apelando a la velocidad de sus contras, poniendo a prueba a Mascherano y a un Bartra que acusaba el sobreesfuerzo.Ese espíritu, el de Marc, era el que necesitaba el equipo del Tata para encontrarse. Pero no en ese momento. Mucho antes.

Un aviso de Modric desde su casa con un chut que salió lamiendo el palo llevo el ¡huy! a la grada blaugrana. Pero el arrojo barcelonista iba a tener un final desesperante. Porque después de otro ataque marrado, Gareth Bale quiso demostrar por qué costó tantos millones por la banda en la que teóricamente debía estar Alves. Inició una veloz carrera ante un Bartra que, mermado físicamente, no podía aguantar su punta de velocidad. El galés llegó ante Pinto y no perdonó.

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En medio del desánimo y de un carrusel de cambios llegó otro momento de esperanza para el Barça, cuando Neymar probó un disparo con la derecha y, con Casillas superado, encontró el amargo obstáculo el poste. Los de Martino tuvieron el empate pero la suerte no les acompañó.

Fue el epílogo a un partido en el que el Barça durmió demasiado, pareció despertarse y acabó consumando la pesadilla. Fue una derrota dura. Toca pasar página, pero no será fácil. El palo de Neymar acabó en un palo difícil de digerir. Aún quedan -sí, aún quedan- opciones en la Liga pero, ¿quién cree en este equipo?

 

Ancelotti: “El ciclo del Barça no ha terminado”

El ahora eufórico entrenador del Real Madrid Carlo Ancelotti ha salido a la rueda de prensa con un sabor de boca diferente tras la victoria ‘in extremis’ ante el FC Barcelona en la final de Copa. El técnico italiano vibró como todos sus jugadores durante el partido y así lo quiso reflejar ante la masa de periodistas.

“Fue un espectáculo dentro y fuera del campo. Estoy muy contento por formar parte de este equipo y por haber vivido este espectáculo en primera persona”, empezó el entrenador del Madrid. En el aspecto técnico, Carlo vio un partido dominado a ratos: “Hemos intentado presionar arriba y tener el control del juego, usando la contra. Hemos regalado algunos balones pero defensivamente hemos estado muy bien”.

A pesar de haber hundido más al Barça, Ancelotti no opinó que el ciclo de los culés terminara después de la derrota ya que aun luchan por conseguir la Liga ante el Atlético de Madrid y sus propios jugadores.

No creo que hayamos acabado con la etapa del Barça. Han jugado muy bien pero no ha finalizado un ciclo. De acuerdo que en esta temporada no les han salido muy bien las cosas pero lucharán hasta el final de liga”, prosiguió el italiano.

Acto seguido habló sobre el estado de forma de Bale. Carlo afirmó que el galés anotó un gol de máxima importancia, algo que necesitaba como el agua y que creaba una discusión por su desaparición en los partidos importantes: “Bale ha hecho el gol más importante de su carrera, seguro. Ha jugado como lo necesitaba el equipo”, comentó Ancelotti.

Por último, el máximo representante del equipo confesó que el gol de Bartra le puso en un aprieto pero que en ese difícil momento hicieron bien en mantener la calma, defender y esperar más oportunidades.

“Después del gol de Bartra pensé que había que mantener la calma. Sabía que habría más oportunidades y al final fue así, lo supimos aprovechar”, sentenció Ancelotti.

Messi vuelve a desaparecer

1. La inexplicable ausencia futbolística de Leo Messi.

Como sucediera ante el Atlético de Madrid en Liga de Campeones, se volvió a echar en falta a ese Messi diferenciador y resolutivo en los partidos grandes. La pregunta hace tiempo que flota en el aire: ¿Qué le pasa a Leo? El argentino está en su derecho, mucho más que el resto, a pasar por una mala temporada o tener un mal día, pero el problema no se centra sólo en el momento, sino en la manera. Perdido en la maraña defensiva del Real Madrid, igual que sucedió contra los de Simeone, tampoco hizo nada por buscar alternativas para tener mayor participación en el juego.

2. El Real Madrid, rey en el caos y en el error.

Pobre, muy pobre futbolísticamente el partido en líneas generales. Un Barça plano, previsible, lento… frente a un Real Madrid tosco pero que interpreta como ninguno el juego dentro de la anarquía. A base de luchar los balones divididos, meter pelotazos arriba y aprovechar los errores en la entrega o la posición del contrario, los de Ancelotti consiguieron crear más ocasiones que el Barça y, en definitiva, marcar también un gol más. No fue producto de un fútbol continuista, sino de ráfagas.

3. Ganó el que más buscó los tres palos.

No por mucha posesión o dominio que se tenga, se crean mejores opciones de gol. El Barça rondó durante casi todo el encuentro el área del Real Madrid, pero apenas buscó el disparo a puerta desde posiciones lejanas. Para el conjunto blanco fue más fácil defender de esta manera. Por contra, los de Ancelotti sí que pusieron a prueba a Pinto siempre que tuvieron la mínima opción.

4. Bale se impone a Neymar en el duelo de ‘millonarios’.

El acierto o la fortuna, según como se mire, decide finales. En el Barça-Madrid había también un duelo particular de fichajes millonarios que se acabó llevando Bale. El galés aprovecha a la maravilla sus cualidades cuando tiene espacio. Así lo hizo en el gol que cerró la final. Neymar, por contra, se topó con el palo en una buena jugada que pudo ser el 2-2. Cuestión de centímetros… y quizás de convicción.

5. Sólo Bartra tuvo fe.

No hallaba el Barça la fórmula para desmontar la defensa del Real Madrid. La encontró Bartra con un perfecto testarazo a la salida de un córner botado por Xavi. Era el 1-1. Y no fue fruto de la casualidad. Minutos antes, el canterano, que fue duda hasta última hora y se tuvo que marchar lesionado, había probado lo que ninguno de sus compañeros había hecho: un disparo potente desde fuera del área que a punto estuvo de sorprender a Casillas. Tuvo fe, aunque no fue suficiente.