6) Popol-Vuh (El Libro del Consejo de los Indios Qiché)


(Nota: Edición de texto aún en depuración)

1

Aquí     comenzaremos  la    antigua    historia    llamada    Quiché.    Aquí   escribiremos, comenzaremos el antiguo relato del principio, del origen, de todo lo  que  hicieron  en  la  ciudad Quiché los hombres de las tribus Quiché.

Aquí  recogeremos  la  declaración,  la  manifestación,  la  aclaración  de  lo  que  estaba escondido, de lo que fue iluminado por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores;  sus nombres:  Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día [Gran Cerdo del Alba], Gran Tapir del Alba, Dominadores, Poderosos del Cielo, Espíritus de los Lagos, Espíritus del Mar, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa; así decíase. Rogábase con ellos, invocábase  con  ellos,  a  los  llamados  Abuela,  Abuelo,  Antiguo  Secreto,  Antigua  Ocultadora, Guarda Secreto, Ocultadora, Abuela [que forma parte] de la Pareja [Mágica de Abuelos], Abuelo de la [misma] Pareja. Así está dicho en la historia Quiché todo lo que ellos dijeron, lo que ellos hicieron, en el alba de la vida, en el alba de la historia.

Pintaremos  [lo  que  pasó]  antes  de  la  Palabra  de  Dios,  antes  del  Cristianismo:  lo reproduciremos porque no se tiene [ya más] la visión del Libro del Consejo1, la visión del alba2 de la llegada de ultramar, de nuestra [vida en la] sombra3 , la visión del alba de la vida, como se dice.2

Este  libro  es  el primer libro, pintado antaño, pero su faz está oculta [hoy] al que ve, al pensador.  Grande  era  la  exposición,  la  historia de cuando se acabaron de medir todos los ángulos del cielo, de la tierra, la cuadrangulación, su medida, la medida de las líneas, en el cielo, en la tierra, en los cuatro ángulos, de los cuatro rincones4, tal como había sido dicho5 por los Constructores, los Formadores, las Madres, los Padres de la vida, de la existencia, los de la Respiración, los de las Palpitaciones, los que engendran, los que piensan. Luz de las tribus, Luz de los hijos, Luz de la prole6, Pensadores y Sabios, [acerca de] todo lo que está en el cielo, en la tierra, en los lagos, en el mar.

He  aquí  el  relato de cómo todo estaba en suspenso, todo tranquilo, todo inmóvil, todo apacible,  todo  silencioso,  todo  vacío, en el cielo, en la tierra. He aquí la primera historia, la primera descripción.

No había un solo hombre, un solo animal, pájaro, pez, cangrejo, madera, piedra, caverna, barranca, hierba, selva. Sólo el cielo existía. La faz de la tierra no aparecía; sólo existían la mar limitada, todo el espacio del cielo. No había nada reunido, junto. Todo era invisible, todo estaba inmóvil en el cielo.

No existía nada edificado. Solamente el agua limitada, solamente la mar tranquila, sola, limitada. Nada existía. Solamente la inmovilidad, el silencio, en las tinieblas, en la noche7. Sólo los Constructores, los Formadores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo, los Procreadores, los Engendradores, estaban sobre el agua, luz esparcida. [Sus símbolos] estaban envueltos en las  plumas,  las  verdes;  sus  nombres  [gráficos]8  eran,  pues,  Serpientes  Emplumadas.  Son grandes Sabios9. Así es el cielo, [así] son también los Espíritus del Cielo; tales son, cuéntase, los nombres de los dioses.

Entonces vino la Palabra10; vino aquí de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo, en las tinieblas, en la noche: fue dicha por  los  Dominadores,  los  Poderosos  del  Cielo;  hablaron: entonces celebraron consejo, entonces pensaron, se comprendieron, unieron sus palabras, sus sabidurías. Entonces se mostraron, meditaron, en el momento del alba; decidieron [construir] al hombre, mientras celebraban consejo sobre la producción, la existencia, de los árboles, de los bejucos, la producción de la vida, de la existencia, en las tinieblas, en la noche, por los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes.

Maestro  Gigante  Relámpago  es  el  primero.  Huella  del  Relámpago  es  el  segundo. Esplendor del Relámpago es el tercero: estos tres son los Espíritus del Cielo. Entonces se reunieron con ellos los Dominadores, los Poderosos del Cielo.

Entonces celebraron consejo sobre el alba de la vida, cómo se haría la germinación, cómo se haría el alba, quién sostendría, nutriría11. “Que eso sea. Fecundaos. Que esta agua parta, se vacíe. Que la tierra nazca, se afirme”, dijeron. “Que la germinación se haga, que el alba se haga en  el  cielo,  en  la  tierra,  porque  [no  tendremos]  ni  adoración  ni  manifestación  por  nuestros construidos, nuestros formados, hasta que nazca el hombre construido, el hombre formado”: así hablaron, por lo cual nació la tierra Tal fue en verdad el nacimiento de la tierra existente. “Tierra”, dijeron y en seguida nació. Solamente una niebla, solamente una nube [fue] el nacimiento de la materia.

Entonces salieron del agua las montañas: al instante salieron las grandes  montañas. Solamente por Ciencia Mágica, por el Poder Mágico, fue hecho lo  que  había  sido  decidido[concerniente  a]  los  mentes,  [a]  las  llanuras;  en  seguida  nacieron  simultáneamente  en  la superficie de la tierra los cipresales, los pinares.

Y los Poderosos del Cielo se regocijaron así: “Sed los bienvenidos, oh Espíritus del Cielo, oh Maestro Gigante [Relámpago], oh Huella del Relámpago, oh Esplendor del Relámpago”. “Que se acabe nuestra construcción, nuestra formación”, fue respondido.

Primero nacieron la tierra, los montes, las llanuras; se pusieron en camino las aguas; los arroyos caminaron entre los montes; así tuvo lugar la puesta en marcha de las aguas cuando aparecieron las grandes montañas. Así fue el nacimiento de la tierra cuando nació por [orden] de los  Espíritus  del  Cielo,  de  los  Espíritus  de  la  Tierra,  pues  así  se  llaman  los  que  primero fecundaron, estando el cielo en suspenso, estando la tierra en suspenso  en  el  agua;  así  fue fecundada  cuando  ellos  la  fecundaron:  entonces  su  conclusión,  su  composición,  fueron meditadas por ellos.3

En seguida fecundaron a los animales de las montañas, guardianes de todas las selvas, los seres de las montañas: venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes, víboras, [serpientes] ganti, guardianes de los bejucos. Entonces los Procreadores, los Engendradores, dijeron: “¿No habrá más que silencio, inmovilidad, al pie de los árboles, de los bejucos? Bueno es, pues, que haya  guardianes”;  así  dijeron,  fecundando,  hablando.  Al  instante  nacieron  los  venados,  los pájaros. Entonces dieron sus moradas a los venados, a los pájaros. “Tú, venado, sobre el camino de los arroyos, en las barrancas, dormirás; aquí vivirás, en las hierbas, en las malezas; en las selvas, fecundarás; sobre cuatro pies irás, vivirás”. Fue hecho como fue dicho. Entonces fueron también [dadas] las moradas de los pajarillos, de los grandes pájaros. “Pájaros, anidaréis sobre los árboles, sobre los bejucos moraréis; engendraréis, os multiplicaréis sobre las ramas de los árboles, sobre las ramas de los bejucos”. Así fue dicho a los venados, a los pájaros, para que hiciesen lo que debían hacer; todos tomaron sus dormitorios, sus moradas. Así los Procreadores, los Engendradores, dieron sus casas a los animales de la tierra. Estando pues todos terminados, venados,  pájaros,  les  fue  dicho  a  los  venados,  a  los  pájaros,  por  los  Constructores,  los Formadores, los Procreadores, los Engendradores: “Hablad, gritad; podéis  gorjear,  gritar.  Que cada uno haga oír su lenguaje según su clan, según su manera”. Así fue dicho a los venados, pájaros,  pumas,  jaguares,  serpientes.  “En  adelante  decid  nuestros  nombres,  alabadnos,  a nosotros  vuestras madres, a nosotros vuestros padres. En adelante llamad a Maestro Gigante[Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del relámpago, Espíritus del Cielo, Espíritus de la Tierra,  Constructores.  Formadores,  Procreadores.  Engendradores.  Habladnos,  invocadnos, adoradnos”,  se  les  dijo.  Pero  no  pudieron  hablar  como  hombres:  solamente  cacarearon, solamente  mugieron,  solamente  graznaron;  no  se  manifestó  [ninguna]  forma  de  lenguaje, hablando  cada  uno  diferentemente.  Cuando  los  Constructores,  los  Formadores,  oyeron  sus palabras  impotentes,  se  dijeron  unos  a  otros:  “No  han  podido  decir  nuestros  nombres,  de nosotros los Constructores, los Formadores”. “No está bien”, se respondieron unos a otros los Procreadores, los Engendradores, y dijeron: “He aquí que seréis cambiados12  porque no habéis podido hablar. Cambiaremos nuestra Palabra13. Vuestro sustento, vuestra alimentación, vuestros dormitorios, vuestras moradas, los tendréis: serán las barrancas, las selvas. Nuestra adoración es  imperfecta  si vosotros no nos invocáis. ¿Habrá, podrá haber adoración, obediencia, en los[seres]  que  haremos? Vosotros recibiréis vuestro fardo: vuestra carne será molida entre los dientes;  que así sea, que tal sea vuestro fardo”. Así les fue entonces dicho, ordenado, a los animalitos, a los grandes animales de la superficie de la tierra; pero éstos quisieron probar su suerte, quisieron tentar la prueba, quisieron probar la adoración, mas no entendiendo de ningún modo el lenguaje unos de otros, no se comprendieron, no pudieron hacer nada.

Tal fue, pues, el fardo de su carne; así el fardo de ser comidos, de ser matados, fue[impuesto]  aquí  sobre  todos  los  animales  de  la  superficie  de  la  tierra.  En  seguida  fueron ensayados seres construidos, seres formados14,  por  los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores. “Que se pruebe todavía. Ya se acerca la germinación, el alba. Hagamos a nuestros sostenes, a nuestros nutridores. ¿Cómo ser invocados, conmemorados, en la  superficie  de  la  tierra?  [Ya]  hemos  ensayado  con  nuestra  primera  construcción,  nuestra formación, sin que por ella pueda hacerse nuestra adoración, nuestra manifestación. Probemos, pues,   a   hacer   obedientes,   respetuosos   sostenes,   nutridores”,   dijeron.   Entonces   fue   la construcción, la formación.

De  fierra  hicieron  la  carne.  Vieron  que  aquello no estaba bien, sino que se caía, se amontonaba, se ablandaba, se mojaba, se cambiaba en tierra, se fundía; la cabeza no se movía; el  rostro  [quedábase  vuelto]  a  un  solo lado; la vista estaba velada; no podían mirar detrás de ellos;  al  principio  hablaron, pero sin sensatez. En seguida, aquello se licuó, no se sostuvo en pie15. Entonces los Constructores, los Formadores, dijeron otra vez: “Mientras más se trabaja,menos  puede  él andar y engendrar”. “Que se celebre, pues, consejo sobre eso”, dijeron. Al instante deshicieron, destruyeron una vez más, su construcción, su formación, y después dijeron:“¿Cómo haremos para que nos nazcan adoradores, invocadores?” Celebrando consejo de nuevo, dijeron  entonces: “Digamos a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día: «Probad de nuevo la suerte, su formación»“. Así se dijeron unos a otros los  Constructores,  los  Formadores,  y  hablaron  a  Antiguo  Secreto,  Antigua  Ocultadora.  En seguida, el discurso dicho a aquellos augures, a la Abuela del Día, a la Abuela del Alba por los Constructores, los Formadores; he aquí sus nombres: Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Y los Maestros  Gigantes  hablaron,  así  como  los  Dominadores,  los  Poderosos  del  Cielo.  Dijeron entonces a Los de la Suerte, los de [su] Formación, a los augures: “Es tiempo de concertarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado, como nuestro sostén,  nuestro  nutridor,  nuestro  invocador,  nuestro  conmemorador.  Comenzad,  pues,  las Palabras [Mágicas], Abuela, Abuelo, nuestra abuela, nuestro  abuelo,  Antiguo  Secreto,  Antigua Ocultadora.  Haced  pues  que  haya  germinación, que haya alba, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos conmemorados, por el hombre construido, el hombre formado, el hombre maniquí, el hombre moldeado. Haced que así sea. Declarad vuestros nombres: Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día, Pareja Procreadora, Pareja Engendradora, Gran Cerdo del Alba, Gran Tapir del Alba. Los de las Esmeraldas. Los de las Gemas, Los del Punzón, Los de las Tablas, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa, Los de la Resina, Los de los Trabajos Artísticos, Abuela del Día, Abuela del Alba. Sed llamados así por nuestros construidos, nuestros formados.  Haced  vuestros  encantamientos  por  vuestro  maíz,  por  vuestro  tzité16.  ¿Se  hará, acontecerá, que esculpamos en madera su boca, su rostro?” Así fue dicho a los de la Suerte. Entonces [se efectuó] el lanzamiento [de los granos], la predicción del encantamiento por el maíz, el tzité. “Suerte, fórmate”, dijeron entonces una abuela, un abuelo. Ahora bien, este abuelo era El del Tzité, llamado Antiguo Secreto; esta abuela era La de la Suerte, la de [su] formación, llamada Antigua Ocultadora con Gigante Abertura. Cuando se decidió la suerte, se habló así: “Tiempo es de concertarse. Hablad; que oigamos y que hablemos, digamos, si es preciso que la madera sea labrada, sea esculpida por Los de la Construcción, Los de la Formación, si ella será el sostén, el nutridor,  cuando  se  haga  la  germinación,  el  alba”.  “Oh  maíz,  oh  tzité,  oh  suerte,  oh  [su] formación, asios, ajustaos”17, fue dicho al maíz, al tzité, a la suerte, a [su] formación. “Venid a picar ahí, oh Espíritus del Cielo18. No hagáis bajar la boca, la faz19  de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo”, dijeron. Entonces dijeron la cosa recta: “Que así sean, así, vuestros maniquíes, los [muñecos] construidos de madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra”. —”Que así sea”, se respondió a sus palabras. Al instante fueron hechos los maniquíes, los [muñecos] construidos de madera; los hombres se produjeron, los hombres hablaron; existió la  humanidad  en  la  superficie  de la tierra. Vivieron, engendraron, hicieron hijas, hicieron hijos, aquellos   maniquíes,   aquellos   [muñecos]   construidos  de  madera.  No  tenían  ni  ingenio  ni sabiduría, ningún recuerdo de sus Constructores, de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los Espíritus del Cielo; por eso decayeron. Solamente un ensayo, solamente una tentativa de humanidad. Al principio hablaron, pero sus rostros se desecaron; sus pies, sus manos, [eran] sin consistencia; ni sangre, ni humores, ni humedad, ni grasa; mejillas desecadas [eran] sus rostros; secos sus pies, sus manos; comprimida su carne. Por tanto [no había]  ninguna  sabiduría  en  sus  cabezas,  ante  sus  Constructores,  sus  Formadores,  sus Procreadores, sus Animadores. Éstos fueron los primeros hombres que existieron en la superficie de la tierra.

4

En seguida [llegó] el fin, la pérdida, la destrucción, la muerte de aquellos maniquíes,[muñecos] construidos de madera.

Entonces fue hinchada la inundación por los Espíritus del Cielo, una «gran inundación fue hecha:  llegó  por  encima  de  las  cabezas  de  aquellos  maniquíes,  [muñecos]  construidos  de madera. El tzité [fue la] carne del hombre: pero cuando por los Constructores, los Formadores?, fue labrada la mujer, el sasafrás20 [fue la] carne de la mujer.

Esto entró en ellos por la voluntad de los Constructores de los Formadores.  Pero  no pensaban, no hablaban ante los de la Construcción. Los de la Formación, sus Hacedores, sus Vivificadores.  Y  su  muerte  fue  esto:  fueron sumergidos; vino la inundación, vino del cielo una abundante resina.

El llamado Cavador de Rostros vino a arrancarles los ojos: Murciélago de la Muerte, vino a cortarles la cabeza: Brujo-Pavo vino a comer su carne: Brujo-Búho vino a triturar, a romper sus huesos, sus nervios: fueron triturados, fueron pulverizados, en castigo de sus rostros, porque no habían  pensado  ante  sus  Madres, ante sus Padres, los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. A causa de esto se oscureció la faz de la tierra, comenzó la lluvia tenebrosa, lluvia de día, lluvia de noche.

Los      animales           pequeños,   los   animales   grandes,   llegaron:   la   madera,   la   piedra, manifestaron sus rostros21. Sus piedras de moler [metales], sus vajillas de barro, sus escudillas, sus ollas, sus perros, sus pavos, todos hablaron; todos, tantos cuantos había, manifestaron sus rostros. “Nos hicisteis daño, nos comisteis; os toca el turno; seréis sacrificados”, les dijeron sus perros, sus pavos. Y he aquí [lo que les dijeron] sus piedras de moler: “Teníamos cotidianamente queja de vosotros; cotidianamente, por la noche,  al  alba,  siempre:  «Descorteza,  descorteza, rasga, rasga» sobre nuestras faces, por vosotros. He aquí, para comenzar, nuestro cargo a vuestra faz.

Ahora  que  habéis  cesado  de  ser  hombres,  probaréis  nuestras  fuerzas:  amasaremos, morderemos, vuestra carne”, les dijeron sus piedras de moler, Y he aquí que hablando a su vez, sus perros les dijeron: “¿Por qué no nos dabais nuestro alimento? Desde que éramos visto?, nos perseguíais,  nos  echabais  fuera:  vuestro  instrumento  para  golpearnos  estaba  listo  mientras comíais.

Entonces vosotros hablabais bien, nosotros no hablábamos. Sin ello no os mataríamos ahora.  ¿Cómo  no  razonabais?  ¿Cómo  no pensabais en vosotros mismos? Somos nosotros quienes os borraremos [de la haz de la tierra] ; ahora sufriréis los huesos de nuestras bocas22, os comeremos”: [así] les dijeron sus perros, mostrando “sus rostros. Y he aquí que a su vez sus ollas, sus vajillas de barro, les hablaron: “Daño, dolor, nos hicisteis, carbonizando nuestras bocas, carbonizando nuestras faces, poniéndonos siempre ante el fuego.

Nos quemabais sin que nosotros pensáramos mal; vosotros lo sufriréis a vuestro turno, os quemaremos”, dijeron todas las ollas, manifestando sus faces. De igual manera las piedras del hogar  encendieron  fuertemente  el  fuego  puesto  cerca  de  sus  cabezas,  les  hicieron  daño. Empujándose [los hombres] corrieron, llenos de desesperación. Quisieron subir a sus mansiones, pero cayéndose, sus mansiones les hicieron caer. Quisieron subir a los árboles; los árboles los sacudieron a lo lejos. Quisieron entrar en los  agujeros,  pero  los  agujeros  despreciaron  a  sus rostros.  Tal  fue  la  ruina  de  aquellos  hombres  construidos,  de  aquellos  hombres  formados, hombres para ser destruidos, hombres para ser aniquilados; sus bocas, sus rostros, fueron todos destruidos, aniquilados.

Se dice que su posteridad [son] esos monos que viven actualmente en las selvas23; éstos fueron su posteridad porque sólo madera había sido puesta en su carne por los Constructores, los Formadores.

Por  eso  se  parece al hombre ese mono, posteridad de una generación de hombres construidos,  de hombres formados, pero [que sólo eran] maniquíes, [muñecos] construidos de madera.

5

No había, pues, más que una luz confusa en la superficie de la tierra, no había sol. Un[personaje] llamado Principal Guacamayo se enorgullecía. Al principio existieron el cielo, la tierra, pero ocultas [estaban] las faces del sol, de la luna. Él, pues, decía: “En verdad, la posteridad de esos hombres ahogados es extraordinaria; su vida es como [una vida] de Sabios24.

Yo soy, pues, grande por encima del hombre construido, del hombre formado. Yo el sol, yo la luz, yo la luna. Que así sea. Grande [es] mi luz. Por mí andan, caminan los hombres. Mis ojos, en metales preciosos, resplandecen de gemas, de verdes esmeraldas. Mis dientes brillan en su esmalte como la faz del cielo.

Mi nariz resplandece a lo lejos como la luna. De preciosos metales [está hecho] mi sitial con  respaldo.  La  faz  de  la  tierra  se ilumina cuando yo avanzo ante mi sitial con respaldo. Así pues, yo soy el sol, yo soy la luna25, para la luz de la prole, la luz de los hijos. Así es, porque a lo lejos   penetra  mi  esplendor”.  [Así]  decía  Principal  Guacamayo,  mas  en  verdad  Principal Guacamayo no era el sol26, sino que se enorgullecía de sus jadeitas, de sus metales preciosos: pero  en  realidad  su  esplendor  desaparecía  allí  adonde  él  se  sentaba27,  su  esplendor  no penetraba en todo el cielo. No se veían aún, pues, las faces del sol, de la luna, de las estrellas, aún no había claridad28. Así, pues, Principal Guacamayo se alababa como sol, [como] luna; la luz del sol, de la luna, todavía no [se había] mostrado, manifestado; pero él quería sobreponerse en grandeza. Entonces fue cuando ocurrió la inundación a causa de  los  maniquíes,  [muñecos] construidos de madera. Contaremos también cómo murió, fue vencido. Principal Guacamayo [y después], en qué tiempo fue hecho el hombre por Los de la Construcción, Los de la Formación.

6

He aquí el origen de la derrota de Principal Guacamayo por dos engendrados, el primero llamado Maestro Mago, el segundo llamado Brujito; [los dos] eran dioses29. A causa del mal que veían en el que se enorgullecía y que él quería hacer a la faz de los Espíritus del Cielo, aquellos engendrados dijeron: “No está bien que pase eso; ese hombre no debe vivir aquí, en la superficie de la Tierra. Trataremos, pues, de tirar con cerbatana contra su comida; tiraremos con cerbatana contra ella, introduciremos en ella una enfermedad que pondrá fin a sus riquezas, a sus jadeitas, a sus metales preciosos, a sus esmeraldas, a sus pedrerías, de las cuales se glorifica como lo harán todos los hombres. Los metales preciosos, no son un motivo de gloria. Que así se haga, pues”. [Así] dijeron los dos engendrados, cada uno [con] su cerbatana sobre el hombro.

Pero Principal Guacamayo tenía dos hijos: Sabio Pez-Tierra [era] el primer hijo. Gigante de la  Tierra,  el segundo hijo. La que se Torna Invisible, [era el nombre de su madre, esposa de Principal Guacamayo.

A este Sabio Pez-Tierra [servíanle] de juguetes las grandes montañas Chicak, Hunahpu, Pecul, Yaxcanul, Macamob, Huliznab30, se cuenta, nombres de las montañas  que  existieron cuando el alba; nacieron en una noche por [la acción de] Sabio Pez-Tierra. De igual modo por Gigante de la Tierra eran removidas las montañas; por él eran agitadas las montañas pequeñas, las montañas grandes.

Los   hijos   de   Principal  Guacamayo  hacían  también  de  ello  una  causa  de  Orgullo:“¡Vosotros!  heme aquí,  yo el sol”, decía Principal Guacamayo. “Yo hice la Tierra”, decía Sabio Pez-Tierra.  “Yo  sacudo  al  cielo,  trastorno a toda la tierra”, decía Gigante de la Tierra. Así, después de su padre, los hijos de Principal Guacamayo se atribuían la grandeza. He aquí, pues, el mal que vieron los engendrados. Nuestras  primeras  madres,  nuestros  primeros  padres  no habían  sido  hechos  todavía.  Así  fue  decidida  la  muerte  [de  los  tres],  su  pérdida,  por  los engendrados.

7

He  aquí  ahora  los  disparos  de  cerbatana  contra  Principal  Guacamayo  por  los  dos engendrados;  contaremos  ahora  la  derrota  de  aquellos  que  se  enorgullecían.  Este  mismo Principal Guacamayo tenía un gran árbol, el Byrsonia31; era el alimento de Principal Guacamayo; cada día iba al Byrsonia, subía al árbol; veía algunas vainas comidas por Maestro Mago. Brujito. Por su parte, espiando a Principal Guacamayo al pie del árbol, los dos engendrados venían a esconderse en el follaje del árbol cuando Principal Guacamayo venía a comer [las frutas de] el Byrsonia.

Después fue tiroteado con cerbatanas por Supremo Maestro Mago, quien le plantó la bala de la cerbatana en la mandíbula; gritó a voz en cuello al caer del árbol al suelo. Supremo Maestro Mago  se  apresuró, corrió aprisa para apoderarse de él; pero entonces el brazo de Supremo Maestro Mago fue asido violentamente por Principal Guacamayo, quien al instante lo sacudió, lo arrancó bruscamente del omoplato.

Entonces  Supremo  Maestro  Mago  dejó  ir  a  Principal  Guacamayo.  Así  es,  así  como hicieron, sin haber sido vencidos los primeros por Principal Guacamayo. Llevando así el brazo de Supremo   Maestro   Mago,   Principal   Guacamayo   caminó   hacia      su         casa,    adonde llegó sosteniéndose  la  mandíbula. “¿Qué te ha sucedido, pues?”, dijo entonces La que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo. “¿Qué? Dos engañadores32  me han tiroteado con su cerbatana, me han dislocado la mandíbula. A causa de eso, se han aflojado mi mandíbula, mis dientes, que me hacen sufrir mucho.

Por de pronto traigo [esto] sobre el fuego para que permanezca sobre el fuego hasta que, en verdad, vengan a recogerlo, a tomarlo, esos engañadores”, respondió Principal Guacamayo, suspendiendo  el  brazo  de  Supremo  Maestro  Mago.  Habiendo  celebrado  consejo,  Supremo Maestro Mago, Brujito, hablaron con un abuelo, y verdaderamente blanca era la cabellera de este abuelo, y con una abuela, y verdaderamente era una abuela encorvada, quebrantada por  la vejez33.

Gran Cerdo del Alba, nombre del Abuelo; Gran Tapir del Alba, nombre de la abuela. Los engendrados dijeron, pues, a la abuela, al abuelo: “Acompañadnos para ir a coger nuestro brazo en casa de Principal Guacamayo, pero nosotros iremos detrás de vosotros. «Son nuestros nietos a quienes acompañamos; su madre, su padre, han muerto34;  por tanto, nos siguen por todas partes adonde nos conviene permitírselo, pues sacar los animales de las mandíbulas es nuestro oficio», diréis vosotros.

Así Principal Guacamayo nos mirará como a niños, y estaremos allí para daros consejos”, dijeron los dos engendrados. “Muy bien”, fue respondido. En seguida se encaminaron hacia la punta en donde Principal Guacamayo estaba sentado en su sitial con  respaldo.  La  abuela,  el abuelo, pasaron entonces, [con] dos engendrados jugando detrás. Cuando pasaron al pie de la casa  del  jefe,  Principal  Guacamayo  gritaba  a  voz en cuello a causa de sus dientes. Cuando Principal Guacamayo vio al abuelo, a la abuela y a los que les acompañaban, “¿De dónde venís, abuelos  nuestros?”,  dijo  al  instante  el  jefe.  “Buscamos  con  qué  sostenernos,  oh  Tú,  Jefe”, respondieron ellos. “¿Cuál es vuestro alimento? ¿Son vuestros hijos, esos que os acompañan?”“No, oh Tú, jefe.

Éstos son nuestros nietos, pero ¿comprendes? tenemos piedad de sus rostros, les damos y partimos la mitad [de nuestro alimento]”, respondieron la abuela, el abuelo. El jefe, pues, estaba extenuado por el sufrimiento de sus dientes, y con esfuerzo era como hablaba. “Yo os suplico, tened piedad de mi rostro35. ¿Qué hacéis? ¿Qué curáis?”, dijo el jefe. “Solamente sacamos de los dientes los animales, curamos solamente los ojos, componemos solamente los huesos, Tú, Jefe”,  respondieron.  “Muy  bien.  Curadme  en  seguida,  os  suplico,  mis  .” dientes, que verdaderamente me hacen sufrir. Cada día no tengo reposo, no tengo sueño, a causa de ellos y de mis ojos.

Dos engañadores me han disparado con cerbatana, para comenzar. A causa de esto no como ya.  Tened,  pues,  piedad de mi rostro, pues todo se mueve, mi mandíbula, mis dientes”.“Muy bien, Tú, Jefe. Un animal te hace sufrir. No hay más que cambiar, que sacar los dientes, Tú”.  “¿Será  bueno  quitarme  mis dientes? Por ellos soy jefe; mi ornamento: mis dientes y mis ojos”.  “Pondremos  al instante otros en cambio; huesos puros y netos entrarán”. Ahora, pues, esos huesos puros y netos no eran más que maíz blanco. “Muy bien. Retiradlos pues y venid en mi ayuda”, respondió él.

Entonces se arrancaron los dientes de Principal Guacamayo; no se le puso en cambio más que maíz blanco; al instante ese maíz brilló mucho en su boca. Al instante descendió su faz36; no pareció ya jefe. Se acabó de quitarle sus dientes en pedrería que, brillantes, ornaban su boca. Mientras que se cuidaban los ojos de Principal Guacamayo se desollaron sus ojos, se acabó de quitarle sus metales preciosos.

Pero él no podía ya sentirlo; todavía veía cuando lo que le enorgullecía hubo acabado de serle quitado por Maestro Mago. Brujito. Así murió Principal Guacamayo cuando Maestro Mago vino a recuperar su brazo. La que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo, murió también. Tal fue el fin de las riquezas de Principal Guacamayo. Fue el médico quien tomó las esmeraldas, las pedrerías, de las cuales, aquí en la tierra, se gloriaba.

La abuela Sabia, el abuelo Sabio, hicieron esto. El brazo fue pegado; pegado estuvo bien. Ellos no quisieron obrar así más que para  matar  a  Principal  Guacamayo;  consideraban  como malo que se enorgulleciese. En seguida los dos engendrados caminaron, habiendo ejecutado la Palabra de los Espíritus del Cielo.

8

He aquí en seguida la Gesta de Sabio Pez-Tierra, primer hijo de Principal Guacamayo. “Yo hacedor de montañas”, decía Sabio Pez-Tierra. He aquí que Sabio Pez-Tierra se bañaba al borde del agua cuando acertaron a pasar cuatrocientos37 jóvenes, arrastrando un árbol para pilar de su casa; cuatrocientos jóvenes iban caminando, después de haber cortado un gran árbol para viga maestra  de  su  casa.  Entonces  Sabio  Pez-Tierra  caminó  adonde  estaban  los  cuatrocientos jóvenes.  —”Jóvenes, ¿qué hacéis?”. —”Solamente, un árbol que no podemos levantar para llevarlo sobre nuestros hombros”. —”Yo lo llevaré al hombro. ¿Adonde  llevarlo?  ¿Cuál  trabajo hay en vuestro espíritu?” “Solamente la viga maestra de nuestra casa”. —”Perfectamente”, dijo él, [y] después tiró [del árbol], lo cargó sobre sus hombros y lo llevó a la entrada de la casa de los cuatrocientos jóvenes. “¡Y bien! Estáte pues con nosotros, oh joven. ¿Tienes madre, padre?” “No tengo”,  dijo  él.  “¡Y  bien!  Nosotros  te emplearemos otra vez mañana para señalarte uno de nuestros árboles para pilar de nuestra casa”. “Bien”, dijo él. En seguida los cuatrocientos jóvenes celebraron consejo. “He ahí a ese joven. ¿Cómo haremos para matarlo, pues no está bien que haga eso, que él solo levante ese árbol? Cavaremos un gran hoyo, [y] después lo incitaremos a descender en el hoyo. «Vete a agrandarlo. Toma y trae tierra del hoyo», le diremos, y, cuando haya descendido y esté inclinado en el hoyo, lanzaremos un gran árbol en él; entonces morirá en el hoyo”. Así hablaron los cuatrocientos jóvenes. Entonces cavaron un gran hoyo que descendía profundamente, y después llamaron a Sabio Pez-Tierra. “Nosotros te estimamos. Ve  pues,  y cava aún la tierra, en el sitio de donde nosotros no pasamos”, le dijeron. “Muy bien”, respondió él, y después descendió al hoyo. Llamándole mientras que él cavaba la tierra: “¿Ya has descendido muy hondo?”, le dijeron. “Sí”, respondió, comenzando a cavar el hoyo, pero cavaba un hoyo de salvamento. Él sabía que querían matarlo; mientras que cavaba  el  hoyo,  cavaba  al  lado  un segundo  hoyo  para  salvarse.  “¿Está  ya  muy  hondo?”,  le  fue  dicho  desde  arriba  por  los cuatrocientos jóvenes. “Todavía estoy ocupado en mi excavación, pero os llamaré desde abajo cuando haya acabado de cavar”, les respondió desde el fondo del hoyo Sabio Pez-Tierra. Mas no cavaba el fondo del hoyo [destinado] para [su] tumba; no cavaba sino el hoyo para salvarse. En seguida  Sabio  Pez-Tierra  llamó,  no gritando sin embargo sino cuando estuvo en el hoyo de salvamento.  “Venid  a  buscar, a llevar la tierra del hoyo que he cavado. Por él he descendido verdaderamente lejos. ¿No oís mi llamada? Pero he aquí vuestra llamada que repercute como uno, dos ecos; oigo donde estáis vosotros”, decía Sabio Pez-Tierra en el hoyo en donde se ocultaba; y llamaba desde el fondo de aquel hoyo. Y he aquí que con fuerza fue traído el gran árbol por los jóvenes; en seguida lanzaron vivamente el árbol en el agujero. “Que ninguno hable. Esperemos solamente a que grite a voz en cuello, a que muera”, se dijeron unos a otros, mas se hablaban  en  secreto,  mas  se  cubrían  la  boca,  mirándose  mutuamente,  mientras  lanzaban prontamente  el  árbol.  Ahora,  pues, he aquí que Sabio Pez-Tierra habló, gritó a voz en cuello, pero no llamó sino una sola vez mientras que el árbol caía. “¡Oh, cómo hemos llevado a buen fin lo que le hemos hecho! ¡Muerto está! Si por desgracia hubiera continuado el trabajo del cual se había  encargado,  desgraciados  [de  nosotros]. Se habría introducido [como] el primero entre nosotros los cuatrocientos jóvenes”, dijeron, alegrándose aún. “Es preciso hacer durante tres días nuestra bebida fermentada, pasar tres días más en beber por la fundación de nuestra  casa, nosotros los cuatrocientos jóvenes”, dijeron. “Mañana veremos, pasado mañana también, si no vienen de la tierra las hormigas a llevarse,  cuando  hieda,  la  inmundicia.  En  seguida  nuestro corazón estará en reposo, mientras bebemos nuestra bebida fermentada”, dijeron.

Ahora, pues, allá en el hoyo. Sabio Pez-Tierra oía lo que decían los jóvenes. Después, al segundo día, llegaron de repente las hormigas, yendo y viniendo en muchedumbre para reunirse debajo del árbol. De todas partes trajeron cabellos, trajeron uñas de Sabio  Pez-Tierra;  viendo esto los jóvenes. “¡Acabado está, ese engañador! ¡Ved! Las hormigas se reúnen,  llegan  en multitud, traen de todas partes sus cabellos, sus uñas. He aquí lo que hemos hecho”, se dijeron unos a otros.

Pero Sabio Pez-Tierra estaba bien vivo: había cortado los cabellos de su cabeza, se había recortado las uñas con los dientes, para darlos a las hormigas. Así los cuatrocientos jóvenes lo creyeron  muerto;  después,  al  tercer  día,  comenzaron  su  bebida  fermentada;  entonces  se embriagaron todos los jóvenes.

Estando todos ebrios, los cuatrocientos jóvenes no tenían ya Sabiduría; entonces su casa fue derribada sobre sus cabezas por Sabio Pez-Tierra, y acabaron por ser todos destruidos. Ni uno ni dos de aquellos cuatrocientos jóvenes se salvaron; fueron matados por Sabio Pez-Tierra, hijo de Principal Guacamayo. Así murieron los cuatrocientos jóvenes. Se  dice  también  que entraron en la constelación llamada a causa de ellos el Montón38, pero esto no es quizás más que  una  fábula.  Aquí  contaremos  también  la  derrota  de  Sabio  Pez-Tierra  por  los   dos engendrados Maestro Mago, Brujito.

9

He aquí la derrota, la muerte de Sabio Pez-Tierra cuando fue vencido por los engendrados Maestro  Mago.  Brujito.  He  aquí  lo  que  hirió  el  corazón  de   aquellos   engendrados:   los cuatrocientos  jóvenes  matados  por  Sabio Pez-Tierra. Solamente de pescados, solamente de cangrejos,  se sostenía él, se nutría, al borde del agua; ése era su alimento cotidiano. De día erraba, buscando su subsistencia; de noche, transportaba las montañas.  En  seguida  un  gran cangrejo fue imitado por Maestro Mago, Brujito. Le pusieron una faz en madera de Ek39; pues la madera de Ek se encuentra por doquiera en las selvas; hicieron con ella las grandes patas del cangrejo; después, de  Pahac40 las patas pequeñas. Pusiéronle un carapacho de piedra que acabó la faz posterior del congrejo. En seguida, pusieron a esta “tortuga”41 en el fondo de una gruta al pie de una gran montaña; Meaván42, nombre de la montaña de la derrota. Después, los engendrados fueron al encuentro de Sabio Pez-Tierra, al borde del  agua.  “¿Adonde  vas,  oh hijo?”, dijeron a Sabio Pez-Tierra. “No voy a  ninguna  parte,  sino  que  busco  mi  subsistencia”, respondió  Sabio  Pez-Tierra.  “¿Cuál  es  tu            alimento?”.            “Solamente       pescados,solamente cangrejos; no he podido cogerlos aquí. Hace dos días que no he comido y ya no puedo más de hambre”, dijo Sabio Pez-Tierra a Maestro Mago, Brujito. “Allá abajo, en el fondo de la barranca, hay  un  cangrejo,  un  cangrejo  verdaderamente  grande;  seria  un  glorioso  bocado  para  tu subsistencia.  Pero nos mordió cuando quisimos cogerlo, y nos asustamos; por nada iríamos a cogerlo”,  dijeron  Maestro  Mago,  Brujito.  “Tened  piedad de mi faz. Venid a mostrármelo, oh engendrados”, dijo Sabio Pez-Tierra. “De ningún modo, no queremos; solamente tú ve allá; no es posible perderse; ve solamente al borde del agua y llegarás al pie de una gran montaña donde resuena en el fondo de la barranca; vete, llega”, respondieron Maestro Mago, Brujito. “¡Ah, tened piedad de mi faz! Oh engendrados, ¿en dónde encontrarlo? Venid a mostrármelo. Hay muchos pájaros cantores a los que podréis disparar con cerbatana; yo sé dónde están”, dijo Sabio Pez- Tierra. Su humildad complació a los engendrados. “¿Sabrás cogerlo si volvemos [allá abajo] por tu causa? Cierto, no probamos ya más; nos mordió cuando entramos agachados; nos asustamos cuando entramos encorvados, pero por poco lo alcanzábamos. Es bueno, pues, que entres allí encorvado”,   le   dijeron.   “Muy  bien”,  respondió  Sabio  Pez-Tierra.  Entonces  caminó  en  su compañía. Después, fue llegó al fondo de la barranca. Inclinado de los dos lados,  el cangrejo enderezaba  hacia  adelante  su  dorso. En el fondo de la barranca estaba la añagaza de ellos.“¡Perfectamente! Quisiera ya ponerla en [mi] boca”, [dijo] alegrándose Sabio Pez-Tierra, porque en  verdad  se  moría de hambre. Así, pues, quiso intentar, quiso encorvarse, quiso entrar. El cangrejo fue hacia lo alto. Entonces él se retiró. “¿No lo has  alcanzado”?,  dijeron  [los  dos engendrados]. “No está ahí, sino que subió: pero al principio por poco lo cogía. Quizás fuera bueno que yo entrase”, respondió él. Después, encorvándose, entró; acabó de entrar; no mostró afuera  más  que  las  puntas  de  los  pies.  La  gran  montaña  acabó  de  minarse,  se  aplastó, descendió sobre su corazón.  Él ya no se revolvió más: Sabio Pez-Tierra fue piedra. Tal fue la derrota de Sabio Pez-Tierra por los engendrados Maestro Mago, Brujito. “Hacedor de Montañas”, dice  el  relato de antaño. Primer hijo de Principal Guacamayo. Al pie de la montaña llamada Meaván  fue  vencido.  No  es  sino  por  Magia  como  fue  vencido  el  segundo  de  los  que  se enorgullecían. Vamos a contar la historia de otro.

10

El tercero de los que se enorgullecían, segundo  hijo  de  Principal  Guacamayo,  llamado Gigante  de  la  Tierra, decía: “Yo destruyo las montañas”. Y Maestro Mago, Brujito, vencieron también a Gigante de la Tierra. Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago, dijeron, hablando a Maestro Mago, Brujito: “Que también sea vencido el segundo hijo de Principal Guacamayo. Tal es nuestra Palabra, porque no está bien lo que él hace sobre la tierra: exaltar su gloria, su grandeza, en potencia. Que ya no sea más así”. “Atraedlo dulcemente hacia el Oriente”43, dijeron “también los Maestros Gigantes a los dos engendrados. “Muy bien, jefes”, respondieron éstos. “No está bien lo que vemos. ¿No sois vosotros la Existencia, la Fundación,  los  Espíritus  del  Cielo?”,  dijeron  los  engendrados,  recibiendo  la  Palabra  de  los Maestros Gigantes. Y en aquel momento Gigante de la Tierra destruía las montañas. Por poco que con el pie golpease la tierra, en seguida a causa de esto se desgarraban las montañas grandes,  las  montañas  pequeñas44.  Entonces  fue  encontrado  por  los  engendrados.  “Joven,¿adonde vas?”, dijéronle a Gigante de la Tierra. “No voy a ninguna parte, solamente derribo las montañas, yo soy su destructor, mientras haya días, mientras haya albas45”, dijo él, respondió él entonces. Después, a su vez, Gigante de la Tierra [les] dijo a Maestro Mago, Brujito: “¿Por qué venís vosotros? Yo no conozco vuestros rostros. ¿Cuál es vuestro nombre?”; [así] dijo Gigante de la Tierra. “No tenemos nombre. Solamente cazamos con cerbatana, solamente cazamos con liga, en las montañas. Nosotros [somos] solamente unos pobres; nada [es] de nosotros, oh joven. Solamente recorremos las pequeñas montañas, las grandes montañas, oh joven. He aquí que hemos visto una gran montaña, pero en donde está se ven precipicios; se eleva a gran altura: es tan alta que sobrepasa a todas las montañas. No hemos podido coger, pues, en ella uno, dos pájaros,  oh  joven.  ¿Pero  derribas  verdaderamente  todas  las  montañas,  oh  joven?”,  dijeron Maestro Mago, Brujito a Gigante de la Tierra. “¿Visteis verdaderamente la montaña que decís?¿En  dónde  está?  Yo  la  veré, la derribaré. ¿En dónde la visteis?” “Está allá abajo, al Este”, respondieron Maestro Mago, Brujito. “Bien. Elegid nuestro camino46”, dijo él a los engendrados.“No, no. Te pondremos entre los dos en medio, y uno estará a tu izquierda, uno a tu derecha, a causa de nuestras cerbatanas; si hay pájaros nosotros les dispararemos con  las  cerbatanas”, respondieron. Alegremente probaron a disparar con sus cerbatanas. He aquí que disparando con las  cerbatanas  no  había  bala  en  sus  cerbatanas;  solamente  soplaban  disparando  con  las cerbatanas  contra  los  pájaros47;  Gigante  de  la  Tierra  estaba  maravillado.  Entonces  los engendrados frotaron fuego48, asaron sus pájaros ante el fuego. Untaron con creta alrededor un pájaro, le pusieron tierra blanca49. “He aquí lo que le daremos para excitar su gula por el husmo que en él encontrará. Nuestro pájaro le derrocará. De igual modo que de tierra está envuelto todo alrededor por nosotros este pájaro, a tierra le echaremos, en tierra le inhumaremos. Demasiada Ciencia en un construido, un formado, cuando comienza la germinación, cuando comienza el alba”, dijeron los engendrados. “Cierto, a causa del deseo de todos los corazones de comer, de triturar, el corazón de Gigante de la Tierra deseará lo mismo”, dijeron entre sí Maestro Mago, Brujito. Durante este tiempo asaban al pájaro, el cual cocía y amarilleaba asándose; el jugo del pájaro goteaba, fluía por todas partes, tenía un husmo muy suave. He aquí que Gigante de la Tierra deseó comer de él y que se le hizo agua la boca, que bostezó, que la saliva, la baba, corrió a causa del sabroso pájaro. Entonces preguntó: “¿Qué es este alimento? Siento un  husmo verdaderamente exquisito. Dadme pues un poco”; [así] dijo. Se [le] dio entonces el  pájaro  a Gigante de la Tierra, para vencerlo. Después de que hubo acabado [de comerse] aquel pájaro, caminaron de nuevo dirigiéndose hacia el Oriente, en donde estaba la gran montaña. He aquí que va Gigante de la Tierra se desvanecía de los pies, de las manos, estaba sin fuerzas, a causa de la tierra con la cual se había untado todo alrededor el pájaro del que había comido. No podía ya   hacerles   nada   a   las   montañas   ni  acabar  de  derribarlas.  Y  entonces,  ligado  por  los engendrados, [estando] sus manos atadas atrás, sus manos guardadas por los extranjeros,  elcuello y las piernas ligados juntamente, fue en seguida tendido en tierra, fue inhumado. Tal fue la derrota de Gigante de la Tierra, solamente por Maestro Mago, Brujito. Innumerables [fueron] sus acciones sobre la tierra.

He aquí que contaremos el nacimiento de Maestro Mago, Brujito, pues hemos  contado primeramente la derrota de Principal Guacamayo y la de Sabio Pez-Tierra y la de Gigante de la Tierra, sobre la tierra.

11

He  aquí  que  diremos  el  nombre del padre de Maestro Mago, Brujito. Musitaremos el origen,  musitaremos  solamente la historia, el relato, del engendramiento de Maestro Mago, Brujito; no diremos de esto sino la mitad y solamente una parte de la historia de su padre. He aquí, pues, la historia de éste. Su nombre es Supremo Maestro Mago, como se dice. Sus padres son Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Por ellos, en la noche, fueron engendrados50 Supremo Maestro  Mago,  Principal  Maestro Mago, por Antiguo Secreto. Antigua Ocultadora. Ahora pues, Supremo Maestro Mago engendró dos hijos: Maestro Mono [es el] nombre del primer  hijo, Maestro Simio [es el] nombre del segundo hijo. Y el nombre de su madre, [es] éste: Paridora de Monos; tal es el nombre de la esposa de Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, sin esposa, célibe. Pero estos dos hijos eran muy grandes  Sabios;  grande  su  Ciencia;  augures51 aquí en la tierra; buenos su existencia, su nacimiento. Se mostró toda la Ciencia ante Maestro Mono. Maestro Simio, hijos de Supremo Maestro Mago. Maestro Mono. Maestro Simio, llegaron a ser  músicos,  cantantes, tiradores de cerbatana, pintores, escultores, joyeros, orfebres. Ahora bien, Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no hacían cotidianamente más que [jugar al] blanco, que jugar a la pelota52. Cada dos días encontrábanse cuatro, reuníanse en el juego de pelota.  Para verlos venía el Gavilán, mensajero de Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago. Ahora bien, este Gavilán, de no lejos de aquí en la tierra, de no lejos de Xibalbá53  llegaba seguidamente al cielo, junto a los Maestros Gigantes. Mientras ellos permanecían aquí en la tierra, la madre de Maestro Mono, Maestro Simio, murió. He aquí que,  caminando hacia Xibalbá54 jugaron a la pelota, lo que oyeron Supremo Muerto. Principal Muerto, jefes de Xibalbá. “¿Qué hacen sobre la tierra? ¿Quién la hace temblar? ¿Quién hace tal batahola? Que se envíe a buscarlos, a traerlos aquí; que vengan a jugar a la pelota a fin de que los venzamos. Verdaderamente, no somos obedecidos por ellos: no hay  obediencia,  no  hay respeto para nuestro ser. No hacen mas que batallar sobre nuestras cabezas”, dijo todo Xibalbá. Entonces todos celebraron consejo.

Estos llamados Supremo Muerto, Principal Muerto, los Grandes Decidores de Palabra55. He aquí a todos los jefes, a quienes éstos daban sus cargos de poder; cada uno jefe por orden de Supremo Muerto. Principal Muerto. He aquí, pues, los nombres de los jefes: Extiende Tullidos. Reúne Sangre: su cargo: los hombres que tienen flujos de sangre. He aquí también a los jefes Hacedor  de  Abscesos.  Hacedor  de  Ictericia;  su  poder:  dar  a  los  hombres  tumores,  darles abscesos en las piernas y amarillearles el rostro, lo que se llama ictericia, y éste era el poder de Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia. He aquí además a los jefes Varilla de Huesos, Varilla de  Cráneos,  los  de  la  varilla56   de  Xibalbá;  solamente  de  huesos  [eran]  sus  varillas;  su mayordomía: osificar a los hombres a fin de que, no siendo más que huesos y cráneos al morir, no haya que recoger más que sus esqueletos; tal  era  la  función  de  los  llamados  Varilla  de Huesos, Varilla de Cráneos.

He aquí también a los jefes llamados Hacedor de Traición, Hacedor de Infortunio; he aquí sus  cargos:  chocar  al  hombre  contra la traición; sea detrás de su morada, sea delante de su morada; que tuvo la mala suerte de caer, boca arriba, sobre el suelo: se moría; tal era el poder de Hacedor de traición, Hacedor de Infortunio. He aquí también a los jefes llamados Gavilán [de sangre], Opresión; he aquí su poder: el hombre moría en camino  de  lo  que  se  llama  muerte súbita, viniéndole la sangre a la boca; entonces él moría,  vomitando  la  sangre;  a  cada  uno[correspondía] el cargo de romper la garganta, el  corazón  del  hombre,  para  que  muriese  en camino,  haciéndole  llegar  de  repente  [la sangre] a la garganta mientras marchaba; tal era el poder  de  Gavilán  [de  Sangre],  Opresión. He aquí que se reunieron en consejo para combatir, atormentar,  a  Supremo  Maestro  Mago,  Principal  Maestro  Mago.  Xibalbá  quería  burlarse  de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, de sus escudos de cuero, de sus anillos, de sus guantes, de sus coronas y de los cascos con que se engalanaban Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago.

He aquí, pues, que contaremos su viaje a Xibalbá, dejando permanecer [aparte] a Maestro Mono, [Maestro] Simio, hijos de Supremo Maestro Mago y  cuya  madre  estaba  ya  muerta.  En seguida, [contaremos] la derrota de Maestro Mono, Maestro Simio, por Maestro Mago, Brujito.

12

En seguida partieron los mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. “En camino, oh Consejeros de los Varones. Id a llamar a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Decidles: «Venid con nosotros —Que vengan, dicen los jefes. —Que vengan aquí a pelotear con nosotros: que nos revivifiquemos nuestros rostros con ellos; en verdad, admiramos sus bocas57; así, pues, que vengan, dicen los jefes.» —Que al venir traigan lo que tienen: sus anillos58, sus guantes; que vengan también con su pelota, dicen los jefes.” “Decidles: —Venid”. Así fue dicho a los  mensajeros.  He  aquí  a  los  mensajeros  Búhos:  Flecha-Búho,  Maestro  Gigante  Búho, Guacamayo-Búho, Cabeza-Búho; así se llamaban los mensajeros de Xibalbá. Flecha-Búho era rápido como una flecha. De Maestro Gigante Búho la naturaleza era de gigante. De Guacamayo- Búho, la naturaleza era [tener] un dorso de fuego59. Cabeza Búho no tenía más que una cabeza, no tenía piernas pero sí alas. Esos cuatro mensajeros  tenían  el  oficio  de  Consejeros  de  los Varones. Partidos de Xibalbá, llegaron en seguida y se posaron en el juego de pelota. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, peloteaban allí, en el juego de pelota llamado Juego de Pelota Ornado con Gran Frontón. Los Búhos se posaron en el juego de pelota, [y] formaron su discurso exactamente en el orden del discurso de todos  los  jefes  llamados  Supremo  Muerto, Principal  Muerto.  Hacedor  de  Abscesos, Hacedor de Ictericia, Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos, Extiende Tullidos. Reúne Sangre, Hacedor de Traición, Hacedor de Infortunio, Gavilán[de  Sangre],  Opresión, que habían formado el discurso para los Búhos. “¿Los jefes Supremo Muerto. Principal Muerto, dijeron verdaderamente eso? ¿Dijeron verdaderamente que debíanlos acompañaros?”  —-”Que  traigan  sus  accesorios  de  juegos,  dijeron  los  jefes.”   “Muy  bien. Esperadnos. Al momento nos despedimos de nuestra madre”, dijeron ellos, Fueron en seguida a la casa y dijeron a su madre, porque su padre ya había muerto: “Oh madre nuestra, partimos. Los mensajeros de los jefes han venido a recogernos. —Que vengan, han dicho ellos, dicen los que fueron enviados hacia nosotros”. “Pero nuestra pelota quedará como testigo”, añadieron [y] luego fueron a atarla en un agujero en lo alto de la mansión. Después: “La recogeremos”. “En cuanto a vosotros, no haced más que absorber, cantar, pintar, cincelar,  recrear  vuestra  casa, recrear  el  corazón de vuestra abuela”, dijeron a Maestro Mono, Maestro Simio. Cuando se despidieron, su madre Antigua Ocultadora lloró de emoción. “Nos vamos, no estamos muertos; no os aflijáis”, dijeron Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, poniéndose en camino.

En seguida, Supremo Maestro Mago, Principal! Maestro Mago, caminaron precedidos por los  mensajeros.  Después  descendieron  al camino que lleva a Xibalbá, de pendientes muy en declive.  Habiendo  descendido  así,  llegaron  al  borde  de  los  ríos  encantados  de  barrancos llamados Barranco Cantante Resonante, Barranco Cantante, que pasaron sobre ríos encantados con árboles espinosos; innumerables [eran] los árboles espinosos, pasaron sin hacerse daño60. En seguida llegaron al borde del río de la Sangre61, [y] allí pasaron sin beber. Llegaron a otro río, de agua solamente; no habiendo sido vencidos, lo pasaron también. Entonces llegaron allí donde cuatro  caminos  se  cruzaban: allí fueron vencidos, allí donde cuatro caminos se cruzaban. Un camino rojo, un camino negro62, un camino blanco, un camino amarillo63; cuatro caminos. He aquí que El del Camino Negro dijo: “Tomadme, yo el camino-jefe”; [así] dijo El del Camino. Allí fueron vencidos. He aquí que siguieron el camino de Xibalbá. Al llegar allá donde se congregaba el gobierno de Xibalbá, fueron vencidos.

Ahora  bien,  los  primeros  sentados  eran  un maniquí, [y] un [muñeco] hecho de madera, arreglados por Xibalbá. Éstos fueron los primeros a quienes saludaron. “Salud. Supremo Muerto”, dijeron al maniquí; “Salud, Principal Muerto”, dijeron al  [muñeco]  hecho  de  madera.  Éstos  no respondieron. Entonces los jefes de Xibalbá hicieron ruido de risa: todos los jefes hicieron ruido de risa, pues en su espíritu eran victoriosos y Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, estaban  vencidos.  Rieron primeramente. Después Supremo Muerto, Principal Muerto, dijeron:“¡Muy bien! Habéis venido. Que mañana se despierten vuestros rostros, vuestros anillos, vuestros guantes”: [así] dijeron. “Sentaos en nuestro banco64”, fue dicho, pero el banco que daban era una piedra quemante; al sentarse en el banco, se quemaron; verdaderamente se escurrieron de aquel banco sin encontrar alivio: verdaderamente se levantaron, aquel asiento les quemaba. Entonces los  Xibalbá  se  rieron  otra  vez; de risa tenían Ja lengua espesa; la serpiente Risa nacía en su corazón, en su sangre, en sus huesos. Reían, todos los Xibalbá reían.

“Id a vuestra morada. Allí se os ofrecerá en el dormitorio vuestro pino65, vuestro tabaco66”, se les dijo. En seguida llegaron a la Mansión Tenebrosa; no había más que tinieblas en el interior de la mansión. Entonces los Xibalbá celebraron consejo. “Sacrifiquémoslos mañana; que mueran pronto; su juego nos insulta”, se dijeron unos a otros los Xibalbá. Ahora, pues, su pino era una flecha redonda, del pino llamado Blanco Pedernal, el  pino  [pedernal  sacrificatorio]  de  Xibalbá; puntiagudo era, pues, su juego; debía llegar aprisa a su fin y favorecer el plan de Xibalbá. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, entraron en la Mansión  Tenebrosa.  Se  les dieron sus pinos; a cada uno el pino encendido de Supremo Muerto. Principal Muerto: con esto a cada uno llegó también de los jefes su tabaco encendido; llegóse entonces a darlos a Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago. Estaban en la obscuridad cuando se llegó a darles sus pinos y su tabaco; desde la entrada los pinos alumbraron. “Que cada uno queme su pino y su tabaco; que a la aurora vengan a darlos: pero que sin gastarlos nos los devuelvan, os dicen los jefes”, díjose. Así fueron derrotados. El pino se consumió, el tabaco también se consumió, que se les había dado. Numerosas las pruebas de Xibalbá; muchas suertes de pruebas. La primera, la Mansión Tenebrosa, toda de oscuridad al interior.

La segunda, llamada Mansión de los Calofríos, en la cual un frío muy insoportable, un frío muy picante, llenaba el interior. La tercera, llamada Mansión de los Jaguares, donde no había más que jaguares entremezclándose, atacándose, enseñando los dientes, mofándose, jaguares encerrados en la mansión.

Mansión de los Murciélagos, nombre de la cuarta mansión; en el interior de la mansión, solamente  murciélagos  que  gritaban,  que  aleteaban,  que  revoloteaban  en  la  mansión, murciélagos  encerrados  sin  poder  salir.  La quinta. Mansión de Obsidiana; no había más que vencedores,  con  sus flechas, en silencio, en lucha, en la mansión. Éstas son las primeras pruebas de Xibalbá, pero Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, no entraron; basta con mencionar los nombres de las mansiones de pruebas.

Cuando Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, llegaron ante Supremo Muerto. Principal Muerto. “¿Dónde está mi tabaco, dónde está mi pino, que se os llevaron ayer noche?”,[les] fue dicho. “Los acabamos, oh jefes”. “Muy bien. Ahora acabaremos vuestros días, moriréis; seréis perdidos, seréis cortados67; aquí vuestra faz será escondida; seréis sacrificados”, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto.

Entonces  se  les  sacrificó,  se les enterró en el Juego de Pelota de los Sacrificios, así llamado. Se cortó la cabeza de Supremo Maestro Mago, y el primogénito fue enterrado con el segundón. “Que se ponga su cabeza en el árbol que está en el camino”, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto. Cuando se fue a colocar la cabeza en medio del árbol, entonces el árbol dio frutas; no había frutas antes de que fuera puesta la cabeza de Supremo Maestro Mago en medio del árbol.

Ahora bien, esta cabeza es la que llamamos ahora Cabeza de Supremo Maestro Mago, como se dice. Supremo Muerto, Principal Muerto, consideraron asombrados las frutas del árbol, frutas enteramente redondas. No se veía en dónde estaba la cabeza de Supremo Maestro Mago, fruta idéntica a las frutas del calabacero. Toda Xibalbá vino a mirar,  a ver aquello.  Grande se volvió en su espíritu el carácter de aquel árbol a causa de lo que se había súbitamente hecho en él cuando se había colocado en medio de él la cabeza de Supremo Maestro Mago.

Entonces los Xibalbá se dijeron entre sí: “Que ninguno coja sus frutas. Que ninguno venga al  pie  del  árbol”;  [así]  dijeron  todos  los  Xibalbá,  vedándose  mutuamente,  prohibiéndose mutuamente. Desde entonces la cabeza de Supremo Maestro Mago no se descubrió ya más; no formó más que un todo con las frutas del árbol llamado Calabacero.

Pero una joven oyó ese gran relato, y he aquí, pues, que contaremos su aventura.

13

Y he aquí la historia de una joven, hija de un jefe llamado Reúne Sangre. Y he aquí que una joven, hija de un jefe, oyó. Reúne Sangre, [era] el nombre de su padre. La de la Sangre, [era] el nombre de la joven.

Cuando oyó la historia de las frutas del árbol, que le fue contada por su padre, se maravilló grandemente de tal relato. “¿Por qué no iría yo a ver ese árbol del cual se habla? Por lo que oigo decir, esas frutas son verdaderamente agradables”, se dijo ella. Entonces partió sola, [y] llegó al pie del árbol plantado en medio del Juego de Pelota de los Sacrificios. “¡Ah, ah! ¿Son ésas las frutas del árbol? ¡Cuan agradables las frutas de ese árbol! ¿Moriré, me perderé si cojo algunas?”, dijo la joven.

Entonces  el  hueso que estaba en medio del árbol habló. “¿Qué deseas? Estas bolas redondas en las ramas de] árbol no son más que huesos”, dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, hablándole a la adolescente. “¿Las deseas todavía?”, añadió. “Ése es mi deseo”, dijo la joven.  “¡Muy  bien!  Extiende  solamente  el  extremo  de  tu  mano”.  “Sí”,  dijo  la  adolescente, alargando su mano que extendió ante el hueso. Entonces el hueso lanzó con fuerza saliva en la mano extendida de la joven; ésta, al instante, miró con mirada curiosa el hueco de su mano, pero la saliva del hueso ya no estaba en su mano, “En esa saliva, esa baba, te he dado mi posteridad. He aquí que mi cabeza no hablará ya más; ya no es más que un hueso descarnado. Así son igualmente las cabezas de los grandes jefes. Sólo la carne vuelve buena la cara, de donde[proviene], cuando mueren, el terror de los hombres a causa de las osamentas. Lo mismo pasa con los hijos, cuyo ser es como la saliva, la baba, la cual, sea de hijos de jefes, sea de hijos de Sabios, de oradores, no se pierde sino que se extiende, se continúa, sin que se extinga, sin que se aniquile la faz del jefe, del Varón, del Sabio, del  Orador.  Tal  como  pasa  con  los  hijos  que vienen, así he hecho contigo. Sube, pues, a la tierra sin morir. Que en ti penetre mi Palabra68. Que así sea”, dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Ahora bien, esta Magia la habían hecho ellos por la Palabra de Maestro Gigante  [Relámpago],  Huella  del Relámpago, Esplendor del Relámpago.

La joven volvió entonces a su casa, habiéndole sido hechas numerosas advertencias69. Y al instante, solamente por la saliva, sus hijos nacieron en su vientre. Tal fue el engendramiento de Maestro Mago, Brujito. La adolescente llegó a su casa. Seis lunas se acabaron. Entonces ella fue examinada por su padre; Reúne Sangre, nombre de su padre. Después del examen de la joven por el padre, éste vio que allí había un hijo. Entonces los jefes Supremo Muerto, Muerto Principal, juntaron toda su sabiduría con la de Reúne Sangre. “Oh, jefes, he aquí que por fornicación mi hija tiene un hijo”, dijo Reúne Sangre, al llegar junto a los jefes. “¡Y bien! Cava su boca70. Si no habla que se la sacrifique, que se vaya a sacrificarla lejos de aquí”. “Muy bien, oh grandes jefes”, respondió él. Entonces [le] preguntó a su hija: “Oh, hija mía, ¿cuál es el posesor del hijo [que hay] en tu vientre?71”. Ella respondió: “Oh, padre mío, ahí no hay hijo; no hay ningún hombre  del  cual  yo  conozca  la  faz”.  Él  respondió:  “¡Perfectamente!  ¡Verdaderamente!  ¡Oh fornicadora!” “Que se la lleven. Oh Consejeros de los Varones, sacrificadla, recoged su corazón en una copa. Volved hoy al lado de los jefes”, dijo él a los Búhos. Entonces [los] cuatro [Búhos] fueron a coger la copa, caminaron, transportando a  la  adolescente  en  sus  brazos,  llevando  el Blanco Pedernal72 para sacrificarla. “Oh mensajeros, no haríais bien en  matarme,  pues  sin fornicación [concebí] lo que está en mi vientre, que se engendró cuandro fui a admirar la cabeza de Supremo Maestro Mago, que está en el Juego de Pelota de los Sacrificios. Así, pues, no me sacrifiquéis, oh Mensajeros”, dijo la adolescente, “hablándoles. “¿Qué pondremos en cambio en tu corazón? Nos ha sido dicho por su padre: «Recoged su corazón, volved al lado de los jefes; cumpliréis, [y] después manifestaréis el cumplimiento; traed prontamente en una copa, colocad en el fondo de la copa el corazón». ¿No nos habló así? ¿Qué presentaremos, pues, en la copa?

Sin embargo, desde luego, queremos que no mueras”, dijeron los mensajeros. “Muy bien. Este corazón no puede ser de ellos. Vuestra casa  no  puede  tampoco  estar  aquí.  No  solamente tendréis  poder  sobre  la  muerte  de  los  hombres,  sino  que,  en  verdad,  vuestros  serán  los verdaderos fornicadores73. Míos serán en seguida Supremo Muerto, Principal Muerto. Que sólo la sangre del Drago esté ante sus rostros. Este corazón no será quemado ante ellos. Poned el fruto del árbol”, dijo la joven. Y, roja, la savia del árbol salió y fluyó en la copa; se hinchó allí y se volvió bola en reemplazo del corazón. Brotante salió la savia del árbol rojo; semejante a sangre; la savia salió en cambio de la sangre; entonces la sangre, la savia del árbol rojo se formó en bola; semejante a sangre, apareció brillante, rojiza, en bola,  en  la  copa.  Entonces  el  árbol  se volvió célebre a causa de la adolescente; fue llamado Árbol Rojo de Cochinilla; fue pues llamado Sangre a causa de la sangre del Drago, así llamado. “Allí pues seréis amados, y lo que está en la superficie de la tierra será vuestro”, dijo ella a los Búhos. “Muy bien, joven. Partimos, vamos a dar cuenta. Sigue tu camino. Vamos a presentar ante los jefes la imagen, el sustituto, de tu corazón”, respondieron  los  mensajeros. Cuando llegaron ante los jefes, todos esperaban ansiosamente.“¿Se acabó?”, dijo entonces Supremo Muerto. “Se acabó, oh jefes. He aquí ahora el corazón en la copa”. “Muy bien. Que yo vea”, dijo Supremo Muerto. Entonces él levantó aquello. La savia rojiza se esparció como sangre. “Animad bien el resplandor del fuego. Poned esto en el fuego”, agregó Supremo Muerto. Después de que se le hubo puesto en el fuego, los Xibalbá comenzaron a  oler  [el  olor],  todos  comenzaron  a estar aturdidos, pues verdaderamente agradable era el perfume que olían del humo de la sangre. Mientras que permanecían [así], los Búhos, advertidos por la adolescente, subieron numerosos a la cavidad sobre la tierra, adonde subió también su[dadora de] aviso74. Así fueron vencidos los jefes de Xibalbá por esta joven que los burló a todos.

14

La abuela75  de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba allí cuando la mujer Sangre vino a casa de la abuela de Maestro Mono, Maestro Simio. En ella vivían sus hijos, y poco faltaba para que naciesen los llamados Maestro Mago, Brujito. Cuando la mujer llegó a casa de la abuela, la mujer dijo a la abuela: “Llego, oh madre, yo Tu nuera, yo Tu hija, oh Madre”; así dijo al entrar en casa de la abuela. “¿De dónde vienes tú? ¿Dónde están mis hijos? ¿No han muerto en Xibalbá?¿Sus dos descendientes, el signo de su Palabra, llamados Maestro Mono. Maestro Simio, no los ves tú? Sal de aquí. Vete”, fue respondido por la abuela a la adolescente. “En verdad, yo soy ciertamente  tu  nuera.  Yo  soy  de Supremo Maestro Mago; helo aquí llevado vivo. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no están muertos; su sentencia les ha hecho ilustres. Tú eres Mi suegra. Así, ve sus rostros queridos en los que  yo  traigo”,  dijo  ella  a  la  abuela.  En seguida, Maestro Mono, Maestro Simio, se irritaron. No hacían más que música, más que canto; su trabajo cotidiano no era sino pintura, sino escultura; recreaban el corazón de su abuela. La abuela recomenzó: “Ninguna necesidad [tengo] de ti para nuera mía. Sólo la fornicación [hay] en tu vientre.  Oh mentirosa,  mis hijos de los cuales hablas, han muerto”. La abuela dijo otra vez:“Demasiado verdaderas son mis palabras. Pero sea, tú eres mi nuera, a lo que entiendo. Ve pues a recoger su alimento para los que comen; ve a coger una gran red llena. Vuelve [en seguida] puesto que eres mi nuera, a lo que entiendo”, [le] dijo a la joven. “Muy bien”, respondió ésta, [y] después tomó el camino de las sementeras que habían sembrado Maestro Mono, Maestro Simio, por  quienes  había  sido  desmontado  el  campo;  la  adolescente  lo  siguió  y  llegó  así  a  las sementeras.

Un solo tallo en el campo; no había dos tallos, tres tallos; sólo un tallo manifestaba su faz. Entonces se angustió el corazón de la joven. “Desdichada de mí, yo, deseadora carnal. ¿Dónde recogeré  la  red  de  alimentos que se me ha dicho?”, añadió. Entonces invocó a Guardián del Alimento76 para que él viniera y para que ella llevara. “¡La de la Lluvia. La de la Madurez. La del Cacao,  vosotras  que  preparáis  el maíz, tú, Guardián del Alimento de Maestro Mono, Maestro Simio!”, dijo la adolescente. Entonces tomó las barbas, las brácteas de la mazorca, las arrancó dulcemente, sin coger la mazorca, [y] las arregló como mazorcas en la red; llenó la gran red. Entonces la joven se fue. Unos animales se encargaron de la  red;  al  llegar  fueron  a  poner  la banastada contra la pared de la mansión. La abuela corrió para verla. Cuando la abuela vio una gran red llena de alimento: “¿De dónde te ha venido este alimento? ¿Has arruinado, has acabado de coger mis sementeras? Voy a ver”, dijo la abuela, poniéndose en camino, yendo a ver sus sementeras.  Pero  había  como  siempre un tallo. Se veía dónde había sido puesta la red. Por tanto, la abuela volvió aprisa a la casa; [y] dijo a la adolescente: “En verdad, ése es el signo de que eres mi nuera. Aún veré tus actos, los de los muy Sabios que están en ti”; [así] [le] dijo a la joven.

15

He aquí que diremos la infancia de Maestro Mago, Brujito. He aquí que vamos a contar su infancia. Cuando fue llegado el día del alumbramiento, la adolescente llamada Sangre dio a luz. La abuela no asistió al parto. Al instante nacieron los dos que fueron paridos, llamados Maestro Mago, Brujito; en la montaña nacieron. Entonces entraron en la morada: pero no dormían. “Vete a llevarlos afuera. En verdad gritan sus bocas”, dijo la abuela. Entonces se les puso sobre las hormigas, pero su sueño fue agradable. De allí se les llevó y se les puso sobre espinas. Ahora bien. Maestro Mono. Maestro Simio, deseaban que muriesen allá, sobre las hormigas, que muriesen  allá,  sobre las espinas. Lo deseaban porque [eran] rivales, envidiados, para Maestro Mono, Maestro Simio. Al principio sus hermano? menores  no  fueron  recibidos  por  ellos  en  la mansión; ésto? no los conocieron y vivieron en la montaña. Ahora bien. Maestro Mono, Maestro Simio, eran grandes músicos, cantantes. [Los dos recién nacidos] crecieron, y grandes tormentos[y] penas los fatigaron, los atormentaron. Habíanse vuelto grandísimos sabios: habíanse vuelto músicos, cantantes, escultores: todo era bien [hecho]  por  ellos.  Sabían  su  nacimiento;  sabían también [que eran] los sustitutos de su padre, quien había ido a Xibalbá, adónde había muerto su padre. Maestro Mono. Maestro Simio, eran grandísimos sabios; en su espíritu lo habían sabido todo desde luego, cuando habían nacido sus hermanos menores. Pero su sapiencia no se mostró a  causa  de  su  envidia;  en  ellos dominó la humillación de sus corazones. Pero ningún acto de Maestro Mago, Brujito, les había perjudicado. En efecto, éstos no hacían cada día más que tirar con cerbatanas. No eran amados por su abuela y por Maestro Mono, Maestro Simio. No se les daba de comer, sino que, cuando la comida había acabado, cuando Maestro Mono, Maestro Simio, habían comido, entonces venían ellos. No se encolerizaban, no se irritaban, pero sufrían. Conocían su ser y veían claro. Cada día al venir traían  pájaros  que  Maestro  Mono,  Maestro Simio, comían sin darles nada al uno o al otro, Maestro Mago, Brujito, Maestro Mono, Maestro Simio, no hacían más que música, canto. Ahora bien. Maestro Mago, Brujito, habían venido sin traer pájaros; la abuela se irritó cuando entraron: “¿Por qué no traéis pájaros?”, les dijo a Maestro Mago, Brujito. “Madre nuestra, he aquí que nuestros pájaros se han enredado en ¡as  ramas frondosas de un árbol”, respondieron. “Abuela nuestra, no podemos subir al árbol para cogerlos; pero  que nuestros hermanos mayores suban a él, que vengan con nosotros y que bajen los pájaros”, añadieron. “Muy bien. Al alba iremos con vosotros , respondieron los  primogénitos. Ahora bien, la Sabiduría de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba muerta en ellos dos en  lo concerniente, a su derrota. “No cambiaremos sino su ser y su vientre. Nuestra Palabra obrará a causa  de los grandes tormentos que nos han infligido para que muriésemos, que fuésemos aniquilados, que nos sobreviniese [una] desgracia a nosotros sus hermanos menores. Como a sirvientes nos han rebajado en sus corazones; nosotros los humillaremos lo mismo, lo  cual haremos como signo”, su dijeron el uno al otro mientras iban al pie del árbol llamado  Palo- Amarillo77. Acompañados de sus hermanos mayores, caminaban disparando con las cerbatanas, innumerables  [eran]  los  pájaros  que  gorjeaban  en  el  árbol,  y  sus  hermanos  mayores  se maravillaban de ver aquellos pájaros.

“He aquí pájaros, pero ni uno sólo ha caído al pie del árbol; no  ha  caído  ninguno  de nuestros pájaros; id a hacerlos caer”, dijeron a los primogénitos. “Muy bien”, respondieron éstos. Pero  cuando  hubieron  subido  al  árbol,  el árbol creció, su tronco engrosó; y cuando Maestro Mono, Maestro Simio, quisieron bajar después, no  pudieron  descender  de  la  cima  del  árbol. Desde la cima del árbol dijeron: “Oh, hermanos menores  nuestros,  ¿cómo  ha  pasado  esto? Tened piedad de nuestros rostros. He aquí que este  árbol  espanta  a  los  que  lo  miran,  oh hermanos menores nuestros”; [así] dijeron desde la cima del árbol. Y Maestro Mago,  Brujito, dijeron: “Desenrrollad vuestros taparrabos, atadlos bajo vuestros vientres, [con] una larga punta colgando  que  echaréis  por  detrás, y así marcharéis cómodamente”, [así] respondieron los dos hermanos menores. “Muy bien”, dijeron [los primogénitos] tirando de las extremidades de sus taparrabos, pero al instante éstas se volvieron colas, y ellos fueron metamorfoseados en monos. En seguida caminaron por las cimas de los árboles de las montañas pequeñas, de las montañas grandes; caminaron por las selvas, alegrándose, balanceándose en las ramas de los árboles. Así fueron vencidos Maestro Mono, Maestro Simio,” por Maestro Mago, Brujito, quienes no lo hicieron sino por su Ciencia Mágica. Volvieron entonces a su casa. Al llegar dijeron a su abuela y a su madre:  “Oh  abuela  nuestra,  ¿qué  les  ha  pasado,  pues,  a  nuestros  hermanos  mayores? Súbitamente sus rostros se han vuelto como los de los animales”, así dijeron. “Si sois vosotros quienes habéis hecho eso a vuestros hermanos mayores, me habéis hecho infeliz,  me habéis hecho desdichada. Oh hijos míos, no haced, pues, eso a vuestros hermanos mayores”, respondió la abuela a Maestro Mago, Brujito. Ellos respondieron entonces a su abuela: “Oh abuela nuestra, no os aflijáis; volveréis a ver los rostros de nuestros hermanos mayores; volverán, pero esto será una  prueba  para vos, nuestra abuela. Guardaos de reír. Probad ahora su suerte”. En seguida comenzaron a tocar la flauta, a tocar el “Mono de Maestro Mago”. Después cantaron, tañeron la flauta, tocaron el tambor, tomando sus flautas, sus tambores. Sentaron entonces con ellos a su abuela; cuando tañeron la flauta, con el canto y con la música ejecutaron el aire llamando con el nombre de “Mono de Maestro Mago”. Entonces entraron Maestro Mono, Maestro Simio, quienes danzaron al llegar. Cuando la abuela echó de ver sus feas caras, cuando ella los vio, entonces la abuela se rió, la abuela no pudo contener la risa; al instante, fuéronse; ella no vio ya más sus caras. “¡Eh, abuela nuestra, se han ido a la selva! Abuela nuestra, ¿por qué hicisteis eso? Cuatro veces solamente probaremos. Solamente tres veces todavía haremos resonar la flauta, el canto. Retened vuestra risa, y que la prueba recomience”, dijeron otra vez Maestro  Mago,  Brujito; después, tocaron de nuevo la flauta. [Los primogénitos] volvieron entonces, danzando, al centro de la morada, pero causaban tanto placer, incitaban tanto a reír a su abuela, que bien pronto la abuela se rió. Verdaderamente risibles [eran] sus faces de monos con sus anchos vientres, sus colas  inquietas,  sus estómagos lisos; cuando entraron, esto hizo reír a la abuela. Entonces, volvieron  a  las  montañas.  “Abuela  nuestra,  ¿qué  haremos?  Solamente  por  la  tercera  vez probaremos”,  dijeron  Maestro  Mago,  Brujito,  quienes  tocaron  una  vez  más  la  flauta.  [Los primogénitos]  volvieron  de  nuevo  bailando,  pero su abuela se abstuvo de reír. Subieron a la terraza del edificio; sus ojos, muy rojos, chispeaban; se acurrucaron; [con] sus hocicos alargados se hicieron muecas. Entonces la abuela los miró de nuevo, y al instante la abuela estalló en risa. A causa de la risa de la abuela no se volvieron a ver ya más sus rostros. “Oh, abuela nuestra, los llamaremos todavía, por cuarta vez”. Entonces [los segundones] tocaron de nuevo la flauta, pero[sus hermanos mayores] no volvieron a la cuarta vez, sino que se fueron al instante a la selva.[Los  segundones]  dijeron,  entonces,  a  la  abuela:  “Abuela  nuestra,  habíamos  probado  y  al principio  vinieron;  acabamos  aún  de  probar  a  llamarlos.  No  os  enfadéis.  Nosotros  somos, nosotros, vuestros nietos y os miramos como a nuestra madre, oh abuela nuestra, en memoria de nuestros hermanos mayores que se distinguieron, que se llamaron Maestro Mono, Maestro Simio, así llamados”; [así] dijeron Maestro Mago, Brujito. Ahora bien,  [los  primogénitos]  eran invocados  por  los  músicos,  por  los  cantantes,  entre  los  hombres  de  otros  tiempos;  antaño también los pintores, los cinceladores, los invocaban. Pero se volvieron animales, fueron hechos monos,  porque  se  enorgullecían,  porque  maltrataban  a  sus  hermanos  menores.  Así  fueron aminorados  sus  corazones;  así  fueron  perdidos,  fueron  aniquilados  Maestro  Mono,  Maestro Simio,  vueltos  animales.  Ahora  bien, habían estado siempre en su casa, en donde se habían hecho grandes músicos, cantantes, cuando vivían con su abuela, con su madre.

16

[Los  segundones]  comenzaron  sus  trabajos para manifestarse ante su abuela, ante su madre. Primeramente hicieron su campo. “Oh abuela nuestra, oh madre nuestra, trabajaremos en los campos”, dijeron. “No os aflijáis. Nosotros somos, nosotros, vuestros nietos, nosotros los sustitutos de nuestros hermanos mayores”, dijeron Maestro Mago, Brujito. Entonces tomaron su hacha [para madera], su azadón, su coa78, y caminaron, cada uno con su cerbatana al hombro. Al salir de su casa recomendaron a su abuela que les llevara su comida. “Oh abuela nuestra, que se nos dé a mediodía nuestro alimento”, dijeron. “Muy bien, oh nietos míos”, respondió su abuela. Llegaron en seguida allá donde estaba el campo. Por todas partes  en  donde  hundieron  su azadón en la tierra, el azadón sólo trabajó la tierra; ellos no trabajaban; el azadón  sólo.  Y golpearon con el hacha los troncos de los árboles y las ramas de los árboles,  derribando, podando, derribándolo todo, árboles, bejucos; y cortaba aquella madera, hacía todo aquello, un hacha  sola.  He aquí que el azadón arrancaba mucho; innumerables las zarzas, los espinos, trabajados por un azadón sólo; innumerable lo que fue arrancado en las montañas pequeñas, las montañas grandes. Entonces ordenaron a un animal llamado Paloma Torcaz; habiéndola hecho subir a un gran tronco, Maestro Mago, Brujito, le dijeron: “Mira cuando nuestra abuela venga a darnos nuestro alimento; arrulla luego que llegue, arrulla y cogeremos el azadón, el hacha”. “Muy bien”, respondió Paloma Torcaz. He aquí que ellos no hicieron más que tirar con cerbatanas; en realidad no trabajaron el campo. Después de lo cual. Paloma Torcaz arrulló. Al instante vinieron, el uno a tomar el azadón, el otro a tornar el hacha. Habiéndose envuelto la cabeza, el uno se cubrió falazmente de tierra las manos, ensuciándose el rostro lo mismo, como un verdadero labrador; el otro se cubrió falazmente de astillas de madera la cabeza, como si verdaderamente hubiera podado, carpinteado. Entonces fueron vistos por  su  abuela.  En  seguida  comieron.  En verdad, no habían trabajado el campo; llegóse, pues, sin causa, a darles su comida.

Cuando llegaron a la casa: “Abuela nuestra, verdaderamente nos acostamos”, dijeron al entrar,  estirando  sin  motivo  sus  piernas,  sus  brazos,  delante  de  su  abuela.  Cuando  al  día siguiente volvieron, llegaron al campo, todos los árboles, los bejucos, se habían vuelto a levantar, todas las zarzas, los espinos, estaban enmarañados, cuando llegaron. “¿Quién se ha burlado de nosotros?”,  dijeron.  “Los  que  hicieron  esto  son  todos  los  animales  pequeños,  los  animales grandes,  puma,  jaguar,  venado,  conejo,  zorro,  coyote,   cerdo,   puerco-espín,   los   pájaros pequeños, los pájaros grandes; son ellos quienes hicieron esto y lo hicieron en una noche”. En seguida comenzaron de nuevo a trabajar el campo, hicieron lo mismo en la tierra para cortar los árboles;  celebraron  consejo  mientras cortaban los árboles, mientras arrancaban. “Solamente velaremos nuestro campo. Quizás sorprenderemos a quienes  vinieron  a  hacer  esto”,  dijeron celebrando consejo; después volviéronse a la casa. “¿Qué véis?79  ¿Se burlan de nosotros, oh abuela nuestra? Grandes hierbas, la gran selva, [hay] allá adonde estaba nuestro campo cuando de día fuimos, oh abuela nuestra”, dijeron a su abuela, a su madre. “Volveremos, velaremos; no[está]  bien que se nos haga eso”, dijeron. En seguida se armaron, en seguida volvieron a sus árboles cortados y se ocultaron en ellos, se abrigaron a la sombra. Entonces los animalitos se congregaron, cada especie reuniéndose, todos los animales pequeños, los animales grandes; he aquí  que  a  media  noche  llegaron.  He  aquí  sus  Palabras:  “¡Arboles,  levantaos!  ¡Bejucos, levantaos!”; [así] dijeron al llegar, amontonándose bajo los árboles, bajo los bejucos; entonces avanzaron,  se  mostraron,  ante  los  rostros [de los dos segundones]. He aquí los primeros: el puma,  el  jaguar;  [los  jóvenes]  quisieron  cogerlos,  pero  no  se  dieron80  a  ellos.  Entonces avanzaron, colas acercadas, el venado, el conejo; [los jóvenes] los asieron pero no arrancaron más que la extremidad de la cola del venado, [del conejo], que se les quedó entre las manos: habiendo asido la cola del venado, la cola del conejo, dichas colas fueron acortadas. El zorro, el coyote, el cerdo, el puerco-espín, no se dieron a ellos.  Todos los animales se mostraron ante Maestro Mago. Brujito. Los corazones de éstos fueron afligidos porque no cogieron ninguno. Otro llegó, el último; llegó brincando. Entonces ellos se pusieron de través [en su camino], cogieron en un pañuelo a la Rata. Habiéndola cogido le apretaron vivamente la cabeza, queriendo ahogarla. Le quemaron la cola en el fuego; entonces la rata comenzó a llevar así la cola, a no tener pelos en  la cola; sus ojos [volviéronse saltones] porque habían querido ahogarla los engendrados Maestro Mago, Brujito. “Que yo no muera por [obra de] vosotros. Vuestro oficio no es cultivar”, les dijo la rata. “¿Qué nos cuentas tú ahora?”, respondieron a la rata los engendrados. “Dejadme un momento. Mi Palabra está en mi vientre81 y yo os la contaré: dadme ahora algo de comer”, dijo la rata.  “Después  te daremos de comer; cuenta primero”, fue dicho. “Muy bien. He aquí que los bienes de vuestros padres llamados Supremo Mago, Principal Maestro Mago, quienes murieron en Xibalbá, existen suspendidos en lo alto de la mansión; sus anillos, sus guantes,  su pelota; pero vuestra abuela no quiso mostrároslo, pues vuestros padres murieron por eso”. “¿Dices la verdad?”, dijeron a la rata los engendrados. Gran alegría [hubo] en sus corazones al oír la historia de la pelota. Habiendo contado la rata, ellos dieron de comer a la rata. “He  aquí  tu  alimento; maíz, pimiento blanco, frijoles, cacao [moneda]82, cacao [clase extra], serán tuyos; lo que fuere conservado, olvidado, tuyo también y tú lo roerás”, dijeron a la rata Maestro Mago, Brujito. “Muy bien, engendrados. ¿Qué diré si vuestra abuela me ve?”, respondió. “Que tu corazón no tema. Aquí estamos nosotros, prestos estamos nosotros para responder a nuestra abuela. Vamos aprisa a subir a ese rincón de la mansión; vamos adonde es preciso ir; tú subirás aprisa adonde aquello está suspendido; nosotros veremos en los cordajes de la mansión; también veremos por nuestra comida”, dijeron a la rata. Se consultaron una noche; después de haber  celebrado consejo, Maestro Mago, Brujito, llegaron a mediodía. Sin mostrar la rata que llevaban, llegaron; el uno entró abiertamente en la casa; el otro fue al rincón de la mansión, en donde al instante dejó trepar a la rata. Pidieron entonces a su abuela su comida. “Moled solamente nuestro alimento; no deseamos más que un caldo con pimiento83, oh abuela nuestra”, dijeron. Ella  les  preparó  al instante una copa de caldo caliente que puso delante de sus rostros. Solamente para engañar a su abuela, a su madre. Derramaron el agua del cántaro. “Nuestras bocas están verdaderamente secas.  Id  a  buscar nuestra bebida”, dijeron a la abuela. “Sí”, dijo ella saliendo. Sin embargo, comieron,  verdaderamente  sin hambre; no obraban sino por fingimiento. Mientras vigilaban el caldo de pimiento para la rata, la rata trepaba junto a la pelota suspendida en  lo  alto  de  la mansión. Mientras vigilaban el caldo de pimiento, enviaron  un  Mosquito;  el  Mosquito,  animal semejante a un cínife, fue al borde del río; al instante agujereó el fondo del cántaro de la abuela, y el agua se derramó por el fondo del cántaro; ella trató de tapar el fondo del cántaro pero no pudo. “¿Qué hace nuestra abuela? Nos sofocamos, [por falta] de agua; nos acabamos por nuestras bocas secas84, dijeron a su madre, enviándola afuera. La rata subió en seguida junto a la pelota que cayó de las cuerdas de la casa con los anillos, los guantes, los escudos de cuero; los  tomaron  al  instante  y  fueron  a  esconderlos en el camino que conducía al juego de pelota. Después fueron a buscar a su abuela al borde del río; su abuela, su madre, trataban cada una de tapar el fondo del cántaro. Llegaron ellos, cada uno con sus cerbatanas, [y] avanzaron hasta el borde del río. “¿Qué hacéis? Nuestros corazones se cansan; venimos”, dijeron. “Ved el fondo del cántaro;  no  se  puede  tapar”,  respondió  la  abuela85.  Al  instante  ellos  lo  taparon.  Volvieron, marchando delante de su abuela. He aquí cómo les fue entregada la pelota.

17

Ahora bien, ellos se regocijaron de ir a pelotear en el juego de pelota. Fueron lejos a jugar solos;  barrieron  el  juego de pelota de su padre. Entonces los jefes de Xibalbá los oyeron.“¿Quiénes  son  esos  que  comienzan  ahora  a  jugar  sobre  nuestras  cabezas,  que  no  se avergüenzan de hacer temblar la tierra? Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, que quisieron enorgullecerse ante nuestros rostros, ¿no están muertos? Que se vaya, pues, a llamar a  ésos”, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a todos los jefes. Enviaron. Dijeron a sus mensajeros: “Id a decirles: «que vengan», dicen los jefes.  «Aquí  queremos pelotear con ellos; dentro de siete días jugaremos», dicen los jefes. Id a decirles eso”, fue repetido a los mensajeros. Éstos tomaron el gran camino que los engendrados  habían  desmontado  hasta  su  casa,  recto hasta su casa; por él los mensajeros llegaron directamente hasta [donde estaba] la abuela, [los engendrados] comían [en el juego de pelota] cuando llegaron los mensajeros de Xibalbá.

“En verdad, que vengan, dicen los jefes”, dijeron los mensajeros de Xibalbá. Entonces los mensajeros de Xibalbá indicaron el día de la venida [de los engendrados]. “Dentro de siete días se  les  esperará”,  dijeron  a  Antigua  Ocultadora  los  enviados.  “Muy  bien.  Allí  estarán,  oh mensajeros”, respondió la abuela. Y los enviados se pusieron en camino y regresaron [a Xibalbá]. Entonces  se  angustió  el  corazón de la abuela: “¿A quién enviaría yo para hablar a mis nietos? En verdad, ¿no es así como antaño vinieron los mensajeros a coger a sus padres?”, dijo tristemente  la  abuela  entrando  sola en la casa. Al instante por debajo [de su vestido] cayó un Piojo. Ella lo asió, lo levantó, lo puso en su mano en donde el piojo se movió, anduvo. “Oh nieto mío, ¿quieres que te envíe al juego de pelota para llamar a mis nietos?”, le dijo al piojo. “Unos mensajeros han venido como heraldos a decir a vuestra abuela: «Que se preparen y que dentro de siete días vengan»; [así] han dicho los mensajeros de Xibalbá. Así dice vuestra abuela”, le dijo al piojo. Entonces éste caminó, se apresuró. Ahora, pues, sentado en el camino, [encontró a] un engendrado llamado Batracio, un sapo. “¿Adonde vas?”, le dijo el sapo al piojo. “Mi palabra está en  mi  vientre;  voy  hacia  [donde  están] los jóvenes”, dijo el piojo a Batracio. “Muy bien. No te apresuras, por lo que veo”, fue dicho al piojo por el sapo. “¿Quieres que te trague? Verás cómo me  apresuro.  Llegaremos  al  instante”.  “Muy  bien”, dijo el piojo al sapo, e inmediatamente fue tragado por el sapo. Ahora bien, el sapo anduvo largo tiempo, caminando  sin  darse  prisa; después encontró a una gran serpiente llamada Blanca Víbora. “¿Adonde vas, oh Batracio, oh engendrado?”, dijo Blanca Víbora al sapo. “Soy un mensajero; mi Palabra está en mi vientre”, dijo el sapo a la serpiente. “Por lo que veo, no te apresuras. ¿Iré yo más aprisa?”, dijo la serpiente al sapo.  “Ven  aquí  aprisa”,  añadió;  entonces  el  sapo  fue  tragado  por  Blanca  Víbora.  Desde entonces  las  serpientes  toman  [al  sapo]  como  alimento;  se  comen  ahora  a  los  sapos.  La serpiente caminaba, corría. La serpiente fue encontrada por el Gavilán, gran ave; al instante la serpiente fue tragada por el gavilán, quien poco después  llegó  a  lo  alto  del  juego  de  pelota. Desde entonces el gavilán tomó por alimento, se comió  a  las  serpientes  en  las  montañas.  Al llegar, el gavilán se posó en el reborde del [edificio] del juego de pelota en donde se divertían en pelotear Maestro Mago, Brujito. Al posarse el gavilán gritó: “¡Gavilán! ¡Gavilán!”; su grito  dijo:“Gavilán”.  “¿Qué  es  ese  grito?  ¡Pronto,  nuestras  cerbatanas”,  dijeron  [los  engendrados],  [y] después  dispararon  con  las  cerbatanas  al  gavilán,  le  enviaron  en  los  ojos  el  hueso  de  la cerbatana; al instante dio una vuelta sobre sí mismo y cayó. Corrieron inmediatamente a cogerlo.|  y]  después  lo  interrogaron:  “¿Por qué vienes?”, le dijeron al gavilán. “Mi mensaje está en mi vientre, pero primero curad mis ojos [y] después os lo diré”, dijo el gavilán. “Muy bien”, dijeron ellos. Tomaron un poco de la pelota de su juego de pelota y lo aplicaron sobre la faz del gavilán. Esto fue llamado Remedio-Pelota86  por ellos. Al instante con eso curaron bien la faz del gavilán.“Habla ahora”, le dijeron al gavilán. Entonces él vomitó a la gran serpiente. “Habla”, le dijeron a la serpiente. “Sí”, dijo ésta, y entonces vomitó al sapo. “¿Dónde está el mensaje anunciado?”, le dijeron al sapo.  “En mi vientre está mi Palabra”, dijo el sapo. Entonces trató [de vomitar], hizo esfuerzos, pero no vomitó; la tentativa solamente cubrió de baba su boca, sin  vomitar.  Los engendrados quisieron entonces maltratarlo. “Eres un engañador”, dijeron pateándole el trasero : entonces los huesos de su trasero descendieron sobre sus piernas. Probó otra vez; solamente baba ensució su boca. Entonces abrieron la boca del sapo; fue abierta  |  su  boca]  por  los engendrados; buscaron en su boca; ahora bien, el piojo estaba junto a los  dientes  del  sapo; estaba en su boca. No se lo había tragado: solamente como si se lo hubiera tragado. Así fue vencido el sapo; no se conoce la clase de alimentos que le fue dada; no corre; no es sino carne para serpientes. “Habla”, fue dicho entonces al piojo. Él contó su mensaje. “Oh  engendrado, vuestra abuela ha dicho esto: «Ve a llamarlos. De Xibalbá han venido a llamarlos los mensajeros de  Supremo  Muerto,  Principal Muerto. —Que vengan aquí a pelotear con nosotros dentro de siete  días; que vengan también sus accesorios de juego; pelota, anillos, guantes, escudos de cuero; que aquí se vivifiquen sus rostros, dicen los jefes. En verdad, ellos  han  venido»,  dice vuestra abuela. Entonces yo he venido. Vuestra abuela ha dicho eso verdaderamente. Vuestra abuela llora, gime. Yo he venido”. “¿Es verdad esto?”, dijeron en sus corazones los engendrados, al escucharlo. Al instante caminaron, llegaron junto a su abuela, solamente para despedirse de su abuela, para partir. “Oh abuela nuestra, partimos, nos despedimos de vos. He aquí  que dejamos el signo de nuestra Palabra. Cada uno plantamos aquí una caña; las plantamos  en medio de la casa. Si se secan, signo será de nuestra muerte. «Han muerto», diréis si se secan. Si echan yemas diréis: «Viven»87. Oh abuela nuestra, oh madre nuestra, no lloréis. He aquí el signo  de  nuestra  Palabra  que  queda junto a vosotras”, dijeron. Partieron, luego que Maestro Mago hubo plantado una [caña], [y que] Brujito hubo plantado una [caña]. Las plantaron, no en las montañas, no en una tierra verdeante, sino en una tierra seca, en medio de la casa en donde las dejaron plantadas.

18

Entonces   caminaron,   cada   uno   con   su   cerbatana.   Descendieron   hacia            Xibalbá. Descendieron aprisa la pendiente rápida y pasaron los  ríos  encantados  de  los  barrancos;  los pasaron entre pájaros; son los pájaros llamados Congregados. Pasaron el río  Absceso,  el  río Sangre, en donde, en el espíritu de los Xibalbá, debían ser vencidos; no los pasaron sino sobre sus certabanas. Salidos de allí, llegaron a la encrucijada de los Cuatro Caminos. Ahora bien, ellos conocían los caminos de Xibalbá: el camino negro, el camino blanco, el camino rojo, el camino verde. Por tanto, desde allí enviaron a un animal llamado Mosquito; éste  debía  recoger  las noticias que ellos le enviaban a buscar: “Pica a cada uno de ellos. Muerde primeramente al [que esté] sentado primero, [y] después, acaba por picarlos a todos. Tu alimento será chupar en los caminos la sangre humana”, fue dicho a Mosquito. “Muy bien”, respondió Mosquito.  Entonces entró por el camino negro. Llegó junto al maniquí, al [muñeco] labrado en madera, los primeros sentados, engalanados. Picó al primero, que no habló. Picó al otro, picó al segundo sentado, que no  habló.  Picó al tercero; el tercero era Supremo Muerto. “¡Ay! ¡Ay!”, dijo Supremo [Muerto] cuando fue picado. “¿Qué, Supremo Muerto, quién os picó?”, le dijo Principal Muerto. “No sé”, respondió Supremo Muerto. “¡Ay!” dijo el cuarto sentado. “¿Qué, Principal Muerto,  quién  os picó?”, dijo el quinto sentado. “¡Ay! ¡Ay!”, dijo. Extiende Tullidos. Principal Muerto le dijo: “¿Quién os picó?”. Picado, el sexto dijo: “¡Ay!”. “¿Qué, Reúne Sangre?”, le dijo Extiende Tullidos. “¿Quién os picó?”, dijo el séptimo, que entonces fue picado. “¡Ay!”, dijo. “¿Qué, El del Absceso?”, le dijo Reúne  Sangre.  “¿Quién  os picó?”, dijo el octavo sentado que fue entonces picado. “¡Ay!” dijo.“¿Qué, El de la Ictericia?”, le dijo el del Absceso. “¿Quién os picó?”, le dijo el noveno sentado que entonces fue picado. “¡Ay!”, dijo. “¿Qué, Varilla de Hueso?”, le dijo el de la Ictericia. “¿Quién os picó?”, le dijo el décimo sentado, que fue entonces picado. “¡Ay!” “¿Qué, Varilla de Cráneos?”, le dijo Varilla de Huesos. “¿Quién os picó?”, dijo el undécimo sentado, que fue entonces picado.“¡Ay!”, dijo. “¿Qué?”, le dijo Varilla de Cráneos. “¿Quién os picó?”, dijo el duodécimo sentado, que fue entonces picado: “¡Ay!”, dijo. “¿Qué, Opresión?”, le fue dicho. “¿Quién os picó?”, dijo el decimotercero sentado que fue entonces picado. “¡Ay!”. “¿Qué. Gavilán de Sangre?”, le  dijo Opresión. “¿Quién os picó?”, dijo el decimocuarto  sentado  que  fue  entonces  picado.  “¡Ay!”.“¿Quién os picó. Garras Sangrientas?”, le dijo Dientes Sangrientos. Así fueron nombrados sus nombres; todos se nombraron el uno al otro; así, manifestaron sus  rostros88; al nombrar sus nombres, siendo nombrado cada uno de los capitanes por el otro; el nombre de uno, sentado en el rincón, fue dicho. [No hubo] ninguno cuyo nombre se omitiera. Se acabó de nombrar todos sus nombres cuando fueron picados por el pelo de la faz de la rodilla89 de Maestro Mago; en realidad no era un mosquito quien les había picado, quien había ido a escuchar todos sus nombres para Maestro Mago, Brujito.

En seguida, éstos caminaron, llegaron adonde estaban los de Xibalbá. “Saludad a los jefes”, se [les] dijo; “ésos sentados”, [les] dijo un tentador. “Ésos no  son  los  jefes,  sino  un maniquí, un muñeco de madera”, dijeron ellos avanzando. Entonces saludaron: “Salud, Supremo Muerto. Salud, Principal Muerto. Salud, Extiende Tullido. Salud. Reúne Sangre. Salud, El  del Absceso. Salud El de la Ictericia. Salud, Varilla de Huesos. Salud, Varilla de Cráneos. Salud. Gavilán de Sangre. Salud, Dientes Sangrientos. Salud. Garras Sangrientas”, dijeron al avanzar. De todos descubrieron los rostros, nombraron todos sus nombres; no hubo ni un nombre omitido.[Los Xibalbá] hubieran querido que sus nombres no fuesen descubiertos por ellos. “Sentaos”, les dijeron, deseando que se pusiesen sobre un banco, pero [los engendrados] no quisieron. “Ése no es nuestro banco sino un banco de piedra quemante”90 dijeron, invictos. Maestro Mago. Brujito.“Muy  bien.  Id  a  vuestra  morada”,  se  les  dijo.  Entonces  invictos,  entraron  en  la  MansiónTenebrosa.

19

Ésa  era  la  primera prueba de Xibalbá. Entonces, en el espíritu de Xibalbá, desde la entrada comenzaban su derrota. Primeramente entraron en la  Mansión  Tenebrosa.  Se  fue  en seguida a darles sus pinos encendidos; entonces fue entregado a cada uno su tabaco por los mensajeros de Supremo Muerto. “El jefe dice: “He aquí los pinos. Al alba devolverán sus pinos y sus tabacos; los devolverán intactos”; así dice el jefe”, dijeron al  llegar  los  mensajeros.  “Muy bien”, se respondió. En realidad ellos no encendieron sus pinos, sino que pusieron en su lugar algo  rojo;  fue  una  cola  de  guacamayo  lo  que  vieron,  semejante  a  pinos  [encendidos],  los veladores. Pusieron sobre su tabaco solamente bestezuelas de fuego91. Alumbraron con aquello una noche. “Están vencidos”, dijeron los veladores. Pero sus pinos no estaban acabados, [tenían] el mismo aspecto, y su tabaco, que no habían encendido, la misma forma; fuese a darlos a los jefes.  “¿Cómo  han  hecho?  ¿De  dónde  vienen  esos  Varones?  ¿Quién  los  llevó,  quién  los engendró? Verdaderamente nuestro corazón arde por esto. No está bien lo  que  nos  hacen. Extraños [son] sus rostros, extraños sus seres”, se dijeron entre sí.

Entonces  todos  los  jefes  los  hicieron  llamar:  “Vamos,  juguemos  a  la  pelota92,  oh engendrados”,  dijeron.  Entonces  Supremo  Muerto,  Principal  Muerto,  los  interrogaron:  “Oh vosotros,  ¿de  dónde  venís?  Contádnoslo  todo, oh engendrados”, les dijeron los Xibalbá. “¿De dónde venimos? No sabemos”, respondieron ellos sin  responder  nada  más.  “Bien.  Lancemos pues nuestra pelota, oh engendrados”, les dijeron  los  Xibalbá.  Ellos  respondieron:  “Bien.  No usarnos sino nuestra pelota, la de nosotros”. Los Xibalbá dijeron: “No usaréis la de vosotros, sino la de nosotros”. Los engendrados dijeron: “No es ésa, es la  nuestra  la  que  usaremos”.  “Muy bien”, dijeron los Xibalbá. Los engendrados dijeron: “Id  solamente  por  un  Chil”.  Los  Xibalbá dijeron: “No, sino una cabeza de puma”. “Está dicho”, dijeron los engendrados. “No”, dijeron los Xibalbá. “Muy bien”, dijo Maestro Mago. Cuando el juego fue comenzado por los Xibalbá, éstos enviaron [la pelota] ante el anillo de Maestro Mago. En seguida, mientras que los Xibalbá miraban su lanzamiento de juego, la pelota se lanzó, se fue botando por todas partes en el suelo del juego de  pelota.  “¿Qué,  pues?”,  dijeron  Maestro Mago, Brujito. “Queréis pues que muramos. ¿No habéis enviado [a decir] que viniésemos aquí? ¿Vuestros mensajeros no vinieron? En verdad, tened  piedad  de  nuestros  rostros. Pero nos vamos”, dijeron los engendrados. He aquí lo que[Xibalbá] deseaba para los engendrados: que muriesen pronto en el juego de pelota, que fuesen vencidos. [No fue] así, sino que los Xibalbá fueron vencidos por los engendrados. “No partáis, oh engendrados. Juguemos a la pelota; admitimos la vuestra”, se [les] dijo a los engendrados. “Muy bien”, respondieron éstos [y] después lanzaron su pelota. Entonces cesó el juego de pelota. En seguida apreciaron sus derrotas. “¿Cómo los venceremos?”, dijeron los Xibalbá. “Partid pues en seguida”,  se [les] dijo a los engendrados. “Cogednos cuatro jarrones de flores”, dijeron los Xibalbá. “Perfectamente. ¿Cuáles flores?”, dijeron a los Xibalbá los engendrados. “Un ramo de rojas Crotalarias93, un ramo de blancas Crotalarias, un ramo de amarillas Crotalarias, un ramo de Grandes Peces94”.  dijeron  los  Xibalbá. “Muy bien”, respondieron los engendrados. Entonces descendieron las flechas95 [que los guardaban; todas iguales en fuerza; numerosas las flechas[que guardaban] a aquellos engendrados; pero buenos los corazones de éstos cuando se dieron a aquellos que debían vencer a los engendrados. Los Xibalbá se regocijaban ya de que éstos serían vencidos. “Obramos bien. Desde luego serán vencidos”, decían los Xibalbá. “¿Adonde iréis a coger las flores?”, decían en su pensamiento. “En verdad esta noche nos daréis las flores. Venceremos  ahora”,  dijeron  los  Xibalbá a los engendrados Maestro Mago, Brujito. “Muy bien”.“Esta noche jugaremos también a la pelota”, dijeron despidiéndose de ellos.

Cuando  los  engendrados  entraron  después  en  la  Mansión  de  Obsidiana,  la  segunda prueba de Xibalbá, [los jefes] habían ordenado que fuesen atravesados de parte a parte por las flechas; que esto sucediera prontamente [estaba] en sus corazones: que muriesen [estaba] en sus  corazones;  pero  no  murieron.  [Los  engendrados]  hablaron  entonces  a  las  flechas,  les mandaron entonces: “He aquí. Para vosotros [serán] todas las carnes de animales”, dijeron a las flechas; éstas no se movieron ya más, todas las flechas se inclinaron. Estuvieron ellos así [toda] la  noche  en  la  Mansión  de  Obsidiana. En seguida llamaron a todas las hormigas. “Hormigas- Obsidianas. Hormigas Zampopos96  venid, id todas, id a tomar todas las clases de flores que pidieron los jefes”. “Muy bien”, respondieron ellas. Todas las hormigas fueron a coger las flores del  jardín  de  Supremo  Muerto.  Ya  éstos habían ordenado a los Vigilantes de las flores de Xibalbá: “Oh vosotros que vigiláis nuestras flores, no las dejéis robar por esos engendrados [a los]  que  venceremos.  ¿Adonde  irían  ellos  a  ver  en  otra  parte  las  [flores]  que  les  hemos ordenado? No hay. Velad esta noche”. “Muy bien”, respondieron. Pero los vigilantes del jardín no oyeron  [a  las  Hormigas].  En  vano  gritaban  entre las ramas de los árboles del jardín, con los mismos cantos y palabras: “Se ha entrado en lo negro, se ha entrado en lo negro”, decía el uno cantando].

“Sobremos  montes,  sobre  los  montes”,  decía  [el  otro]  cantando.  Sobres  los  Montes, nombre de los dos Vigilantes del jardín de Supremo Muerto, Principal Muerto. Pero no supieron que las hormigas robaban lo que ellos guardaban. Iban por filas, cortando los arriates de flores, caminando  con aquellas flores que llevaban con sus pinzas, sobre los árboles, aquellas flores olorosas, bajo los árboles. Sin embargo, los Vigilantes gritaban a voz en cuello, sin saber que unas pinzas aserraban sus colas, aserraban sus alas. Era una cosecha de flores la que cortaban las pinzas, de perfumes, la que transportaban las pinzas. Apresuradamente se llenaron los cuatro jarrones de flores y estaban llenos al alba. Los mensajeros fueron en seguida a llamarlos: “Que vengan, dice el jefe, que traigan inmediatamente aquello de que hemos hablado”, dijeron a los engendrados. “Muy bien”, dijeron éstos. Tenían los cuatro jarrones llenos de flores, cuando se presentaron ante los rostros del jefe, de los jefes; éstos tomaron las flores, agradables de ver. Así fue vencido Xibalbá. Los engendrados no habían enviado sino hormigas. En una sola noche, las hormigas  habían  cogido  las  flores,  las  habían  dado  |  a  los  engendrados]  en  los  jarrones. Entonces todos los Xibalbá palidecieron; a causa de aquellas flores sus rostros emblanquecieron. Al instante enviaron a buscar a los Vigilantes de las flores. “¿Por qué dejasteis robar nuestras flores? ¡He aquí que vemos aquí nuestras flores!”, dijeron a los Vigilantes. “Nosotros no supimos nada, oh jefes. Nuestras colas sufrieron”, respondieron ellos. Entonces se laceraron sus bocas, en pago del robo de lo que vigilaban. Así Supremo Muerto, Principal Muerto, fueron vencidos por Maestro Mago. Brujito; [éste fue] el comienzo de sus  acciones.  Desde  entonces  los  “Se  ha entrado  en  lo  negro”97     tienen  la  boca  hendida;  ahora  está  hendida.  Después  de  esto  se descendió a jugar a la pelota. Todos juntos pelotearon. Entonces se previnieron para el alba; así dijo Xibalbá. “Muy bien”, respondieron finalmente los engendrados.

20

Entraron en seguida en la Mansión del Frío98  .  Incalculable  el frío. Denso el granizo menudo en la Mansión, casa del frío. El frío cesó prontamente por la Magia de los nietos, el frío fue destruido por los engendrados. No murieron; vivían al alba; Xibalbá deseaba sin embargo que muriesen, pero esto no sucedió y buenos estaban sus rostros cuando  llegó  el  alba.  Salieron cuando sus vigilantes fueron a llamarlos. “¡Como! ¡No han muerto!”, dijo el gobierno de Xibalbá, maravillándose de las acciones de los engendrados Maestro Mago, Brujito.

Entraron después en la Mansión de los Jaguares. Muchos jaguares en la casa: “No nos mordáis,  somos de los vuestros”, dijeron a los jaguares. Arrojaron en seguida huesos ante los animales, quienes inmediatamente pulverizaron los huesos. “Al fin, ya están pues acabados, sus corazones son comidos, al fin se han entregado; he aquí que son molidos sus huesos”, decían los veladores, regocijándose todos en sus corazones. Pero ellos no  habían  muerto;  de  nuevo buenos estaban sus rostros. Salieron de la Mansión de los Jaguares. “¿De qué naturaleza son?¿De dónde vienen?”, dijeron todos los Xibalbá.

Entraron después en el fuego, en una Mansión de Fuego. Solamente fuego en el interior. No fueron quemados por él, aunque asase, aunque ardiese. También [estaban] buenos  sus rostros  cuando  vino  el  alba. Sin embargo, mucho se deseaba que muriesen allá por donde pasaban todavía; esto no sucedió, y por eso desfalleció el corazón de Xibalbá. Entraron después en la Mansión de los Murciélagos. Solamente murciélagos en la mansión, una Mansión de los Murciélagos de la Muerte, grandes animales que tenían el mismo aparato mortal que  Punta Victoriosa,  acabando  al  instante  a  aquellos  [que  llegaban]  ante  sus  fauces.  Estuvieron  allá adentro, pero durmieron en sus cerbatanas; no fueron mordidos por los dientes que estaban en la Mansión.  Se entregaron en seguida, pero a un Murciélago de la Muerte que vino del cielo a manifestarles lo qué debían hacer. Los murciélagos se interrogaron, celebraron consejo una noche,  aleteando.  “Brujo  Abatido,  Brujo  Abatido”,  decían  lo  dijeron  una  noche:  cesaron  sin embargo un poco. Los murciélagos no se balancearon ya más, permanecieron en una punta de las cerbatanas. Brujito dijo entonces a Maestro Mago: “El alba blanquea. Mira”, “Quizás blanquea. Voy a mirar”, respondió. Cuando quiso mirar desde la boca de la cerbatana, cuando quiso, ver salir el alba, al instante su cabeza fue cortada por Murciélago de la Muerte99 , y la grandeza de Maestro Mago permaneció débil. Brujito preguntó de nuevo: “¿No alborea?”, pero Maestro Mago no se volvió. “¿Habrá partido Maestro Mago? ¿Cómo hiciste eso?”. Pero [Maestro Mago] no se volvía,  estaba  solamente  extendido  allí.  Entonces  Brujito  tuvo  vergüenza.  “¡Ay!   vencidos estamos”,  dijo.  En  seguida  colocóse  la  cabeza  del  Maestro  Mago  en  el  juego  de  pelota, cumpliendo la palabra do Supremo Muerto, Principal Muerto. Todo Xibalbá se regocijó a causa de la cabeza de Maestro Mago.

21

Después Brujito llamó a todos los animales, puerco-espines, cerdos, todos los animales pequeños, los animales grandes, durante la noche, y la misma noche les preguntó lo que comían.“¿Cuál es vuestro alimento de cada uno? He aquí que os he llamado para que vayáis a tomar vuestro alimento”, les dijo Brujito. “Muy bien”, respondieron. Entonces fueron a tomar  el  suyo, entonces todos fueron a elegir. Hubo quienes fueron a tomar lo podrido, hubo quienes fueron a tomar la hierba, hubo quienes fueron a tomar la piedra, hubo quienes fueron a tomar la tierra. Diverso? los alimentos de los [pequeño?] animales, de los grandes animales. Detrás de los oíros quedaba  la  Tortuga  acorazada:  fue  a  tomar  [su  parte]  zigzagueando,  llegó  al  extremo  [del cuerpo],  [y]  se  puso  en  el  lugar de la cabeza de Maestro Mago; al instante se esculpieron los huesos de la faz100 . Numerosos sabios vinieron del cielo. Los Espíritus del Cielo, los mismos Maestros  Gigantes,  vinieron  a  cernerse, vinieron encima de la Mansión de los Murciélagos. Aunque la cabeza de Maestro Mago no se terminó en seguida, estuvo bien hecha, apareció con una bella cabellera y también habló. Y ahora he aquí que quiso hacerse de día que enrojeció, se coloreó el mundo, que se abrió [el día]. “¿El Opossum101  va a existir?”. “Si”, respondió el Abuelo. Entonces abrió [sus piernas]; después hubo de nuevo obscuridad; cuatro veces el Abuelo abrió [sus piernas]. “He aquí que se abre el Opossum”.

dicen ahora los hombres. Cuando él iluminó, entonces comenzó la existencia. “¿La cabeza de Maestro Mago está bien así?”, se dijo. “Bien”, fue respondido. Así se hizo  el  molde  de  la cabeza,  y  aquello  fue  verdaderamente  semejante  a  una  cabeza.  En  seguida  tomaron  sus decisiones, se recomendaron no jugar a la pelota.  “No  arriesgues  más  que  tú”.  “Obraré  solo”, respondió Brujito. Ordenó en seguida a un Conejo. “Ve a ponerte encima del juego de pelota, y estáte sobre el reborde”, fue dicho al conejo por Brujito. “Cuando la pelota llegue a ti, vete; yo obraré en seguida”, dijo al conejo mandándole de noche. Ya venía el alba y buenos estaban los rostros de los dos [engendrados].

Se descendió entonces a pelotear allá adonde estaba suspendida la cabeza de Maestro Mago, encima del juego de pelota. “Somos vencedores. A vosotros es dada mucha vergüenza; vosotros os habéis entregado”; fue dicho. Entonces se gritó a Maestro Mago: “Arranca tu cabeza de la pelota”, así se le dijo, pero él no sufría con sus injurias. Y he aquí que los jefes de Xibalbá lanzaron  la  pelota;  Brujito  fue  en contra; la pelota se detuvo erguida ante el anillo y salió al instante. La pelota pasó rápidamente por encima del juego de pelota, y de un bote, se detuvo en el reborde. Entonces salió el Conejo quien se fue brincando, pero al instante fue perseguido por los Xibalbá quienes corrieron tumultuosamente, quienes chillaron detrás del conejo; bien pronto todo Xibalbá acabó por ir [tras el conejo]. AI instante Brujito cogió la cabeza de Maestro Mago y la puso  en  lugar  de  la  tortuga:  después  fue  a poner a la tortuga encima del juego de pelota. En verdad, aquella cabeza era la cabeza de Maestro Mago, lo que les regocijó a los dos. He aquí que los Xibalbá buscaban la pelota; habiendo cogido después la pelota en el reborde, gritaron:“Venid.  He  aquí  la  pelota;  la hemos atrapado”: [así] dijeron trayéndola. Entonces vinieron losXibalbá. “¿Qué vimos?”, dijeron al recomenzar a pelotear, Y se peloteó con igualdad, haciéndose[puntos] de los dos [lados]. La tortuga fue en seguida golpeada por Brujito; la tortuga cayó en el juego de pelota, se desparramó, habiendo estallado como una vasija de barro ante sus rostros.“¿Quién de vosotros irá a cogerla? ¿Dónde está el que la cogerá?”, dijeron los Xibalbá. Así, pues, fueron vencidos los jefes de Xibalbá por Maestro Mago, Brujito. Grandes fueron los sufrimientos[de éstos] pero no murieron de todo lo que se les hizo.

22

He aquí ahora el recuerdo de la muerte de Maestro Mago, Brujito; he aquí que contaremos el recuerdo de su muerte. Habían sido advertidos de los tormentos que se les hicieron, de los sufrimientos que se les hicieron, sin morir en las pruebas de Xibalbá, sin ser vencidos por todos los animales mordedores que había en Xibalbá. Llamaron en seguida a dos augures, semejantes a videntes, llamados Adivino. Descubridor, unos sabios. Si fuereis interrogados por los jefes de Xibalbá acerca de nuestra muerte que ellos meditan y que ellos preparan, [acerca de] por qué todavía no estamos muertos, por qué no fuimos vencidos, no fuimos perdidos, en sus pruebas,[decidles que es] solamente [porque] los animales no entraron [en acuerdo] con ellos. En nuestro espíritu sabemos que una piedra quemante será el  instrumento  de  nuestra  muerte.  Todos  los Xibalbá se reúnen [para esto]. Pero en realidad no moriremos. He aquí que os decimos vuestros consejos. Si para ellos se os interrogara acerca de nuestra muerte, cuando seamos cortados,¿qué diréis vosotros, oh Adivino, oh Descubridor? Si se os dice: «Si esparciésemos sus huesos en el barranco, ¿estaría bien?» Vosotros diréis: «Así revivirán sus rostros». Si  se  os  dice:«Colgarlos de los árboles, ¿estaría bien?» Vosotros diréis: «No [estaría] bien, pues volveríais a ver sus rostros». Si por tercera vez, se os dice: «¿Estaría bien que esparciésemos sus huesos en el río?», si eso os es dicho por ellos, «Así es como morirán. Después será bueno moler en la piedra sus huesos como es molida en harina la mazorca seca de maíz; que cada uno sea molido; los esparciréis en seguida en el río allá en donde cae  la  fuente,  a  fin  de  que  se  vayan  a  las montañas pequeñas, a las montañas grandes», les responderéis, repitiendo las órdenes que os damos”, dijeron Joven Maestro Mago. Brujito. Ellos ordenaban, sabiendo que morirían. He aquí que se hizo una gran piedra quemante semejante a un asador; Xibalbá la hizo y puso en ellas muchas ramas grandes. Los mensajeros llegaron en seguida para acompañarlos, los mensajeros de  Supremo  Muerto,  Principal  Muerto.  “Que  se venga. Vamos con los engendrados. Que se venga  a  ver  que  vamos  a  asarlos,  dice  el  jefe,  oh  engendrados”,  fue  dicho.  “Muy  bien”, respondieron.   Caminaron   apresuradamente.   Llegaron   junto   al   horno   semisubterráneo102. Quísose que soportasen burlas. “Tomemos pues aquí  nuestras  bebidas  fermentadas,  y  que cuatro veces cada uno de nosotros extienda los brazos, oh engendrados”, fue dicho por Supremo Muerto. “No os burléis así de nosotros. ¿No sabemos que moriremos, oh jefes?”, respondieron ellos. Abrazándose rostro con rostro, alargaron sus brazos [y] fueron a extenderse boca abajo los dos, sobre el horno semisubterráneo, [y] después murieron los dos. En seguida todos los Xibalbá se regocijaron, por sus silbidos, por sus ruidos. “Al fin verdaderamente somos vencedores; no es prontamente  como  ellos  se han dado”, dijeron. Finalmente, llamaron a Adivino, Descubridor, a quienes [los engendrados] habían dejado sus órdenes. Así, se les preguntó adonde debían ir los huesos, y, cuando hubieron adivinado, los Xibalbá molieron los huesos, fueron a esparcirlos en el río; pero [los huesos] no fueron lejos y descendieron a] instante al fondo del agua, en donde se volvieron unos bellos adolescentes, de los cuales en verdad se  manifestaron  de  nuevo  los rostros.

23

Al quinto día se mostraron, pues, de nuevo, y fueron vistos en el agua por los hombres. Semejantes  a  dos  Hombres-Peces  aparecieron.  Entonces  sus  rostros  fueron  vistos  por  los Xibalbá,  y  fueron  buscados  en  las  aguas.  Al  día  siguiente  se  mostraron  dos  pobres,  de lastimosos rostros, de lastimoso aspecto; unos lamentables vestidos [eran] sus trajes; sin adorno sus rostros. Entonces fueron vistos por los Xibalbá. Hicieron  poco,  pero  danzaron  el  Búho, danzaron  la  Comadreja,  el  Armadillo,  danzaron  el  Ciempiés  y  los  Zancos.  Hacían  muchas maravillas. Quemaban las casas como si realmente hubieran ardido, [y]  después  al  instante renacían. Numerosos Xibalbá asistieron [a ese espectáculo]. En seguida se sacrificaban, uno [de ellos] matando al otro, [y] después el primer matado se tendía” muerto, pero inmediatamente su rostro  revivía.  Los  Xibalbá  asistían  [al  espectáculo]  de  todo  lo  que  ellos  hacían.  Hacían  el comienzo de su triunfo sobre Xibalbá. En seguida el relato de sus danzas llegó a las orejas de los jefes Supremo Muerto, Principal Muerto, los cuales dijeron al escucharlo: “¿Esos dos pobres son verdaderamente tan divertidos?” “Verdaderamente bello es lo que danzan y todo lo que hacen”, respondió el que había contado a los jefes lo que se ha dicho. Tentados por lo divertido de lo que escuchaban, éstos enviaron a los [bailarines] sus mensajeros. “Que vengan para que asistamos a lo que hacen, que nos maravillemos, que asistamos [al espectáculo]”, [les] fue dicho a los mensajeros. “Decidles eso”, [les] dijeron a los mensajeros. Éstos, al llegar junto a los bailarines, les  dijeron  las  palabras  de  los  jefes.  “No,  no  queremos,  pues  verdaderamente  tendríamos vergüenza. ¿No tendríamos vergüenza de subir a la mansión de los jefes, a causa de nuestras feas caras, de nuestros grandísimos ojos de pobres? ¿No se ha visto que solamente danzamos?¿Qué  dirían  nuestros  compañeros de miseria que están allí deseando también participar en nuestras danzas y en ellas vivificar sus rostros? No obraremos así con los jefes. No queremos, pues,  oh mensajeros”, dijeron Maestro Mago. Brujito. Excusándose, doliente el rostro, fueron, enfadados, atormentados, sin querer ir de prisa, y numerosas veces los mensajeros los trataron con  violencia,  los  golpearon,  para  llevarlos  ante  los  jefes.  Llegaron  así  ante  los  jefes,  se humillaron,  bajaron  sus  rostros  al  entrar, se humillaron, se inclinaron, presentando un aspecto lastimoso al entrar, unos verdaderos rostros de pobres. Entonces se les interrogó sobre  sus comarcas, sus tribus; se les interrogó sobre sus madres, sus padres. “¿De quiénes venís?”, se[les] dijo. “No sabemos, oh jefes. No conocimos los rostros de nuestras madres, nuestros padres; éramos  pequeños  cuando  murieron”,  respondieron,  sin  hablar  más.  “Muy  bien.  Hacednos admiraros; lo que queráis; os daremos vuestro pago”, se les dijo. “No queremos nada. En verdad tenemos miedo”, respondieron a los jefes. “No tengáis miedo ni vergüenza. Danzad  ahora. Ejecutad primero la danza en la que os sacrificáis. Quemad mi casa. Haced todo lo que sabéis. Que veamos todo lo que hacéis, es lo que nuestros corazones desean. Partiréis en seguida, oh pobres, y os daremos vuestro pago”, se les dijo. Cuando ellos  comenzaron  sus  cantos,  sus danzas,  todos  los  Xibalbá  vinieron  a  extenderse  para  asistir  a  todo.  Al  instante  danzaron. Danzaron la Comadreja, danzaron el Búho, danzaron el Armadillo. El jefe les dijo: “Sacrificad a este perro mío, y después que por vosotros reviva su faz”103. Así [les] dijo. “Sea”, respondieron. Sacrificaron al perro, [y después] revivificaron su faz; en verdad el perro se  regocijó  cuando revivió su faz, hizo danzar su cola cuando revivió su faz. En  seguida  el  jefe  les  dijo:  “Ahora quemad  mi  casa”;  así [les] dijo. Entonces quemaron la casa del jefe; todos los jefes estaban tendidos en la mansión sin arder. Inmediatamente después volvieron buena [la casa] ; un instante solamente   había   sido  destruida  la  casa  de  Supremo  Muerto.  Todos  los  jefes  estaban maravillados, se regocijaban mucho de la danza. Entonces  [les]  fue  dicho  por  el  jefe:  “Ahora matad a un hombre, sacrificadle, sin que muera”; así [les] fue dicho. “Muy bien”, respondieron. Entonces  asieron  a  un  hombre,  ¡o  sacrificaron,  arrancaron  el  corazón  de  aquel  hombre  y, elevándolo, lo pusieron ante los jefes. Supremo Muerto. Principal Muerto, se asombraron, pero inmediatamente  después  revivió  por  [los bailarines] el rostro de aquel hombre: su corazón se regocijó grandemente cuando revivió su rostro. Los jefes se maravillaron: “Ahora  sacrificaos vosotros mismos; nuestro corazón desea realmente ver eso, esa danza vuestra”, [les] dijeron los jefes. “Muy bien, oh jefes”, [les] fue respondido. Se sacrificaron en seguida el uno al otro. He aquí que  Joven  Maestro  Mago fue sacrificado por Brujito; sucesivamente fueron desprendidas sus piernas,  sus  brazos;  su  cabeza  [fue]  separada  y  llevada  lejos;  su  corazón,  arrancado,  fue colocado ante todos los jefes de Xibalbá. quienes giraban embriagados. Asistían a esto: Brujito, danzando. “Levántate”, dijo él en seguida, y revivificó el rostro [de su hermano]. Se regocijaron grandemente. Lo mismo se regocijaron los jefes, pues lo que se hacia regocijaba los corazones de  Supremo  Muerto,  principal  Muerto,  quienes  lo  sentían  como  si  hubiesen  danzado  ellos mismos. En fin, en el ardiente deseo, la curiosidad, de los corazones de los jefes por la danza de Maestro  Mago,  Brujito  estas  palabras  fueron  dichas  por  Supremo  Muerto.  Principal  Muerto:“Haced [lo mismo] con nosotros, sacrificadnos”; [así] dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a Joven Maestro Mago, Brujito. “Muy bien. Vuestros corazones revivirán. ¿La muerte existe para vosotros? Debemos regocijarnos, oh jefes, de vuestros hijos, de vuestros engendrados”,  fue respondido  a  los jefes. He aquí que sacrificaron primero al jefe supremo llamado Supremo Muerto, jefe de Xibalbá. Habiendo muerto Supremo Muerto, se apoderaron de Principal Muerto [y lo inmolaron] sin hacer revivir su rostro. Entonces viendo a sus jefes muertos,  abiertos,  los Xibalbá huyeron. En un instante estaban abiertos, de dos en dos en castigo a sus rostros. En un instante [sucedía] la muerte de un jefe, pero no se revivificaba su rostro. He aquí que un jefe se humilló,  se  presentó ante los bailarines, sin haber sido encontrado, sin haber sido alcanzado.“Tened piedad de mi rostro”, dijo cuando se le reconoció. Todos sus hijos, su prole, fueron a un gran barranco, llenando de un solo bloque el gran abismo. Allí estaban amontonados cuando innumerables  hormigas  se  mostraron,  vinieron  a  expulsarlos  del  barranco104  .  Conducidos entonces   por   el   camino,   al  llegar  se  humillaron,  se  entregaron  todos;  se  humillaron  al presentarse. Así fue vencido el gobierno de Xibalbá; sólo los prodigios de los engendrados, sólo sus metamorfosis, hicieron esto.

24

En seguida dijeron sus nombres, se exaltaron a la faz de todo Xibalbá. “Escuchad nuestros nombres. Os diremos también los nombres de nuestros padres. Henos aquí  nosotros:  Joven Maestro  Mago.  Brujito,  [son]  nuestros  nombres.  He  aquí  a  nuestros  padres,  que  vosotros matasteis: Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, [son] sus nombres. Henos aquí los vengadores de los tormentos, de los dolores, de nuestros padres.  Nosotros  sufrimos  también todos los males que les infligisteis. Por tanto os acabaremos. Nosotros, nosotros os mataremos sin que os salvéis”, fue dicho. En seguida todo Xibalbá se prosternó, gimiendo. “Tened piedad de nuestros  rostros,  oh Maestro Mago, Brujito. En verdad, pecamos contra vuestros padres a los que  nombráis y que están enterrados en el Juego de Pelota de los Sacrificios”, dijo [Xibalbá].“Muy bien. He aquí nuestra Palabra que decimos sobre vosotros. Escuchad todos, oh Xibalbá. Puesto que ya no es grande vuestra gloria, [puesto] que vuestra potencia ya no existe, y aunque sin gran derecho a la piedad, vuestra sangre dominará todavía un poco, pero no vuestra sangre de  Drago  en  el  juego  de  pelota105  .  No  [tendréis]  más  que  tejas,  marmitas,  cacharros,  el desgranamiento del maíz106. Vuestro juego de pelota no será más que el hijo de las hierbas, el hijo del desierto. Todos los hijos del alba, la prole del alba, no serán de vosotros; sólo los grandes habladores se abandonarán a vosotros. Los del Mal, Los de la Guerra, Los de la Tristeza, Los de la  Miseria,  vosotros  que  hicisteis  el  mal,  lloradle.  Ya  no  se  agarrará  a  todos  los  hombres súbitamente como vosotros lo hacíais. Tened cuidado con la pelota del Drago”; así fue dicho a todos los Xibalbá. Éste fue en seguida el comienzo de su pérdida, de su destrucción, así como de su  invocación.  En  otro  tiempo  su  gloria no era grande, pero ellos deseaban la guerra a los hombres. [Fueron] realmente dioses antaño; pero sus espantosos rostros eran malvados. Los de la Enemistad. Los de los Búhos, no excitaban más que al mal, más que a ¡a guerra. Así, eran disimulados de corazón, negros – blancos107  envidiosos, opresores, se  decía.  También  se pintaban los rostros, se frotaban con colores. Su grandeza, su potencia, fueron perdidas:  su dominación ya no fue grande. Esto fue hecho por Joven Maestro Mago, Brujito.

Sin embargo, la abuela de éstos gemía, lloraba ante las cañas que ellos habían plantado. Aquellas cañas habían echado yemas, [y] después se habían secado; las cañas habían echado yernas  de  nuevo  después  de  que  [los  engendrados]  habían  sido  quemados  en  el  borne semisubterráneo. Entonces, en memoria de ellos, la abuela encendió, quemó copal  ante  las cañas. El corazón de la abuela se regocijó cuando las cañas echaron yemas por segunda vez. Entonces éstas fueron divinizadas por la abuela quien las llamó Centro de la Mansión, Centro:[tal] [fue] su nombre: Cañas Vivas en Tierra Allanada se volvió su nombre. He aquí que se les llamó Centro de la Mansión. Centro, porque aquellas cañas habían sido plantadas en el centro de lo casa. Ella llamó Tierra Allanada, Cañas Vivas [en] Tierra Allanada, a  las  cañas  que  [los engendrados]  habían  plantado.  He  aquí  que  fueron  llamadas  Cañas  Vivas  aquellas  cañas, porque habían echado yemas; ese nombre le fue dado por Antigua Ocultadora a lo que Maestro Mago. Brujo, habían dejado plantado a su abuela en recuerdo de ellas. He aquí primeramente a sus padres que habían muerto en otro tiempo: Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago.[Los engendrados] vieron también allá en Xibalbá los rostros de sus padres; los padres hablaron a sus Sustitutos, quienes habían vencido a Xibalbá. He aquí, pues, los funerales de sus padres[hechos] por ellos. Se hicieron los funerales de Principal Maestro Mago, se fue a hacer los funerales al Juego de Pelota de los Sacrificios. Para ello se quiso hacer su rostro108  ; se buscó, pues, allá su nombre109 , todo, su boca, su nariz, sus huesos, su rostro. Se consiguió primero su nombre,  sin  apenas  más; él no quiso decir más que eso, sin pronunciar el nombre de los Maestros Magos; su boca no quiso decir más que eso.  He  aquí  además  que  ensalzaron  el espíritu de sus padres a los que dejaban en el Juego de Pelota de los Sacrificios. “Sed invocados en adelante”, les dijeron los engendrados a fin de reposar sus corazones. “Los primeros iréis, los primeros también seréis glorificados por los hijos del alba, la prole del alba. Vuestro nombre nose perderá. Que así sea”, dijeron a sus padres,  a  fin  de  reposar  sus  espíritus.  “Somos  los vengadores de vuestra muerte, de los tormentos que se os hizo [sufrir]”. Así se ordenaron a los que ellos habían vencido, a todo Xibalbá. Se elevaron en seguida por aquí, en medio de la luz; subieron de repente a los cielos. Y el uno fue el sol, el otro la luna, e iluminaron la bóveda del cielo, la faz de la tierra. Habitan en los  cielos.  Entonces  también  subieron  [a  los  cielos]  los cuatrocientos jóvenes matados por Sabio Pez-Tierra. He aquí que éstos los acompañaron a los cielos y en ellos se volvieron estrellas.

25

He  aquí  el  comienzo de cuándo se celebró consejo acerca del hombre, [de] cuándo se buscó lo que entraría en la carne del hombre110 . Los llamados Procreadores, Engendradores, Constructores, Formadores. Dominadores poderosos del Cielo, hablaron así: “Ya el alba se esparce, la construcción se acaba. He aquí que se vuelve visible111  el sostén, el nutridor el hijo del alba, el engendrado del alba. He aquí que se ve al hombre, a la humanidad, en la superficie de la tierra”, [así] dijeron. Se congregaron, llegaron, vinieron a celebrar consejo en las tinieblas, en la noche. Entonces aquí buscaron, discutieron, meditaron, deliberaron. Así vinieron, a celebrar Consejo sobre la aparición del alba: consiguieron, encontraron, lo que [debía] entrar en la carne del  hombre.  Ahora  bien, poco [faltaba] para que se manifestasen el sol, la luna, las estrellas; encima, los Constructores, los Formadores.

En Casas sobre Pirámides, en Mansión de los Peces, así llamadas, nacían las mazorcas amarillas, las mazorcas blancas. He aquí los nombres de los animales que trajeron el alimento: Zorro. Coyote, Cotorra. Cuervo, los cuatro animales anunciadores de la noticia de las mazorcas amarillas, de las mazorcas blancas nacidas en Casas sobre Pirámides, y del camino de Casas sobre Pirámides. He aquí que se conseguía al fin la sustancia que debía entrar en la carne del hombre construido, del hombre formado: esto fue su sangre: esto se volvió la sangre del hombre: esta mazorca entró en fin [en el hombre] por los Procreadores, los Engendradores.

Se regocijaron, pues, de haber llegado al país excelente, lleno de cosas sabrosas; muchas mazorcas amarillas, mazorcas blancas; mucho cacao [moneda], cacao [fino]; innumerables los zapotillos rojos, las anonas, las frutas, los frijoles Paternoster, los zapotes matasanos, la miel[silvestre]  ;  plenitud  de  exquisitos  alimentos [había] en aquella ciudad llamada Casas sobre Pirámides  [cerca  de  la]  Mansión  de  los  Peces.  Subsistencias  de  todas  clases,  pequeñas subsistencias, grandes subsistencias, pequeñas sementeras, grandes sementeras, [de todo esto] fue  enseñado el camino por los animales. Entonces fueron molidos el maíz amarillo, el maíz blanco, y Antigua Ocultadora hizo nueve112  bebidas. El alimento se introdujo [en la carne], hizo nacer la gordura, la grasa, se volvió la esencia de los brazos, [del los músculos del hombre. Así hicieron los Procreadores, los Engendradores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo, como se  dice.  Inmediatamente  fue  [pronunciada]  la  Palabra  de  Construcción,  de  Formación  de nuestras primeras madres, [primeros] padres; solamente mazorcas amarillas, mazorcas blancas,[entró en] su carne: única alimentación de las piernas, de los brazos del hombre. Tales fueron nuestros primeros padres, [tales] fueron los cuatro  hombres  construidos:  ese  único  alimento[entró] en su carne.

26

He  aquí  los  nombres  de  los  primeros  hombres  que  fueron  construidos,  que  fueron formados. He aquí el primer hombre: Brujo del Envoltorio; el segundo: Brujo Nocturno; después, el tercero: Guarda-Botín; y el cuarto: Brujo Lunar. Tales eran los nombres de nuestras primeras madres, [primeros] padres. Solamente construidos, solamente formados; no tuvieron madres, no tuvieron padres; nosotros les llamamos simplemente Varones. Sin [la mujer] fueron procreados, sin  [la]  mujer  fueron  engendrados,  por  Los  de  lo  Construido,  Los  de  lo  Formado,   los Procreadores,   los   Engendradores.  Solamente  por  Poder  [Mágico],  solamente  por  Ciencia[Mágica],  [fue]  su  construcción,  su  formación,  por  los  Constructores,  los  Formadores,  los Procreadores, los Engendradores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Entonces tuvieron apariencia humana, y hombres fueron; hablaron, dijeron, vieron, oyeron,  anduvieron,  asieron: hombres buenos, hermosos; su apariencia; rostros de Varones. La memoria fue, existió. Vieron; al instante su mirada se elevó. Todo lo vieron, conocieron todo el mundo entero; cuando miraban, en el mismo instante su vista miraba alrededor, lo veía todo, en la  bóveda  del  cielo,  en  la superficie  de  la tierra. Veían todo lo escondido sin antes moverse. Cuando miraban el mundo veían, igualmente, todo lo que existe en él. Numerosos eran sus conocimientos. Su pensamiento iba  más  allá  de  ¡a  madera,  la piedra, los lagos, los mares, los montes, los valles. En verdad, hombres a los que [se les debía] amar: Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. Fueron entonces interrogados por Los de la Construcción, Los de la Formación. “¿Qué pensáis de vuestro ser? ¿No veis? ¿No oís? Vuestro lenguaje, vuestro andar, ¿no son buenos? Mirad pues y ved el inundo, si no aparecen los montes, los valles: ved para instruiros”, se les dijo. Vieron  en  seguida  el  mundo  entero,  y  después  dieron  gracias  a  los  Constructores,  a  Los Formadores.  “Verdaderamente  dos veces gracias, tres veces gracias. Nacimos, tuvimos una boca, tuvimos una cara, hablamos, oímos, meditamos, nos movemos: bien sabemos, conocemos lejos, cerca. Vemos lo grande, lo pequeño, en el cielo, en la tierra. ¡Gracias [damos] a vosotros! Nacimos, oh Los de lo Construido, Los de lo Formado: existimos, oh abuela nuestra, oh abuelo nuestro”, dijeron, dando gracias de su construcción,  de  su  formación.  Acabaron  de  conocerlo todo,  de  mirar  a  las  cuatro esquinas, a los cuatro ángulos, en el cielo, en la tierra. Los de lo Construido.  Los  de  lo Formado, no escucharon esto con placer. “No está bien lo que dicen nuestros construidos, nuestros formados. Lo conocen todo, lo grande, lo pequeño”, dijeron. Por lo tanto,  celebraron consejo Los Procreadores, los Engendrados. “¿Cómo obraremos ahora para con ellos? ¡Que sus miradas no lleguen sino a poca distancia! ¡Que no vean más que un poco la faz de la tierra! ¡No está bien lo que dicen. ¿No se llaman solamente Construidos, Formados? Serán como dioses, si no engendran, [si] no se propagan,  cuando  se  haga  la  germinación, cuando exista el alba; solos, no se multiplican. Que eso sea. Solamente deshagamos un poco lo que quisimos que fuesen: no está bien lo que decimos, ¿Se igualarían a aquellos que los han hecho, a aquellos cuya ciencia se extiende a lo lejos, a aquellos que todo lo ven?”, fue dicho por los Espíritus del Cielo, Maestro Gigante [Relámpago], Huella  del  Relámpago,  Esplendor  del Relámpago, Dominadores. Poderosos del Cielo. Procreadores. Engendradores. Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Constructora, Formadores. Así hablaron cuando rehicieron el ser de su construcción, de su formación.

Entonces fueron petrificados ojos113  [de los cuatro] por los Espíritus del cielo, lo que los veló  como  el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron; no vieron más que lo próximo, esto sólo fue claro. Así fue perdida la Sabiduría y toda la Ciencia de los cuatro hombres, su  principio,  su  comienzo.  Así  primeramente  fueron  construidos,  fueron  formados,  nuestros abuelos, nuestros padres, por los Espíritus del Cielo, los Espíritus de la Tierra.

Entonces existieron también sus esposas, vivieron  sus  mujeres.  Los  dioses  celebraron consejo. Así, durante su sueño, [los cuatro] recibieron mujeres verdaderamente bellas, quienes existieron  con  Brujo  del  Envoltorio,  Brujo  Nocturno.  Guarda-Botín,  Brujo  Lunar.  Cuando  sedespertaron, sus mujeres existieron: sus corazones se regocijaron al instante a causa  de  sus esposas.

27

He aquí  los nombres de sus mujeres: [La de] la Blanca Mansión del Mar, nombre de la mujer de Brujo del Envoltorio; [La de] la Mansión de los Bogavantes, nombre de la mujer de Brujo Nocturno; [La de] la Mansión de los Colibríes, nombre de la mujer de Guarda-Botín: [La de] la Mansión de los Guacamayos, nombre de la mujer de Brujo Lunar. Tales son los nombres de sus mujeres: éstas fueron jefes. Ellos engendraron a los hombres, a las tribus pequeñas, a las tribus grandes. Ellos fueron; nuestro tronco, de nosotros  los  hombres  quichés.  Numerosos  fueron también Los de las Espinas, Los del Sacrificio, quienes no fueron más que cuatro114  pero esos cuatro solos [fueron] nuestros padres, de nosotros los quichés. Diversos ¡son] los nombres de cada uno de los que ellos engendraron allá lejos, en el Este. De sus nombres vinieron [los] de los hombres de Tepeu115 , Oloman, Cohah116 , Quenech, Ahau, como se llamaban estos hombres allá lejos, en Oriente, donde ellos engendraron. Se sabe también el comienzo de los de Tam117 , de los de Iloc. Juntos vinieron de allá, lejos, del Este.

Brujo del Envoltorio, abuelo, padre de las nueve Grandes Mansiones, de los Cavek. Brujo Nocturno, abuelo, padre de las nueve Grandes Mansiones de los Niha. Guarda-Botín,  abuelo, padre de las cuatro Grandes Mansiones de los Ahau-Quiché. Tres fracciones de pueblos fueron. No   [están]   perdidos   los   nombres   de  sus  abuelos,  sus  padres,  quienes  engendraron,  se desarrollaron allá lejos, en Oriente. Vinieron también los Tam, los Iloc, con las trece ramas de tribus,  las trece Aglomeraciones, con los Rabinal, los Cackchiquel, los de Tziquinaha; después los Zacaha; en seguida los Lamak, Cumatz, Tuhalha, Unabaha, Los de Chumilaha, con Los de Quiba-ha, Los de Batenaba-ha, los Hombres de Acul, Balami-ha, los Canchahel, los Balam-Col. Solamente son las grandes tribus, las ramas de tribus, las que decimos: no contamos más que a las grandes. Muchas otras completaban [la población] en cada fracción de la ciudad; no hemos escrito sus nombres, sino solamente [los de] las  engendradas  allá  lejos,  en  Oriente.  Muchos hombres fueron; en la obscuridad se multiplicaron; cuando se multiplicaron, el día,  el alba,  no habían sido dados a luz; todos juntos existían; importantes eran sus seres, sus renombres, allá lejos, en Oriente. No eran sostenes, nutridores, pero hacia el cielo erguían sus rostros. No sabían lo que habían venido a hacer tan lejos.

Allá existían numerosos hombres de las tinieblas, hombres del alba. Numerosos [eran] los rostros de los hombres, numerosos los lenguajes de los hombres; dos [solamente] sus orejas118 .“Hay linajes en el mundo, hay regiones, en las que no se ve el rostro de los hombres; [estos] no tienen casas, sino que recorren, como locos, las montañas pequeñas, las montañas grandes”, decíase entonces, ultrajando a los hombres de aquellos países. Así dijeron  ellos  allá  lejos, cuando vieron levantarse el sol.

Todos no tenían [entonces] más que una lengua; no invocaban a la madera, a la piedra; en ellos subsistía el recuerdo de la Palabra de Construcción, de Formación,  de  Los  Espíritus  del Cielo, de los Espíritus de la Tierra.

Hablaban meditando sobre lo que ocultaba el alba; preguntaban cómo ejecutar la Palabra de amor, aquellos amantes, aquellos obedientes, aquellos  respetuosos;  erguían  después  sus rostros hacia el cielo, pidiéndole sus hijas, sus hijos. “¡Salve, oh Constructores, oh Formadores! Vosotros véis, vosotros escucháis. Vosotros. No nos abandonéis, no nos dejéis, oh dioses, en el cielo, en la tierra, Espíritus del Cielo, Espíritus de la Tierra.

Dadnos nuestra descendencia, nuestra posteridad, mientras haya días, mientras haya albas. Que la germinación se haga, que el alba se haga.  Que  numerosos  sean  los  verdes caminos, las verdes sendas que nos dais. Que tranquilas, muy tranquilas, estén las tribus. Que perfectas, muy perfectas, sean las tribus. Que perfecta sea la vida, la existencia que nos dais, oh Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago. Huella del Muy

Sabio, Esplendor del Muy Sabio119 , Gavilán, Maestros Magos, Dominadores,  Poderosos  del Cielo,  Procreadores,  Engendradores,  Antiguo  Secreto,  Antigua  Ocultadora,  Abuela  del  Día, Abuela del Alba.

Que la germinación se haga, que el alba se haga”. Así hablaban cuando miraban, cuando invocaban la vuelta del alba, allá en donde el sol se levanta, contemplando a Luna-Sol120  gran estrella que antes de la salida del sol ilumina en el cielo, sobre la tierra, el camino de los hombres construidos, de los hombres formados.

28

Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar, dijeron: “Esperemos que[nazca] el alba”. Así dijeron aquellos grandes Sabios. Los de las Espinas, aquellos obedientes, como se les llama. No había ni madera ni piedra121  para guardar a nuestras primeras madres,[nuestros  primeros]  padres.  Sin  embargo,  sus  corazones  se  cansaban  de  esperar  el  día. Numerosas eran ya todas las tribus, con los hombres Yaqui122 . Los de las Espinas. Los del Sacrificio. “Vamos a buscar, vamos a ver, adonde guardar nuestros signos: si tenemos  esto podremos encender [fuego] ante [ellos]. Desde [hace] largo tiempo que  estamos  aquí  no  hay guardianes para nosotros”. Así dijeron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botín. Brujo Lunar. Oyeron hablar de una ciudad, [y] partieron. He aquí los nombres de los lugares adonde fueron  Brujo  del  Envoltorio.  Brujo  Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, con los Tam, los Iloc. Lugar  de  la Abundancia-Barranco-Siete Grutas-Siete Barrancos, [es el] nombre de la ciudad adonde fueron a tomar dioses. Todos llegaron allá lejos, a Lugar de la Abundancia; innumerables[eran]  los hombres que llegaron:  numerosos los que entraron en orden. Se les entregaron sus dioses. Los primeros, [fueron] los de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, quienes se regocijaron. “He aquí que hemos encontrado al fin lo que se buscaba” dijeron. He  aquí  el  primero  que salió: Pluvioso, nombre del dios. Se suspendió su cesta123  que se amarró Brujo del Envoltorio. En seguida salió Sembrador, nombre del dios que descendió Brujo Nocturno. En seguida Volcán nombre del dios que recibió Guarda-Botín. Centro de la Llanura, nombre del dios que recibió Brujo Lunar. En compañía  de  los  hombres  Queché,  los  de  Tam recibieron: igualmente. Pluvioso de los Tam es el nombre del dios que recibió el abuelo, el padre, de los jefes de los Tam que conocemos ahora. En fin de Iloc el tercero: Pluvioso [fue] también el nombre del dios que recibieron los abuelos, los padres de los jefes que conocemos ahora. Tales son  los  nombres  de  los  tres  Quichés; no se separaron, pues único era el nombre del dios: Pluvioso entre los Quichés. Pluvioso entre los Tam. Pluvioso entre los Iloc: único [era] el nombre del dios, y estos tres Quichés no se separaron. Verdaderamente grande era la naturaleza de aquellos tres: Pluvioso. Sembrador. Volcán. Entonces entraron todas las tribus, los Rabinal, los Cakchequel,  los  de  Tziquinaha,  con  los  hombres  llamados  ahora  Yaquí.  Allí  se  cambió  el lenguaje de las tribus, se diversificó la lengua. Ya no se entendieron claramente las unas a las otras cuando vinieron de Lugar de la Abundancia: allá se separaron: hubo algunas que fueron al Este: muchas vinieron aquí. Solamente unas pieles [eran] sus vestidos: no tenían telas perfectas para  [hacer]  vestidos, sino que las pieles de las bestias [eran] su atavío. Aquellos pobres no tenían  suyo  más  que  su  naturaleza  de  hombres  Sabios.  Cuando  llegaron  a  Lugar  de  la Abundancia-Barranco-Siete   Grutas-Siete-Barrancos,   dícese   en  el  relato  de  antaño,  habían andado mucho para llegar a Lugar de la Abundancia.

29

No había fuego. Solos estaban allá los de Pluvioso.  Éste  [era]  el  dios  de  las  tribus.  El primero,  él  hizo  nacer el fuego; este nacimiento no se muestra, pues el fuego llameaba ya cuando lo vieron Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. “¡Ay! ya no hay nuestro fuego que había sido hecho; nos morimos de frío”, dijeron en seguida. Entonces Pluvioso respondió: “No os aflijáis.   Vuestro   es   el   fuego   perdido   del  cual      habláis”;           [así]      les        respondió            Pluvioso.“Verdaderamente,  oh  dios,  oh  sostén nuestro, oh nutridor nuestro, oh dios nuestro”, dijeron, dándole gracias. Pluvioso habló. “Muy bien. En verdad, yo, vuestro dios; que así sea. Yo vuestro jefe; que así sea”, fue dicho por Pluvioso a Los de las Espinas. Los del Sacrificio. He aquí que las tribus se calentaban, se regocijaban a causa del fuego. Entonces comenzó un gran aguacero, allá adonde brillaba el fuego de las tribus; mucho granizo menudo cayó sobre la cabeza de todas las tribus; entonces el fuego fue apagado por el granizo; no hubo ya fuego hecho. Entonces Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, pidieron otra vez su fuego. “Oh Pluvioso, en verdad morimos de frío”, dijeron a Pluvioso. “¡Bien! No os aflijáis”, dijo Pluvioso. En seguida produjo fuego sacando fuego  [por  fricción]  de  sus sandalias. Entonces Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda- Botín, Brujo Lunar, se regocijaron y después se calentaron.

He aquí que, también se había apagado el fuego de las tribus; éstas se morían de frío; entonces fueron a pedir fuego a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda Botín. Brujo Lunar. Intolerables  [eran]  sus  sufrimientos  por  el  frío,  la  helada;  solamente  se  caían  de  frío,  se entumecían; ninguna vida en ellas; se debilitaban; sus piernas, sus brazos, se torcían; no podían asir [nada] cuando llegaron. “No nos avergoncéis si os pedimos que nos deis un poco de vuestro fuego”,  dijeron al llegar. No se fue a [su] encuentro; entonces en sus corazones gimieron las tribus. Diferente [del suyo] era el lenguaje de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. “¡Ay! ¡Oh! Abandonamos nuestra lengua. ¿Cómo hicimos? Nos hemos perdido. ¿En dónde nos engañamos? Único era nuestro lenguaje cuando vinimos de Lugar de la Abundancia; única nuestra manera de sostener [el culto], nuestra manera de vivir. No  está  bien  lo  que hicimos”, repitieron todas las tribus, bajo los árboles, bajo los bejucos.

Entonces un hombre se mostró a la faz de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda- Botín, Brujo Lunar. Aquel mensajero de Xibalbá les dijo: “En verdad, he aquí a vuestro dios, he aquí a vuestro sostén, he aquí al sustituto, al recuerdo, de vuestros Constructores, de vuestros Formadores. No deis su fuego a las tribus hasta que éstas den a Pluvioso, vuestro jefe, lo que ellas deben daros, Preguntad pues a Pluvioso lo que ellas deben darle para coger fuego”; [así] dijo aquel Xibalbá. Su ser era como el ser de un murciélago. “Yo soy el mensajero de vuestros Constructores, de vuestros Formadores”, añadió el Xibalbá. Entonces ellos se regocijaron; en su espíritu crecieron Pluvioso, Sembrador. Volcán, cuando habló aquel Xibalbá. De súbito éste se borró de delante de sus rostros, sin irse. Entonces llegaron las tribus que perecían de frío: mucho granizo,   obscuridad,   lluvia,   helada;   incalculable   el  frío.  Ahora,  pues,  todas  las  tribus  se encontraron  tembló  rosas,  tartamudeantes  de  frío,  al  llegar  allá  adonde  estaban  Brujo  del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín.

Brujo Lunar. Grande [era] la aflicción de sus corazones: tristes [estaban] sus bocas, tristes sus rostros. En seguida [las tribus] llegaron en secreto ante los rostros de Brujo del Envoltorio. Brujo  Nocturno.  Guarda  Botín,  Brujo  Lunar.  “¿No  tendréis  piedad  de  nuestros  rostros,  de nosotros que no os pedimos más que un poco de vuestro fuego? ¿No se ha encontrado una sola casa para nosotros, un solo país para nosotros124 , cuando fuisteis construidos, cuando fuisteis formados? Tened piedad de nuestros rostros”, dijeron. “¿Qué  nos  daréis  para  que  tengamos piedad de        vuestros            rostros?”,  fue  dicho.  “Pues  bien,  os  daremos  metales  preciosos”, respondieron las tribus. “No queremos metales preciosos”, dijeron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. “¿Qué queréis?” “Pronto os lo pediremos”. “Bien”, respondieron las tribus. “Vamos a preguntárselo a Pluvioso, y después os lo diremos”, se les respondió. “Oh Pluvioso ¿qué darán las tribus que vienen a pedir tu fuego?”, dijeron entonces Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín,  Brujo Lunar. “Pues bien, ¿querrán ellas estar unidas [a mí] bajo su horcajadura bajo su axila? ¿Quieren sus corazones que yo las abrace, yo. Pluvioso? Si ellas no lo quieren, no les daré fuego” dijo Pluvioso. “Decídselo poco a poco. “Yo no quiero desde ahora su unión bajo su horcajadura, bajo su axila”, dijo él, diréis”. Así fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar. Entonces ellos dijeron la Palabra de Pluvioso. “Muy bien. Bien [está], igualmente, que lo abracemos”, respondieron [las tribus] cuando oyeron, recibieron, la Palabra de Pluvioso.  No  tardaron.  “Muy  aprisa”,  dijeron:  entonces  recibieron  el  fuego,  y  después  se calentaron.

30

Sin  embargo,  una  fracción  [de  las  tribus]  sacó  [por  fricción]  el  fuego  de  la  madera. Serpiente  de  la  Fertilidad  de  la  Mansión  de los Murciélagos, [era el] nombre del dios de los Cackchequel: su imagen: solamente un murciélago. Cuando obtuvieron la madera [friccionable] la frotaron [todos] juntos hasta que el fuego hubo prendido. Los Cakchequel no pidieron luego, no se dieron por sometidos.

Todas las demás tribus se sometieron cuando dieron la parte inferior de su horcajadura, la parte inferior de su axila, para ser abierta; ésa era la abertura de la cual había hablado Pluvioso; entonces  se  sacrificó  a todas las tribus ante su rostro, entonces se arrancó el corazón por la horcajadura, por la axila. No se había enseñado aún esta: operación antes de que lo fuese por un oráculo de Pluvioso. Murieron por la fuerza, [por]  la  dominación  de  Brujo  del  Envoltorio.  Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar.

De  Lugar  de  la  Abundancia-Barranco  había  venido  la  costumbre  de  no  comer125  . Guardaban ayuno perpetuo; pero observaban el alba, espiaban la salida del sol, se alternaban para  ver  la  gran  estrella llamada Luna-Sol, la primera antes del sol cuando nace el día. La magnífica Luna-Sol estaba siempre encima de sus rostros al salir el sol, cuando estaban en el llamado Lugar de la Abundancia-Barranco, de don le vinieron los dioses. No fue, pues, aquí en donde recibieron su fuerza, su poder; sino allá [fue en donde] se doblegó, se humilló a las tribus grandes, a las tribus pequeñas, cuando se las sacrificó ante Pluvioso, cuando se le dio a éste la sangre, la savia, la horcajadura, la axila, de todos aquellos hombres. Por  eso  en  Lugar  de  la Abundancia [les]  llegaron la fuerza, la gran ciencia, que hubo en ellos, en la obscuridad, en la noche, y [que hubo también] en lo que ellos hicieron. Vinieron pues,  se desprendieron de allá adonde dejaron el sol levante. “No [es] aquí nuestra casa. Vamos a ver adonde la plantaremos”, dijo entonces Pluvioso. En verdad, habló a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín. Brujo Lunar. “Ante todo dad gracias. En seguida sangrad vuestras orejas, picad vuestros codos, sacrificaos; tal será vuestra acción de gracias a la faz de los dioses”. “Muy bien”, respondieron, sangrándose  las  orejas.  En  seguida  comenzaron  su  canto  de  su  venida  de  Lugar  de  la Abundancia; sus corazones lloraron cuando vinieron, cuando se desterraron de Lugar de la Abundancia,  abandonándolo.  “¡Ah!  No  veremos aquí el alba, el nacimiento del día, cuando se alumbre  la  superficie  de  la  tierra”, dijeron. Partieron, pero dejaron [gente] en el camino; hubo hombres dejados allá dormidos. Cada tribu se levantaba siempre para ver la estrella señal del día. Esta señal del alba estaba en sus corazones cuando vinieron del Oriente, y con rostro igual fueron a una gran distancia de allí, se nos dice ahora.

31

Entonces llegaron a la cima de una montaña. Allí se reunieron todos los hombres Queche con las tribus. Allí se reunieron, se consultaron, y el  nombre  de  la  montaña  es  ahora  De  la Consulta; tal es el nombre de la montaña. Se congregaron en ella para gloriarse. “Yo, yo hombre Queche”. “Tú, tú, Tam es tu nombre”, díjose a los Tam. Se dijo después a los Iloc: “Tú Iloc es tu nombre”.  “Estas  tres [fracciones] Queche no se perderán, y nuestras Palabras serán iguales”, dijeron  al aplicarse sus nombres. Entonces se les puso nombre también a los Cackchequel:“Fuego salido de la madera” es su nombre. Los Rabinal tuvieron también su nombre, no perdido ahora126. También estaban Los de Tziquina-ha, nombre actual. Tales son los nombres con los cuales se llamaron unos a otros. Allí se congregaron, esperando el alba, acechando la salida de la estrella, la primera antes de que nazca el día. “De allá lejos vinimos, pero nos separamos”, se decían entre sí. He aquí que sus corazones estaban afligidos; grandes eran sus sufrimientos allá por donde pasaban; no había comestibles, no había subsistencias; olían solamente el tronco de sus bastones para imaginarse que comían, pues al venir no comieron.

Su pasaje por mar no aparece; pasaron como si no hubiera habido mar, solamente sobre piedras  pasaron,  y  aquellas  piedras  sobresalían  en  la  arena.  Entonces  llamaron  Piedras Arregladas-Arenas  Arrancadas,  nombre  [dado]  por ellos, al sitio por donde pasaron en el mar, habiéndose  separado  el  agua  allá  por  donde  pasaron.  He  aquí  que  estando  afligidos  sus corazones, se consultaron entre sí, pues no había para alimento más que un bocado, un poco de maíz. Estaban amontonados allí en la montaña llamada De la Consulta.  Llevaban  también  a Pluvioso. Sembrador. Volcán. Brujo del Envoltorio y su esposa llamada [La de] la Blanca Mansión del Mar hicieron un gran ayuno. Lo mismo hicieron Brujo Nocturno y su esposa [La  de]  la Mansión de los Bogavantes. Y Guarda-Botín y su esposa, [La de] la Mansión de los Colibríes, hicieron un gran ayuno. Lo mismo [hicieron] Brujo Lunar y su esposa [La de] la Mansión de los Guacamayos. Fueron ayunos en la obscuridad, en la noche.  Grande  [era]  su  tristeza  cuando estaban en la montaña ahora llamada De la Consulta, en donde los dioses les hablaron otra vez.

32

Entonces  fue  dicho  por  Pluvioso.  Sembrador.  Volcán,  a  Brujo  del  Envoltorio.  Brujo Nocturno.  Guarda-Botín.  Brujo  Lunar:  “Vamonos,  levantémonos,   no   nos   quedemos   aquí: llevadnos  a  un  escondrijo.  Ya  se  esparce  el  alba.  ¿No  estarían  tristes  vuestros  rostros  si fuésemos cogidos por los guerreros en sus muros127 a causa de vosotros, oh Los de las Espinas. Los de] Sacrificio? Llevadnos a cada uno separadamente: [así] les dijeron cuando les hablaron.“Muy  bien.  Solamente  nos  desprendemos  [de  aquí],  solamente  buscamos  las  selvas”,  fue respondido  por todos. En seguida cada uno de ellos cargó con su dios. Entonces se colocó a Sembrador en el barranco llamado Barranco del Escondrijo. [así] llamado por ellos, en el gran barranco de la selva llamada ahora “Con Sembrador”128, en donde lo dejaron: fue dejado en el barranco por Brujo Nocturno. Orden del abandono: el primero dejado fue Volcán, sobre una gran Mansión Roja129  llamada ahora Volcán: allí existió también su ciudad en donde estaba el dios llamado Volcán. Guarda-Botín quedóse con su dios, el segundo dios que fue ocultado por ellos; Volcán no fue escondido en la selva sino en la montaña deshierbada Volcán130. Entonces fue después Brujo del Envoltorio; llegó a una gran selva: Brujo del Envoltorio fue  a  esconder  a Pluvioso: se llama ahora con el nombre de “Con Pluvioso”131  la montaña; entonces celebróse el escondrijo del barranco, el abrigo secreto de Pluvioso:  muchas serpientes y muchos jaguares, víboras, [serpientes] cantíes, había allí en donde fue escondido por Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Juntos estaban Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. Juntos esperaban el alba en el monte llamado Volcán. No muy lejos estaban los dioses de Tam  y de Iloc.  Burgo  de  Tam, nombre del [lugar] en donde estaba el dios de los Tam; allí fue su alba. Burgo  de  Uquincat,  nombre  del  sitio en donde fue el alba de los Iloc; no muy lejos del monte estaba el dios de los Iloc. Allí, todos los Rabinal, los Cakchequel, Los de Tziquina-ha, todas las tribus  pequeñas, las tribus grandes, se habían detenido juntas; juntas tuvieron su alba; juntas esperaron la salida de la gran estrella llamada Luna-Sol132  que sale la primera antes del día al alba, se decía. Juntos estaban allí Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar;  no  tenían  ni  sueño  ni  reposo.  Grandes [eran] los gemidos de sus corazones, de sus vientres, por el alba, la claridad.

Allí también sus rostros tuvieron vergüenza; vino una  gran  aflicción,  una  gran  angustia; fueron abatidos por el dolor. Allí habían llegado. “Sin alegría vinimos, ¡ay! Queríamos ver nacer el día. ¿Cómo hicimos? Único [era] nuestro rostro en nuestro país de donde nos hemos arrancado”, decían cuando hablaban entre sí en la tristeza, en la angustia, en el sollozar de la voz. Sin aliviar sus corazones hablaban hasta el alba. “He aquí a los dioses sentados en los barrancos, en las selvas, sentados en los Ek, en los Atziak133, en donde están sin que se les hayan dado cajas”, decían. Ante todo, Pluvioso, Sembrador, Volcán. Grande [es] su gloria, grandes [son] también su potencia, su pensamiento, sobre todos los dioses de  las  tribus.  Importante  [es]  su  Sabiduría, importantes  [son]  sus  peregrinaciones,  sus  victorias  en el frío, en el espanto de su ser, en el espíritu de las tribus. Su pensamiento reposaba a causa de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. [No había] ningún cansancio en sus corazones por los dioses de los cuales  se  encargaron  al  venir  de  Lugar  de  la  Abundancia-Barranco,  allá  lejos,  en  Oriente. Estaban pues allí, en la selva. “He aquí el alba En Lluvioso, En Sembrador, En Volcán”, se dice ahora. He aquí que fueron hechos jefes, que tuvieron el alba, nuestros abuelos, nuestros padres. Contaremos el alba, la aparición del sol, de la luna, de las estrellas.

33

He aquí, pues, el alba, la aparición del sol de la luna, de las estrellas. Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, se regocijaron  mucho  cuando  vieron  a  Luna-Sol; primero salió ella; [con] la faz iluminada, salió primero ella, antes que el sol. Desenrollaron en seguida sus copales, venidos de allá lejos, del Oriente, pues servirse de ellos en seguida estaba en su espíritu. Los tres desenrollaron lo que ofrecían sus corazones. Copal de Mixtán, nombre del copal que llevaba Brujo del Envoltorio. Copal de Caviztán, nombre del copal que llevaba Brujo Nocturno. Divino Copal se llamaba el que llevaba Guarda-Botín. Estos tres eran sus copales; esto es lo que quemaron cuando llegaron danzando, allá en Oriente. Agradables [fueron] sus gritos cuando  danzaron  quemando  copales  preciosos.  En  seguida  gimieron  de  no  ver,   de   no contemplar, el nacimiento del día. Después, cuando salió el  sol,  los  animales  pequeños,  los animales grandes, se regocijaron; acabaron de levantarse en los caminos de las aguas, en los barrancos; se pusieron en las puntas de los montes, juntos sus rostros hacia donde sale el día. Allí rugieron el puma, el jaguar. El pájaro llamado Queletzú cantó el primero. En verdad todos los animales se regocijaron. El águila, el zopilote blanco, los pájaros pequeños, los pájaros grandes, aletearon.  Ahora  bien,  Los  de  las  Espinas,  Los  del  Sacrificio,  se  habían  arrodillado,  se regocijaban grandemente con Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakchequel, de Los de Tziquinaha, y de [los de] Tuhalha, Uchabah, Quibah, Los de Batenha, y de los Yaquí Dominadores; tantas tribus como ahora.

Innumerables [eran] los hombres. El alba efectuóse sobre todas las tribus juntas. La faz de la tierra fue en seguida secada por el sol. Semejante a un hombre [era] el sol cuando se mostró. Su faz ardiente secó la faz de la tierra. Antes de que saliera el sol, cenagosa, húmeda, [era] la superficie de la tierra, antes de que saliera el sol. Enteramente parecido a un hombre salió el sol; sin fuerza [era] su calor; solamente se mostró cuando nació; no  permaneció  sino  como  un espejo.        “No   es   realmente   el   sol  que  se  nos  aparece  ahora”,  dicen  en  sus  historias. Inmediatamente después de esto se petrificaron Pluvioso. Sembrador, Volcán, y las divinidades Puma, Jaguar, Víbora, [Serpiente] Canti, Blanco Entrechocador; sus brazos se engancharon en las ramas de los árboles cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; por doquiera todos se petrificaron.  Quizá  no  estaríamos  ahora  desembarazados  de  la  mordedura  de  los  pumas, jaguares,  víboras,  [serpientes]  cantíes,  blancos entrechocadores, quizá ahora [estaríamos] sin nuestra gloria, si los primeros animales no hubieran sido petrificados por el sol. Cuando sucedió esto, gran alegría hubo en el corazón de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo  Lunar;  estuvieron  muy  alegres  cuando se efectuó el alba. Los hombres no [se habían] multiplicado entonces: no eran sino unos pocos cuando estaban en el monte Volcán, en donde se realizó el alba, y en donde quemaron [los copales]. Allí danzaron, [vueltos] hacia el Este de donde habían venido; allí [estaban] sus montañas, sus valles, adonde habían venido los llamados Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. Pero en la montaña se multiplicaron, ella se volvió su ciudad. Estaban aquí cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; el alba, la iluminación, existió en la faz de la tierra, del mundo  entero.  Allí  también  comenzó  su  canto llamado Nosotros Vemos, que cantaron, que gimieron sus corazones, sus vientres. En su canto decían: “¡Ay! Perdidos fuimos en Lugar de la Abundancia, nos separamos. Nuestros hermanos mayores, nuestros hermanos menores, quedáronse. Sí, hemos visto el sol, pero ¿en dónde están ellos, cuando he aquí el alba?; así decían a Los de las Espinas, Los del Sacrificio, los hombres Yaquí. De igual modo, Pluvioso era el nombre del dios de los hombres Yaquí, llamado Yolcuat- Quetzalcuat, cuando nos separamos allá lejos, en Lugar de la Abundancia-Barranco. “He aquí de donde salimos, he aquí nuestra parentela, cuando vinimos”, se decían unos a otros.

Entonces se acordaban de sus hermanos mayores,  de  sus  hermanos  menores,  de  los hombres Yaquí cuya alba se hizo en el [lugar] llamado  ahora  México.  Una  parte  de  aquellos hombres se quedaron también allá lejos, en Oriente; Tepeu, Oliman, [son los] nombres del sitioen donde se quedaron, se cuenta. Grande [fue] la aflicción de sus corazones, allí, en Volcán. Lo mismo  hicieron  Los de los Tam, [Los] de los Iloc; parecidamente estaban en la selva, en el poblado llamado Dan; el alba existió sobre Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, con su dios, también Pluvioso. Único [era] el nombre del dios de las tres fracciones de los hombres Queche.  Lo mismo [era] el nombre del dios de los Rabinal; poco diferente [es] este nombre: Suprema  Lluvia,  así  se  dice  el  nombre  del dios de los Rabinal: se cuenta también que había unidad con la lengua Queche; pero había diferencia con la lengua de  los  Cakchequel,  pues diferente  [era]  el  nombre de su dios cuando salieron del lugar de la Abundancia-Barranco. Serpiente que se vuelve Invisible de la Mansión de los Murciélagos, [era el] nombre del dios; la lengua también [es] diferente ahora. Hay también los dioses de los cuales los clanes de Ahpo- Zotzil, Ahpo-Xa, así llamados, tomaron sus nombres. Lo mismo que los dioses, la lengua difería cuando se les entregaron los dioses allá lejos, en Lugar de la Abundancia. Cerca de la Piedra varió  la  lengua  cuando  vinieron  de  Lugar  de  la  Abundancia  en  la  obscuridad.  Juntas  se establecieron y tuvieron su alba todas las tribus; los nombres de los dioses [se dieron] según el rango de cada fracción. He aquí que ahora contaremos su residencia, su morada, en la montaña en donde estuvieron juntos los cuatro llamados Brujo del Envoltorio,  Brujo  Nocturno,  Guarda- Botín, Brujo Lunar; sus corazones gemían ante Pluvioso, Sembrador. Volcán, quienes por [obra de] ellos estaban en los Ek, en los Atziak.

34

He  aquí,  pues,  su decisión, el origen de la colocación de Pluvioso cuando fueron ante Pluvioso. Sembrador. Fueron a verlos, fueron a adorarlos, dieron gracias a sus rostros  por  el alba.  [Los  dioses]  resplandecían  entre  los  peñascos, en las selvas, pero su Sabiduría habló cuando Los de las Espinas, Los del Sacrificio, llegaron ante Pluvioso. No [fue] gran [cosa] lo que llevaron, lo que quemaron en seguida: solamente resina, solamente resina superfina, con anís silvestre, quemaron ante los dioses. Entonces Pluvioso habló; sólo su Sabiduría existió cuando dio consejo a Los de las Espinas. Los del Sacrificio: él habló, dijo: “Aquí verdaderamente están nuestras montañas, nuestras llanuras. Nosotros [somos] todavía vuestros. Nuestra gloria, nuestro esplendor, serán grandes para todos los hombres. De vosotros [serán] todas las tribus. Nosotros[somos]  también  vuestros  compañeros.  Tened  cuidado  de   [vuestra]   ciudad,   nosotros   os aconsejaremos. No os manifestéis a la faz de las tribus cuando estemos irritados por las palabras de sus bocas, [por] su existencia. No nos dejéis cazar en la red, sino dadnos los hijos de la hierba de los caminos, los hijos de los matorrales con las hembras de los venados, las hembras de los pájaros. Dadnos un poco de su sangre, tened piedad de nuestros rostros, dejadnos los pelos de los  venados,  velad  porque  se  descubra a los que se hayan quedado caídos. He aquí unos símbolos, y por consiguiente nuestros substitutos, que manifestaréis ante las tribus. Cuando ellas os digan: “¿En dónde está Pluvioso?”, vosotros manifestaréis ante sus rostros nuestros símbolos; no  os  manifestéis  vosotros  mismos,  tendréis  otra cosa que hacer. Grande será vuestro ser. Someteréis  a  todas las tribus: humillaréis su sangre, su savia, ante nuestros rostros; los que vengan a abrazarnos serán también nuestros”. Así dijeron Pluvioso.  Sembrador.  Volcán.  Bajo rostros de engendrados se disimulaban cuando íbase a  verlos  y  a  sacrificar  ante  sus  rostros. Entonces  comenzó  la  caza  a  los  hijos de los pájaros, a los hijos de los venados, caza que recibían Los de las Espinas. Los del Sacrificio. Cuando se habían encontrado pájaros, hijos de venados, iban en seguida a derramar la sangre de los venados, de los pájaros, al borde de la piedra de Pluvioso, Sembrador. Habiendo sido bebida la sangre por los dioses, al instante  la piedra hablaba cuando llegaban Los de las Espinas, Los del Sacrificio, cuando iban a sacrificar. Así hacían ante los símbolos, quemando resina, quemando anís silvestre, espinas de maguey. Sus símbolos estaban cada uno sobre la montaña en donde habían sido colocados. De día no permanecían en sus casas sino se iban a los montes. He aquí, pues, que no se nutrían más que[de hijos de abejas,  de hijos de avispas, de hijos de abejorros, para sostenerse; [no tenían] ni buena  alimentación  ni  buena bebida. Entonces no aparecían los caminos de sus casas, no aparecía [el lugar] en donde se habían quedado sus esposas.

35

Numerosas eran las tribus que se habían fundado, cada una reuniéndose, cada una de las fracciones  de  tribus  que  iban  en  tropeles  por  los  caminos,  [por]  los   caminos   [que]   se manifestaban. En cuanto a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, no se mostraban allá en donde estaban. Cuando veían pasar tribus por los caminos, gritaban en la punta de los montes; no gritaban sino el grito del coyote, sino el grito del zorro; no hacían sino el grito del puma, del jaguar. Cuando las tribus al caminar vieron aquellos: “Solamente el grito del coyote, solamente el grito del zorro, solamente el grito del puma, solamente el grito del jaguar”, dijeron las tribus, como si en el espíritu de: todas las tribus no fueran hombres. Lo que hacían[los cuatro] no era más que para engañar a las tribus. “Sus corazones desean [algo]. En verdad lo que hacen nos asusta. Hay deseo en el grito del puma, [en] el grito del jaguar, quienes gritan cuando ven a hombres que no caminan sino uno o dos134  . Desean destruirnos”. Cuando iban cada día a sus casas con sus esposas, no llevaban más que hijos de abejas, hijos de avispas, hijos de abejorros, que daban a sus esposas. Cada día iban ante Pluvioso, Sembrador, Volcán,[y]  decían  en  sus corazones: “He aquí a Pluvioso, Sembrador, Volcán. No les damos sino la sangre de los venados, de los pájaros; no  pinchamos  sino  nuestras  orejas,  nuestros  codos. Pedimos nuestra bravura, nuestra valentía a Pluvioso, Sembrador.

Volcán. ¿Quién habla de los muertos de las tribus cuando los matamos uno a uno?” [Así] se  decían  entre  sí  cuando  iban  ante Pluvioso, Sembrador, Volcán. Cuando se pinchaban las orejas, los codos, ante los dioses, enjugaban la sangre y llenaban con ella la escudilla al borde de la piedra. En realidad no era entonces al borde de la piedra adonde  venía  cada  uno  de  los engendrados. Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se regocijaban de aquella sangre [sacada] de ellos cuando llegaba aquel signo de sus acciones. “Seguid sus huellas; tal es la salvación para vosotros. De allá lejos, de Lugar de la Abundancia,  vino,  cuando nos trajisteis,  la piel llamada Bandas Envolventes, dada con la sangre que nos introdujisteis. Que se froten con sangre ante Pluvioso, Sembrador, Volcán”; [así] se dijo.

36

He aquí que comenzó el rapto de los hombres de las tribus por Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar. En seguida [comenzó] la matanza de las tribus. No cogían más que a un caminante, que a dos caminantes, sin mostrarse cuando los cogían; en seguida iban a sacrificarlos ante Pluvioso, Sembrador. Después, cuando derramaban la sangre  en  el camino,  arrojaban  la  cabeza  en  el  camino. Las tribus decían entonces: “el jaguar se los ha comido”;  no  decían eso sino a causa de las apariencias [de huellas]de patas de jaguar, [de huellas]  de  patas  que  ellos  hacían  sin mostrarse. Robaron muchos hombres en las tribus; las tribus no comprendieron sino tardíamente. “¿Son Pluvioso, Sembrador, quienes entran  entre nosotros?  Sólo  ellos sostienen a Los de las Espinas, Los del Sacrificio. ¿En dónde están sus casas? Sisamos esas patas”, dijeron entonces todas  las  tribus.  Celebraron  consejo  unas  con otras, y después comenzaron a seguir las [huellas del patas de Los de las Espinas. Los del Sacrificio: no eran claras. No vieron más que [huellas de] patas de venado, de patas de jaguares, no [huellas] claras: aquellas [huellas de] patas [no  eran]  claras  porque  eran  como  huellas  de patas invertidas, para extraviarlos. Por esta [estratagema] la [verdadera] pista no aparecía. No nacía más que una nube, no nacía más que una lluvia tenebrosa, no nacía más que un lodo, no nacía más que una bruma que las tribus veían ante ellas.

Los corazones [de los cuatro] soportaron la fatiga cuando cazaron en los caminos, pues grande [era] el ser de Pluvioso, Sembrador, Volcán; se alejaron por la montaña, al lado de las tribus a las que mataban. Asi nació allá el rapto por los brujos cuando cogieron en los caminos a la [gente de las] tribus para sacrificarla ante Pluvioso. Sembrador, Volcán, quienes salvaron a sus engendrados  allá  en  la  montaña.  He  aquí  que  Pluvioso.  Sembrador,  Volcán,  parecían  tres mancebos caminando, pues su piedra era mágica. Había allí un río. Se bañaban al borde del río, solamente para mostrarse; [el río] se llamó pues El Baño de Pluvioso; éste fue el nombre del río. A menudo las tribus los vieron; se borraban tan pronto como eran vistos por las tribus. Entonces fue contado que Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, estaban allí. He aquí que las tribus celebraron consejo acerca de su muerte. Ante todo las tribus  quisieron celebrar consejo para la derrota de Pluvioso. Sembrador. Volcán. Todos Los de las Espinas, Los del Sacrificio dijeron a la faz de las tribus: “Que todos se reúnen, se llamen; que no sea dejada una fracción, dos fracciones”. Todas se congregaron, se llamaron, celebraron consejo entonces. Cuando se interrogaron, dijeron: “¿Cómo vencer el  proceder  de  los  hombres  Cavek  Queche, pues acaban con nuestros hijos nuestra prole? No está clara la destrucción de los hombres por ellos. Si debemos acabar a causa de esos raptos, entonces sea. Pero si la potencia de Pluvioso. Sembrador, Volcán, es tan grande, entonces que ese Pluvioso sea nuestro dios: cautivadle. No han  terminado  ellos  su  victoria  sobre  nosotros.  ¿No  [somos]  muchos  hombres  en  nuestra existencia?  Ahora  bien,  esos  Cavek  no son tantos en su existencia”; así dijeron cuando se congregaron todos. Una parte de las tribus respondió, diciendo:  “¿Quién,  pues,  los  ha  visto bañarse cada día en el río? Si son Pluvioso. Sembrador, Volcán,  entonces  los  venceremos primero entonces comenzará la derrota de Los de las Espinas. Los del Sacrificio”; [así] respondió aquella parte de las tribus cuando habló. “¿Cómo los venceremos?”, díjose. “Pues bien, he aquí nuestra victoria sobre ellos. Puesto que parecen mancebos cuando se les ve en el río que dos doncellas vayan allá; que sean adolescentes verdaderamente  bellas,  muy  amables,  para  que venga  su  deseo”,  se  respondió: “¡Excelente! Vamos a buscar a dos adolescentes perfectas”, dijeron  [yéndose]  a  buscar  a  sus  hijas.  Fueron  verdaderamente  blancas  doncellas.  Se  les recomendó entonces a aquellas adolescentes: “Oh hijas nuestras, id al río a lavar los vestidos. Si en seguida veis a aquellos tres mancebos, desnudaos ante ellos. Si sus corazones os desean, llamadles. Si os dicen: “¿Iremos con vosotras?”, responderéis: “Sí”. Si os preguntan: “¿De dónde venís?”,  ¿De  cuáles  amos  sois  hijas?”,  que entonces les sea dicho: “Somos hijas de jefes”, y después: “Venga una prenda de vosotros”. Cuando os la hayan dado, si ellos desean vuestros rostros,  en  verdad,  daos  a  ellos;  si  entonces no os dais, os mataremos. En seguida nuestro corazón estará bien. Cuando la prenda exista, traedla; será para nuestro espíritu el testimonio de que ellos han ido con vosotras”. Así hablaron los jefes cuando dieron sus órdenes a las dos adolescentes.  Éstas  eran:  Deseable,  nombre  de una doncella; Agradable, nombre de la otra. Estas dos llamadas Deseable. Agradable, fueron afuera, al río, al Baño de Pluvioso, Sembrador, Volcán.  Tal  [fue]  la  decisión  de  todas  las  tribus.  En  seguida  las  adolescentes  fueron,  se adornaron, bellas, brillantes. Al ir adonde se bañaba Pluvioso, se adornaron. En seguida lavaron. Cuando  fueron,  los  jefes  se  regocijaron,  a  causa  de  sus  hijas  que  iban.  Al  llegar  al  río comenzaron  a  lavar,  se  desnudaron,  las  dos,  hicieron  ruido,  patullando  ante  las  piedras. Entonces  aparecieron  Pluvioso. Sembrador. Volcán. Llegaron allá, al borde del río, un poco sorprendidos solamente a la vista de las dos adolescentes que lavaban. He aquí que las jóvenes tuvieron vergüenza inmediatamente que llegó Pluvioso. Pero a Pluvioso no le vino deseo de las dos adolescentes. Entonces éstas fueron interrogadas: “¿De dónde venís?”, fue dicho a las dos jóvenes;  fue  dicho:  “¿Qué  queréis, al venir al borde de nuestro río?” Ellas replicaron: “Fuimos enviadas por los jefes cuando vinimos. “Id a ver los rostros de esos Pluviosos; hablad con ellos”, nos dijeron los jefes. “Que venga en seguida una prenda, si verdaderamente visteis sus rostros”, nos fue dicho”. Así dijeron las dos adolescentes, entregando su mensaje. Ahora bien, las tribus querían  que  las  jóvenes  fornicasen  con  los  magos  Pluvioso.  Pluvioso,  Sembrador,  Volcán, dijeron, respondiendo a las dos adolescentes llamadas Deseable, Agradable: “¡Bien! La prenda de nuestra conversación con vosotras vendrá. Esperad. Iréis a llevarla a los jefes”: [así] fue dicho. Celebraron en seguida consejo con Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar: “Pintad tres vestidos, pintad los signos de nuestro ser135  ; que éstos lleguen a [manos de] las tribus, que vayan con esas dos adolescentes que lavaban. Id a dárselos”. [Así] fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín. En seguida estos tres pintaron. Primero Brujo del Envoltorio pintó de los jaguares la imagen, la pintura, en la faz del vestido. En seguida Brujo Nocturno [pintó] de las águilas, la  imagen,  la pintura, en la faz del vestido. Guarda-Botín pintó entonces por todas  partes  abejas,  por  todas partes avispas; la imagen, la pintura, en la faz del vestido. Los tres terminaron la pintura de las tres piezas de tela que pintaban. Cuando llevaron después a las llamadas Deseable, Agradable, los diversos vestidos, Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, les dijeron: “He aquí la prenda de nuestra conversación. Id pues ante las jefes. “Pluvioso  nos  ha  hablado  realmente”, diréis. “He aquí la prenda que “traemos”, les diréis. Que se cubran con los vestidos  que  les daréis”. Así hablaron ellos a las adolescentes ordenándoles que se  fueran.  Ahora  bien,  los vestidos  pintados,  llamados  Xcucaah,  llegaron  cuando ellas llegaron. Los jefes se regocijaron cuando vieron las manos de las adolescentes suspendiendo las imágenes. Interrogaron a  las jóvenes. “¿Visteis el rostro de Pluvioso?”, fue dicho.

“Ciertamente, lo vimos”, respondieron Deseable, Agradable. “Muy bien. Si es verdad, ¿qué prenda traéis?”, dijeron los jefes. En realidad los jefes pensaban que era la señal de su pecado. Entonces los vestidos pintados fueron desenrollados por las adolescentes: por  todas  partes jaguares,  por  todas  partes  águilas,  y por todas partes abejas, avispas, [era] la pintura en los vestidos de faz brillante: apreciaron entonces la faz, se los pusieron. Nada fue hecho por los jaguares colocados primero sobre el jefe. Entonces el jefe se puso el segundo vestido pintado, la pintura de las águilas: el jefe pensó solamente para sí mismo que estaba bien, e iba y venía a la faz [de los suyos]. Desnudó sus partes secretas a la faz de todos. Entonces  el  tercer  vestido pintado  fue  colocado  sobre el jefe: así las abejas, las avispas de la superficie, fueron puestas sobre él. Inmediatamente su carne fue mordida por las abejas, las avispas. No pudo soportar, no pudo sufrir, la mordedura de [aquellos] animales: entonces la boca del jefe gritó a causa de los animales de los cuales sólo la imagen estaba pintada en el vestido: la pintura de Guarda-Botín, la tercera  pintura.  Entonces [los jefes] fueron vencidos. En seguida las adolescentes Deseable, Agradable, fueron insultadas por los jefes. “¿Qué son esos vestidos que habéis traído? ¿Adonde fuisteis a cogerlos, oh engañadoras?”, fue dicho a las jóvenes, injuriándolas a causa de la derrota de todas las tribus por Pluvioso. Ahora bien, esas [tribus] hubieran querido que Pluvioso fuese a tener placer con aquellas Deseable, Agradable, que ellas fornicasen, y en el espíritu de las tribus, que  esto  fuese  para  tentarlo.  Pero  su  derrota no pudo acaecer a causa de aquellos hombres Sabios. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín.

37

Entonces  todas  las  tribus  celebraron  de  nuevo  consejo.  “¿Cómo  los  venceremos? Verdaderamente,  tal  como es su ser es grande”, repitieron cuando se reunieron en Consejo.“Pues  bien,  los atacaremos, los mataremos; nos adornaremos con flechas, con escudos. ¿No somos  numerosos?  Que  ni  uno  ni  dos  de  nosotros  se  queden”,  dijeron  también  cuando celebraron consejo. Todas las tribus se adornaron. Numerosos [eran] los matadores cuando para la matanza estuvieron reunidas todas las tribus.

Ahora  bien.  Brujo  del  Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín estaban en la cima del monte; Volcán, [era] el nombre del monte; estaban allí para  sus  engendrados136 , allí en la montaña. Sus hombres no eran numerosos, no [eran] una multitud como la multitud de las tribus: un pequeño [número] solamente: la cima de la montaña les rodeaba137 . Sin embargo, entonces fue decidida su destrucción por las tribus cuando todas se reunieron,  se congregaron,  cuando todas  se llamaron. He aquí, pues, que todas las tribus se juntaron, todas adornadas con sus flechas,  con  sus  escudos:  innumerables  eran  los  metales  preciosos  de  sus  ornamentos: embellecido [estaba] el aspecto de todos los jefes, los Varones; todos en verdad cumplieron su palabra. “En verdad, todos serán hechos realmente miserables. Ese Pluvioso, ese dios, es al que adoraremos si, solamente, lo hacemos prisionero”, se dijeron unas a otras [las tribus].  Pero Pluvioso sabía, y Brujo del Envoltorio, Brujo  Nocturno,  Guarda-Botín,  sabían;  conocían  lo  que estaba decidido, pues no tenían ni sueño ni reposo desde que se habían preparado los arqueros, los guerreros. En seguida todos aquellos guerreros se levantaron; queriendo en sus corazones atacar nocturnamente, fueron. Pero no llegaron, sino que en camino aquellos guerreros  se durmieron, y después fueron vencidos por Brujo del Envoltorio, Brujo  Nocturno,  Guarda-Botín. Juntos  [se]  durmieron  en  [el]  camino;  sin saberlo, todos acabaron por dormirse, en seguida comenzó la depilación de sus cejas, de sus barbas, por [los tres]; entonces se desprendieron los metales preciosos de sus gargantillas, de sus coronas, de sus collares; no fue sino el asta de sus lanzas a la que se le quitaron los metales preciosos138 . Para la humillación de sus rostros fue hecha su depilación, señal de la grandeza de  los  hombres  Queche.  Habiéndose  despertado después, inmediatamente tomaron sus coronas y las astas de sus lanzas: no había ya metales preciosos en las astas y en las coronas. “¿Quién nos lo quitó? ¿Quién nos depiló así? ¿De dónde vinieron  a robarnos nuestros metales preciosos?”, dijeron todos los guerreros. “¿Serían quizás esos engañadores que roban hombres? ¿No cesarán pronto de  espantarnos?  Ataquemos  su ciudad;  así  volveremos a ver nuestros metales preciosos; esto es lo que les haremos”, dijeron todas las tribus; todas obraron según sus palabras.

Ahora bien, en reposo [estaban] los corazones de Los de las Espinas, Los del Sacrificio, que estaban en la montaña. Así, Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, habiendo celebrado un gran Consejo, hicieron fortificaciones al borde de su ciudad, no rodeándola más que de  tablas,  más  que  de  espinos,  su  ciudad.  Hicieron  en  seguida  maniquíes  semejantes  a hombres;  esto  fue  [hecho]  por ellos; después los alinearon allí, en las fortificaciones; de igual modo  estaban allí sus escudos, estaban allí sus flechas, ron los cuales se les adornó; en sus cabezas se les pusieron coronas de metales preciosos;  se  les  pusieron  a  aquellos  simples maniquíes, a aquellos simples [muñecos] construidos con madera; se les pusieron los metales preciosos que se habían ido a coger a las tribus en el camino y con los cuales los maniquíes fueron adornados por [los tres]. Éstos cavaron entonces  alrededor  de  la  ciudad.  Pidieron  en seguida consejo a Pluvioso. “¿Moriremos? ¿Seremos  vencidos?”.  Sus  corazones  recibieron  la respuesta ante Pluvioso. “No os aflijáis. He aquí lo que pondréis contra ellos. No os espantéis”, fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín.

38

Entonces vínose a [darles] avispas, abejas que fueron a coger para erizar [la muralla]: llegadas, fueron puestas en cuatro grandes calabazas que  fueron  [colocadas]  alrededor  de  la ciudad: se encerraron las abejas, las avispas, en las calabazas, para combatir con ellas a las tribus.

La ciudad fue espiada, [rodeada] de emboscadas, juzgada por los enviados de las tribus.“No son numerosos”, dijeron, pero no habían llegado a ver más que los maniquíes, los [muñecos] construidos con madera, que dulcemente se balanceaban, sosteniendo sus flechas, sus escudos, y parecían verdaderamente hombres, parecían verdaderamente matadores. Cuando las tribus los vieron, todas las tribus se regocijaron de cuán [pocos] venían.

Numerosas [eran] las tribus existentes. Innumerables [eran] los  hombres,  los  guerreros, los matadores, para matar a los de Brujo del Envoltorio.  Brujo  Nocturno.  Guarda-Botín  que estaban allí en el monte Volcán, nombre, [del monte] en donde estaban. He aquí que contaremos su llegada. He aquí que allí estaban Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Juntos estaban en la montaña con sus esposas, sus  hijos,  cuando  llegaron  todos  los  guerreros,  los matadores; no solamente diez y seis mil. [ni] veinticuatro mil139 , de entre las tribus. Rodearon a la ciudad; vociferaban, adornados con flechas, con escudos; golpeaban sus escudos, silbaban, aullaban. Vociferaron exclamaciones, silbidos, cuando llegaron al pie de la ciudad. No había en esto nada que pudiera espantar a Los de las Espinas.

Los  del  Sacrificio:  fueron  simplemente a mirar desde el reborde de las fortificaciones; fueron  en  orden  con  sus  esposas,  sus  engendrados.  Sus  espíritus  [fueron]  solamente  al encuentro de los actos, de la música, de las palabras de las tribus cuando éstas subieron a la faz del monte: poco faltaba para que acabasen [de llegar] hasta la entrada de la ciudad cuando se levantaron las cubiertas de las cuatro calabazas que estaban al borde de  la  ciudad;  entonces salieron las abejas, las avispas, saliendo como humo del interior de cada una de las calabazas.

Así los guerreron fueron acabados por los animales que se pegaban a sus ojos, que se pegaban  a  sus narices, a sus bocas, a sus piernas, a sus brazos. “¿Adonde han ido a coger, adonde han ido a reunir, todo lo que hay [aquí] de abejas, de avispas?” Pegadas así, mordían los ojos; las bestezuelas se abatían furiosas sobre cada uno de los hombres. Embriagados por las abejas, las avispas, sin poder sostener sus flechas, sus escudos, [los hombres] caían sobre la haz de la tierra.

Se tendían al caer ante la montaña. No sintieron que se les traspasaba con flechas, que se les tajaba con el hacha. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, no se sirvieron más que de madera podrida140 ; sus esposas se pusieron a matar.

Solamente una parte [del enemigo] regresó: las tribus [se] fueron a la carrera. Aquellos a quienes primero se alcanzó fueron acabados, fueron matados: no pocos hombres perecieron: [los nuestros] no mataron tanto como sus corazones perseguían, porque los animales estuvieron[también] en contra de ellos No emplearon toda su valentía: sin flechas, sin escudos, mataron. Entonces fueron humilladas todas las tribus. Las tribus se humillaron, pues, ante la faz delBrujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. “Tened piedad de nuestros rostros. No nos matéis”, dijeron. “Muy bien. Pero debíais morir. Os volveréis, pues, tributarias»,  mientras haya días, mientras haya albas”, fue respondido. Tal fue la derrota de todas las tribus por nuestras primeras madres, [nuestros primeros] padres; sucedió allá en el monte ahora llamado Volcán.

Aquellos primeros [antepasados] se fijaron, se multiplicaron, hicieron hijas, hicieron hijos, en la cima del Volcán. Se regocijaron cuando vencieron a todas las tribus, derrotadas allá en el monte.  Así  hicieron:  humillaron  a  las  tribus,  a  todas  las  tribus.  En  seguida  sus  corazones reposaron. Dijeron a sus engendrados que su muerte había estado cercana cuando se  había querido matarlos. He aquí que contaremos la muerte de los llamados Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar.

39

Como ellos sabían [que estaba] [próxima] su pérdida, su muerte, dieron órdenes acerca de ella a sus engendrados. Ningún signo de enfermedad. No gimieron, no tuvieron angustia, cuando dejaron su Palabra a sus engendrados. He aquí los nombres de sus  engendrados.  Brujo  del Envoltorio engendró dos [hijos]: Qo Caib nombre del primer hijo, Qo Cavib nombre del segundo hijo, hijos de Brujo del Envoltorio, abuelos, padres, de los Cavik. He aquí también los dos que engendró Brujo Nocturno, he aquí sus nombres: Qo Acul nombre del primer hijo. Qo Acutec se llamó  el  segundo  hijo,  de Brujo Nocturno, [abuelos, padres] de los de Niha. Guarda-Botín no engendró más que uno, llamado Qo Ahau. Estos tres engendraron. Brujo Lunar no tuvo hijos. En verdad,  tales  son  los  nombres de los engendrados de Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Entonces éstos les dejaron sus órdenes. Juntos estaban los cuatro. Cantaron en la aflicción de sus corazones; sus corazones gimieron mientras cantaron: “Nosotros Vemos”, [es el] nombre del canto  que  cantaron  cuando  hicieron  sus  recomendaciones  a  sus  engendrados.  “Oh  hijos nuestros,  vamos,  nos  regresamos;  palabras  del  alba,  preceptos  del  alba,  os  damos”.  “Oh esposas nuestras, vosotras vinisteis también de nuestra lejana comarca”, dijeron a sus esposas, haciendo  recomendaciones  a  cada  una.  “Ya  está  preparado,  está  manifiesto  en  el  cielo  el Símbolo de los Jefes. Nosotros no hacemos más que regresar: hemos cumplido nuestra tarea; nuestros días están acabados. Pensad en nosotros, no nos borréis de vuestra memorial, no nos olvidéis Vosotros veréis vuestra casa, vuestro país. Prosperad. Que así sea. Seguid vuestro camino. Ved de dónde vinimos”. Así dijo su Palabra, cuando ellos ordenaron. Y entonces Brujo del Envoltorio dejó el signo de su existencia. “He aquí el recuerdo mío que o? dejo. He  aquí vuestra Fuerza. He ordenado, decidido”, dijo. Dejó entonces el signo de su existencia, la Fuerza Envuelta, así llamada: su faz no se manifestaba, sino que estaba envuelta; no se la desenrollaba: a costura no aparecía porque se la envolvía sin [que fuese] visible. Así ordenaron ellos cuando se desvanecieron en la cima de la montaña. No  fueron  inhumados  por  sus  esposas,  sus  hijos. Invisible [fue] su desaparición, su desaparecimiento: visibles sólo sus preceptos. El Envoltorio141 volvióse  preciso  para los suyos, para quienes fue el recuerdo de sus padres; inmediatamente quemaron [copal] ante aquel, para ellos, recuerdo de sus padres. Entonces nacieron hombres de los jefes cuando éstos sucedieron a Brujo del Envoltorio que había comenzado, abuelo, padre, de los Cavik: pero sus hijos llamados Qo Caib, Qo Cavib, no desaparecieron.

Así  murieron  los  cuatro,  nuestros  primeros  abuelos,  padres,  cuando  desaparecieron, cuando  dejaron  a  sus  engendrados,  allá  en el monte Volcán, allá en donde se quedaron sus hijos. Habiendo sido humillados, habiendo sido postrada su gloria, todas las tribus ya no tenían fuerza: no existían todas más que para servir cada día. [Los quichés] se  acordaban  de  sus padres: grande [era] para ellos la gloria del Envoltorio; no la desenrollaron, sino que estaba allí en la Envoltura, con ellos. Fue llamada por ellos Fuerza Envuelta, cuando designaron, cuando dieron nombre a su Secreto dejado por sus padres, lo que hicieron en señal de su ser.

Tal fue la desaparición, la pérdida, de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo  Lunar,  los  primeros  hombres  que  vinieron del otro lado del mar, del Este. Hacía mucho tiempo que habían venido cuando murieron, ancianos, los llamados Los de las Espinas, Los del Sacrificio.

40

[Los tres hijos primogénitos] pensaron después en ir al Oriente, pensaron en las órdenes de sus padres, no las olvidaron. Sus padres habían muerto hacía largo tiempo [cuando] se les dieron esposas de la tribu, suegros, cuando aquellos tres tornaron mujer.

Cuando  partieron,  dijeron:  “Vamos  allá  adonde  el  sol  se  levanta,  de  donde  vinieron nuestros padres”, lo dijeron al ponerse en camino. Aquellos  tres,  los  procreados:  Qo  Caib, nombre de uno de los engendrados de Brujo del Envoltorio. El de todos los Cavik, Qo Acutec, nombre de uno de los engendrados de Brujo Nocturno.

El de los Niha. Qo Ahau, nombre del único engendrado de Guarda-Botín, el de los Ahau- Quiché. Tales son los nombres de aquellos que fueron allá lejos, del otro lado del mar; entonces aquellos  tres  se  fueron.  Segura  era  su Sabiduría, era su Ciencia; su ser [no era] de hombres ordinarios.

Dejaron órdenes a sus [hermanos] mayores, a sus [hermanos] menores, alegrándose de partir. “No moriremos, regresaremos”, dijeron los tres al partir. Ciertamente pasaron por el mar al llegar allá lejos a Oriente, al ir a recibir sus poderes. He aquí el nombre del [título del] jefe a cuyo país llegaron: el Gobierno de los Orientales. Entonces llegaron ante el jefe Nacxit142  nombre del gran jefe, supremo Decididor de Palabra, de mucho poder. He aquí que él les dio las insignias del poder, todos sus atributos. Entonces vinieron las insignias de Consejero.

Consejero  Lugarteniente;  entonces  vinieron  las  insignias  de  la  fuerza  del  poder  de Consejero, Consejero Lugarteniente. Nacxit terminó de darles los atributos del poder. He aquí los nombres:  dosel,  sitial con respaldo, flauta, [tambor] cham-cham, piedras negras y amarillas, garras, zarpas de puma, cráneo de jaguar, Búho [de orejas de asno], [matanza  de]  venado, brazaletes.  [Conchitas]  tat,  cascabeles,  cuna,  pañales, caxcon, chiyom, aztapulul, todo lo que trajeron  después  de  haber  ido  del  otro  lado  del  mar  a  recibir  la  escritura  de  Lugar  de  la Abundancia, los escritos, dícese, de lo que ellos insertaron en su historia.

Cuando hubieron llegado, después, a la cima de la ciudad llamada Volcán, todos los Tam, los Iloc se reunieron, todas las tribus se congregaron, se alegraron de la llegada de Qo Caib, Qo Acutec, Qo Ahau, quienes volvieron a tomar allí el poder tribal. Los Rabinal, los Cakchequel, los de Tziquina-ha, se alegraron. Así aparecieron ante sus rostros las insignias de la grandeza del poder. Grande era también la existencia de las tribus antes de que ellas hubiesen acabado de manifestar su poder. [Los tres jefes] estaban allí, en Volcán.

Con ellos estaban todos aquellos que habían ido al lejano Oriente y que se extendieron por la  montaña;  todos  [eran]  numerosos.  Allí  murieron las esposas de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno.  Guarda-Botín.  “Cuando,  después  de  haber dejado, [de haber] abandonado su país, vinieron, buscaron otros lugares de donde fijarse, innumerables [fueron] los lugares en donde se establecieron, designándolos, dándoles nombres.

Allí se amontonaron, se reforzaron nuestras primeras madres, nuestros primeros padres”, decían antaño los hombres cuando contaban que habían abandonado, dejado su primera ciudad llamada Volcán y [que] de allí habían llegado a otra ciudad llamada Chi Quix. Se extendieron en cada cuartel de la ciudad, hicieron hijas, hicieron hijos. Allí en donde estuvieron, cuatro colinas llevaban juntas el nombre de la ciudad.

Casaron a sus hijas, a sus hijos, pero por sus regalos, solamente para concluir, solamente para acabar, pusieron precio a sus hijas, lo recibieron;  así,  buena  [era]  la  existencia  que  les proporcionaban.

Entonces  pasaron  por  cada  fracción  de  la ciudad; he aquí los nombres: Chi Quix, Chi Chac, Humetaha, Culba-Cavinal, nombres de las colinas donde habitaron.

He aquí que escogieron las colinas de su ciudad, las colinas inhabitadas, que buscaron, porque todos eran numerosos.Aquellos  que  habían  recibido  el  poder en Oriente habían muerto; eran viejos cuando llegaron allí, a cada ciudad; cada una [de éstas] por donde pasaron no poseyó [mucho tiempo] sus  rostros;  tuvieron  dolores,  tormentos,  cuando  llegaron  a  las  lejanas  ciudades,  aquellos abuelos, aquellos padres. He aquí el nombre de la ciudad adonde llegaron.

41

Chi  Izmachi  [es  el]  nombre  de  la  colina en donde estuvo después su ciudad, en donde para siempre estuvieron. Allí creció su fuerza; pulverizaron su cal, su tierra blanca, bajo la cuarta generación de jefes. Decidieron Conacho, Belche Queh, y también el Eminente Jefe. Después gobernaron los jefes Cotuha e Iztayul, nombre del Consejero [y] del Consejero  Lugarteniente; gobernaron allá en Chi Izmachi, que se convirtió en una ciudad perfecta que ellos hicieron. Tres Grandes Mansiones solamente se formaron en Iznachi, las veinticuatro Grandes Mansiones no se formaron todavía. Sus tres Grandes Mansiones se formaron: una, la Gran Mansión de  los Cavek; otra, la Gran Mansión ante el” rostro de los Niha; otra también, la de los Ahau-Quiché. Solamente [como] dos serpientes [eran] las dos fracciones del pueblo. Ahora bien, en Izmachi su corazón era único; no había alertas, no había dificultades; el gobierno estaba en reposo; no había guerras, revueltas; solamente la calma, solamente la paz, en sus corazones. No había envidia, no había odio; en sus acciones, pequeña era su fuerza; no había nada importante, no  había engrandecimiento. Entonces trataron de [hacer] sobrepujar143  el escudo, allí en Izmachi, como marca de su potencia; entonces lo hicieron el signo de su fuerza, el  signo  también  de  su grandeza. Cuando esto fue visto por los Iloc entonces la guerra nació, [hecha] por los Iloc, que querían venir a matar al jefe Cotuha, no queriendo [tener] sino un jefe suyo. En cuanto al jefe Iztayul, querían castigarlo, querían que fuera castigado por  los  Iloc,  que  fuera  condenado  a muerte. Pero su envidia no prevaleció contra el jefe Cotuha, quien marchó contra ellos antes de que [él], [el] jefe, fuera matado por los Iloc, Tal fue el origen de la revuelta y del tumulto de la guerra. Primeramente [los Iloc] atacaron a la ciudad, fueron a matar. Querían la pérdida del rostro Queche: que ellos solos gobernasen [era] su pensamiento. Pero no llegaron más que para morir. Fueron [hechos] prisioneros, fueron [hechos] cautivos, sin que se salvasen muchos. Entonces se comenzó a sacrificarlos. Los Iloc fueron sacrificados ante los dioses: este pago de sus faltas fue hecho por el jefe Cotuha. Muchos se convirtieron en servidores, vasallos, tributarios, habiendo ido a entregarse a la derrota por la guerra contra los jefes, contra los barrancos, la ciudad144 . Sus corazones habían deseado la pérdida, el oprobio, de la faz de la jefatura Quiché: esto no pudo hacerse.  Asi  nacieron los sacrificios humanos ante los dioses: entonces se hizo el escudo de guerra, el origen, el comienzo, de la defensa de la ciudad Chi Izmachi. Ahí también [estuvo] el comienzo, el origen, de su fuerza, porque verdaderamente grande fue la potencia del jefe Quiché. Por  todas  partes  jefes  Sabios,  sin que nadie los humillase, sin que nadie los decentase. Kilos hicieron grande el poder que comenzó allí en Izmachi. Allí aumentaron las escarificaciones [ante] los dioses, y el terror: todas las tribus, tribus pequeñas, tribus grandes, se aterrorizaron viendo la entrada de los hombres prisioneros que sacrificaron, que mataron, para [acrecentar] su fuerza, su dominación,  el  jefe  Cotuha  el  jefe  Iztayul,  con  los  Niha,  los  Ahau-Quiché.  Sólo  estas  tres fracciones del pueblo estaban en la ciudad llamada Izmachi. Allí comenzó también la comida, el festín  para  sus  hijas, cuando éstas se casaban. Por esto se regocijaron los llamados las tres Grandes  Mansiones;  allí  bebieron  sus  bebidas:  allí  comieron  sus  alimentos,  precio  de  sus hermanas, de sus hijas; se regocijaron en sus corazones. Hicieron sus alimentos, sus calabazas cinceladas, en sus Grandes Mansiones. “Solamente nuestras acciones de gracias,  solamente nuestras  ofrendas,  como  signo de nuestro discurso, como signo de nuestra palabra sobre las esposas,  los  esposos”,  decían.  Allí  designaron  a  sus  clanes,  sus  siete  tribus,  sus  barrios.“Unámonos, nosotros los Cavik, nosotros los Niha, y nosotros los Ahau-Quiché”, dijeron los tres clanes,  las  tres  Grandes  Mansiones.  Largo  tiempo  habían  estado  allí  en  Izmachi  cuando encontraron, cuando vieron otra ciudad, cuando abandonaron la de Izmachi.

42

Cuando se levantaron después para partir, fueron a la ciudad Gumarcaah, cuyo nombre fue dicho por los quichés cuando llegaron los jefes Cotuha, Gucumatz, todos los jefes; comenzó,[entonces] la quinta generación de hombres desde el origen del alba, el origen de las tribus, el origen de la vida, de la existencia. Hicieron allí numerosas casas; allí también hicieron la Casa de los Dioses; en el centro, en la cima de la ciudad, la pusieron cuando llegaron, cuando se fijaron.

En seguida su potencia creció todavía. Numerosas, considerables, [eran] sus Grandes Mansiones, cuando éstas celebraron Consejo; se reunieron, se subdividieron,  porque  habían nacido sus querellas; se envidiaban por el precio de sus hermanas, el precio de sus hijas, ya no ofrecían sus bebidas ante sus rostros. He aquí el origen de sus subdivisiones cuando se efectuó el lanzamiento de los huesos, de los cráneos de los muertos, que ellos se arrojaron. Entonces se separaron en nueve clanes; habiendo acabado la querella de  las  hermanas,  de  las  hijas,  se ejecutó la decisión de que gobernarían veinticuatro Grandes Mansiones, y esto sucedió. Hacía mucho tiempo que todos [los hombres] habían llegado allá  a  su  ciudad  cuando  ajustaron  las veinticuatro  Mansiones  allí  en  la  ciudad  de Gumarcaah. Bendecida por el Santo Obispo, esta ciudad está vacía, abandonada145 . Allí llegaron a ser poderosas, reunieron brillantemente sus bancos, sus sitiales con respaldo; todas las faces de su fuerza habían sido distribuidas a cada uno de los jefes: nueve clanes fueron asignados a los nueve jefes de los Cavik, nueve a los jefes de los Niha, cuatro a los jefes de los Ahau-Quiché; dos a los jefes de los Zakik; llegaron a ser numerosos; numerosos también [los subalternos] detrás de los jefes; éstos [eran] solamente los primeros a la cabeza de sus hijos, de su prole; muchos [sub] clanes [fueron asignados] a cada uno de los jefes. Diremos los nombres [de los títulos] de esos jefes, cada uno para cada una de las Grandes Mansiones.

He aquí los nombres [de los títulos] de los jefes ante la faz de los  Cavik.  He  aquí  los nombres  de  los primeros jefes: Consejero, Consejero Lugarteniente, El de Pluvioso, El de los Poderosos  del  Cielo,  Gran Elegido de los Cavik, Hombre del Consejo de Chituy, Colector de Impuestos  de  Quehnay,  Hombre  del  Consejo  del   Juego   de   Pelota   de   Tzalatz,   Orador Lugarteniente. Tales son los jefes ante la faz de los Cavik, los nueve jefes asignados [cada uno] a cada una de las Grandes Mansiones de las cuales serán vistas [más adelante] las faces.

He aquí los jefes ante la faz de los Niha. He aquí los primeros jefes: Jefe-Eminente, Jefe Hablador de los Hombres, Eminente Lugarteniente,  Gran  Lugarteniente,  Orador  Lugarteniente, Gran Elegido de los Niha, El de Sembrador, Jefe Reunidor, de los Festines de Zaklatol,  Gran Colector de Impuestos de Yeoltux; los nueve jefes ante la faz de los Niha.

He aquí en seguida a los Ahau-Quiché. He aquí los nombres de sus jefes: Hablador de los Hombres, Jefe Colector de Impuestos, Jefe Gran Elegido de los Ahau-Quiché, Jefe [de Los] de Volcán; cuatro jefes ante la faz de los Ahau-Quiché, asignados a [cuatro] Grandes Mansiones.

Dos clanes de los Zakik tuvieron también jefes: [El de] la Gran Mansión Florida, Eminente de los Zakik; estos dos jefes [tenían] cada uno una Gran Mansión.

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Así se completaron los veinticuatro jefes, y las veinticuatro grandes Mansiones existieron. Entonces crecieron la fuerza, la dominación, en Quiché; entonces se ilustró, entonces dominó la grandeza de la raza Quiché. Entonces fue pulverizada la cal, fue pulverizada la tierra blanca, para el barranco, la ciudad. Las tribus pequeñas, las tribus grandes, vinieron adonde estaba el nombre del jefe que [hacía la] grandeza del Quiché; entonces nacieran la fuerza, la dominación. Entonces nacieron la Casa de los Dioses y las casas de los jefes. [Éstos] no las edificaron, no trabajaron en ellas, no hicieron [ellos mismos] las casas; no hicieron ni siquiera la Casa de los Dioses; [todo esto no fue hecho] más que por sus hijos, su prole, [quienes se habían] multiplicado146 . Éstos no fueron  tomados  por  violencia,  por  astucia,  por  rapto;  en  verdad  sobre  cada  uno  de  ellos[gobernaban] sus jefes [propios]147  .  Numerosos  eran los hermanos mayores, los hermanos menores.   Reunieron   sus  existencias.  Acrecieron  el  renombre  de  cada  uno  de  los  jefes. Verdaderamente preciosa, verdaderamente grande, [era] la potencia de los jefes; el respeto hacia los jefes creció, y su gloria nació por los hijos, la prole, cuando se multiplicaron también los del barranco, los de la ciudad. Ciertamente, no todas las tribus vinieron a darse así, como cuando durante la guerra se habían humillado los barrancos, las ciudades, sino que por los jefes Sabios se  ilustraron  el  jefe  Gucumatz,  el  jefe  Cotuha. En verdad, aquel Gucumatz llegó a ser un jefe Sabio. Una hebdómada para subir al cielo; una hebdómada caminaba para descender a Xibalbá. Una hebdómada él era serpiente, se volvía realmente serpiente: una hebdómada se hacía águila, una hebdómada también jaguar, se volvía verdaderamente la imagen del águila, del jaguar; una hebdómada aún, sangre coagulada, volviéndose solamente sangre coagulada. Verdaderamente, la existencia de aquel jefe Sabio espantaba ante su rostro a todos los jefes. El rumor se divulgó; todos los jefes conocieron la existencia de aquel jefe Sabio. Tal fue el origen de la grandeza del Quiché cuando el jefe Gucumatz hizo aquellos signos de su grandeza. Su faz no se perdió en los corazones  de  los  nietos,  de  los  niños. Él no hizo aquello para que hubiese un jefe Sabio sino para, por su existencia, hacer someterse a todas las tribus, para, por sus actos, estar solo a la cabeza de las tribus148 . Aquellos jefes Sabios llamados Gucumatz [y Cotuha]fueron la cuarta generación de jefes y verdaderos Consejero. Consejero Lugarteniente. Quedó su posteridad, su descendencia, que tuvo la fuerza la dominación cuando engendraron hijos que hicieron mucho. Así fueron engendrados Tepepul, Ztayul, cuyo gobierno fue la quinta generación:  fueron jefes: cada generación de jefes engendró.

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He aquí ahora los nombres de la sexta generación de jefes, los dos muy grandes jefes: E- gag-Quicab, nombre de un jefe; Cavizimah, nombre del otro. Quicab, Cavizimah, hicieron mucho; engrandecieron el Quiché por su existencia verdaderamente sabia. He aquí la humillación,  la destrucción, de los barrancos, de las ciudades, de  las  tribus  pequeñas,  de  las  tribus  grandes, muy  cercanas,  entre  las  cuales estaban antaño la ciudad, la colina, de los Cakchequel, la Chuvila149  actual, y la colina de los Rabinal, la  Pamaca150 , la colina de los Caok, la Zaka- baha151  , así como la ciudad de Zakuleu152 , Chuvi-Migina153 , Xelahu154 , Chuva-Tzak155 , y Tzolohche156   .  Quicab  los  detestaba;  hizo  la  guerra;  en  verdad,  él  humilló,  destruyó,  los barrancos, las ciudades, de los Rabinal, de los Cakchequel, de los  Zakuleu.  Llegó,  venció,  a todas las tribus. Quicab llevó lejos sus armas. Cuando una fracción, dos fracciones, no traían el tributo de todos sus bienes, él humillaba a sus ciudades.  Las  tribus  trajeron  el  tributo  ante Quicab,  Cavizimah.  Entraron  en  servidumbre; fueron desangradas, fueron asaetadas en los árboles; no tuvieron ya gloria, no tuvieron ya renombre. Tal fue la destrucción de las ciudades, al instante destruidas sobre la tierra. Como hiere el  relámpago  y  destruye  a  la  piedra,  [Quicab] aterrorizaba de súbito, sometía a las tribus. Delante de Colché, un montículo de piedras es hoy la señal de una ciudad; poco falta para que no esté tallada como si él la hubiera cortado con el hacha; allá, en el valle llamado Petatayub, está visible ahora; todos los hombres vieron al pasar ese  testimonio  de  la  bravura  de  Quicab.  No  se  le  pudo  matar,  no  se  le  pudo  vencer. Verdaderamente era un Varón; tomó los tributos de todas las tribus. Cuando, habiendo celebrado consejo, todos los jefes fueron a fortificar los contornos de los barrancos, los contornos de las ciudades,  él  humilló  a  las  ciudades  de  todas  las  tribus.  Después  salieron  los  guerreros exploradores, fueron creados los clanes que debían habitar en las colinas [abandonadas]. “Si la tribu volviera a habitar la ciudad”, decían todos los jefes, uniendo sus Sabidurías. [Los guerreros] iban  entonces  a  los  lugares  designados.  “Como  nuestra  muralla,  como  nuestro  clan,  como nuestras  empalizadas, nuestras fortalezas, será esto. Que ésta sea nuestra valentía, nuestra bravura”, decían todos los jefes en los lugares indicados, cada uno para su clan, para combatir a los guerreros [enemigos]. Cuando esto fue ordenado, fueron a los lugares designados a habitar el país  de  las  tribus;  fueron  para esto a aquellas regiones. “No os asustéis si hay guerreros que marchan contra vosotros para mataros; venid aprisa a decir [me] lo; yo iré y los mataré”, les dijo Quicab cuando dio sus órdenes a todos y al Eminente, al Hablador de los Hombres. Entonces fueron los arqueros, los honderos, así llamados; no fueron más que los antepasados, los padres, de todos los hombres Queche; estaban en cada colina, solamente  para  guardar  las  colinas, solamente para velar sobre las flechas, las hondas, para guardar [las] [contra] la guerra, cuando fueron. Sin alba diferente, sin dioses diferentes, solamente para  fortificar  sus  ciudades.

Entonces          todos    aquellos            [ocupantes]      salieron:  Los  de  Uvila,  Los  de  Chutimal,  Zakiya, Xahbaquieh, Chi-Temah, Vahxalahuh, con los de Cabrakán, Chabicak-Chi-Hunahpu, con Los de Maká, Los de Xoyabah, Los de Zakcabaha, Los de Zihaya, Los de Migina, Los de Zelahub, de las llanuras,  de los montes; salieron a velar sobre la guerra, a guardar la tierra adonde iban por [orden de] Quicab, Cavizimah, Consejero, Consejero Lugarteniente, y del Eminente, el Hablador de los Hombres, los cuatro jefes. Fueron enviados para velar sobre los guerreros [enemigos] de Quicab. Cavizimah, nombres de los dos jefes ante los Cavik; de Quemá, nombre del jefe ante los Niha; de Achak-lboy, nombre del jefe ante los Ahau-Quiché. Tales son los nombres de los jefes que  enviaron,  que expidieron, cuando sus hijos, su prole, fueron a las colinas, a cada colina. Primero fueron. [En seguida] llegaron prisioneros, llegaron cautivos, ante Quicab. Cavizimah el Eminente, el Hablador de los Hombres. Los arqueros, los honderos, hicieron la guerra, hirieron prisioneros,  hicieron  cautivos.  Aquellos  guardianes llegaron a ser Varones; su renombre, su memoria,  se  acrecentaron por los jefes cuando regresaron a darles lodos sus prisioneros, sus cautivos. En seguida se unieron los consejos de los jefes: Consejero. Consejero Lugarteniente.

Eminente,  Hablador  de  los  Hombres.  De  allí  salió  la  Decisión  de  que  aconteciere  lo  que aconteciere, ellos serían los primeros, sus cargos representarían a los clanes. “Yo Consejero, yo Consejero Lugarteniente: Consejero es mi dignidad, como tú Jefe Eminente: la potencia de los Eminentes existirá”, dijeron todos los jefes cuando tomaron su Decisión. Lo mismo hicieron los Tam,  los  Iloc.  De  rostros  iguales  [fueron]  las  tres  fracciones  del  Quiché,  cuando  tomaron posesión, cuando fueron escogidos, los primeros de sus hijos, de su prole. Tal fue la Decisión tomada, pero no fue tomada allí, en el Queche. Los nombres subsisten de las colinas en donde tomaron posesión los primeros de los hijos, de la prole, estando entonces cada uno en su colina y habiéndose reunido juntos. Xebalax, Xecamac, [son los ] nombres de las colinas en donde tomaron posesión en donde llegaron al poder. Esto se hizo en Chulimal. Tales fueron su elección, su  loma  de  posesión,  y  la  designación  de  veinte  Eminentes,  de  veinte  Consejeros,  por  el Consejero,  el  Consejero Lugarteniente. El Eminente, el Hablador de los Hombres. Tomaron posesión de su cargo todos los Eminentes, Consejeros, once Grandes Elegidos. Eminente Jefe, Eminente de los Zakik, Eminente de los Varones, Consejeros de los Varones, Carpinteros de los Varones, Cima de los Varones; tales son los nombres [de las dignidades] de Varones que ellos crearon, que ellos escogieron, que ellos nombraron, en sus bancos, sus sitiales con respaldo, los primeros  de  los  hijos,  de  la prole, de los hombres Quiché, los exploradores, los oidores, los arqueros, los honderos; murallas, puertas, empalizadas, fortalezas, [hubo] alrededor del Quiché. Lo mismo hicieron los Tam, los Iloc; los primeros de los hijos, de la prole, que estaban en cada colina, tomaron posesión, fueron escogidos.

Tal fue el origen de los Eminentes-Consejeros, de las dignidades de cada clan hoy; así fue su aparición cuando éstas aparecieron por [orden de los] Consejero, Consejero Lugarteniente, y del Eminente, del Hablador de los Hombres, cuando éstas surgieron.

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He  aquí  que  diremos  los  nombres  de las Casas de los Dioses. En verdad, la casa se llamaba con el nombre del dios. Grandísimo Edificio de Pluvioso, [era el] nombre del edificio, de la casa de Pluvioso, de los Cavik. Sembrador, nombre del edificio, de la casa de Sembrador, de los Niha. Volcán, nombre del edificio, de la casa del dios de los Ahau-Quiché. Mansión Florida que se ve en Cahbaha, nombre de otro grandísimo edificio en donde estaba  una  piedra158 adorada por los jefes Quichés, adorada por toda la tribu. La tribu comenzaba el sacrificio ante Pluvioso; en seguida el Consejero, el Consejero Lugarteniente, adoraba  también;  finalmente íbase a dar las plumas, los tributos, ante los jefes. He aquí los jefes que ellos sostenían, que ellos alimentaban; el Consejero, el Consejero Lugarteniente. Ellos habían fundado  la  ciudad, aquellos grandes jefes, aquellos hombres Sabios, aquellos jefes Sabios, Gucumatz, Cotuha, así como los Sabios jefes Quicab, Cavizimah. Sabían si la guerra se haría. Todo se les manifestaba; veían si habría muerte o hambre o revuelta. Igualmente sabían adonde estaba la manifestación, adonde  estaba el Libro llamado por ellos Libro del Consejo. No solamente así era grande la existencia de los jefes, [sino que] grandes también [eran] sus ayunos, pago de los edificios, pago del poder por ellos. Largo tiempo ayunaban, sacrificaban ante sus dioses. He aquí su modo de ayunar. Nueve hombres ayunaban; otros nueve sacrificaban, incensaban; trece hombres  más ayunaban, y trece sacrificaban, incensaban, ante Pluvioso, ante su dios; no comían más que zapotillos rojos, zapotes matasanos, frutas; no [tenían] tortillas para comer; o diecisiete hombres sacrificaban o diez [y siete]159  ayunaban; no comían verdaderamente mientras cumplían los grandes preceptos, ese signo del ser de los jefes160 . No tenían esposas con las cuales dormir; permanecían solos, se guardaban de ellas, ayunaban; solamente estaban a diario en la Casa de los Dioses, no haciendo más que adorar, incensar, sacrificar. Allí estaban por la tarde, al alba. Solamente gemían sus corazones, solamente gemían sus vientres, pidiendo la felicidad, la vida, para sus hijos, su prole, y también su potencia, levantando sus rostros al cielo. He aquí su ruego a  los  dioses  cuando  pedían, he aquí el gemido de sus corazones: “¡Salve, Bellezas del Día, Maestros Gigantes, Espíritus del Cielo, de la Tierra, Dadores del Amarillo, del Verde, Dadores de Hijas,  de  Hijos!  Volveos [hacia nosotros], esparcid el verde, el amarillo161 , dad la vida, la existencia, a mis hijos, [a] mi prole. Que sean  engendrados,  que  nazcan  vuestros  sostenes, vuestros  nutridores, que os invoquen en el camino, [en] la senda, al borde de los ríos, en los barrancos,  bajo  los  árboles,  bajo los bejucos. Dadles hijas, hijos. Que no haya desgracia, ni infortunio. Que la mentira no entre detrás de ellos, delante de ellos. Que no caigan, que no se hieran, que no se desgarren, que no se quemen. Que no caigan ni hacia arriba del camino, ni hacia abajo del camino. Que no haya obstáculo, peligro, detrás de ellos, delante de ellos. Dadles verdes caminos verdes sendas. Que no hagan ni su desgracia ni su infortunio vuestra potencia, vuestra hechicería. Que sea buena la vida de vuestros sostenes, de vuestros nutridores,  ante vuestras bocas, ante vuestros rostros, oh Espíritus del Cielo, oh Espíritus de la Tierra, oh Fuerza Envuelta, oh Pluvioso, Sembrador, Volcán, en el cielo, en la tierra, en los cuatro ángulos, en las cuatro extremidades. En tanto que exista el alba, en tanto que exista la tribu, que estén ellos ante vuestras bocas, [ante] vuestros rostros, oh dioses”. Así [rogaban] los jefes cuando adentro [de la Casa de los Dioses] ayunaban los nueve hombres, los trece hombres,  los diecisiete hombres. Ayunaban  durante  el  día.  Sus corazones gemían sobre sus hijos, su prole, y sobre todas las esposas, los engendrados, cuando cada uno de los jefes hacía su oficio. Ese era el precio de su“blanca”  vida, el precio de su poder, de aquel poder de Consejero, Consejero Lugarteniente, Eminente,  Hablador  de  los  Hombres162    .  De  dos  en  dos  entraban  [en  funciones],  se reemplazaban, encargados de la tribu y de todos los hombres Queche. Única [era] la fuente de su  historia,  la  fuente  de  su sostén, [de su] alimento. Semejante [era] la fuente de su historia, semejantes también las acciones de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakche-quel,[de] Los de Tziquinaha, Tuhalaha, Uchabaha; entonces única palabra y oído  [había]  entre  los Queche cuando hacían todo aquello. No solamente gobernaban así, sino que [además] no ponían  aparte  los  dones  de  sus  sostenes,  de  sus  nutridores,  sino  que  [con  ellos]  hacían alimentos, bebidas163 . No les pagaban. Habían ganado, habían arrebatado su poder, su fuerza, su dominación164 . No solamente se humillaron así los barrancos, las ciudades, [sino que] las tribus pequeñas, las tribus grandes, dieron de buen grado165 , llegaron jadeítas, llegaron metales preciosos  y  llegaron  ámbar,  gigantescos  puñados,  gigantes  con  esmeraldas,  con  piedras preciosas,  llegaron  verdes  guirnaldas;  estos  tributos de todas las tribus llegaron ante los jefes Sabios  Gucumatz,  Cotuha,  y  ante Quicab, Cavizimah, Consejero, Consejero Lugarteniente, [y ante]  el Eminente, el Hablador de los Hombres. Ciertamente, aquello no era poca [cosa], y no eran  pocas  las  tribus  que  [aquellos jefes] habían vencido; de numerosas fracciones de tribus venía el tributo al Queche: y ellas sintieron, sufrieron pesadumbre. [No fue] aprisa, sin embargo, como  nació  la Fuerza [de aquellos jefes] Gucumatz fue el origen de la grandeza del poder, el comienzo del engrandecimiento, y el engrandecimiento del Quiché. He aquí que pondremos en orden las generaciones de los jefes con sus nombres; nombraremos a todos los jefes.

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He aquí las generaciones, el orden, de todos los gobiernos que tuvieron su alba en Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar, nuestros primeros abuelos, nuestros primeros padres,  cuando se mostró el sol, cuando se mostraron la luna, las estrellas. He aquí que  vamos  a  comenzar  las  generaciones,  el orden de los gobiernos, desde el origen de [su] tronco hasta la entrada [en funciones] de los jefes, y cuando entraba [en posesión del cargo], cuando moría, cada generación de jefes, de abuelos, con la jefatura de toda la ciudad, cada uno de  los  jefes.  He  aquí  que  se  manifestará el rostro de cada uno de los jefes, he aquí que se manifestará cada rostro, de cada uno de los jefes quichés.

GRANDES MANSIONES DE LOS CAVIK

Brujo del Envoltorio, origen de los Cavik.

Qo Caib, segunda generación, después de Brujo del Envoltorio.Balam Conaché166  comenzó [las funciones de] Consejero; tercera generación.

Cotuha, Ztayul167 , cuarta generación.

Gucumatz, Cotuha, origen de los jefes Sabios, fueron la quinta generación.

Tepepul, Ztayul, sexto orden.

Quicab168  Cavizimah169 , el séptimo cambio del poder; igualmente Sabios.

Tepepul e Iztayub, octava generación.

Tecum170 , Tepepul, novena generación de jefes. Vahxaki-Caam171 , Quicab, décima generación de jefes.

Vukub-Noh172 , Cavatepech173  undécimo grado de jefes.

Oxib-Quieh174 , Beleheb-Tzi175 , duodécima generación de jefes; gobernaban cuando vino Donadiú; fueron ahorcados por el jefe Caxtilan.

Tecum, Tepepul, fueron tributarios ante los hombres Caxtilan; dejaron hijos; decimotercia generación de jefes.

Don Juan de Rojas, don Juan Cortés, decimocuarta generación, fueron engendrados por Tecum, Tepepul.

He  ahí  las  generaciones,  el  orden,  del  gobierno  de  los  jefes  Consejero,  Consejero Lugarteniente, ante la faz de los Cavik-Quiché.

He aquí que diremos otra vez los clanes. He aquí las Grandes Mansiones de cada uno de los jefes176   después del Consejero, del Consejero Lugarteniente; he aquí los nombres de las nueve Grandes Mansiones y los nombres de las jefaturas de cada Gran Mansión.

Jefe Consejero, [jefe supremo de Gran Mansión: Cu Ha, nombre de la Gran Mansión.

Jefe Consejero Lugarteniente: Tziquiná, nombre de la Gran Mansión [de la cual era jefe supremo].

Gran Elegido de los Cavek. [jefe] supremo de Gran Mansión. Jefe El de Pluvioso, [jefe] supremo de Gran Mansión.

Jefe El de los Poderes del Cielo, [jefe] supremo de Gran Mansión. Hombre del Consejo de Chituy [jefe; supremo de Gran Mansión. Colector de Impuestos de Quehnay, [jefe] supremo de Gran Mansión.

Hombre del Consejo en la Sala [del juego] de Pelota de Tzalatz-Xcuhxeha, [jefe supremo de Gran Mansión.

Dominador de los Extranjeros, [jefe] supremo de Gran Mansión.

Tales son los nombres de los clanes de los Cavik. Numerosos los hijos, los engendrados, detrás de esas nueve Grandes Mansiones.

GRANDES MANSIONES DE LOS NIHA

He aquí las nueve Grandes Mansiones de los Niha. Diremos primero las generaciones de su gobierno. Único fue el tronco, el origen, antes del nacimiento del día, del nacimiento del alba, para los hombres.

Brujo Nocturno, primer abuelo, padre.

Qo-Acul, Qo-Acutec, segunda generación.Qo-Chahuh, Qo-Tzibaha177 , tercera generación. Beleheb Gih178 , cuarta generación.Cotuha, quinta generación de jefe. Batza, sexta generación.Ztayul, en seguida, séptima generación. Cotuha, octavo orden de gobierno. Beleheb Gih, noveno grado.Quema, así llamado, décima generación. Ahau-Cotuha179 , undécima generación.Don Christóval, así llamado, gobernó ante la faz de los hombres Caxtilan. Don Pedro de Robles180 , Jefe Eminente, ahora.Éstos son todos los jefes habidos sucesivamente [como] Jefes Eminentes. He aquí que diremos en seguida la jefatura de cada Gran Mansión.Jefe Eminente, el primer jefe ante los Niha, [jefe] supremo de Gran Mansión. Jefe Hablador de los Hombres [jefe] supremo de Gran Mansión.Jefe Eminente Lugarteniente, [jefe] supremo de Gran Mansión. Gran Lugarteniente [jefe] supremo de Gran Mansión.Orador Lugarteniente, [jefe] supremo de Gran Mansión. Gran Elegido de los Niha, [jefe] supremo de Gran Mansión. Jefe [El de] Sembrador, [jefe] supremo de Gran Mansión. Jefe de los Festines, [jefe] supremo de Gran Mansión.

Gran Colector de Impuestos de Yeoltux, [jefe] supremo de Gran Mansión.

Tales son las Grandes Mansiones de la faz de los Niha, tales son los nombres que designan a los clanes de los Niha.

Numerosos [son] también los hombres de los clanes de cada uno de los jefes de quienes dijimos primero los nombres.

GRANDES MANSIONES DE LOS AHAU-QUICHÉ

He aquí también a los de los Ahau-Quiché. He aquí al abuelo, al padre:Guarda-Botín, primer hombre.Qo-Ahau, nombre del jefe de la segunda generación. Caklacán181 .Qo-Cozom. Comahcun. Vukub-Ah182 . Qo-Camel183. Coyabacoh. Vinak-Bam.

Tales son los jefes ante la faz de los Ahau-Quiché, y tales [son]  las  generaciones,  los grados.

He  aquí  los  nombres  [de  los  títulos]  de  los  jefes  en  las  Grandes  Mansiones;  cuatro Grandes Mansiones solamente:Hablador de los Hombres, nombre del primer jefe, [jefe] supremo de Gran Mansión. Colector  de  Impuestos  de  los  Ahau  [Quiché],  segundo  jefe,  [jefe]  supremo  de  Gran Mansión.

Gran Elegido, de los Ahau [Quiché], tercer jefe, [jefe] supremo de Gran Mansión.

[El de] Volcán, cuarto jefe, [jefe] supremo de Gran Mansión. Así cuatro Grandes Mansiones de la faz de los Ahau-Quiché.

Había  pues  tres Grandes Elegidos como padres escogidos por todos los jefes quichés. Juntos se reunían los tres Elegidos, aquellos  engendradores,  aquellas  madres,  de  la  palabra, aquellos padres de la palabra. Bastante grande [era] el ser de los tres Elegidos184 . [El primero], Gran Elegido ante la faz de los Niha; el segundo. Gran Elegido de los Ahau [Quiché], ante la faz de los Ahau-Quiché; el tercero, Gran Elegido [de los Cavek]; tres Elegidos, cada uno ante la faz de su clan.

Tal fue la existencia del Quiché, porque ya no hay está perdido, aquello que hacía ver lo que  fueron  antaño  los  primeros  jefes.  Así, pues, es el fin de todo el Quiché llamado Santa Cruz185.

VOCABULARIO DE LOS NOMBRES SAGRADOS QUE SE CITAN EN LA OBRA

A fin de evitar la excesiva multiplicidad de las notas, ya muy numerosas —dice Georges Raynaud—,  doy  aquí  los  nombres  propios  de los dioses, héroes, animales míticos y lugares sagrados  o  fabulosos;  mi  traducción de ellos sólo contiene su interpretación. Cuando supongo que ésta es nueva, añado a continuación una (R). En este vocabulario sigo el orden  de  la aparición de dichos nombres en el texto, indicando simplemente los números de los párrafos.

1.    Tzakol:    Constructores.    Bitol:    Formadores.    Alom:    Procreadores.  Qaholom: Engendradores.  Hun  Ahpu  Vuch:  Maestro  Mago  del  Alba;  símbolo  fonético.  1—Tirador  de Cerbatana-Opossum. Hun Ahpu Utiu: Maestro Mago del Día (R); símbolo fonético: 1— Tirador de Cerbatana-Coyote [Brinton ha creído que el Coyote representaba a la noche]; no siendo de fácil escritura la palabra Pu [z], la magia [y más especialmente el acto mágico  por  excelencia,  el sacrificio humano o divino] ha sido representada fonéticamente por Pu [b], la cerbatana; de ahí viene que la cerbatana sea el arma de esos dioses. [El Vocabulario N° 41 del Fondo Americano de la Biblioteca Nacional de París da para Hunahpu el  sentido  secundario  de  “Flor  Fragante”; ahora bien: en el calendario cackchiquel, Hunahpu corresponde al día  Xóchitl,  “Flor”  del  mes mexicano y a Ahau, “Jefe”, de los yucatecos. Debe advertirse, además, que Román y Zamora acopla Hun Ahpu y no Hun Batz a Hun Chuen.]—Zaki Nima Ak: el Gran Cerdo del Alba (R). Zaki Nima  Tzyz: el Gran Tapir del Alba (R). [Éstas son las dos únicas divinidades a las cuales he conservado  la,  quizás  primitiva,  forma  animal.  No  creo,  sin  embargo,  que  sean  esas  las interpretaciones que les daban los quichés del siglo XVI y que se deba considerar a esos dos nombres como una supervivencia de los dioses animales y, por consiguiente, como si designaran un celeste Cerdo y un celeste Tapir] [Pisote: Nasua Narica]. [Aquí, como en el resto de la obra, empleo indiferentemente Pisóte y Tapir, aunque estos dos nombres indiquen dos animales bien diferentes; todos los vocabularios que he podido consultar dan las dos traducciones por Tzyiz, y por tanto me es imposible precisar, por el momento. Haré notar, además, que la palabra Tzyis sólo aparece tres veces.] Los Vocabularios permitirían otras dos interpretaciones: 1° Ak: “lengua [de la boca]” y Tzik: “hablar”, de donde podría obtenerse: Gran Hablador del Alba y Gran Orador del Alba, para los dos nombres completos; 2° Ak: “pimiento  [chile]”  y  Tzys:  “picar”,  de  donde saldría: el Gran Mortificador [por lo picante del pimiento] del Alba y el Gran Escarificador del Alba.— Tepeu: Dominadores. Gucumatz: el Kukulkan “Poderosos del Cielo” (R) de los mayas. Este último nombre era uno de los epítetos, el principal quizá, de los antiguos dioses supremos: los diversos pueblos de la América Media tradujeron en sus lenguas [Quetzalcohuatl de los nahuas] la lectura puramente fonética del peroglifico-símbolo “Emplumada Serpiente” de  este  nombre divino  que  acabó  por  no  ser  aplicado,  al  menos entre los mexicanos, más que a un dios del viento, especialmente del viento del Este, aunque de origen solar. —Qux Cho: Espíritus de los Lagos. Kux Palo: Espíritus del Mar. — Ah Rax Lak: Los de la Jadeíta Verde [o Rica], los de la Tierra Llana y Verde [o Rica] (R). Ah Rax TzeI: Los de la Verde [o Rica] Copa [de las Aguas]. — lyom: Abuela. Mamom: Abuelo. —Xpiyacoc: Antiguo Secreto. Antiguo Misterio (R). Xmucane: Antigua Ocultadora. [Cipactonal [o Cipactli] y Oxomoco de los mexicanos]. —Matzonel: Guarda- Secreto (R). Chukanel: Ocultadora (R). — Camel lyom: Abuela [que forma parte]  de la Pareja[Mágica de Abuelos (R). Camel Mamom: Abuelo [que forma parte] de la Pareja  [Mágica  de Abuelos] (R). La cifra 2 [Ome en náhualt: Ca, Camel en quiché: etc.] añadida como prefijo a un nombre sagrado implica casi siempre la idea de pareja, de par. — Dios [en español en el textoquiché]. Entre los actuales indios mayas de Yucatán. El Gran Dios está al frente de un Panteón puramente pagano.

2.  Qux  Cali:  Espíritus del Cielo. — Hurakán: Maestro Gigante. El símbolo fonético: 1– pierna, ha causado el error de Brasseur y de sus traductores, y emparienta quizás, si no a este dios  supremo,  por  lo  menos  a  su símbolo, con uno de los símbolos del muy grande dios mexicano  Tezcatlipoca.  –  Cakulha  Hurakán:  Maestro  Gigante  Relámpago;  frecuentemente“Relámpago”,  se  sobrentiende.  Chipi  Cakulha: Huella [Surco] del Relámpago. Raxa Cakulha: Esplendor del Relámpago.

3.  Qux  Uleu:  Espíritus  de  la  Tierra.  –  Camuy  Alom:  Pareja  Procreadora  (R).  Camul Qaholom: Pareja Engendradora (R). – Ah Cuval: Los de las Esmeraldas. Ah Yamanic; Los de las Gemas. – Ah Chut: Los del Punzón. Ah Tzalam: Los de las Tablas [Arquitectos]; Brinton traduce:“Los  de  las  Tabulas”  [Archivistas].  –  Ah Gol: Los de las Resinas [fabricación u ofrenda]. – Ah Toltec:  El  Edén  de  la  América  Media,  en  general,  se  llama  Tulan  o  Tul-lan:  Lugar  de  la Abundancia; jeroglífico fonético mexicano: Lugar de las Espadañas. Los habitantes fabulosos de esa  imaginaria  ciudad,  llamados  toltecas,  pasaban  por  ser  grandes  artistas,  incomparables artesanos. Así, Ah Toltec puede traducirse por “Los del Lugar de la Abundancia”, o interpretarse por “los Artistas”. [Los mexicanos tenían otros Edenes, particularmente Aztlán. “Lugar del Alba”(R), cuyo jeroglífico fonético: “Lugar de las Garzas Blancas”, ha sido tomado por la traducción. Diego  Duran  traduce  Aztlán  por  “Lugar  de  la  Blancura”].  –  Chirakán   Xmucané:   Antigua Ocultadora con Gigante Abertura [¿Boca? ¿Vagina?] [Cf. Códice Troano]. – Alay: Procreadores.– Quxlay: Animadores.

4. Ah Tzak: Los de la Construcción. Ah Bit: Los  de  la  Formación.  –  Banal:  Hacedores. Vinakirizay: Vivificadores. – Xecotcovach: Cavador de Rostros: epíteto [juego  de  palabras]  del águila  [Qot],  sobre  todo  del  águila  divina  [Cf.  Códice  Troano].  Camazotz  [y  no  Ca-malotz]: Murciélago de la Muerte. Cotzbalam: Brujo Pavo (R); El pavo es el ave de Tlaloc-Bacab dios de la lluvia, de la vida. Tucurbalam (R) [y no Tecumbalam}: Brujo Búho (R): el Búho es el ave de la noche, de la muerte.

5. Vukub Cakix: Principal Guacamayo (R); el guacamayo es el ave del fuego solar, del sol. Hunahpu: Maestro Mago. Xbalanqué: Pequeño [Joven Segundón] Brujo, Brujito (R).

6.  Zipacná:  Sabio  Pez-Tierra  (R).  Es  el  Cipactli  [palabra  que  no  es  náhuatl]  de  los mexicanos, el Pez Primordial metamorfoseado en Tierra [Cf. Libro de Oro y Thesoro indico, etc.]; esto le acerca al antiquísimo Tla-loc “Terrestre” de México. – Cabrakán: Gigante de la Tierra (R). Ciertos americanistas, habiendo leído Cab “dos” o “cuatro”, y R’akan “pierna” [que es el símbolo fonético], en lugar de Rakan “gigante”, han llegado a desconcertantes divinidades de  2,  3  y  4 patas. Cabrakán es el nombre teóforo de los sismos. – Chimalmat: [La] Que se torna Invisible por encantamiento (R) o [La de la] Abertura [¿Boca? ¿Vagina?] vuelta Invisible  (R).  Esta  última traducción, que la emparienta, como epíteto, a Chirakán Xmucané, conviene mejor a esta madre de  dioses. Tierra que una asimilación a la mexicana [?] Chimalman “Portadora de Escudo”, madre unas veces de Quetzalcohuatl, otras de Huitzilopochtli.

7. Hun Hunahpu: Supremo Maestro Mago (R). Algunas páginas dan al hijo el nombre de su padre.

10. Yacalic: Fundación.

11. Hun Munahpu: este nombre está aquí en su lugar. Vukub Hunahpu: Principal Maestro Mago (R). – Hun Batz: Maestro Mono (R); El Batz es un gran mono aullador. Hun Chuen: Maestro Mono;  el  Chuen,  más  pequeño que el Batz, es definido como: Babuino, en algunas listas de nombres;  para  simplificar,  traduzco:  Maestro Simio (R). – Batziyalo (R) y no Bakiyalo [la tz ha podido leerse como k en el manuscrito antiguo, sea que dicho sonido haya sido representado por la doble letra española,  sea sobre todo que lo haya sido por el signo especial, de sonido muy semejante, llamado cuatrillo con coma; este último caso es probable, pues un MS., de Brasseur, según  creo, de la Biblioteca Nacional de París escribe Baquiyalo, y la qu es la transcripción habitual del cuatrillo ordinario, signo que puede reemplazar en el texto al cuatrillo con  coma simplemente      si          la   coma   se   borra]:   Paridora   [o   Dadora;   según   algunos   Vocabularios fragmentarios: Amamantadora] de Monos (R). – Voc, Vac: Gavilán; ave ofiófaga, mensajera de los  Maestros  Gigantes.  –  Xibalbá:  Lugar  de  la  Desaparición,  del  Desvanecimiento,  de  los Muertos.  Para  la  comodidad  de la lectura, conservo en la traducción del Popol Vuh la palabra quiché, muy frecuente. Xibalbá es uno [probablemente el primero inventado de los tres lugares de ultratumba; es el subterráneo Mictlan de los mexicanos. – Hun Came: Supremo Muerto (R). Vukub  Came:  Principal  Muerto  (R).  –  Xiqiripat:  no  propongo  sino  muy  hipotéticamente  la traducción “Extiende Tullidos”, no osando reproducir la de “Fardo de Sangre” que hallo en una de mis notas muy viejas, de la cual no puedo encontrar el origen. Cuchumaquiq: Reúne Sangre. – Ahalpuh:  Hacedor  de  Abscesos.  Ahalganal:  Hacedor  de  Ictericia.  –  Chamiabak:  Varilla  de Huesos. Chamiho-lom: Varilla de Cráneos. – Ahalmez: Hacedor de Traición  (R).  Ahaltogob: Hacedor de Infortunio. – El texto dice aquí: Xic “Gavilán”, pero más lejos pone: Quiqxic: Gavilán de Sangre. Patán: Opresión, Fardo (R).

12.  Tacur:  Búho.  Los  cuatro  Búhos  de  Xibalbá  son  Ahpop-Achi  “Consejeros  de  los Varones”, y son los mensajeros de los dos grandes Jefes de los Muertos [Cf. los Búhos, enviados de la suprema pareja divina de Mictlan en los sacrificios humanos]. Se les verá también hacer de sacrificadores,  y  después,  de  encargados  por  los dioses celestes de castigar ciertas faltas. – Chabi Tucur: Flecha Búho. Hurakán Tacur: Maestro Gigante Búho (R); también aquí el jeroglífico habitual “Una pierna” [R’akan] ha perturbado los sesos de los americanistas, y  no  se  le  ha concedido más que una pata a ese pobre búho.  Cakix  Tucur:  Guacamayo-Búho  o  Búho  de Fuego,  puesto que el guacamayo es el ave del fuego solar. Holom Tucur: Cabeza-Búho. – Nimxor Carchak: Juego de Pelota Ornado con Gran Frontón (R). No se  ve  bien  qué  papel desempeñarían aquí la Ofrenda y el Cenicero de que  hablan  Brasseur  y  otros.  –  Nuzivan-cul: Barranca Cantante Resonante (R). – Cuzivan: Barranca Cantante (R). Quiqia: Río de la Sangre [o de las Razas]. – Ri Gekabe: El del Camino Negro. — Gekuma Ha: Mansión Tenebrosa. — Zaki- Tok:  Blanco  Pedernal:  es  el cuchillo de los sacrificios de Xibalbá; por eso hay en el texto la chanza sobre el “juego punzante”. Un autor, obsesionado por el Infierno cristiano, se pregunta si ese pedernal no es la “piedra de fuego” de ese lugar un poco ardiente. — Xuxulim Ha: Mansión de los Calofríos (R). — Balam Ha: Mansión de los Jaguares. — Zotzi-Ha [Escrito Zotzim-Ha en el párrafo 20]: Mansión de los Murciélagos. Jaguares y murciélagos eran muy a menudo animales simbólicos [Cf. diversos códices] del mundo subterráneo, del país de los Muertos. — Chayim-Ha: Mansión  de  Obsidiana, de las Armas. — Pucbal-Chah: Juego de Pelota de los Sacrificios (R). Leo  Pucbal  en  lugar  de  Pucbal del texto. La omisión de esta cédula ha hecho, hasta ahora,enterrar  a  los  Magos  en  un  cenicero, en donde, dice gravemente un autor, se echaban las cenizas infernales.

13. Xquiq: La de la Sangre. Para simplificar la lectura me limito a llamarla: Sangre. Quiq da lugar  a  juegos  de palabras, a veces embarazosos, del texto, porque significa: “sangre, savia, raza,  progenie,  vida,  etc.;  pelota para el juego, y la goma elástica con la cual está hecha, etcétera”.

14. Chahal Echa: Guardián del Alimento. — Xtok: La  de  la  Lluvia;  probablemente  es  el doble femenino del dios Tohil, “Pluvioso” o Hun Tot, “Suprema Lluvia”, del cual se hablará más lejos. Xcanil [o Xganil]: La del Amarillo [Maíz Maduro], de la Madurez; posible forma femenina de Avilix, “Sembrador”, otro dios tribal de los quichés. — Xcacou: La del Cacao; aun cuando no se haya hablado de cacao en este campo, se comprende la invocación a esta diosa porque muy a menudo se asociaba el cacao como alimento al maíz. Para acercar, como quisiera un autor, a esta diosa al tercer dios tribal, Hacavitz, “Volcán”, de la tríada nacional, sería preciso cambiar Xcacou en Xgag, “La del Fuego”, pero no veo ni la utilidad ni las bases de ese proceder; en tal vía se puede ir demasiado lejos.

16. Xmucur; Paloma Torcaz. ¿Es éste el ave-símbolo, el jeroglífico fonético de Xmucané?

[Algunos autores han relacionado en México Xomotl, “Pato”, con Oxomoco [palabra que no es náhuatl], dios mexicano correspondiente a Xmucané]. — Xan: Mosquito; aquí aparece formado de un pelo de Maestro Mago, y es su espía.

17. Uq: Piojo. — Xpek: Sapo, en lengua quiché; Tamazul: una especie de sapo, en lengua náhuatl  [Tamazollin]. ¿Ha sido tomada de los mexicanos la pequeña leyenda o hay más bien aquí una influencia hispano-mexicana? Creo más bien que el autor ha querido designar un sapo de especie particular, cuyo nombre quiché ignoraba. Para simplificar la lectura traduzco Tamazul por Batracio. — Zakicaz: Blanca Víbora (R).

18. Molay: Congregados. Traducción propuesta por Brinton por analogía [Molay-Ik: vientos congregados,  Huracán];  quizás:  pájaros  vivos  en  grupos  numerosos,  pero  ¿cuáles?  Por  lo demás,  pueden  ser  irreales  y,  en  este  caso,  simbolizar  la  tempestad.  Quiqrixgag:  Garras Sangrientas. Quiqr: Dientes Sangrientos.

20. Teuh Ha: Mansión del Frío; lo mismo que Xu-xulim Ha: Mansión de los Calofríos. — Hachi Gag: Mansión del Fuego. — Chaki-Tzam; Punta [¿Pico?] Seca o  Victoriosa  [?];  animal desconocido, que quizás sea real.

21. Tiz Coc: Tortuga Acorazada. — Umul: Conejo.

22. Xulú: Adivino. — Pacam: Descubridor (R). — Xhunahpu: Joven Maestro Mago, nombre dado durante algunas páginas a Hunahpu; éste era quizás su nombre exacto.

23. Vinak-Car: Hombres-Peces. Brasseur dice: “nombre de una especie de pez del país”, el  tlacamichin [igual sentido] de los mexicanos, el cual, dice Sahagún, es un gran pescado de mar, ictiófago. — Puhuy: Búho, “de largas orejas”, añade Brasseur. — Cux: suerte de comadreja.—  Iboy:  Armadillo.  —  Xtzol:  Ciempiés de América [venenoso]. Chitic: Zancos. [Cf. Landa y Códice Troano]. Esos bailes mágico-religiosos, acompañados de canto y de música, se ejecutan todavía.

24. Ahmak: Los del Mal. [Ahmac, nombre del 16° día cakchiquel, significa Búho Pescador]. Ahlabal: Los de la Guerra. Ahbiz: Los de la Tristeza, del Enfado. — Ahmoquen: Los de la Miseria.— Ahtzo: Los de la Enemistad. Ahtucur; Los de los Búhos. — Nicah Ha: Centro de la Mansión. — Qazam-Ah: Cañas Vivas. — Cha-tam Uleu: Tierra Allanada.

25. Paxil: Edificios sobre Pirámides [truncadas] [en lenguas quiché y huasteca]. — Cayala: Mansión [o Agua] de los peces. —Yac: Zorro. Utiu: Coyote. Qel; Cotorra. Hoh: Cuervo.

26. Balam Quitzé: Brujo del Envoltorio (R). Sacerdote-brujo encargado del “envoltorio” sin costura visible, tlaquimilli de los mexicanos, conteniendo un objeto sagrado y de gran potencia mágica, la Fuerza Envuelta descrita más lejos. — Balam Agab: Brujo Nocturno. — Mahucutah: General de  los  Guardias  del  Botín  (R).  No  propongo  sino  muy  hipotéticamente  esta interpretación, que sólo se apoya en la descomposición: Mah: [botín, robo, raptar, amontonar] u- cu [guardar] tah [general de un ejército] y en que por dos veces la Recordación Florida le trata de“general”; podrían hacerse otras descomposiciones e interpretaciones diversas. Para simplificar, escribo en el texto “Guarda-Botín”. Brasseur dice: “Nombre Señalado”. Podría traducirse: “El que conquista [o quien reúne] los muros”. En cakchi, Cutan significa “día”. — Iqi-Balan: Brujo Lunar.

27.  Zaka-Paluna  [en  lugar  de Caha-Paluna: Cf. “Título de Totonicapán” (R)]: [La de] la Blanca  Mansión  del  Mar  (R). — Chomiha: [La de] la Mansión de los Bogavantes; esta última traducción la emparienta con Zaka-Paluna, y por esa causa me parece  preferible  a  [La  de]  la Hermosa  Mansión.  —  Tzununi-ha:  [La  de]  la  Mansión de los Colibríes. — Cakis-ha. [La de] la Mansión de los Guacamayos. — Ah-qixb: Los de las Espinas [de la Escarificación de la lengua, de las orejas, etc.]. — Ah-qahb: Los del Sacrificio, de la Ofrenda. — Chipi Manauac: Huella del Muy Sabio (R). Desde hace mucho tiempo he dicho que la leyenda mexicana de Na-nahuatl fue tomada de la civilización maya y que primitivamente ese nombre no era mexicano, sino que venía de la raíz maya-quiché Na [Nao, Naua], que implica la sabiduría mágica, la ciencia; la duplicación de la primera sílaba no es más que un plural de excelencia. El Nanahuatl de Sahagún,  el Nanauac  del  Libro  del  Consejo,  son  pues,  simplemente,  los  Muy  Sabios,  los  Magos  por excelencia. [Cf. los Nanahualtin: magos propiamente dichos]. En México este dios pertenece [Cf. Historia de Culhuacán y de México] a un grupo muy antiguo de divinidades  que  comprende también a, Tlaloc, Hueyte-cuhtli, Quetzalcohuatl etc., grupo anterior a los nahuas. La leyenda del Buboso convertido en sol ha nacido en parte del jeroglífico fonético “Buboso” [Nanahuatl], que representaba  al  dios  manchado de pústulas rojas. Digo en parte, porque aquí el lenguaje se desvió antes que la escritura. En país quiché, de las gentes enfermas de bubas se dice: “hacen su Galel”, “hacen su Tepeu”, “su Ahau”. Ahora bien: Galel es “Eminente”, una alta dignidad de la tribu; Tepeu es “Dominador”, uno de los epítetos de los dioses supremos y una función social; Ahau es el título de todos los jefes. Ximénez ha querido ver en esto una teoría indígena sobre la poligamia como productora de enfermedad; otros ven una ironía [“enfermedad de ricos”]; la cosa es  más  simple:  es  la  comprobación  de  que  el  paciente  lleva  una  vida  inactiva,  sentado  o acostado, como un jefe [Cf. la palabra “Aristoffe” [de “aristócrata”], sífilis, en argot francés]. Esa relación  muy  indirecta  entre  dicha  enfermedad  y  los  jefes  fue  probablemente  causa  de  la confusión en el lenguaje y después en la escritura, hecha primero por los mayas y en seguida por los mexicanos, entre los bubones y el mago supremo, de donde salió, como a menudo sucede, un mito etiológico posterior y falso. ¿Es Nanauac el Sol, como lo es Nanahuatl en su leyenda probablemente  no  azteca?  La  expresión  Huella  de  Nanauac  y  al  instante  después  la  de Esplendor de Nanauac, hacen creerlo. — Raxa-Nanauc: Esplendor del Muy Sabio (R). —Tulan:

“Lugar  de la Abundancia” [véase más atrás] y Zuyva: “Barranca”, pertenecen quizás a otra leyenda que Vukub Pek: Siete Grutas y Vukub Civan: Siete Barrancas. En ciertos autores. Zuyva parece  ser  el  nombre  del  cielo  supremo;  en  tal  caso,  Tulan  Zuyva  sería  el  Lugar  de  la Abundancia  del  Cielo,  quizás  “el Lugar de la Abundancia en donde están los dioses” de los Anales de los Cakchiqueles.

28. Tohil. Pluvioso (R). — Avilix: Sembrador, Cultivador (R). — Hacavitz [en cakchiquel, Gagavitz, con empleo de una letra especial, el “tresillo”, para las dos G; es  el  compañero  de Zactecauh: Blanco Montón, Ventisquero (R).]: Monte Rojo, Monte de Fuego, Volcán (R). — Nicah Tagah: Centro de la Llanura.

30. Zotzila Chamalcan, escrito más adelante Zotzilha Chimalcan, Zotzila, Zolzilha: [Gran] Mansión de los Murciélagos. El texto y las representaciones [cerámica, Códices, etc.] del dios Murciélago  indican  bien  que  su imagen, su símbolo, es este quiróptero habitante del mundo subterráneo, del mundo de la noche; gran número de sus glifos contienen el signo Akbal “Noche, Casa, Casa de la Noche”; aquellos en los cuales Akbal está reemplazado por Kin “Sol, Día”, ¿se relacionarán con este Murciélago de la Muerte enviado por  los  celestes”  Maestros  Gigantes? Puesto que el primer nombre significa “[El de] la [Gran] Mansión de los Murciélagos”, parece que el segundo debería concordar con él. Una hipótesis casi inadmisible, que no se apoya sino sobre el paralelismo, consistiría en suponer que se trata aquí de dos dioses distintos. Si la ortografía de la segunda palabra es Chamalcan, la rectificación Chaomal-ca, “Hermosa Serpiente, Serpiente de la Fertilidad”, de Brinton, parece muy preferible a la traducción “Flecha de Obsidiana Untada de  Amarillo”  que  ha  sido  relacionada  con  la  Chay  Abah,  “Piedra  de  Obsidiana”,  de  los cakquicheles, porque algunos se obstinan en tomar por una divinidad, erróneamente,  a  esta piedra  luciente  en  cuyos  juegos  de luz la tribu leía los oráculos, los mensajes de los dioses. Descomponiendo las palabras por sílabas se puede errar muy fácilmente; por tanto, no propongo de ninguna manera “Zopilote [Malkan] de Obsidiana” o “Zopilote Hablador”.  Si  la  ortografía  es Chimalcan, creo que es preciso traducir: “Serpiente que se torna invisible [por encantamiento]” y quizás  [aunque  es  dudoso]  hasta:  “Que  se  torna  invisible  para  el  Cielo”;  esta  invisibilidad conviene a un representante del mundo subterráneo, del mundo de la noche; por lo demás se verá a un enviado de Xibalbá, un murciélago, volverse súbitamente invisible.

31.  Pixab:  Consulta,  Consejo.  — Cagchequel: Fuego Salido [por fricción] de la madera; alusión  a  la  leyenda  del  párrafo  30.  Hay  otras  etimologías.  —  Cholochic  Abah,  Bokotahin Zanaieb: Piedras Arregladas, Arenas Arrancadas [Levantadas]: ¿Vado natural o artificial?

32. Euabal Civan: Barranca del Escondrijo. — P’Avilix: En [casa de] Sembrador. Pa Tohil: En [casa de] Pluvioso.

33.  Aquí  aparecen  dioses  animales  [¿totems?]:  Coh:  Puma;  Balam:  Jaguar;  Zochol: Víbora,   y   las  venenosas  serpientes  Qanti.  —  Zaki  Qoxol;  Blanco  Entrechocador  [Koxol: entrechocar  violentamente]  (R),  el  “Hacedor de Fuego”. Según los Anales de los Xahil, era un juego natural, terrible, destructor. El P. Coto lo asimila al temido fantasma llamado Hombre de los Bosques por los mayas y los cakchiqueles, y Salonge por los españoles. — Hun Toh: Suprema Lluvia.

35. Pazilizib: Bandas Envolventes (R), conteniendo el amuleto, reliquia, símbolo, paladión, etc., de la tribu.

36. Chi R’Atinibal Tohil: En el Baño de Pluvioso. Aguas calientes según  el  Título  deTotonicapán; nombre actual de una fuente a seis leguas al S. O. de Cubulco. — Xlah: Deseable(R). —Xpuch: Agradable (R).

39.  Ahauab-Queh:  Símbolo de los Jefes (R), y no Rey Nacxit”. Podrían multiplicarse los ejemplos: En su Historia de las Cosas de la Nueva España [L. 1. c. 19], Sahagún, hablando de la fiesta ofrecida por los mercaderes-espías de México al dios Yacatecuhtli “Jefe de los Viajeros”, no hace más que nombrar a Nacxitl y le atribuye cuatro hermanos y una hermana; algunos de estos nombres me parece que tienen sentidos tan poco admisibles que no puedo ver en ellos, como en el de Nacxitl, más que una deformación mexicana de palabras pertenecientes a otras lenguas, apelativos de divinidades tomadas a otros pueblos por los viajeros. Debo hacer notar que la América Media no parece haber conocido mucho los nombres teóforos de hombres, ni, en realidad,  de  funciones.  Otra  sugestión:  ¿Tendrá  Nacxit  estrechas  relaciones  con  Nanauac- Nanahuatl? Debe advertirse que Sahagún designa, en el fondo, al mismo lugar de origen bajo el nombre de Tulan y bajo el de Xocotitlan, “Lugar abundante en frutas”. Creo, pues, poder terminar diciendo que los mayas creían en un Edén original llamado Tulan, “Lugar de la Abundancia”, el cual tenía por dios principal un kukulcan, un “Poderoso del Cielo”, el sol, uno de cuyos nombres era Nacxit, “Pedrerías-Gemas”. Los mexicanos adoptaron esta creencia; conservaron a la vez los sonidos Tulan [que representaron por el símbolo fonético “Lugar de las Espadañas”] y Nacxit, y el sentido  Lugar  de  la  Abundancia  que expresaron aproximadamente por Xocotitlan; en cuanto a Kukulcan, leyeron “Quetzalcohuatl” en su lengua, el antiguo símbolo fonético maya “Emplumada Serpiente”.

FIN

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