PONENCIAS SOBRE “GOBERNAR CON VISIÓN SOCIAL” – Cap.02 : “Nuevas oligarquías y el Politeísmo Convenientológico”


Capítulo 02 : Las nuevas oligarquías y el politeísmo convenientológico

CONCEPTOS Y AUTORÍA INTELECTUAL
CARLOS NAPOLEÓN PORRAS
(EL SALVADOR)

La vilipendiosa oda que pretende recitarse en forma de distorsionados, irreverentes, artificiosos bellos versos que adornan con exquisitos lienzos muticolores los pútridos e irreverentes tergiversados planteamientos, formulaciones y análisis dentro de los miles de páginas y renglones que conforman los pliegos y perfiles de los proyectos de inversión social.

Esta ha sido más o menos la norma y modus operandi de parte de los diferentes gobiernos en turno del pulgarcito de américa, por no decir desde los últimos 196 años contados a partir del 5 de noviembre de 1821, sino al menos desde 1982, año en que se perfila un cambio de rumbo en la forma de conducción dogmática y filosofal del gobierno.

Se supondría que vendrían cambios dramáticos aunque racionales que presumiblemente darían por resultado una reformulación profunda de las diferentes capas y estructuras que componen el estrato económico social de El Salvador.

Era como un salto al vacío en materia lo que podría venirse como parte de la ejecución de nuevas políticas y lineamientos.

Se esperaba y se anhelaba que se formulasen las bases de un verdadero cambio social, en el que imperaría la lógica, la ley y la cordura más que las conductas Robin Hood’escas, y que era de entender que no hay forma de que los gobiernos y las sociedades subsistan sin la aportación sustancial del sector productivo, empresarial y financiero.

No hay fórmulas mágicas para la inyección de trabajo, recursos y capital.

Cada estrato social desempeña su rol fundamental y decisivo dentro del engranaje productivo de una nación.

Se hubiese pensado que la ejecución de la forma de gobierno hubiese seguido lineamientos político-sociales al menos de una forma estrictamente pragmática, generosamente incluyente y flexible, más que verdaderamente dogmática a través del cambio que se supondría debería haberse previsto con la llegada al poder del PDC de José  Napoleón Duarte.

Pero no fue así. Los dogmas se irrespetaron y los roles sociales entraron en conflicto. El resultado fue una garduña y una vorágine social que asoló al país por décadas y aún persisten sus raíces y derivaciones.

Amargamente pues, despuntaron de forma sorpresiva y sorprendente las nuevas elites de poder: las nuevas burguesías y las nuevas oligarquías. Los nuevos ricos y la corrupción galopante.

Luego viene el turno de la derecha y los diferentes artífices de caos social y financiero. Un mandatario ejecuta sus poco ortodoxos métodos para poder agenciarse consorcios financieros. Otro mandatario da rienda suelta a la venta del patrimonio nacional a través de la forma de privatización. Otro mandatario instaura el IVA y dolariza el sistema de cambio de moneda nacional. Otro mandatario despotrica recursos a diestra y siniestra a cambio de jugosos dividendos.

Todo esto avalado fervorosamente por instituciones, tanques de pensamiento, ideólogos, expertos, conocedores, analistas políticos, financistas, embajadores, militares, empresarios, cámaras, universidades, filósofos, periodistas, locutores, medios de comunicación masivos, empresa de publicidad, … y cualquier otra cosa que se pueda cruzar por la mente de quien quiera entender cómo un sector de la sociedad puede llegar a elevar al grado de figura sacrosanta, dispuesta en un pedestal pseudo divino, a cualquier individuo, de la clase o calaña que sea, con tal de justificar los desvaríos y caprichos, las ambiciones y los abusos de poder de las entidades enquistados en un gobierno en turno.

Llega nuevamente el momento de un supuesto y esperado cambio de timón, un cambio de giro, una revolución social en pro de los más desprotegidos. Sin embargo, el mandatario en turno, se dedica a hacer los negocios de su vida y a financiar sus excesos con el erario de la nación. Un verdadero ente irracional, complejamente iluso e impredecible, iracundo, mordaz, desquiciado, frenético, abusivo, lerdo, sucio y mezquino, … don juanesco, vulgar, ebrio y de buen vivir. Una verdadera aberración.

Llega una segunda opción de cambio que no hace otra cosa que no hacer lo que se presupondría que haría; ejecuta un paupérrimo rol de mandatario; surgen nuevamente las nuevas oligarquías políticas y reina el caos y el desorden por su incapacidad manifiesta.

Se instaura pues, como forma consuetudinaria de trabajo de los gobiernos, para poder sustraer fondos de forma irregular e insospechada, la figura de gastar artificiosamente el erario público bajo la figura de proyectos de inversión social en el área que a usted le dé la gana denominar como objeto de las regalías y prebendas que se derivan de cada contratación que hace el estado, llámesele salud, deporte, obras, educación, salarios, infraestructura, seguridad, desarrollo y cualquier otro apodo que se le pueda poner de membrete.

Dentro de tales pliegos y perfiles de proyectos de inversión social, en sus más íntimos y fervorosos axiomas, enunciados, postulados, proyecciones, cálculos y otro sin número de elaboradas matrices de costes y figuras financieras de desembolso y ejecución, queda al descubierto toda clase de anomalías y despropósitos dentro de la conformación y ejecución de los susodichos proyectos de inversión social.

La fórmula es sencilla: Invertir mucho y lograr poco … pero de forma tal que aparentemente sea mucho. Por supuesto que heredan el know-how de derechas, izquierdas, radiodifusores, entrevistadores, pescados demócratas y muchos otros entes corruptos más.

Se supone que dicho análisis racional, contable, preciso y numérico,  recae en manos de un analista financiero versado no solo en números sino al menos formado y forjado con atisbos de ser una persona honrada, justa y competente, con tres dedos de frente, analítica y conocedora de la Ley, tal como lo deberían ser los encargados de administrar justicia a través de instituciones de segundo grado tales como la Corte de Cuentas de la Republica, que se supone es el ente contralor de facto, real, recto, justo, experto, conocedor, comprometido, racional, certero, exhaustivo, veraz;

Deberían quedar pues, tal y como lo decía anteriormente, al descubierto, todo aquello que emana algún tipo de fétido y putrefacto olor; debería quedar expuesto todo aquello anormal e ilegal; lo que no es justo ni correcto; lo que es dudoso, lo que no es viable, lo que no es sustentable y lo que no es correcto. Lo cierto es que los nuevos dioses cuentan con todo su olimpo de subyugados y bien pagados súbditos para que les tapen, coarten y financien sus devenires financieros bastante díscolos y abarradamente anormales, sucios y perversos. Nada es expuesto, nada es de dominio público, nada es condenado, … aunque todo es condonado !!

Estos proyectos gubernamentales no hacen sino que propulsar la miseria, la pobreza, la inequidad, la escases y el incremento de la indigencia, de los mercados informales, de los vendedores ambulantes, de los payasos y artistas callejeros en semáforos, de los pedigüeños, de los vendedores de bisutería en buses, de los cantantes de buses, de los camioncitos de ventas de verduras y la papa la papa la papa, payasos DJ en centros comerciales, megafonía promocional desbordada, reservas y ventas de espacios de parqueo y miles muchos otros más.

El efecto social subyacente no es otro sino el de exacerbar y caldear, cimentar y forjar las bases de un nuevo tipo de descontento social que se basa preponderantemente sobre el enunciado de vivir permanentemente contra es status quo actual que represente para ellos un obstáculo. Este nuevo politeísmo obedece a las necesidades abandonadas y no cumplidas por parte de los gobiernos en turno y de esta forma, instauran sus propias formas de control y de financiación.

Sin embargo, los institutos políticos, dadas las condiciones, réditos, atenuantes, beneficios, costo político, miedo, frustración, ambición, falta de convicción y propósito en sus vidas, alejados de normas y principios fundamentales, aquejados por la sed de poder, aguijoneados por lo que obtendrían a cambio de jugosos contratos, de sueños de querer dilapidar y gastar en viajes, orgias, placeres, vicios,  … y toda una serie de despropósitos en la vida de quien debería velar por el pueblo que representa y que le dio su voto para que ejerciera su cargo social, optan por adherirse a la cultura de venerar sus propios dioses políticos, sus dioses financieros, sus dioses protectores, .. Esos dioses que le benefician con palaciegas mansiones, carros y alimentos dignos de un noble de esos de alcurnia real; de los que comen faisán, caviar, angulas.

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